Un año después, Chapecoense

Un año después, Chapecoense

Se cumple un año del fatal accidente de avión que se cobró la vida de 22 jugadores, 23 miembros del staff técnico y 21 periodistas que se dirigían a Medellín para disputar la ida de la final de la Copa Sudamericana contra Atlético Nacional. Ese día, la Associação Chapecoense de Futebol se hizo famosa para el mundo del fútbol por una catástrofe que cortaba de un tajo una historia digna de admiración que había empezado entre los años 2009 y 2012.

UN CORTO CAMINO A LA ÉLITE

Chapecó es un municipio de algo más de 200.000 habitantes del Estado de Santa Catarina, en el sur de Brasil. Se encuentra en el interior, más cerca del bonito paraje de Foz de Iguaçu que de las conocidas playas de la conocida y bonita costa que baña a Florianópolis, entre otras ciudades. Es conocida por su origen indígena, su carácter agrario y un alto nivel de negocios. Difícilmente entraría en el plan de viaje de cualquiera que viaje a Brasil, y concretamente al maravilloso estado de Santa Catarina.

Chapecó es conocida por su origen indígena, su carácter agrario y un alto nivel de negocios. Difícilmente entraría en el plan de viaje de cualquiera que viaje a Brasil, y concretamente al maravilloso estado de Santa Catarina

Sin embargo, hay un foco de atención que hace que muchos sitúen este municipio en el mapa con mayor facilidad: la Associação Chapecoense de Futebol. El Verdão del Oeste, como es conocido entre sus hinchas, se convirtió en la gran sorpresa de la Serie B del Campeonato Brasileño de fútbol y consiguió el ascenso a la máxima categoría del fútbol nacional por primera vez desde 1979. Un auténtico logro totalmente inesperado. Los catarinenses llegaron a disputar las ediciones de 1978 y 1979, en las que participaban 74 y 94 clubes respectivamente por la influencia de la política militar; eran años convulsos en Brasil y el fútbol no se escapaba de ello. Sus actuaciones fueron distintas, alcanzando un meritorio puesto 51 en el primer año y acabando en el 93, sin obtener ninguna victoria, en la edición de 1979.

Este club de fútbol – unido a su sección de fútbol sala (deporte referencia en la juventud brasileña) – tiene una corta historia. Fue creado en 1973 para dar a la ciudad una entidad deportiva que jugará al deporte por el que se mueve el país. El club tiene cinco campeonatos estaduales de Santa Catarina, la mayoría conseguidos desde la década de 1990, lo que demuestra que la historia reciente del club indica un crecimiento claro de su rendimiento deportivo.

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El año que sirve de referencia para el seguimiento del Chapecoense es, como para otros muchos clubes pequeños de Brasil, el 2009. En ese año, la CBF decide crear la Serie D del Campeonato Brasileño. Se trata de la cuarta división, última del fútbol profesional, a la que acceden 40 equipos de a través de los campeonatos estaduales del país. El club de Chapecó consiguió quedar sub-campeón tras perder con Avaí en la prórroga de la final, y con ello accedió a la nueva división profesional de Brasil.

Tras una campaña larga, como todas las del calendario brasileño, el club consigue llegar a las semifinales junto a São Raimundo, Alecrim y Macaé (con el que pierde en dicha ronda), consiguiendo el ascenso directo a la Serie C. En su primer año en la tercera división, consigue alcanzar los cuartos de final del Campeonato – cae eliminado por el valor de los goles fuera de casa -, quedándose a un paso del ascenso directo a Serie B. Como dato indicativo de la buena campaña del Furacão Verde, observamos como el São Raimundo (PA), que fue campeón de la Serie D el año anterior, acaba descendiendo directamente en su aventura en la Serie C. En la temporada de 2011 el club vuelve a quedarse cerca del ascenso al finalizar tercero en la segunda fase de la temporada, algo que instauró la CBF en ese año – siendo los dos primeros clasificados de cada grupo los que obtenían plaza para la Segunda División Brasileña –.

Y por fin llegó el año 2012, clave en la historia de este humilde club de Santa Catarina. Tras quedar tercero en la primera fase enfrentando a equipos de talla como Paysandu, Brasiliense, Santo André o Duque de Caxias, el equipo consiguió entrar en la segunda fase con la motivación de tratar de obtener el lugar que tan cerca había tenido en los años anteriores. Tras una eliminatoria épica contra el Luverdense, finalmente consigue acceder a las semifinales del torneo – que acaba perdiendo con el Oeste – (que vuelve al formato de eliminatorias un año después) y se garantizaba así jugar en la Serie B en el año 2013. Esto implicaba que el Chapecoense se confirmaba como uno de los 40 equipos más importantes de Brasil. Aquella misma temporada, el club de Santa Catarina se consolidaba en el ascenso al Brasileirão, tras Palmeiras. El sueño, la hazaña, se completaba.

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Dado la hazaña conseguida, la pregunta que todos se hacen es quién está detrás del éxito deportivo del equipo de este municipio catarinense, y la respuesta puede estar en alguno de los patrocinadores del mismo: Unimed, que es el patrocinador principal de Fluminense, o la Caixa Económica Federal (con incidencia en clubes como Flamengo o Corinthians) son las empresas que apoyaron al Chapecoense en su camino a la élite, lo que nos indica que se observaba como un valor al alza.

La pregunta que todos se hacen es quién está detrás del éxito deportivo del equipo de este municipio catarinense, y la respuesta puede estar en alguno de los patrocinadores del mismo

EL RENACIMIENTO DE LA CHAPECOENSE

Casi un año después del accidente, la Chape sigue compitiendo y lo hace con la misma corrección que mostraba antes del accidente que se puso en medio de su camino al éxito. Pero pocos se han parado a pensar en la dificultad y los obstáculos que supone para un club humilde que el catarinense la dura realidad de tener que volver a empezar casi de cero en el plano deportivo. En 2016, el accidente ocurrió en un momento de estabilidad, con el equipo asentado en la Serie A brasileña por tercer año sin haber sufrido en demasía para mantener la categoría. Además de eso, y debido al número de cupos de la liga brasileña en competiciones continentales, el equipo ya se había mostrado en cuartos de final de la Copa Sudamericana de 2015 de la que fue eliminada de forma ajustada por River Plate. Podemos hablar sin duda de un buen trabajo por parte de la entidad que se estaban plasmando en resultados. Pero aquel vuelo LaMia Flight 2933 lo cambiaría todo.

Las muestras de apoyo y solidaridad por parte del fútbol fueron ejemplares: desde la consagración del equipo como campeón de la Copa Sudamericana a partir de una petición de Atlético Nacional (su rival en la final) hasta la intervención de algunos equipos de la Serie A brasileña ofreciéndose para cederles jugadores para la reconstrucción de la plantilla o la petición a la CBF para exonerar a la Chape del descenso por 3 temporadas (que finalmente no se produjo). Por todo el planeta se hicieron homenajes de todo tipo a los fallecidos y al propio club, siendo destacable los partidos disputados en el Joan Gamper de Barcelona o los acaecidos en el propio Arena Condá de Chapeco.

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Sin embargo, como ocurre con la mayoría de las tragedias, con el tiempo la Chapecoense volvió a su rutina diaria lejos de los focos y el trabajo volvió a empezar. Con la parcela deportiva prácticamente destruida, comenzó el trabajo de renacimiento del equipo para afrontar las competiciones de 2017. Como era de esperar, todas las incorporaciones que hizo el club para la temporada actual fueron cesiones o jugadores libres, de tal forma que se intentó conseguir formar una plantilla competitiva. Según la prestigiosa base de datos TransferMarkt, llegaron 41 jugadores a la Chapeco para este curso, con coste cero.

Se nombró a un técnico experimentado como Vagner Mancini para reconstruir el equipo tras la tragedia de Colombia y todo parecía ir perfectamente con la consecución del campeonato catarinense por segundo año consecutivo y el buen inicio en el Brasileirão – llegaron a liderar la tabla -. Sin embargo, la crisis no tardó en llegar y ello provocó que el equipo cambiara de entrenador hasta en tres ocasiones, batiendo el récord de la entidad desde que debutó en Serie A en 2014, culminando con el nombramiento de Gilson Kleina el pasado mes de Octubre. Kleina, que cuenta con etapas en equipos como Ponte Preta, Palmeiras (al que subió de Serie B en 2013) o Coritiba, ha traído estabilidad y una gran racha de resultados al equipo haciendo que a falta de 1 partido el equipo esté salvado y aún con opciones de entrar en previa de Copa Libertadores. Algo impensable para un club que ha empezado desde cero, o incluso desde más abajo tras la tragedia de Colombia.

Al cumplirse el primer año de la tragedia que cambió su historia para siempre, la Chapecoense volverá a ser recordada por el mundo del fútbol por fatídico avión, pero al mismo tiempo debemos fijarnos en el camino que han recorrido durante esta temporada donde han demostrado con creces que es posible superar adversidades con esfuerzo y trabajo. Y eso será parte del legado de la Chapecoense para siempre, como el recuerdo a los fallecidos en aquella noche de Noviembre en 2016.

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Corinthians, fiel a la victoria

Corinthians, fiel a la victoria

A mediados de la pasada semana, el Sport Clube Corinthians se proclamó campeón del Campeonato Brasileiro de 2017 al vencer a Fluminense por 3-1. Lo hace a falta de 3 jornadas y tras haber hecho una campaña impresionante en la que se ha mantenido como líder desde la quinta jornada del torneo en una de las mayores muestras de regularidad que se recuerdan en el país en la última década.

Sin embargo, hace casi 10 años, Corinthians empataba en Porto Alegre contra Gremio y sellaba su descenso a la Serie B del Campeonato Brasileño de fútbol. Un drama para una de las dos mayores hinchadas del país (que según sus propios aficionados es de 30 millones de torcedores) y para un club tetracampeón del torneo y que había contado solo dos años antes con jugadores de la talla de Carlos Tévez o Javier Mascherano en sus filas. Para completar la fotografía, uno de sus mayores rivales (São Paulo) se proclamaba bicampeón en ese curso. Todo eran malas noticias.

Esta semana Corinthians se ha proclamado campeón del Brasileirao 2017. hace casi 10 años, Corinthians empataba en Porto Alegre contra Gremio y sellaba su descenso a la Serie B del Campeonato Brasileño de fútbol

Al auxilio apareció Mano Menezes, que llevó al equipo de vuelta a la Serie A con una autoridad aplastante, a falta de seis partidos, y comenzó a poner las bases del proyecto que les encumbraría al título en 2011, ya entrenados por el actual seleccionador brasileño, Tite. Pero el Timão no se conformaría con ese regreso, sino que en la temporada siguiente ganaría por fin su primera Copa Libertadores de América ante Boca Juniors para acabar añadiendo la guinda con el Mundial de Clubes de esa misma temporada ante el Chelsea.

Durante esos años, grandes nombres han pasado por el club que antes llenaba el Pacaembu y el Parque São Jorge como Ronaldo, Adriano, Liedson, Paulinho o Vágner Love, el cual fue fundamental en el título de 2015, nuevamente con Tite de regreso en el banquillo, pero desde la llegada de Mano en 2008 el modelo de juego varió de una forma nunca vista en Brasil. Se pasó de un juego muy poco disciplinado, a veces sin ritmo y con una estructura débil en lo defensivo, a un esquema muy compacto que encaja pocos goles y hace uso de sus preciadas armas ofensivas. De esta manera, Corinthians fue campeón invicto de la Libertadores y se ha caracterizado por mantener su portería a cero de manera habitual.

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En este 2017, Corinthians se ha caracterizado por su sólido esquema 4-2-3-1 con el que solo ha encajado 24 goles en 35 partidos y acabando siete partidos con su portería a cero. Las buenas actuaciones de su portero Cássio, el cual tuvo un discreto paso por el PSV holandés a finales de la pasada década, unidas a la defensa liderada por Balbuena y las grandes actuaciones de los laterales Fágner y Guilherme Arana han hecho posible que el conjunto entrenado por Fabio Carille (antiguo asistente de Mano Menezes y Tite) sea el menos goleado del Brasileirão. Sin embargo, no podemos olvidar a Jô Alves, cuyos 18 goles – incluyendo un doblete en el encuentro del pasado miércoles – hayan sido fundamentales para la consecución del título. El ex del Manchester City ha estado bien acompañado por el talentoso Jádson y del joven Clayson, cuyas seis asistencias desde la banda han sido añadidas a las cinco del mediapunta Rodriguinho.

En este 2017, Corinthians se ha caracterizado por su sólido esquema 4-2-3-1 con el que solo ha encajado 24 goles en 35 partidos y acabando siete encuentros con su portería a cero

La fidelidad de Corinthians ante este modelo de juego se puede observar en su columna vertebral que está formada por jugadores que llegaron al equipo como mínimo para ganar el título de 2015 con Tite: Cássio, Arana, Fágner, Rodriguinho o Angel Romero ya componían la plantilla en esa temporada, haciendo que los cambios fueran simplemente para complementar un grupo unido que conoce a la perfección los automatismos de su juego. El cambio en el juego no es el único que impresiona, dado que la estabilidad de los entrenadores (y hasta directivas) en el país no es una tendencia al alza, dada la presión de los aficionados en cuanto se produce una mala racha. Y en eso, Corinthians es uno de los dos mayores clubes del país, siendo el que mayor afluencia de torcedores lleva a sus encuentros, con los reconocidos Gaviões da Fiel siempre presentes.

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El séptimo título brasileño llega tras la salida de jugadores importantes durante el pasado mercado como Malcolm, Gil o Felipe y sin una gran inversión en traspasos para este curso. La fuerza del grupo se ha impuesto a equipos con mayor gasto en fichajes como los vecinos de Palmeiras o el Flamengo de Rio de Janeiro, pero ninguno de ellos ha llegado a acercarse al nivel del Timão. Para finales de 2017 se espera la salida de varios jugadores, algunos importantes como el lateral Guilherme Arana, pero la directiva ya ha asegurado que la planificación ya está adelantada con el objetivo de luchar por la Copa Libertadores en 2018, algo que sin duda harán si mantienen este nivel.

El séptimo título brasileño llega tras la salida de jugadores importantes durante el pasado mercado como Malcolm, Gil o Felipe y sin una gran inversión en traspasos para este curso. La fuerza del grupo se ha impuesto a equipos con mayor gasto en fichajes como los vecinos de Palmeiras o el Flamengo de Rio de Janeiro

La fidelidad de Corinthians a la victoria desde 2008 es tal, que les ha hecho superar en títulos ligueros a históricos como São Paulo o Flamengo mostrándose sin duda como el equipo más laureado de esta década aún por terminar. Y si mantienen la estabilidad, parece que los Gaviões serán muy fieles a las celebraciones.

Fuente imagen principal: Alexandre Schneider (Getty Images)

ConIFA, el mundial de los olvidados

ConIFA, el mundial de los olvidados

La lista de invitados está completa. Para algunos será la primera vez que participen en un evento de esta talla, otros repiten participación. El título no es obsesión para la mayoría de los competidores, que tienen como objetivo principal disfrutar al máximo la experiencia. 2018 será un año inolvidable para todos ellos, en la máxima fiesta de su fútbol.

El escenario de esta fiesta no será Rusia, ni serán 32 los participantes. 16 selecciones que representan a naciones, regiones y poblaciones minoritarias participarán en la tercera edición de la Copa Mundial ConIFA, a celebrarse del 31 de mayo al 10 de junio en Londres, lejos de los reflectores y el impacto mediático que atrae la Copa del Mundo de la FIFA.

La Copa Mundial ConIFA se celebra del 31 de mayo al 10 de junio en Londres, lejos de los reflectores y el impacto mediático que atrae la Copa del Mundo de la FIFA

La Confederación de Asociaciones de Fútbol Independiente (ConIFA, por sus siglas en inglés) es la federación de fútbol que desde 2013 agrupa a las asociaciones no reconocidas por la FIFA, entre las que se encuentran naciones, naciones de-facto, regiones, poblaciones minoritarias y territorios que se encuentran aislados del deporte. A través de su labor, la ConIFA tiene como objetivo construir puentes entre los pueblos, las naciones, las minorías y las regiones aisladas de todo el mundo a través de la amistad, la cultura y la alegría de jugar al fútbol”.

El precedente de la ConIFA lo sentó la Non-FIFA Board (N-F Board), organización nacida en 2003, como iniciativa de Christian Michelis y Jean-Luc Kit para dar espacio a los territorios que la FIFA no aceptaba como miembros. Uno de los principales logros de la N-F Board fue la VIVA World Cup, celebrada en cinco ocasiones, donde selecciones de los diversos territorios y poblaciones tuvieron la oportunidad de disputar una competición internacional por primera vez.

La Confederación de Asociaciones de Fútbol Independiente (ConIFA, por sus siglas en inglés) es la federación de fútbol que desde 2013 agrupa a las asociaciones no reconocidas por la FIFA

Sin embargo, la N-F Board se deshizo en 2013 debido a conflictos internos, al mismo tiempo que ConIFA ganó prestigio y reconocimiento. Para Sascha Düerkop, secretario general, la meta principal de la organización es dar lugar en el escenario global a los “forasteros” del fútbol. A través de este espacio, los jugadores de las diversas selecciones pueden jugar fútbol a nivel internacional de forma regular o por primera vez, e incluso en algunos casos permite cumplir el deseo de representar a otra nación, a pesar de jugar para un país reconocido por la FIFA.

Al respecto, Sarhank Nader, jugador de la selección de Kurdistán y también seleccionado de Irak, compartió para Al-Jazeera su sentir acerca de la oportunidad que brinda ConIFA: “Cuando juego para la selección de Iraq me siento un poco extraño. No siento que estoy representando a mi nación sino a un estado compuesto. Pero cuando juego por mi pueblo, me siento tan emocionado como si estuviera a punto de casarme”.

Incluso en algunos casos permite cumplir el deseo de representar a otra nación, a pesar de jugar para un país reconocido por la FIFA

La ConIFA cuenta en la actualidad con 47 miembros, ocho más que la N-F Board a su final, y los divide en seis zonas continentales: África, Asia, Europa, Latinoamérica, Norte América y Caribe y Oceanía. Además de regir los juegos amistosos y celebrar el Campeonato Mundial ConIFA cada dos años, la organización, con sede en Suecia, organiza la Copa Europa de Fútbol ConIFA; la intención a largo plazo es realizar más campeonatos continentales, además de incrementar los torneos internacionales e incluso dar pie a la creación de equipos femeniles y juveniles.

El órgano rector de los forasteros se financia a través de patrocinios y donativos, así como de lo recolectado en los torneos que organiza, y sus miembros participan de forma voluntaria. La Copa Mundial no otorga beneficio económico e incluso su realización llega a representar pérdidas económicas, pero ni eso logra hacer mella en los organizadores y los participantes.

Dada la naturaleza de varios de los representativos, mantener la neutralidad política puede ser difícil para los jugadores y para la organización. Tal ha sido el caso de presiones recibidas por parte de Georgia y Azerbaiyán, ante la realización de la Copa del Mundo 2016 en Abjasia, territorio en el norte de Georgia, o de China ante la participación del Tíbet en la edición de 2018. Ante estos escenarios, Düerkop asegura que ConIFA hace todo lo posible por dejar lo político atrás, enfocándose en la parte deportiva y cultural.

LA COPA MUNDIAL ConIFA

La primera edición del torneo se llevó a cabo en 2014, teniendo como anfitrión a Laponia, en Östersund, Suecia. A la par del evento se llevó a cabo un evento con el fin de promover la diversidad cultural de los 12 participantes, ocho de los cuales ya habían disputado la Viva World Cup.

Los invitados al evento inaugural fueron el Kurdistán iraquí; Padania (región del norte de Italia); Laponia (representante del pueblo Sami de Suecia, Finlandia, Noruega y Rusia); la selección del Condado de Niza (Francia); el Pueblo Arameo (Asia); la república de Nagorno-Karabaj (población de mayoría armenia en Azerbaiyán); la región de Occitania (Francia, Italia y parte de España); Osetia del Sur (Georgia), Abjasia (parte de Rusia y Georgia); Darfur (región oeste de Sudán); la selección de Ellan Vannin (Isla de Man) y el representativo de Tamil Eelam (diáspora Tamil de Sri Lanka).

El título de la edición 2014 se lo llevaría el Condado de Niza, tras derrotar en penales a la selección de Ellan Vannin. El cuadro de honor lo completaría el Pueblo Arameo, que derrotó a Osetia del Sur en la lucha por el primer puesto.

El siguiente anfitrión sería Abjasia, en 2016. Por primera vez se llevó a cabo un sistema de calificación al Mundial, donde los partidos y torneos amistosos servirían como parámetro para otorgar los lugares. En este torneo hicieron su debut las selecciones de Armenia Occidental, Chipre del Norte, Islas Chagos (archipiélago en el Océano Índico), Punjab (diáspora punjabi), Recia (parte de Suiza), Somalilandia (región autónoma de Somalia), País Székely (etnia húngara en Rumania) y Coreanos Unidos en Japón (diáspora coreana), sumándose a Abjasia, Kurdistán, Laponia y Padania.

Para la edición 2016 se llevó a cabo por primera vez un sistema de calificación al Mundial, donde los partidos y torneos amistosos servirían como parámetro para otorgar los lugares

La Copa no contó con la participación del campeón reinante, Niza, debido a recomendaciones de no viajar a Abjasia por seguridad. El título se definió de nueva cuenta en penales, coronándose la nación anfitriona frente a la selección de Panjab, mientras que Chipre del Norte ocupó el tercer lugar.

Para la edición a disputarse en 2018 el cupo aumentó a 16 equipos, calificándose mediante el sistema de ranking por puntos a través de partidos amistosos. El anfitrión será la diáspora somalí (Barawa), pero el torneo se llevará a cabo en Londres por cuestiones de seguridad. Abjasia y Padania participarán por tercera vez, con Tamil Eelam, Armenia Occidental, Punjab, Ellan Vannin, Coreanos en Japón y el País Székely teniendo su segunda oportunidad.

Las selecciones que participan por primera vez serán los Barawa, en su papel de anfitriones; Cabilia (norte de Algeria); Matabelilandia (oeste de Zimbabwe); Felvidék (minoría húngara en Eslovaquia); el Tíbet; Cascadia (región de Estados Unidos y Canadá) y Kiribati (estado soberano en el Océano Pacífico), destacando la participación de estos últimos como primeros invitados de Norteamérica y Oceanía, respectivamente

El cupo aumentó a 16 equipos para la Copa Mundial ConIFA 2018, calificándose mediante el sistema de ranking por puntos a través de partidos amistosos

Con los 16 invitados ya definidos, el sorteo de los grupos se hará en las próximas semanas, quizá a la par del sorteo para Rusia 2018. Competir con un evento de esa magnitud claramente no está en los planes, pero los objetivos a futuro están bien definidos. El glamour, los millones en juego y las asistencias multitudinarias no son prioridad. Para la ConIFA, lo importante es que sus miembros sientan que hay lugar para ellos en el mundo del fútbol.

Fuente imagen principal: ConIFA.

Jugador a seguir I Jefferson Lerma

Jugador a seguir I Jefferson Lerma

Conocí a Jefferson Lerma (25 de octubre de 1994, Cerrito, Colombia) gracias al sorprendente Levante UD de Juan Muñiz que vimos en las primeras jornadas, sobre todo aquel gran empate (1-1) en el Santiago Bernabéu, donde el colombiano fue titular. Sin embargo, el internacional cafetero (con la Olímpica) llevaba en el Levante desde 2015, cuando llegó desde el Atlético Huilla colombiano en calidad de cedido, por apenas 300.000 euros. Se asentó, con minutos en Primera y Segunda división tras el descenso del Levante, y logró devolver al equipo costero a la máxima categoría del fútbol español. Fue el momento que aprovechó el Levante para pagar 600.000 euros y hacerse a título definitivo con Lerma.

”Mención especial en este sentido merece su doble pivote, conformado por José Campaña y Jefferson Lerma. La historia de ambos jugadores es tan particular que en los próximos meses les dedicaremos textos individuales en los que profundizaremos sobre su evolución futbolística, pero mientras tanto, sirviendo de introducción, vamos a analizar lo que significan como pareja. Sin balón, el doble pivote granota tiene un rol muy pasivo porque, salvo cuando pierde el balón arriba, el Levante nunca presiona. Se repliega en 4-5-1, regala los primeros pases (¡Schär!) y fija en la línea medular su primera resistencia, en la que Campaña y Lerma tienen un rol protagonista al saltar a los apoyos de los centrocampistas” Escribía Miguel Quintana en Ecos del Balón sobre Jefferson Lerma.

Personalmente, fiché a Jefferson Lerma en la 2017/18 de mi modo carrera con Osasuna en Football Manager 2017. El Levante lo había vendido por 6,75 millones de euros al Villarreal en el mercado invernal de la 2016/17 y se erigía como uno de los pilares de la recta final de temporada del submarino amarillo. Sin embargo, solo jugó cinco partidos y su agente no tardó en ofrecérmelo como un futbolista a fichar. Yo ya estaba en Primera División y buscaba reforzar el centro del campo tras haber vendido a Fausto Tienza y Fran Mérida. Pagué 4,5 millones al Villarreal por él. Y rindió desde el primer momento.

Captura Jefferson Lerma en Football Manager 2017 (Irati Prat / A 1 de junio de 2019, fecha de la partida)

32 partidos la 2017/18, con nueve goles y una asistencia, siendo elegido cuatro veces MVP del partido; 34 partidos la 2018/19, con trece goles, una asistencia y siete MVP. Había madurado, mejorado su contrato y aumentado el rendimiento sobre el terreno de juego. Más allá de mi delantero centro (Maxi Gómez) se había consolidado como el máximo goleador del equipo en una temporada en la que llegué a pelear hasta las dos últimas jornadas por entrar en Europa.

32 partidos la 2017/18, con nueve goles y una asistencia, siendo elegido cuatro veces MVP del partido; 34 partidos la 2018/19, con trece goles, una asistencia y siete MVP. Muy destacables los números de Lerma en Osasuna (partida de Football Manager)

En mi 4-3-3, Lerma forma en el centro del campo, como uno de los dos interiores que juegan por delante del mediocentro defensivo, en calidad de centrocampista todoterreno. Como su descripción explica, es un futbolista con un disparo desde fuera del área brutal y prácticamente todos los goles los ha anotado desde fuera del área o llegando desde segunda línea y perforando la meta rival. Un futbolista fantástico para destrozar defensas bien cerradas.

En su día pagué 4,5 millones por Lerma, hoy es internacional absoluto con Colombia (19 veces) y su valor ha subido hasta los 14,75 millones de euros, con tan solo 24 años. Además, su salario (recientemente mejorado) de 77.000 euros al mes lo colocan como un futbolista bastante accesible para un equipo de media-alta tabla en cualquier gran liga europea. Un fichaje recomendado, sin duda.

Montaje imagen principal: FUT Ultimate Team.

Fuente imagen principal: Alex Caparros (Getty Images)

El momento de Cristian Benavente

El momento de Cristian Benavente

Nunca fue crucial para Felice Mazzu. Nunca, hasta ahora. Cristian Benavente (19.05.1994, Alcalá de Henares, España) no encajaba en demasía con el técnico del Sporting Charleroi. Un equipo modesto que competía con los grandes temporada sí, temporada también. Eso había creado Mazzu. Y todo a base de trabajo, trabajo y más trabajo. Y Benavente no encajaba en el perfil de jugador que se desvivía en el campo, que defendía al doscientos por cien los ataques o contragolpes rivales. No. Benavente era fantasía y juego ofensivo. Sin embargo, ahora, en esta Jupiler Pro League 2017/18, el hispano-peruano se ha convertido en un fijo en el once titular del técnico belga. Su nivel es impresionante. Es imposible quitarlo.

Hijo de padre español y madre peruana, Cristian Benavente se formó en la cantera del Real Madrid desde una edad muy temprana. Ascendió en el escalafón de la academia blanca y llegó hasta el equipo filial, desde donde se consagró como uno de los grandes talentos de La Fábrica. Incluso llegó a debutar con la absoluta de Perú. Sin embargo, nunca terminó de despegar. Ni siquiera debutó con el primer equipo del Real Madrid.

‘’En el Real Madrid Castilla no tenía un rótulo de favorito ante tanta estrella. Decidió marcharse al ascenso (Championship) de Inglaterra -precisamente con el MK Dons- con la fiel convicción de hacerse un nombre y crecer como profesional. Esa determinación no fue la mejor. No logró adaptarse en un torneo dinámico que exigía más táctica que técnica. De por sí marcharse a la League One fue algo sorprendente. En tierras peruanas se desconocía el escenario, pero se confiaba en el fútbol que desplegaba Cristian. Al pasar entre claroscuros los pensamientos de triunfalismo se transformaron en pesimismo. La confianza en Benavente se desvanecía como neblina. Y esta terminó por desaparecer cuando optó por seguir su carrera en el exótico certamen belga’’, explica Renzo Galiano, periodista peruano de El Comercio.

En el Real Madrid Castilla coincidió con jugadores que hoy día son importantes en diversos clubes de Primera División. Fernando Pacheco (Deportivo Alavés), Diego Llorente (Real Sociedad), Nacho Fernández (Real Madrid), Casemiro (Real Madrid), Fabinho (AS Monaco), Pedro Mosquera (Deportivo de la Coruña), Burgui (Deportivo Alavés), Jesé (Stoke City), Denis Cheryshev (Villarreal), Lucas Vázquez (Real Madrid) o Álvaro Morata (Chelsea) son algunos ejemplos de los jugadores con los que compartió vestuario durante su etapa en La Fábrica. En Madrid no encontraría el camino al éxito, estaba claro. Debía salir. Y, sin embargo, como bien apuntaba Renzo, nadie esperaba el fichaje por el MK Dons.

Firmó como agente libre por dos temporadas con el club inglés. Solamente se quedaría media. Jugó cinco partidos con el MK Dons antes de poner rumbo a la parte francófona de Bélgica. Fichaba por el Sporting Charleroi de Felice Mazzu.

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Le costó entrar en la dinámica de un equipo diferente. El éxito de Felice Mazzu –oriundo de la propia Charleroi- reside en crear un equipo con una enorme capacidad de sacrificio. Sabe que hay clubes con una plantilla mucho más talentosa que la suya en el campeonato belga. Es el caso del Club Brugge, Anderlecht, Standard Liége, KAA Gent, Genk… Infinidad de nombres. Sabe que por ahí no puede ganar. Y tiene que buscar alternativas. El trabajo constante es una de ellas. Y ahí chocó con Benavente. ‘’Felipe Mazzu quería que Benavente aportara más defensivamente que ofensivamente. Quería que, por unos instantes, cambiara sus goles por barridas y asistencias por bloqueos. Así lo hizo con una entera responsabilidad. Aprendió a ser un jugador más completo en cualquier línea. Eso lo repotenció. Hizo que sea un tipo versátil sobre el verde’’, añade Renzo Galiano.

En un equipo donde Mazzu forma con 1-4-4-1-1, Benavente se ha convertido en el futbolista que engancha el centro del campo con el atacante. Escoltado por dos centrocampistas de más brega y trabajo sucio (Hendrickx e Ilaimaharitra o Diandy), Benavente ha encontrado más libertad para desarrollar su juego de ataque y asociación con Rezaei o Pollet, los delanteros del Sporting Charleroi. Gusta en caer a banda, donde puede cambiar posición con futbolistas muy móviles como Lukebakio o Baby, ambos también en un estado de gracia increíble. En términos globales, Mazzu ha conseguido crear un equipo sólido, que sabe a lo que juega y que se ha ganado el derecho a pelear por conseguir un billete europeo de cara a la próxima temporada.

Dentro de ese esquema que los hinchas carolos ya conocen de memoria, el papel de Benavente ha pasado de simple recambio desde el banquillo a pieza clave en el once. Y todo en apenas una temporada

Dentro de ese esquema que los hinchas carolos ya conocen de memoria, el papel de Benavente ha pasado de simple recambio desde el banquillo a pieza clave en el once. Y todo en apenas una temporada. En cuanto Mazzu hizo entender al peruano su rol, todo empezó a ir sobre ruedas. Un ejemplo claro es el partido ante el Lokeren del pasado 21 de octubre de 2017. El Charleroi perdía 1-0 cuando en el descanso, Mazzu retiró a Rezaei (delantero centro) para meter a Benavente. Pasó de 1-4-4-2 al 1-4-4-1-1 antes mencionado. En el 66’ anotó el peruano. Y esto comentaba Mazzu en la rueda de prensa posterior al partido: ‘’La contribución de Cristian Benavente ha resuelto nuestro problema en este triángulo que el Lokeren había creado. Teníamos problemas en el centro del campo’’. Un futbolista que rompe líneas y quiebra partidos, seguramente el único de la plantilla capaz de hacerlo junto a Baby o Lukebakio, aunque estos de forma más individualista y partiendo desde la banda, como puros extremos con gran potencia física.

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Cristian Benavente suma ocho goles y una asistencia en lo que llevamos de 2017/18 (a 6.11.2017) y ha anotado los últimos goles del Sporting Charleroi

‘’Su próximo objetivo es retornar por la puerta grande a la selección peruana. Anhela seguir dando lo mejor de sí mismo en un conjunto que empezó a creer en sus fortalezas y que desechó los temores absurdos que siempre lo ponían en jaque en instancias decisivas. Solo si mantiene ese desempeño tendrá -una vez más- el privilegio de ponerse sobre el pecho la franja rojiblanca que está cerquísima de volver a exhibirse en una cita mundialista’’, explica Renzo. De momento, en la liga belga es una de las sensaciones (ocho goles y una asistencia, habiendo anotado los últimos cinco goles del Sporting Charleroi a 6.11.2017), siendo capaz de anotar goles increíbles, propios del mismo Leo Messi. Es uno de esos jugadores que gusta ver cada fin de semana.

Fuente imagen principal: ERNESTO BENAVIDES (AFP/Getty Images)

*Fotografía de 2013, durante una concentración con la selección de Perú.

De Wembley a Lens, la década cafetera

De Wembley a Lens, la década cafetera

La droga y el narcotráfico viajaban de la mano allá por la década de los 80 en Colombia. El fútbol se veía como una forma eficaz y sencilla para el blanqueo de dinero, compraventa de jugadores, colegiados, partidos, apuestas ilegales y desgraciadamente, muertes. Así nacería el denominado Narcofútbol colombiano.

Desde 1987 y hasta 1990, Francisco Pacho Maturana sería el encargado de dirigir los años más brillantes de Nacional de Medellín; Liga, Copa y Libertadores. Desde entonces su nombre se asociaría a la selección colombiana, aquel enorme plantel que hizo las delicias de un país y alejó en muchos casos a la población de la pobreza y la delincuencia en la que estaban inmersos. Al menos, el balón sirvió como vía de escape, quizás momentánea en algún caso; en otros fue algo más, una salida, otra forma de vida desconocida. Colombia, fútbol….

“Estábamos en la época de la violencia y la agresividad, era un país que vivía unos gravísimos problemas sociales que evidentemente no podían ser ajenos al balón. El narcotráfico toca a todo, es un pulpo. Sin embargo ahí estaba el fútbol, ¿es una isla? No. Pero llegado el momento citaba a los 22 jugadores, sacaba mi lista y la entregaba a la Federación. Ellos, un grupo que quiere a su país, era nuestro país y con el fútbol lo íbamos a defender” – Pacho’ Maturana.

En boca del propio técnico, hasta entonces el fútbol en Colombia no existía. Pero todo cambiaría. La primera decisión del profesor Maturana sería la de incorporar a un chico de las inferiores de Nacional, Andrés Escobar. Con él comienza nuestra historia un año más tarde.

Wembley sería testigo de un gol que no daría un título, ni siquiera significaba la victoria en un partido oficial, sin embargo ese día, aquel 24 de mayo de 1988 en tierras inglesas y en un escenario único, el que para muchos ha sido el mejor defensa en la historia de la selección de Colombia, el joven Andrés Escobar, con apenas un año sobre los campos profesionales, remataría un córner provocado por Reyes y Valderrama, sacado por Alexis García. Ponía las tablas en el marcador.  Aquel empate, aquel gol, no suponía otra cosa que hacer que Colombia creyese en ese deporte, en unos jugadores que llevarían a su país a participar en un Mundial 28 años después.
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Para lograr el billete a Italia, Colombia sufrió. No fue hasta la repesca (por aquel entonces frente a un equipo europeo) en Israel donde firmaría su viaje al mayor escenario del fútbol de selecciones. Argentina, Uruguay y Brasil se clasificaron de forma directa, por su parte los colombianos en botas del Palomo Usuriaga ganarían al combinado europeo en Barranquilla, con dicha victoria y el empate sin goles en Ramat Gan, los de Sudamérica eran equipo mundialista. Aquel campeonato de 1990 significó la vuelta de la selección cafetera al panorama del balón.

En tierras transalpinas Colombia logró la que hasta el momento es la mejor posición en un Mundial de fútbol, lograron avanzar hasta octavos de final donde caerían en manos de la Camerún liderada por el gran Roger Milla

En tierras transalpinas Colombia logró la que hasta el momento es la mejor posición en un Mundial de fútbol, lograron avanzar hasta octavos de final donde caerían en manos de la Camerún liderada por el gran Roger Milla. Pero aquella eliminatoria que aún es historia vino precedida de un gol que sigue en la mente del buen aficionado al balón. Corrían los últimos minutos del partido frente a Alemania, a la postre campeona del Mundo, y el resultado no se había movido, a dos del final y pese al dominio sudamericano, Littbarski anotó para el conjunto europeo. Cuando todo parecía perdido y rozaba la eliminación, en la agonía del partido, en un minuto 92 inolvidable, Freddy Rincón pasaría a los textos del deporte colombiano. Empataba la contienda, nada pudo hacer Illgner… Colombia era historia y el país explotó. Gracias Dios mío, Viva Colombia” gritó el narrador cafetero William Vinasco, quién minutos antes exclamó tras el tanto alemán: “No hay derecho, no nos lo merecíamos”. Esa tarde el fútbol fue justo con Colombia.

Cuatro años más tarde y en E.E.U.U, quien acogería por primera vez un Mundial de fútbol, la selección de Maturana volvería a estar presente. Pese a las expectativas enormes de aquel combinado, incluso llegó a salir en muchas apuestas como campeón, Colombia no daría la talla, no pasaría la primera fase en un grupo donde eran los grandes favoritos. Tal vez ese enorme listón con el que viajó el conjunto desde tierras colombianas fue uno de los causantes de aquel terrible desenlace. El resto viene ahora.

Antes de conocer que Suiza, Rumanía y el anfitrión Estados Unidos serían los rivales, Colombia paseó su bandera por el continente sudamericano y con él, aquel juego que cautivó al fútbol, aquella magia que hacía sonreír al mundo del esférico, un plantel a recordar, quizás el mejor de la historia del país, esa generación que hizo soñar a un pueblo en la que los problemas asolaban por todos sus rincones. Una vez más el deporte separó las dificultades cotidianas y unió a jóvenes y veteranos.

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A las órdenes del Profe estaban Higuita, Leonel Álvarez, Córdoba, Mondragón, Lozano, De Avila, Adolfo Valencia, Aristizabal, Luis Carlos Perea, Barrabás Gómez, Mendoza, René Valenciano, Herrera, Valderrama, Asprilla, Andrés Escobar Freddy Rincón, entre otros. Una plantilla que no sólo logró la clasificación a tierras americanas sino que además lo hizo de manera espectacular.

Por siempre será recordada la victoria ante Argentina en Buenos Aires por cinco goles a cero que terminó con el público argentino ovacionando a los jugadores cafeteros y convenciendo a Maradona para regresar a defender la diez argentina para la repesca frente Australia. Era el 5 de septiembre de 1993 y tras dicha goleada, Colombia certificaba el pase al Mundial y su candidatura al mismo. Repito, con Alemania, Italia, Brasil o la propia Argentina, tal vez un techo demasiado alto.

Ya en el primer encuentro del grupo A, Colombia sufrió un duro traspiés del que no se levantaría. Rumanía con Hagi y Raducioiu a la cabeza doblegaron por tres tanto a uno a la selección de Maturana. Tras esta derrota debían jugar frente a los anfitriones un partido que se consideró en Colombia a vida o muerte. La sombra de los narcotraficantes y las amenazas a gran parte de la plantilla y el cuerpo técnico fue una cruel invitada a la concentración del combinado colombiano. Aquel partido con una tensión externa  imposible de doblegar supuso el final de Andrés Escobar, el jefe de la zaga, el capitán que acababa de firmar por el Milan y quien intentando despejar un centro se introdujo el esférico en su marco. La victoria ante Suiza el último partido fue insuficiente, Colombia regresaba a casa y el pánico volvió. Escobar fue asesinado con seis disparos en el pecho, murió rumbo al hospital y con él la ilusión de muchos, el ídolo de otros y la sensación de que nada había cambiado. El hombre que lo inició todo en Wembley, que hizo que muchos colombianos se enganchasen a la vida se despedía cruelmente de la misma. Con Andrés empecé a escribir estas líneas, su gol ante Inglaterra significó la ilusión por el fútbol de un país, su autogol en 1994 cerraría todo de un portazo.

Escobar fue asesinado con seis disparos en el pecho, murió rumbo al hospital y con él la ilusión de muchos, el ídolo de otros y la sensación de que nada había cambiado.

Cuatro años más tarde, Colombia volvió a caer en la primera fase de un Mundial, esta vez en Francia, en Lens. Y de nuevo en un grupo con Rumanía, con Túnez, la última selección a la que los sudamericanos vencieron en un campeonato del Mundo y quien si no, Inglaterra, con quienes se despedirían en 1998, diez años después del gol de Andrés Escobar en Wembley. Cruel sentencia y un final poco acorde a la historia de un equipo, una selección que mantuvo al pueblo con ganas de vivir. Lo que el fútbol unió nadie debió separarlo nunca. Una década a recordar, aquella década cafetera.

Fuente imagen principal: Shaun Botterill (ALLSPORT)

*Alineación de Colombia en el encuentro de Copa del Mundo 1994 ante Estados Unidos.