Clásicos de la MLS (III): Derby del Río Hudson

Clásicos de la MLS (III): Derby del Río Hudson

Nueva York ejerce de forma simbólica como capital del mundo del ocio. La ciudad más populosa de Estados Unidos es un escaparate único que dota de proyección mundial a los eventos que allí tienen lugar y, por ello, el deporte siempre ha tenido en la ciudad del los rascacielos a su más fiel compañera. Sólo Nueva York, de entre todas las ciudades de Estados Unidos, cuenta con dos equipos en cada una de las grandes ligas norteamericanas, dejando bien a las claras su papel preferencial en el deporte nacional. Rangers vs Islanders (NHL), Yankees vs Mets (MLB), Giants vs Jets (NFL), Knicks vs Nets (NBA) y City FC vs. Red Bulls en la Major League Soccer (MLS) son las grandes rivalidades que alimentan la pasión de los aficionados neoyorquinos.

La relación de la Gran Manzana con el fútbol se remonta a comienzos de los años 70 cuando el Cosmos de Pelé y Beckenbauer era capaz de juntar a 70.000 personas en el estadio de los Giants (Mick Jagger y Hery Kissinger eran habituales en las gradas The Meadowlands). Arrastrado por el fracaso de la North American League Soccer, este conjunto de ensueño dijo adiós en 1985 no siendo hasta la siguiente década cuando Nueva York volvió a contar con un equipo en la élite del fútbol nacional. En paralelo a la creación de la MLS y al abrigo del gran éxito del Mundial disputado dos años antes en Estados Unidos, nació en 1996 New York / New Jersey Metrostars. La ausencia de rival situó a la nueva franquicia en una posición de dominio absoluto en la ciudad, siendo su evidente potencial de crecimiento el causante de que en 2006 la compañía austriaca de bebidas energéticas Red Bull se hiciera con la propiedad de la misma.

New York / New Jersey Metrostars pasó a llamarse en 2006 New York Red Bulls tras ser adquirido por la multinacional austriaca

Se cambió el nombre, New York Red Bulls, pero se respetó el color rojo característico de Metrostars y se apostó por la franquicia construyendo en 2010 el Red Bull Arena en Harrison (Nueva Jersey), segundo soccer specific stadium más grande de la MLS tras el Stub Hub de Los Ángeles Galaxy. Todo estaba listo para que New York Red Bulls fuera el equipo de todo Nueva York pero la MLS tenía otros planes. De esta manera, y bajo la dirección del Comisionado de la MLS Don Garber, El 21 de mayo de 2013 se anunció que la franquicia número 20 de la liga, ahora son 22, sería New York City FC. Un grupo inversor formado por el fondo de Abu Dhabi propietario del Manchester City y los dueños de los Yankees entraba a formar parte de la MLS y lo hacía desde el corazón mismo de Nueva York. La singularidad de New York Red Bulls tocaba a su fin. La rivalidad estaba servida y la lucha por la hegemonía en la capital del ocio, ya presente en el resto de los grandes deportes, alcanzaba definitivamente al fútbol.

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Un recién llegado a la MLS puede afirmar que New York Red Bulls y New York City son sólo las dos caras de una misma moneda y, hasta cierto punto, no se equivocará ya que el ADN de ambos equipos guarda ciertas similitudes. No en vano, ambos clubs son sólo un eslabón más de corporaciones futbolísticas de enormes dimensiones. Red Bull (Red Bull Salzburg, RB Leizpig, Red Bull Brasil y Red Bull Ghana) y City Football Group (Manchester City, Melbourne City, Yokohama Marinos, Girona y Club Atlético Torque) son grupos empresariales cuyo ámbito de influencia se extiende por diferentes clubs de fútbol localizados en latitudes muy diversas. Sin embargo, y sobre todo para un aficionado de Nueva York, hasta ahí llegan las similitudes entre Red Bulls y City.

Ambas franquicias forman parte de conglomerados deportivos cuyos tentáculos se extienden por diferentes continentes

La incorporación formal de New York City a la MLS tuvo lugar en la temporada 2015, sólo hace 3 cursos, pero escuchando hablar a los aficionados de los sky blue y de los toros parece que el enfrentamiento entre los dos equipos de Nueva York se remontase al principio de los tiempos. El motivo por el que unos y otros han interiorizado de forma tan acelerada sus colores puede resultar sorprendente pero el hecho es que los aficionados más ruidosos de ambas franquicias se profesan una animadversión casi total. Este rechazo tan evidente, pocas veces expresado de forma tan clara dentro del mundo del deporte en Estados Unidos, ha provocado en varias ocasiones altercados violentos sofocados por la intervención de la policía.

Los aficionados de New York Red Bulls se vanaglorian de haber estado siempre ahí y tachan, de forma despectiva, de recién llegados a los vecinos del City. Por ello, y a modo de bienvenida a la MLS, en el primer partido disputado entre ambos conjuntos en territorio de Red Bulls, un fondo del estadio lucía una pancarta que decía “20 años tarde y sin estadio”. Una clara referencia al carácter primigenio de Metrostars y al hecho de que New York City juega sus partidos de prestado en el estadio de los Yankees (New York City es la única franquicia de la MLS que disputa sus encuentros como local en un campo de béisbol). Por contra, y en el proceso de búsqueda de una personalidad propia, imprescindible para cualquier equipo de fútbol, aquellos que viven por y para New York City apuntan que ellos son el único equipo verdaderamente de Nueva York. Afirmación hasta cierto punto razonable ya que al contrario que el Red Bull Arena (Harrison, Nueva Jersey), los de azul ejercen como local en el mismo Bronx siendo éste parte de los 5 barrios originales de Nueva York (five boroughs).

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A pesar de que todavía ni Red Bulls ni City han logrado alzar la MLS Cup ambas conjuntos se posicionan entre las franquicias más poderosas en lo económico. Esa fuerza en los despachos, unida al atractivo que para muchos jugadores internacionales tiene la Gran Manzana, les ha permitido a lo largo de los años articular sus plantillas a través de figuras de renombre mundial como Thierry Henry, Roberto Donadoni y Youri Djorkaeff (Metrostars/Red Bulls) y Andrea Pirlo, Frank Lampard y David Villa (New York City). El hecho de que las dos franquicias formen parte de multinacionales del fútbol y cuenten por tanto con abundantes recursos económicos apuntaría a aficionados tipo similares en el Bronx y en Harrison. Sin embargo, no es así. La masa social de unos y otros se presenta diferenciada de tal forma que los grupos más ultras de los del toro están mayoritariamente formados por descendientes de europeos mientras que en el Bronx abundan aficionados latinoamericanos y de origen polaco. El motivo, no está claro, pero hay quien apunta que la segmentación entre aficionados de uno y otro equipo sigue un patrón similar al existente dentro de Nueva York con el resto de los grandes deportes.

Pirlo, Henry, Villa, Djorkaeff, Lampard…¿quién será la siguiente estrella en llegar a Nueva York?

La elite del deporte de Nueva York está conformada por los Yankees, Knicks, Giants y Rangers y todos ellos emparentan con New York City en, al menos dos aspectos. El primero de ellos es la vinculación existente entre estos equipos y los five boroughs de Nueva York y el segundo el predominio del color azul en sus equipaciones (sin olvidar la relación especial entre Yankees y New York City). Por contra, Mets, Nets, Jets e Isles, históricamente los hermanos pobres del deporte de Nueva York, son los equipos de los suburbios. Equipos alejados de lo que los millones de turistas que inundan Manhattan considerarían Nueva York y por tanto enfrentados a una realidad similar a la de New York Red Bulls cuyo estadio se levanta alejado del Nueva York de las películas. ¿Existirán aficionados de los Mets que apoyen a New York City? Es posible, pero seguro que son los menos aunque en el fútbol nunca se sabe…

El derby del Rio Hudson, como se conoce al enfrentamiento entre estos dos equipos por el rio que separa Nueva Jersey de Nueva York, se ha disputado sólo en diez ocasiones siendo hasta la fecha New York Red Bulls el equipo más victorioso con seis triunfos. Sin embargo, tras un inicio arrollador por parte de los del toro (especialmente sangrante el 0-7 cosechado en el Yankee Stadium en mayo de 2016) parece que las tornas empiezan a cambiar. Los dirigidos por Patrick Viera acumulan, de la mano de David Villa, dos victorias y un empate en los últimos enfrentamientos y esto hace que los aficionados de New York Red Bulls empiecen a tomarse este derbi muy en serio. DC United, histórico rival de New York / New Jersey Metrostars, es un partido importante para ellos (durante años el partido del año para Red Bulls) pero mucho más importante es ganar a los vecinos del New York City. Nueva York puede ser roja o azul, quien se haga primero con la MLS Cup seguro que teñirá la Gran Manzana con sus colores. Este año, por segunda temporada consecutiva, ambos equipos han caído en semifinales de Conferencia por lo que el trono del soccer en Nueva York todavía está a la busqueda de dueño.

Fuente imagen principal: Agencias.

Clásicos de la MLS (II): Derby 401 (desde Toronto)

Clásicos de la MLS (II): Derby 401 (desde Toronto)

Encontrar justificación para un viaje a Canadá no resulta difícil. Una vez que se vence la pereza asociada a la lejanía y al consiguiente gasto asociado al desplazamiento, Canadá es un destino que difícilmente resultará anodino.  Naturaleza desbordante, ciudades cuidadas hasta el más mínimo detalle y lugareños percibidos como parientes lejanos a los que nos sentimos culturalmente muy próximos. Eso, y mucho más, convierte a Canadá en un destino inmensamente atractivo. Si bien, para gustos están los colores, y siempre hay quien encuentra motivos adicionales, por mucho que éstos no aparezcan en las guías de viaje, por los que pisar el país de la hoja de arce. ¿Canadá y fútbol? ¿En serio? ¿Por qué no?.

Los clásicos de la MLS, uno a uno, en Underground Football

Canadá nunca se ha llevado demasiado bien con el fútbol. De hecho, su última participación en un Mundial se remonta a 1986 y, como bien puede atestiguar Benito Floro, ex seleccionador nacional de Canadá, tampoco el Mundial de Rusia 2018 contará con su presencia.  Sin lugar a dudas se trata, en lo que al fútbol masculino se refiere, de una nación menor (la selección femenina alcanzó la medalla de bronce en las dos últimas Olimpiadas). ¿Cuántos aficionados al fútbol puede nombrar a uno o dos jugadores canadienses? Pocos. Sin embargo eso no significa que el fútbol en Canadá no exista. Al contrario, es un deporte en claro crecimiento y que, de la mano de la participación de 3 equipos canadienses en la Major League Soccer (“MLS”) y de una población cada vez más abierta al mundo, va camino de coger una relevancia sustancialmente mayor. No en vano, el deporte más practicado por la juventud en Canadá es el fútbol, desplazando a entre otros el hockey sobre hielo, deporte nacional por antonomasia, el beisbol y el baloncesto.

La selección másculina de Canadá no ha estado presente en un Mundial desde 1986 y tampoco estará en Rusia 2018

Un poco por ese afán de entender qué hace que un canadiense se vuelva loco por el fútbol y otro poco por ganas de sentir en primera persona cómo de diferente se ve un partido en San Mamés y en el BMO Field, decidimos poner rumbo a Toronto. Allí, justo donde hace un año se decidió el título de la MLS, queríamos presenciar el conocido como Derby de la 401. Toronto FC y Montreal Impact, las dos principales ciudades del Este de Canadá frente a frente, anglófonos contra francófonos,  Giovinco contra Piatti… En definitiva, la repetición en fase regular del brutal partido que el curso pasado llevó a Toronto FC a disputar su primera MLS Cup tras derrotar a Montreal Impact por 5-2.

Hace 10 o 20 años comprar entradas para un partido en otro continente hubiera sido tarea titánica pero hoy día esto no es un problema. Entrar en la página web de Toronto FC, seleccionar partido, elegir asientos y ya las tienes en tu ordenador. En menos de 15 minutos garantizas tu presencia en la grada del BMO Field de Toronto. El precio, para los que vivimos y sufrimos el coste del acceso al fútbol en España, es muy asequible. Por 32 dólares canadienses (poco más de 21 euros) teníamos nuestro sitio en la tribuna principal. Vivir la Major League Soccer en directo y hacerlo además viendo al considerado por muchos como el mejor equipo de la historia de la competición frente a sus rivales de Montreal Impact era sin duda un planazo.

El Derby de la 401 enfrenta a Toronto FC y Montreal Impact. A pesar de tratarse de una rivalidad joven su intensidad es reflejo de la escasa afinidad existente entre los habitantes de ambas ciudades

Toronto, como la mayoría de ciudades de Norteamérica, vive por y para sus equipos deportivos. Toronto Maple Leafs (hockey), Toronto Blue Jays (beisbol), Toronto Raptors (baloncesto) y Toronto FC (fútbol) son en mayor o menor medida el orgullo de una ciudad que la revista Rolling Stone catalogó este año como posiblemente “the next great sport city in North America”.  El último gran título para la ciudad vino de la mano de los Toronto Blue Jays, en 1993 vencieron en las series mundiales de beisbol, pero la ciudad va a más y el curso pasado tanto Toronto FC (subcampeón de la MLS) como los Raptors (finalista en la Conferencia Este) y los Blue Jays (subcampeón de la Liga Americana, equivalente a la final de conferencia) contribuyeron a alimentar la pasión que en Toronto sienten por sus equipos. En este entorno  llegó el día de partido y desde primera hora decidimos lucir por la ciudad nuestra recién adquirida camiseta de Toronto FC.

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No esperábamos una marea de camisetas rojas desde primera hora, a fin de cuentas el partido era en miércoles, pero sí que guardábamos la esperanza de que los aficionados de Toronto FC se dejasen sentir por la ciudad durante el día. No pudimos estar más equivocados. Una señora con la camiseta de Toronto FC y un señor con una gorra fue todo el color rojo que vimos por la mañana y teniendo en cuenta que en Norteamérica el uso de gorras está a la orden del día, no parecía un gran botín. Eso sí, al entrar en un bar a pedir la clave del wifi, previa consumición por supuesto, y gracias tanto a mi inglés como a la camiseta de Toronto FC, llamé la atención lo suficiente como para tener la suerte de mantener una apasionada charla sobre fútbol y Toronto con un aficionado local. Él estaba sorprendido de que alguien que puede disfrutar de la liga española fuese a Toronto a ver fútbol y yo no podía entender que, a pesar de las buenas críticas que la prensa especializada está haciendo de él, me dijera que la clave de Toronto FC no está en Sebastián Giovinco (54 goles y 37 asistencias en sus 3 temporadas) sino en el español Víctor Vázquez, recién llegado a la MLS de la Liga MX. Le sorprendió tanto nuestra presencia que hasta nos presentó al dueño del bar…

Toronto ha crecido animando a Maple Leafs (hockey), Blue Jays (beisbol) y Raptors (baloncesto) pero desde hace unos años ha asimilado también como propio a su franquicia en la MLS  

En Norteamérica, al contrario de lo que sucede en la mayoría de ciudades en Europa, un buen número de los llamados soccer specific stadiums (estadios construidos fundamentalmente para la práctica del fútbol) suelen estar localizados fuera de los núcleos urbanos. El motivo es evidente, son estadios más o menos nuevos y el suelo en el centro es escaso y caro. Si bien, Toronto se puede decir que es casi una excepción a ello. El BMO Field no está en el centro pero pudimos llegar a éste por medio de un agradable paseo de 30 minutos por la orilla del Lago Ontario. Esta accesibilidad, sin duda, ayuda a arrastrar a más aficionados al fútbol pero, aun así, éstos siguen en desventaja frente a los muy céntricos Rogers Centre (hogar de Toronto Blue Jays) y Air Canada Centre (hogar de Toronto Raptors y Toronto Maple Leafs). Posiblemente por ello, y por la coincidencia de horario entre los partidos de Toronto FC y Toronto Blue Jays, la zona turística estaba poblada de las camisetas azules del equipo de beisbol local.

El BMO Field, al igual que buena parte de la ciudad de Toronto, surge junto al Lago Ontario. Allí, soportado por una estructura de tubos que a ojos de alguien no experto en construcciones resulta algo endeble (de hecho ésta no para de tambalearse cuando la afición local decide animar golpeando sus pies en el suelo) surge el conocido como Estadio Nacional de Canadá. Levantado en 2007 y con una capacidad actual de 30.226 espectadores, el Bank of Montreal Field (curioso que un banco originario de Montreal bautice el estadio de sus rivales de Toronto) es el hogar tanto de Toronto FC como de Toronto Argonauts de fútbol canadiense. Propiedad de la Ciudad de Toronto y de hierba natural, el BMO Field ha sido sede del mundial de fútbol sub 20 de 2007 y ha visto sobre su césped, entre otros, al Real Madrid entrenado por Manuel Pellegrini en 2009. Se trata de un estadio con características similares a las de muchos de los otros estadios de la MLS. Dos tribunas elevadas flanqueadas por fondos más bajos en los que se concentran buena parte de los aficionados más ruidosos.

La mayoría de los soccer specific stadiums tienen capacidad para entre 20.000 y 30.000 espectadores situándose el BMO Field, tras la última ampliación, ligeramente por encima de estas cifras

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Tal y como ocurre en todo el deporte norteamericano, el partido entre Toronto FC y Montreal Impact comenzó con el himno canadiense entonado desde cerca del área técnica por un varón de buenos pulmones. A un español esto le suena raro pero no dejó de ser muy emotivo ver el respeto con el que el público se puso en pie y acompañó, a capela en muchos momentos, el apasionado himno conocido como O Canada (precisamente en 2017 se cumplen 150 años de la fundación de Canadá). El fútbol, a pesar de ser un muchos aspectos el lenguaje más universal que existe, se entiende y se vive de diferentes maneras en función del sitio y Canadá no podía ser una excepción. Estábamos ante un derby, un partido que en Europa o en Latinoamérica hubiera hecho que el estadio estuviera hasta la bandera desde mucho antes del comienzo y que los ojos de los aficionados brillasen como sólo lo hacen en los días más especiales, sin embargo habíamos viajado a Canadá y aquello era distinto.

Como si se tratase de una película de cine en Madrid y los primeros diez minutos fuesen para visualizar trailers aburridos, con el pitido inicial el estadio apenas superaba la media entrada y no fue hasta aproximadamente el cuarto de hora cuando los allí reunidos superamos los 28.000 espectadores.  El ritmo pausado con el que tomaron su asientos fue, de alguna manera, motivo de castigo ya que en cuestión de 10 minutos los visitantes ganaban 0-2. De esta forma daba comienzo un partido loco que finalizó con sorprendente victoria de Montreal Impact por 3-5. Era la primera derrota de la temporada en casa de Toronto FC, al que las bajas de sus estrellas Sebastian Giovinco, Jozy Altidore y, cómo no, Víctor Vázquez, le impidieron ser suficientemente competitivos frente a los liderados por el argentino Ignacio Piatti.

La liturgia del aficionado al fútbol cambia mucho de un lugar a otro y el aficionado canadiense está todavía lejos de ser tan apasionado y crítico como el de otras latitudes

90 minutos dan para mucho. Ver fútbol, comerse un hot dog y hacer un análisis concienzudo de todo lo que rodea un partido es posible en esa hora y media. El público que nos rodeaba en la tribuna era mayoritariamente caucásico, rara vez superaba los 50 años y, me atrevería a decir, que se situaba en una escala social media-alta. Muchos de ellos portaban camisetas del equipo local, no acompañada de ningún otro elemento decorativo bien sea banderas o bufandas, y disfrutaban del partido con una tranquilidad sorprendente. Que Toronto FC recibía un gol en propia puerta nada más comenzar, no pasa nada. Que Toronto FC recibía cinco goles en casa, ni un atisbo de protesta. Y eso sí, cada vez que los suyos se acercaban a la portería rival emoción máxima como si el resultado global no les llevase al más hondo desánimo. La calma era tal que a más de uno y de dos el cuarto gol de Montreal Impact les pilló en la cola de algún puesto de comida sin que por ello estos amagasen con darse la vuelta o farfullaran algo sobre el delantero rival. Sin lugar a dudas, otra forma de ver y sentir el fútbol (al menos durante la fase regular, concepto muy arraigado en Norteamérica pero poco generalizado en el mundo del fútbol).

El futuro del fútbol en Canadá se presenta ilusionante. Es cierto que hay limitaciones pero su creciente repercusión mediática, el poder económico de sus franquicias en la MLS, la presencia en el país de jugadores de renombre como Sebatian Giovinco y Didier Drogba (hasta el año pasado en Montreal Impact), una base social joven y fiel y una selección nacional que empieza a dar síntomas de un futuro más prometedor animan a pensar que Canadá tiene mucho que aportar al mundo del fútbol en la próxima década.

Fuente imagen principal: Vaughn Ridley (Getty Images)

Clásicos MLS (I): Cali Clásico

Clásicos MLS (I): Cali Clásico

El fútbol, al igual que ocurre con muchos otros deportes, se explica frecuentemente a partir de la confrontación. La rivalidad, el enemigo común y recurrente alimenta el fútbol hasta tal punto que nos resulta difícil entenderlo sin él. Basta con pasear por Triana para empaparse de odio al Sevilla, cruzar tres frases con un hincha de Corinthians para percibir menosprecio a los herederos del gran Raí, bucear por un foro del Saint Etienne para entender que nada bueno hay en la ribera del Ródano… El fútbol sin rivalidad se queda vacío, pierde su esencia y por eso todo aficionado que se precie anhela tanto una victoria propia como una derrota de sus íntimos enemigos.

La Major League Soccer es una competición joven, surgió en 1996, pero desde el comienzo tuvo claro que su consolidación estaba vinculada a la rivalidad que fuese capaz de generar. Bien sea de forma natural, promoviendo la competencia entre ciudades próximas y exportando al fútbol rivalidades de otros deportes con más poso en Norte América o de forma artificial, a través de la Heineken Rivalry Week, fecha en la que de forma simultánea coinciden varios derbys de la MLS, la liga norteamericana está logrando enganchar a los aficionados. Son muchos los enfrentamientos calificados como derbys pero hay algunos que están a otro nivel.

La Major League Soccer es una competición joven, surgió en 1996, pero desde el comienzo tuvo claro que su consolidación estaba vinculada a la rivalidad que fuese capaz de generar

En varias piezas separadas os contamos dónde y cuándo hierve más fuerte la sangre de los aficionados al fútbol en Norteamérica.

CALI CLÁSICO

Los partidos entre San José Earthquakes y Los Ángeles Galaxy conforman el derby más antiguo de la MLS. Las dos ciudades están presentes en la MLS desde sus orígenes por lo que las rencillas acumuladas entre ambas llenan las mochilas de aficionados y jugadores. NoCal (California del Norte) vs. SoCal (California del Sur), Liberales vs. Conservadores, Sillicon Valley vs. Hollywood… el Cali Clásico, tal y como se le conoce en Estados Unidos en un claro guiño a otros clásicos más globales, es sólo otra expresión más del fuerte choque social y cultural que existe entre el norte y el sur del llamado Estado Dorado.

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La distancia que separa a estas dos ciudades no alcanza los 600 kilómetros, prácticamente ciudades vecinas en escala norteamericana, por lo que en los más de 75 enfrentamientos ocurridos hasta la fecha la presencia de aficionados visitantes en uno y otro estadio ha sido una constante. A ojos europeos, o de aquel recién llegado a la MLS, la mayor notoriedad de Los Ángeles Galaxy resulta evidente, si bien esto no siempre fue así. En los inicios de este siglo tanto la franquicia angelina como la del sur de la Bahía de San Francisco conformaban la nobleza de la MLS, alzándose entre ambas de forma alterna con 4 MLS Cups en 5 temporadas (6 si se incluye el periodo de 2 años en los que, por causas extradeportivas, San José Earthquakes se trasladó a Houston y en los que jugó bajo el nombre de Houston Dynamo).

Aquellos tiempos de igualdad es cierto que ya quedaron atrás y en estos últimos años Los Ángeles Galaxy, sí aparece con claridad como el primer equipo de California. Su poderío deportivo, es el equipo más laureado de la MLS, va también unido a su poderío económico (la masa salarial de los Galaxy multiplica varias veces a la de San José Earthquakes). Este diferencial convierte el Cali Clásico en lo que muchos ahora llaman el partido del Haves vs Have not (los que tienen contra los que no tienen). Una suerte de David contra Goliat que tuvo su máxima expresión en 2005 cuando la estrella de los victoriosos San José Earthquakes, Landon Donovan (apodado Capitán América y posiblemente el mejor futbolista estadounidense de la historia), abandonó San José para recalar en Los Ángeles Galaxy. De ídolo a judas, de hijo pródigo a un Figo cualquiera. La reacción de la afición de San José fue algo pocas veces visto en el fútbol norteamericano. El primer tailgate de la era post Donovan llegó a contar con una piñata representativa del jugador angelino y el chico que con un bate rompió la piñata fue portada del diario San José Mercury News… Pura pasión.

El poderío deportivo de los Galaxy, es el equipo más laureado de la MLS, va también unido a su poderío económico: la masa salarial de los Galaxy multiplica varias veces a la de San José Earthquakes

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Son muchos años cruzándose en el camino por lo que las historias que rodean el Cali Clásico no escasean. Por ello, el imaginario de los aficionados de San José está lleno de partidos imborrables y entre aquellos que hoy llenan el Avaya Stadium se marcan en rojo dos grandes hitos. El primero, el que dio a San José Earthquakes su primera MLS Cup el 21 de octubre de 2001. Frente a sus odiados Galaxy y en terreno neutral, el conjunto de la Bahía logró hacerse con el título de campeón de la MLS mediante el gol de oro conseguido en la prórroga por el canadiense Dwayne de Rosario. Gol de oro y título frente a los Galaxy, el sueño de cualquier Quake. El segundo hito llegó dos años más tarde, en eliminatoria de play offs, y fue considerado durante mucho tiempo como el mejor partido de la historia de la MLS. Tras ganar 2 a 0 en la ida y verse 0 a 2 arriba al inicio del partido de vuelta, Los Ángeles Galaxy tenía pie y medio en la siguiente ronda. Sin embargo, el desenlace fue tan inesperado que el encuentro finalizó con victoria de San José Earthquakes por 5 a 2 para locura de los que entonces sí abarrotaban el vetusto Spartan Stadium de San José. Se trata únicamente de dos partidos, si bien, éstos, junto a otras grandes tardes del conjunto de la Bahía, contribuyen a alimentar entre los aficionados de San José la esperanza de volver a hacerse con el liderazgo del fútbol en California. Esta temporada, gracias al desastroso año de los Galaxy, los Quakes sí finalizarán por encima de éstos pero está por ver que este hecho no quede en anécdota.

El curso que viene Los Ángeles Galaxy tendrán un nuevo rival, todavía más próximo, en Los Ángeles FC. El impacto que su llegada tendrá en la animosa rivalidad norte y sur de California es una incógnita para muchos. ¿Aguantará el Cali Clásico como el derby por excelencia del sur de Estados Unidos? Apuesto que sí. En el pasado las Chivas USA no pudieron con él y estoy seguro que los aficionados de San José seguirán honrándolo de tal manera que nadie podrá obviar que los mejores partidos del clásico californiano se juegan al sur de la Bahía de San Francisco. Como si de un aviso a navegantes se tratara, este mes de julio más de 50.000 personas se juntaron en el campo de la Universidad de Stanford para asistir a una nueva edición del Cali Clásico. A ver de qué es capaz el nuevo Los Ángeles FC de Carlos Vela y Bob Bradley.

Fuente imagen principal: Thearon W. Henderson (Getty Images)