ENTREVISTAS

Alejandro Barbaro, un argentino al otro lado de Siberia

«Mi familia está en Buenos Aires y hay 13 horas de diferencia con ellos. Cada vez que quiero hablar con mi hijo se me complica, solo puedo hablar dos veces al día porque cuando aquí es de mañana, en Argentina todavía no han hecho la cena del día anterior. Es mucha diferencia, pero siempre veo el lado positivo de todo»

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