“Bolillo” Gómez: De Mundial en Mundial

“Bolillo” Gómez: De Mundial en Mundial

Acudir a tres Mundiales como seleccionador de tres países diferentes no está al alcance de prácticamente nadie. Sin embargo, el Bolillo Gómez, tal y como se conoce al actual seleccionador de Panamá, no se ha quedado ahí. Ha enriquecido este meritorio expediente con un logro todavía mayor al hacerlo desde el banquillo de selecciones alejadas del olimpo del fútbol mundial. Ecuador y la propia Panamá nunca antes habían aparecido en un Mundial y ha sido la mano del entrenador colombiano la que les ha permitido dar el salto al mayor evento futbolístico del mundo.

Nacido en Medellín y desde siempre vinculado al fútbol, primero como jugador y más tarde como entrenador, el Bolillo Gómez es una figura casi desconocida en Europa y que, a pesar de su brillante currículo, tampoco goza de amplia notoriedad en Suramérica. El motivo es posiblemente el hecho de que su carrera profesional, iniciada en la década de los 70, siempre se ha desarrollado lejos de las ligas y países que más captan nuestra atención. Colombia, Ecuador, Guatemala y ahora Panamá han visto crecer a Hernán Darío Gómez y, en la mayoría de los casos, son estos los países que le han acompañado en su camino al éxito.

Bolillo Gómez ha clasificado para el Mundial a Colombia (98), Ecuador (2002) y Panamá (2018)

Tras destacar en Independiente de Medellín y Atlético Nacional su carrera como futbolista se ve truncada en 1984 por una grave lesión de rodilla. El salto a los banquillos era el paso natural para alguien que vivía por y para el fútbol y que todavía tenía menos de 30 años. La oportunidad, como muchas otras que vendrían después, aparece de la mano del entrenador colombiano por excelencia, Pacho Maturana. Entre 1987 y 1990 el Bolillo Gómez se convierte en el segundo de Maturana durante el exitoso periplo de éste en Atlético Nacional cuyo punto álgido es la Copa Libertadores de 1989 obtenida frente a Olimpia de Asunción (primer equipo colombiano en lograrlo). De acuerdo a un modelo prácticamente inexistente en el fútbol actual, durante esas temporadas ambos compaginan el manejo del conjunto verdiblanco con la dirección del combinado nacional de Colombia. Aquellos años son históricos para una selección cafetera que con el tándem Maturana – Gómez (el primero más reflexivo, el segundo más volcánico) participa en los Mundiales de Italia 90 y USA 94 donde presenta un plantel que enamora al mundo con jugadores como Higuita, Valderrama, Rincón, Perea…

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En 1990 Bolillo Gómez es ya primer entrenador de Atlético Nacional y alcanza con el club de Medellín su primer título liguero en 1991. Este título se vería acompañado en su primer año por la Copa Interamericana conseguida frente a los mexicanos de Pumas UNAM (competición ya desaparecida que enfrentaba al ganador de la Copa Libertadores con el ganador de la Copa de Campeones de la Concacaf). Tras finalizar su primera aventura como responsable directo de un banquillo de primer nivel, Hernán Darío Gómez toma en 1995 el relevo de Pacho Maturana al mando de la selección de Colombia. El objetivo está claro, continuar con la senda marcada por su maestro clasificando de nuevo a Colombia para el Mundial de Francia 98. La fase clasificatoria se inicia rozando la perfección hasta tal punto que el seleccionador colombiano es designado por la prensa de Uruguay como el Mejor Técnico de Suramérica en 1997. Sin embargo, el resultado mundialista está lejos de ser el esperado, incluso su estrella Faustino Asprilla es expulsada de la concentración, y al igual que en USA 94 Colombia se vuelve a casa en la primera fase con sólo una victoria. Tras el Mundial, y después de más de 10 años en diferentes responsabilidades dentro del combinado colombiano, el Bolillo Gómez toma las riendas de la selección del vecino Ecuador (Pacho Maturana, una vez más, le había precedido entrenando a Ecuador hasta 1997).

Su carrera como técnico fue durante muchos años de la mano de la de su compatriota Pacho Maturana

La Tri, como llaman cariñosamente a su selección en Ecuador, nunca antes había participado en un Mundial y es bajo la batuta del seleccionador colombiano cuando vive su primera experiencia mundialista. El segundo puesto que logra Ecuador en la fase de clasificación para el Mundial de Japón y Corea en 2002, acompañado de una histórica victoria contra la Brasil que luego se proclamaría campeona del mundo, encumbra a Bolillo Gómez a los altares del fútbol ecuatoriano. Si bien, una vez más, el Mundial se le resiste y Ecuador se ve superada en la primera fase por Italia, México y Croacia, selección esta última contra la que cosecha su única victoria. En 2004, tras una mala Copa América, Hernán Darío Gómez renuncia al cargo pasando poco después a dirigir a la selección de Guatemala donde su desempeño no es el esperado y además soporta una humillante derrota por cinco a cero contra la selección argentina sub 23. Tras cesar como seleccionador, a partir de 2008 ocupa sucesivamente los banquillos de Independiente Santa Fe de Bogotá, de su conocida selección de Colombia y de Independiente de Medellín donde se hace con el subcampeonato nacional en 2013.

En febrero 2014 el Bolillo Gómez regresa a Centroamérica para iniciar su actual aventura como seleccionador de Panamá. Allí le toca sustituir en el banquillo canalero al mito local Julio César Dely Valdés quien había llevado a su país a las puertas del Mundial de Brasil 2014. El objetivo, tanto de la Federación de Panamá como del propio seleccionador, queda claro en la presentación oficial del seleccionador. En ella, el Bolillo Gómez afirma que “yo sólo busco la gloria de ir a mi quinto Mundial y Panamá es el equipo del área que mejores opciones presenta para llegar al Mundial”. Dicho y hecho. A la primera, tras una serie de carambolas que en esta ocasión si favorecieron a Panamá, la selección canalera elimina a la favorita Estados Unidos y pasa a formar parte del selecto club de selecciones mundialistas. Panamá será en Rusia la cenicienta del Mundial pero los partidos contra Inglaterra, Bélgica y Túnez se seguirán sin duda con enorme emoción entre los panameños.

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Cinco mundiales, tres de ellos como primer entrenador, y la clasificación de dos selecciones novatas para la cita mundialista permiten al Bolillo Gómez situarse a la par de técnicos muy renombrados. Washington Tabarez (cuatro con Uruguay), Henri Michel (cuatro con Francia, Camerún, Marruecos y Costa de Marfil), Bora Milutinovic (cinco con México, Costa Rica, EE.UU, Nigeria y China) y Carlos Alberto Parreira (seis con Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Brasil (dos), Arabia Saudí y Sudáfrica) son grandes mitos de los Mundiales y pese a su menor notoriedad, el entrenador de Medellín no les anda a la zaga. Por si esto no fuera poco, además, Hernán Darío Gómez es con más de 230 partidos el quinto seleccionador de la historia con más partidos al frente de un combinado nacional. Sin duda, un seleccionador de primer nivel.

Sólo Washington Tabarez, Henri Michel, Bora Milutinovic y Carlos Parreira acumulan más participaciones como directores técnicos en la cita mundialista que el Bolillo Gómez

Las capacidades del Bolillo Gómez como entrenador están totalmente contrastadas si bien éstas no pueden ocultar una vida personal ciertamente convulsa. Siempre con el fútbol como hilo conductor el entrenador de Medellín ha afrontado experiencias dignas de la mejor de las telenovelas. En el Mundial de USA 94, antes del partido que enfrentó a Colombia con la selección local, la familia del Bolillo Gómez fue amenazada de muerte si su hermano, Barrabás Gómez, seguía siendo titular con Colombia lo que supuso el abandono del fútbol por éste. Años después en Ecuador, tras una polémica surgida por dejar fuera del combinado sub 20 al hijo del expresidente de Ecuador, Abdalá Bucaram, el seleccionador es atacado y herido de bala. Posteriormente, su extensa hoja de sucesos se amplía todavía más cuando su segunda etapa en la selección de Colombia termina abruptamente al tener que dimitir tras golpear violentamente a una mujer en un bar a altas horas de la noche. En definitiva, un entrenador muy exitoso en lo deportivo pero con más presencia de la deseada en las páginas de sucesos de los informativos.

Fuente imagen principal: Agencias.

Tilcara y la selección argentina, entre promesas y verdades

Tilcara y la selección argentina, entre promesas y verdades

Al guía turístico se le iluminan los ojos y muestra una sonrisa amplia que enseña los dientes y el acullico de coca, aplastado contra uno de sus cachetes. Rememora aquella gira de la Selección Argentina en enero de 1986 y se expresa ante los visitantes. “Aquí hizo la preparación el equipo argentino que después se consagró campeón en México, meses más tarde”. Cinco meses antes del Mundial, un grupo de jugadores más Carlos Bilardo y su cuerpo técnico llegaron a Tilcara para comenzar a aclimatarse a los efectos de la altura.

Tilcara, pequeño pueblo de Jujuy, una provincia del Norte argentino que limita con Bolivia, tiene casi 3.000 metros de altitud sobre el nivel del mar, un número similar al que afrontaría el equipo en el Mundial de México. Por aquel entonces, la localidad contaba con solo 2.000 habitantes (hoy llega casi a 10 mil) y recibió con asombro la llegada del grupo de futbolistas que había clasificado a la Copa del Mundo en las últimas circunstancias. Entre ellos, había muchos del fútbol local, aunque se ausentaban figuras como Diego Maradona, Oscar Ruggeri, Jorge Valdano y Jorge Burruchaga dado que jugaban ya para equipos europeos.

Cinco meses antes del Mundial, un grupo de jugadores más Carlos Bilardo y su cuerpo técnico llegaron a Tilcara para comenzar a aclimatarse a los efectos de la altura

El pueblo norteño fue creciendo conforme al paso de las tres décadas hasta hoy en día, tras aquella mini pretemporada que duró una semana y comenzó el día de Reyes Magos. Pero lo que no se modificó fue su esencia, como así también la de su gente, humilde y siempre alegre, al ritmo del folclore y los carnavales. En Tilcara, el tiempo vale unas pocas monedas y todo parece detenerse. Cualquiera que lo visite se siente un mortal más y se libera, rodeado de cerros, montañas, casas bajas, calles angostas y personas siempre serviciales.

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Hacia allí viajó el seleccionado argentino, que se entrenó en canchas de tierra y piedra, dado que los espacios verdes escaseaban. El guía mastica hojas de coca como una costumbre para evitar el apunamiento y la falta de aire en las alturas, rejuntado como una pelota que descansa sobre uno de los costados de la boca. Aquel pueblo es el más turístico de la zona, siempre pintoresca y declarada patrimonio de la humanidad por la Unesco hace 15 años. A solo 70 kilómetros de San Salvador de Jujuy, la capital provincial que ha dado algunos pasos hacia la modernidad, las localidad de Purmamarca, Humahuaca y Tilcara atraen por su naturalidad y colores únicos.

El camino serpenteante recorre las montañas y hace llegar a las plazas de artesanos. El adobe y el barro sirven como materia prima para la construcción de las casas, pero también para la realización de artesanías cuyas ventas a los turistas significarán un pilar de sustento familiar. El Cerro de los Siete Colores deja atónitos a los visitantes; la explicación está en que la oxidación de los minerales (hierro, azufre, cobre, etc) fue tiñendo la tierra. De cualquier manera, también existe una creencia tan popular como legendaria, así como lo es la Quebrada Humahuaca que rodea los pueblos y al Río Grande. Según diferentes lugareños, el cerro fue pintado durante muchas noches por niños que se aburrían de la monotonía de colores.

Llega la Paleta del Pintor y los matices de colores siguen dominando la escena. En Humahuaca se rinde honor a la Pachamama, la madre tierra, colocando en un pozo cigarrillos, agua, bebidas alcohólicas, hojas de coca, comida cocinada en ollas de barro, cubriendo todo luego con piedras. El objetivo se centra en agradecer a la tierra, hacer un tributo, aguardando que ella espante las heladas, beneficie a los artesanos y permita que los agricultores puedan continuar con su trabajo, una labor sustancial para un estado de bienestar.

En Tilcara, conocían a los jugadores por las revistas El Gráfico, que llegaban siempre unos días luego de su publicación. De hecho, para poder ver los partidos durante la Copa, personas tilcareñas debían subir a la punta del cerro con baterías de auto que posibilitaran la transmisión

Sobre las laderas hay cementerios, puesto que los incas, que conquistaron el territorio mucho tiempo atrás, pensaban que así acercaban a los difuntos al sol. No obstante, si algo identifica a Tilcara, el último pueblo de la quebrada, es su devoción por la Virgen María. En medio de los amistosos ante la gente que oficiaba de local, trabajadores que hacían de sparrings, los jugadores iban de la cancha a un hotel con comodidades básicas y salían a caminar con los habitantes. Sin prisa y bajo un sol que abrasaba, se sentaban en la plaza a tomar mate (infusión tradicional argentina y uruguaya) sin que nada ni nadie interrumpa la tranquilidad. Por aquel entonces, el pueblo estaba revolucionado, aunque no contaba con televisión. Conocían a los jugadores por las revistas El Gráfico, que llegaban siempre unos días luego de su publicación. De hecho, para poder ver los partidos durante la Copa, personas tilcareñas debían subir a la punta del cerro con baterías de auto que posibilitaran la transmisión.

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Hubo amistosos allí y en Humahuaca, con resultados dispares según a quién se cuestione. La información oficial sentencia que el seleccionado ganó dos partidos por 5-0 y 5-1, aunque también gente de lugar manifiesta que ellos se impusieron por tres goles en uno de ellos. El equipo de Bilardo era muy cuestionado en los primeros días de 1986, por la opinión pública y muchísimo más por la publicada. Las críticas se mantuvieron hasta iniciado el Mundial, con jugadores a los que la prensa les auguraba un rápido retorno tras los pobres resultados de la preparación y una convivencia colectiva que, aseguraban los medios, no era óptima.

La información oficial sentencia que el seleccionado ganó dos partidos por 5-0 y 5-1, aunque también gente de lugar manifiesta que ellos se impusieron por tres goles en uno de ellos

Treinta y dos años más tarde de la estadía de los jugadores en los casi 3.000 metros de altura, una duda se mantiene y es motivo de debate nacional. Según los habitantes de Tilcara, los dirigidos por Bilardo y el propio entrenador prometieron a la Virgen de Copacabana del Abra de Punta Corral retornar al pueblo si se coronaban en México. Sin embargo, el plantel argentino nunca regresó y siempre desestimó que haya existido una promesa. En los últimos meses surgió la posibilidad del regreso ante la insistencia del intendente local, Ricardo Romero, pero muchos de los campeones la dejaron de lado. Ante cada participación de Argentina en un certamen mundial, frente a las sucesivas eliminaciones y las tres finales perdidas recientemente de forma consecutiva, la puerta de la historia vuelve a abrirse.

José Luis Brown, Sergio Batista, Oscar Garré, Ruggeri y Bilardo negaron siempre haber hecho un juramento ante la Virgen. Igualmente, los dos primeros visitaron Tilcara unos años atrás, cuando dirigían al seleccionado (entre 2010 y 2011). Los lugareños apuntan a que los hombres del conjunto nacional llegaron a la Iglesia de la Candelaria en el camino a uno de los partidos en aquel enero de 1986. Otras versiones señalan que los futbolistas, atraídos por la devoción de la gente, dijeron que volverían si la Virgen era tan poderosa como se creía y los ayudaba a coronarse con el trofeo.

“Lo de Tilcara para nosotros fue una experiencia muy buena. Si bien el lugar parece inhóspito visto desde afuera, nos acogieron muy bien. La gente nos demostró mucho cariño”, exteriorizó Garré en la serie documental “La Historia detrás de la Copa”, que se puede ver en YouTube. “Nos defraudó la selección. Durante ese tiempo en que estuvo acá, y durante el Mundial, hacíamos las misas pidiendo a la Virgen que la selección ganara. Cada día que ganaba, salíamos a la plaza a festejar. Un paso más, un paso más, y otro”, espeta Sara Vera, dirigente de Pueblo Nuevo -el club que aportó los jugadores contra los que actuaron los dirigidos por Bilardo-, en la misma producción audiovisual.

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Las versiones se retroalimentan y no parece que haya una predisposición de los campeones del ‘86 por volver en grupo a Tilcara para cumplir una promesa que muchos aseguran no haber hecho. Otros habitantes aducen que fue sólo una frase dicha al pasar, pero dicha al fin: “Lo de la promesa a la Virgen fue verdad, aunque digan que no. A ellos les interesaba saber sobre la vida del tilcareño, y les contamos que la gente aquí es muy creyente. No fue una expresión formal, fue al pasar, pero lo dijeron”, dijo David Gordillo, jugador en aquel tiempo de Pueblo Nuevo.

Las excelsas y antológicas intervenciones de Maradona, la flexibilidad táctica de aquel equipo que se fue haciendo conforme a la competencia, el liderazgo de Ruggeri, el nivel sobresaliente de Burruchaga o Valdano, los maravillosos goles ante Italia, Inglaterra o Bélgica -tan asombrosos como el paisaje del norte argentino- derivaron en la consagración. En el medio quedó la baja de Daniel Passarella, capitán del conjunto campeón en 1978, por una intoxicación, o aquella tarde previa al partido frente a Inglaterra en que se debieron confeccionar camisetas nuevas cuando el tiempo apremiaba. Son historias que construyen un relato sin fin. Y entre ellas, la de Tilcara tiene un rol central, en la que existen diferentes verdades.

Batista, cuya palabra es publicada en un artículo del diario Página 12 que retrata las distintas opiniones y relatos de los protagonistas, expresó que fue una de las pretemporadas más duras de su vida. Pero al mismo tiempo, junto a Ricardo Bochini, acepta que se trató de una de las experiencias más lindas. Uno de sus rivales amateurs en las canchas de tierra y piedra, Carlos Cabrera, cierra su testificación en el documental antes mencionado. “La mamita de los cerros se hace escuchar. Quizás en un café digan ‘che, ¿por qué no vamos, comemos un asado con los changos de Tilcara y recorremos los 15 kilómetros hasta la Virgen?’ Puede ser que se destrabe todo, puede que no”.

Fuente imagen principal: La Nación.

Ferro y aquellos gloriosos años ochenta

Ferro y aquellos gloriosos años ochenta

Es un hombre sapiente Carlos Timoteo Griguol. Cerca de los terrenos de juego, fue educador y formador al tiempo que conducía estratégicamente a sus equipos. Hombre inteligente, viejo sabio, durante las décadas del ochenta y noventa dejó su huella indeleble en el fútbol argentino por la filosofía de sus equipos, pero también por hacer crecer a sus dirigidos no solo dentro de la cancha sino también fuera. Alejado del fútbol, vive hoy cerca de la cancha de Ferro, el club donde marcó un hito y fue el líder de una etapa gloriosa, poco más de 30 años atrás.

Llevó al equipo a pelear entre las primeras posiciones durante un lustro, siendo que históricamente Ferro había estado alejado de los puestos de vanguardia. Consiguió dos títulos (’82 y ’84) en aquel período, los únicos de los que goza aún la institución en su palmarés. El barrio de Caballito se vestía de gala cada vez que Ferro jugaba a comienzos de los ochenta, y el fútbol desplegado atraía a mucha gente de zonas cercanas para ver jugar al conjunto. Cosechaba frutos de un progreso ininterrumpido que fue encontrado las meritorias coronaciones.

Con Carlos Griguol, Ferro peleó entre las primeras posiciones durante un lustro, siendo que históricamente había estado alejado de los puestos de vanguardia. Consiguió dos títulos (’82 y ’84) en aquel período, los únicos de los que goza aún la institución en su palmarés

Por esos tiempos, Ferro, un club de barrio tradicional enclavado en el centro de la ciudad de la ciudad de Buenos Aires, era un modelo de gestión a copiar. No solamente se veían los buenos dividendos en el fútbol, en las instalaciones coexistían muchos deportes y los socios se acercaban en masa a practicarlos. Los logros deportivos fueron captando nuevas personas que se acercaban a realizar actividades recreativas, en años donde los gimnasios no existían. Se construían relaciones y el club evolucionaba. De esa manera, el porvenir de los títulos no era una quimera, más bien se configuraba como la respuesta a las correctas administraciones.

Griguol fue contratado con la idea específica de alejarse por completo de los puestos de descenso. Poco a poco, de arrimarse al podio pasó a subirse al primer escalón. Al Verde había llegado por su relación con León Najnudel, a quien conocía de Atlanta en sus días como jugador. Precisamente Najnudel fue el conductor del equipo de básquet de Ferro que se coronó a nivel local y sudamericano, y luego sería el padre de la liga nacional con un nuevo formato de disputa y su modernización. Decididamente, León se constituyó en uno de los ejes principales del crecimiento argentino en básquetbol. Las ideas de Griguol calaron hondo en el equipo instantáneamente, y no era raro verlo reunido junto al entrenador de básquet con el objetivo siguiente de replicar movimientos en su deporte.

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Durante 1981, amenazó a los dos grandes del país con quitarle la corona, aunque no pudo superar al Boca de Diego Armando Maradona y al River de Mario Alberto Kempes. Fue así que no se consagró en el Metropolitano ni en el Nacional, pero comenzaba a avizorarse como un hueso duro de roer. Lejos de dejarse llevar por las dos finales perdidas, el entrenador solicitó a la dirigencia comandada por Santiago Leyden y Ricardo Etcheverri que no vendieran jugadores y sostuviesen la base. El año siguiente sería histórico.

Ante la cercanía de la Copa del Mundo de España 1982, se invirtió la forma de jugar los certámenes y el Nacional se disputó primero, dado que era más breve. Ferro jugó 22 partidos y logró ser campeón invicto, habiendo ganado 16 partidos y empatado los seis restantes. Se tomó revancha en la final ante Quilmes, al que derrotó como local por 2-0 tras el empate sin goles en la ida. Era el triunfo de la humildad, de un equipo modesto que había sabido crecer bajo las sombras. Aquel torneo tuvo la singularidad de que ninguno de los equipos grandes pudo pasar la primera ronda y llegar a cuartos de final; la decisión de César Luis Menotti y la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) de no poder utilizar a los jugadores que serían convocados para el Mundial jugó un papel fundamental. Durante ese semestre, no jugaron Maradona, Daniel Passarella, Ramón Díaz, Juan Barbas ni Ubaldo Fillol, entre otros.

Ferro salía al campo bajo el sistema de 4-3-3, aunque era un equipo que apostaba por el orden y tenía un gran compromiso holístico dentro del campo. Los jugadores eran solidarios y formaban una base sólida impenetrable. Era un equipo muy físico que apabullaba a los rivales más allá de no conseguir grandes diferencias en el marcador. Fue cultor del pressing en campo rival y atacaba siendo directo, con asociaciones de calidad. En caso de no poder recuperar alto, inmediatamente los once futbolistas se agrupaban detrás de la línea del balón para no permitir que el rival trascienda. Tuvo varios nombres propios el campeón, como Héctor Cúper (hoy entrenador del seleccionado de Egipto), Juan Rocchia (el líder de la zaga), Claudio Crocco y Miguel Ángel Juárez. Este último, que había llegado como apuesta, acabó convirtiendo 22 goles y fue el máximo artillero.

“Al empezar este año, me reuní con todos los jugadores y les dije que Ferro tenía que ser campeón en todo: partidos ganados, goleadores, defensa menos vencida, y por supuesto con el título. Ahora que llegó el final, siento que no me defraudaron. ¿Nuestras razones? Orden, respeto y disciplina. Y una institución que nos brindó un apoyo emocionante” – Carlos Griguol, entrenador de aquel equipo

Minutos antes de la finalización del encuentro ante Quilmes, los hinchas saltaron al campo de juego. Desbordados de emoción, no pudieron aguantar el poco tiempo que faltaba con el fin de celebrar. Los verdolagas tenían una defensa férrea, un mediocampo que brindaba equilibrio y una delantera con mucho talento. Carlos Arregui era incansable de un área a otra, situado al lado de Gerónimo Saccardi, un mediocentro de galera y bastón. Los laterales se proyectaban hacia el ataque -entre ellos, Oscar Garré, que luego sería campeón mundial con Argentina en 1986- y la dinámica ofensiva pasaba por las botas del paraguayo Adolfino Cañete. Asimismo, comenzaba a mostrar sus grandes maneras Carlos Alberto Márcico, para pasar a tener mucho más lugar en el equipo.

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Fue en 1983 que el equipo terminó tercero en la tabla de posiciones, aunque en 1984 repitió el título. Perdió un solo partido y derrotó en la final a River, con una base de futbolistas parecida a la que había llegado a la gloria dos años antes. Fue 3-0 en el Monumental, en una tarde que aún se recuerda en Caballito como la más importante en 113 años de vida del club, y ventaja por la mínima como dueño de casa. Tampoco pudo finalizar el partido de vuelta, con incidentes en la tribuna visitante. Días después, la federación dio por ganado el partido a los de Griguol, que ya habían festejado sin miramientos la tarde de la suspensión.

Mantenía sus  señas identidad, pero el Beto Márcico le había dado un salto de calidad inigualable. De una técnica muy depurada, se había convertido en el conductor. Así como los jugadores parecían multiplicarse en el campo propio y todos ayudaban en los relevos, en ofensiva el equipo se juntaba con la pelota y creaba con fases largas de posesión. Ya no estaban Rocchia, Saccardi y Crocco, pero la aparición de nuevos juveniles era un complemento perfecto y el equipo repetía el título. El arquero Eduardo Basigalup, el defensa Oscar Agonil y las fantasías de Cañete tuvieron su rol preponderante en la conquista.

Las copas Libertadores del ‘83 y el ‘85 tuvieron a Ferro entre sus participantes, aunque el equipo del Oeste no pudo superar la primera fase en ambas ediciones. Fue un período próspero para el club, que entre los festejos en el ámbito profesional acumulaba cerca de 50.000 socios que desarrollaban cualquier actividad. Griguol dirigió desde 1979 por ocho años al equipo en su primera etapa, y volvió en 1988 posteriormente a un año a cargo de River. En 1993 dijo adiós, habiendo dejado atrás ambos títulos y un legado que propició el crecimiento de todas las disciplinas. Sin embargo, el club ya no era el mismo.

Las correctas gestiones dieron paso a malos manejos, y todas las cuestiones favorables fueron arrojadas por la borda. Ferro nunca pudo regresar a sus mejores días y jugó su último partido en primera división allá por julio de 2000. Su estadio de tablones de madera había sido escenario de grandes cotejos del fútbol argentino

Las correctas gestiones dieron paso a malos manejos, y todas las cuestiones favorables fueron arrojadas por la borda. Ferro nunca pudo regresar a sus mejores días y jugó su último partido en primera división allá por julio de 2000. Su estadio de tablones de madera había sido escenario de grandes cotejos del fútbol argentino, el sitio de las consagraciones con Timoteo. La pendiente del tobogán lo hizo descender a la B Metropolitana (tercera categoría) y, a fines de 2002, fue sentenciada la quiebra. Llegó un gerenciamiento que se mantuvo largos años controlando las finanzas del club, mientras una dirigencia residual se reunía a cada instante analizando cómo devolver el club a la gente. Los socios son, desde tiempos originarios, los verdaderos dueños de los clubes en el fútbol argentino. Sobre todo, las instituciones son sitios de encuentro de la comunidad.

No obstante, todo tiene una culminación y hubo una nueva piedra basal. El 23 de diciembre de 2014, cuando el club corría riesgo de desaparecer, llegaron los avales y Ferro volvió a nacer. La masa societaria, que había bajado considerablemente, despegó otra vez y pasó de 8.000 personas al doble. Actualmente, el 100% de los adheridos llega a las instalaciones a realizar alguna actividad. Las divisiones formativas dieron un pase adelante, el estadio modernizó su estructura y se inauguró un nuevo jardín de infantes y la escuela primaria. Lejos quedaron los días en que llegó al summum, pero el club del ferrocarril, hoy en segunda división, sueña con volver a ser.

Fuente imagen principal: Los Juegos Sagrados.

2017, un buen año para el futebol brasileño

2017, un buen año para el futebol brasileño

Como cada final de año (artículo elaborado antes de acabar 2017*) toca cerrar el balance del curso futbolístico en lo relacionado con Brasil, y, sin duda, podemos afirmar que ha sido muy positivo tanto a nivel de clubes como para el combinado nacional. Dado el overbooking de competiciones y partidos que disputan los equipos brasileños durante el año es prácticamente imposible realizar un análisis exhaustivo del calendario futbolístico pero a continuación vamos con un resumen de lo más destacado del curso.

Corinthians es claramente el gran protagonista a nivel nacional al proclamarse campeón de la Serie A batiendo récords de victoria y con una solidez que normalmente no se observa en el torneo brasileño. Además, hay que sumarles la victoria en el Paulista y la consecución de la Copa São Paulo de Juniors a principios de curso, mostrando que el futuro podría ser incluso más brillante de lo que ha sido este 2017. El club del Parque São Jorge acaba el año con un balance muy positivo y con la Libertadores de 2018 como objetivo fundamental.

Gremio es el otro gran destacado del curso, al proclamarse campeón de la Copa Libertadores de América por tercera vez en su historia (primer equipo brasileño que lo consigue desde el Atlético Mineiro comandado por Ronaldinho en 2013) ante el Lanús argentino bajo la batuta de Renato Gaúcho. El joven equipo de Porto Alegre, que cuenta con Luan y Arthur como grandes estrellas, ha completado además un buen papel en el Mundial de Clubes recién finalizado en Emiratos Árabes Unidos donde ha caído ante el Real Madrid por un ajustado marcador de 1-0. Pese a un pésimo inicio de curso que le impidió disputarle el estadual Gaúcho a su gran rival Internacional de Porto Alegre, completaron una buena campaña en la Serie A donde han finalizado en una meritoria cuarta plaza a la que hay que añadirle una derrota en semifinales de la Copa de Brasil ante Cruzeiro, que a la postre se proclamaría campeón del torneo.

Gremio es el otro gran destacado del curso, al proclamarse campeón de la Copa Libertadores de América por tercera vez en su historia, primer equipo brasileño que lo consigue desde el Atlético Mineiro comandado por Ronaldinho en 2013

Flamengo fue finalista de esa mencionada Copa de Brasil, sumando una derrota que junto a la de la final de la Copa Sudamericana ante Independiente de Avellaneda hace que el conjunto carioca haya rozado los triunfos en este curso. La victoria en el estadual de Rio de Janeiro y una sexta plaza en la Serie A no parece suficiente para el equipo entrenado por Reinaldo Rueda, que cuenta con una inversión millonaria que no ha sido amortizada como esperada.

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Palmeiras es otro equipo que no parece haber plasmado en éxitos la inversión realizada tras su victoria en la Serie A en 2016. Pese a finalizar en segunda posición en el campeonato regular en este curso, el Porcão fue eliminado por la débil Ponte Preta en el Paulista, cayó en octavos en Copa Libertadores ante Barcelona de Guayaquil y ha visto como sus grandes fichajes (Borja, Guerra, Deyverson) no han rendido como esperado.

Palmeiras es otro equipo que no parece haber plasmado en éxitos la inversión realizada tras su victoria en la Serie A en 2016

Si hacemos una rápida lista de clubes que pueden sacar un saldo positivo del año podemos hablar de Chapecoense, que empezó el curso de cero y ha acabado entrando en fase previa de Copa Libertadores cuando todos esperaban que luchara por no descender; el ya mencionado Cruzeiro que ha añadido una cuarta plaza en Serie A al título de Copa de Brasil; Santos y su buena campaña en Liga y los cuartos de final en Copa Libertadores.

Sin embargo, no todos pueden acabar el año con una sonrisa como bien puede mostrarnos São Paulo, tras mostrar una preocupante irregularidad que lo tuvo coqueteando con el descenso hasta la llegada de Hernanes proveniente del fútbol chino para terminar en el puesto 13 que da acceso a la fase previa de la Copa Sudamericana. Aún peor fue el año para Coritiba, Avaí, Ponte Preta y Atlético Goianense que han descendido a Serie B tras no poder competir para permanecer en la máxima categoría del fútbol brasileño.

A esa primera división volverá en 2018 el Internacional de Porto Alegre pese a no ser capaz de proclamarse campeón de la división tras ser superado por el mítico América Mineiro en la última jornada. Les acompañarán los clásicos Ceará y Paraná haciendo que el fútbol del norte de Brasil sea muy protagonista en el la primera división de 2018. Aunque no todo son buenas noticias para esa zona del país, Naútico y Santa Cruz descienden a Serie C, dejando a la segunda categoría sin la alegría y el seguimiento masivo que aportan sus torcedores.

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Individualmente, el año ha tenido grandes protagonistas en todos los sentidos. Neymar atrajo todos los focos tras su traspaso desde el Barcelona al PSG, algo que acabó no ocurriendo para Coutinho que permaneció en Liverpool para seguir comandando el ataque red en cooperación con Roberto Firmino. Casemiro y Marcelo fueron campeones de casi todo con el Real Madrid que espera al joven Vinicius Júnior en verano de 2018. Con algo menos de foco pero dejando grandes detalles, Malcolm o David Neres se consolidan en las ligas de Francia y Holanda mientras Richarlison sorprende desde Watford a toda Inglaterra incluyendo a un eficiente y adaptado Gabriel Jesus al destacado Manchester City de Guardiola. En el ámbito local, Jô Alves ha sido el gran destacado del año con su campaña con Corinthians, al que habría que sumar a Guilherme Arana (recompensado con un traspaso al Sevilla). Por último, no podemos olvidar la retirada oficial de Kaká tras un discreto paso por la MLS y la no oficial de Ronaldinho o Adriano.

Jô Alves ha sido el gran destacado del año con su campaña con Corinthians, al que habría que sumar a Guilherme Arana, recompensado con un traspaso al Sevilla

Como aspectos a mejorar en 2018 nos encontramos con algunos tópicos que se repiten en el tiempo: asistencia (y seguridad) en los estadios junto a una mayor estabilidad en los clubes y sus entrenadores. Con una media de 15.975 espectadores y un 41% de media el fútbol en los estadios de Brasil sigue en un nivel bajísimo para el seguimiento que tienen sus clubes. No podemos olvidar que hay muchos factores externos como la crisis económica que sufre el país unida a los desorbitados precios de las entradas y los incidentes en muchos de los campos antes y durante los partidos, que sumados hacen que la afluencia de público siga siendo muy pobre. Aunque algunos grandes clubes (Corinthians, São Paulo, Palmeiras ) siguen atrayendo una importante masa especialmente en sus enfrentamientos directos, no podemos dejar de observar como se han registrado menos de 10000 personas en multitud de encuentros de la Serie A, dejando el Atlético Goianense el récord negativo de 338 espectadores en su encuentro contra Sport el pasado mes de Noviembre. Al mismo tiempo, los clubes brasileños han cambiado de entrenador en 21 ocasiones durante el campeonato de este año, haciendo la inestabilidad su factor determinante.

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En el ámbito nacional, sin embargo, el 2017 ha sido un año de consolidación para la canarinha. Tras el horrible papel de la Seleção en la Copa América Centenario de 2016, Tite asumió el puesto de seleccionador cuando el equipo se encontraba en una pésima posición de cara a la clasificación para la Copa del Mundo de Rusia 2018. Desde entonces se han obtenido 13 victorias en 17 partidos llevando a la verdeamarela a clasificar directa como primera de grupo con holgura en juego y resultados. El ex técnico de Corinthians ha conseguido que la combinación de talento y trabajo en equipo funcione a la perfección haciendo que Brasil sea uno de los grandes candidatos al torneo del próximo verano, desatando la ilusión de la población tras el drama de 2014 en las semifinales contra Alemania. Bajo el comando del seleccionador de Caixias do Sul, el grupo liderado por Neymar, Coutinho o Gabriel Jesus junto a la inestimable aportación de Casemiro, Paulinho o Renato Augusto, ha mostrado una solidez como conjunto impropia en los últimos años junto con una velocidad en las transiciones que permite ser muy efectivo en la ejecución del innegable talento de sus jugadores de ataque.

En resumen y mirando atrás casi 365 días en el calendario, el fútbol brasileño puede esbozar una sonrisa mientras mira con ilusión al 2018

En resumen y mirando atrás casi 365 días en el calendario, el fútbol brasileño puede esbozar una sonrisa mientras mira con ilusión al 2018, tanto a nivel de clubes como principalmente de selección mientras cuentan los días para que país se vuelva a paralizar durante un mes con el sueño del Hexa en Rusia.

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Un año después, Chapecoense

Un año después, Chapecoense

Se cumple un año del fatal accidente de avión que se cobró la vida de 22 jugadores, 23 miembros del staff técnico y 21 periodistas que se dirigían a Medellín para disputar la ida de la final de la Copa Sudamericana contra Atlético Nacional. Ese día, la Associação Chapecoense de Futebol se hizo famosa para el mundo del fútbol por una catástrofe que cortaba de un tajo una historia digna de admiración que había empezado entre los años 2009 y 2012.

UN CORTO CAMINO A LA ÉLITE

Chapecó es un municipio de algo más de 200.000 habitantes del Estado de Santa Catarina, en el sur de Brasil. Se encuentra en el interior, más cerca del bonito paraje de Foz de Iguaçu que de las conocidas playas de la conocida y bonita costa que baña a Florianópolis, entre otras ciudades. Es conocida por su origen indígena, su carácter agrario y un alto nivel de negocios. Difícilmente entraría en el plan de viaje de cualquiera que viaje a Brasil, y concretamente al maravilloso estado de Santa Catarina.

Chapecó es conocida por su origen indígena, su carácter agrario y un alto nivel de negocios. Difícilmente entraría en el plan de viaje de cualquiera que viaje a Brasil, y concretamente al maravilloso estado de Santa Catarina

Sin embargo, hay un foco de atención que hace que muchos sitúen este municipio en el mapa con mayor facilidad: la Associação Chapecoense de Futebol. El Verdão del Oeste, como es conocido entre sus hinchas, se convirtió en la gran sorpresa de la Serie B del Campeonato Brasileño de fútbol y consiguió el ascenso a la máxima categoría del fútbol nacional por primera vez desde 1979. Un auténtico logro totalmente inesperado. Los catarinenses llegaron a disputar las ediciones de 1978 y 1979, en las que participaban 74 y 94 clubes respectivamente por la influencia de la política militar; eran años convulsos en Brasil y el fútbol no se escapaba de ello. Sus actuaciones fueron distintas, alcanzando un meritorio puesto 51 en el primer año y acabando en el 93, sin obtener ninguna victoria, en la edición de 1979.

Este club de fútbol – unido a su sección de fútbol sala (deporte referencia en la juventud brasileña) – tiene una corta historia. Fue creado en 1973 para dar a la ciudad una entidad deportiva que jugará al deporte por el que se mueve el país. El club tiene cinco campeonatos estaduales de Santa Catarina, la mayoría conseguidos desde la década de 1990, lo que demuestra que la historia reciente del club indica un crecimiento claro de su rendimiento deportivo.

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El año que sirve de referencia para el seguimiento del Chapecoense es, como para otros muchos clubes pequeños de Brasil, el 2009. En ese año, la CBF decide crear la Serie D del Campeonato Brasileño. Se trata de la cuarta división, última del fútbol profesional, a la que acceden 40 equipos de a través de los campeonatos estaduales del país. El club de Chapecó consiguió quedar sub-campeón tras perder con Avaí en la prórroga de la final, y con ello accedió a la nueva división profesional de Brasil.

Tras una campaña larga, como todas las del calendario brasileño, el club consigue llegar a las semifinales junto a São Raimundo, Alecrim y Macaé (con el que pierde en dicha ronda), consiguiendo el ascenso directo a la Serie C. En su primer año en la tercera división, consigue alcanzar los cuartos de final del Campeonato – cae eliminado por el valor de los goles fuera de casa -, quedándose a un paso del ascenso directo a Serie B. Como dato indicativo de la buena campaña del Furacão Verde, observamos como el São Raimundo (PA), que fue campeón de la Serie D el año anterior, acaba descendiendo directamente en su aventura en la Serie C. En la temporada de 2011 el club vuelve a quedarse cerca del ascenso al finalizar tercero en la segunda fase de la temporada, algo que instauró la CBF en ese año – siendo los dos primeros clasificados de cada grupo los que obtenían plaza para la Segunda División Brasileña –.

Y por fin llegó el año 2012, clave en la historia de este humilde club de Santa Catarina. Tras quedar tercero en la primera fase enfrentando a equipos de talla como Paysandu, Brasiliense, Santo André o Duque de Caxias, el equipo consiguió entrar en la segunda fase con la motivación de tratar de obtener el lugar que tan cerca había tenido en los años anteriores. Tras una eliminatoria épica contra el Luverdense, finalmente consigue acceder a las semifinales del torneo – que acaba perdiendo con el Oeste – (que vuelve al formato de eliminatorias un año después) y se garantizaba así jugar en la Serie B en el año 2013. Esto implicaba que el Chapecoense se confirmaba como uno de los 40 equipos más importantes de Brasil. Aquella misma temporada, el club de Santa Catarina se consolidaba en el ascenso al Brasileirão, tras Palmeiras. El sueño, la hazaña, se completaba.

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Dado la hazaña conseguida, la pregunta que todos se hacen es quién está detrás del éxito deportivo del equipo de este municipio catarinense, y la respuesta puede estar en alguno de los patrocinadores del mismo: Unimed, que es el patrocinador principal de Fluminense, o la Caixa Económica Federal (con incidencia en clubes como Flamengo o Corinthians) son las empresas que apoyaron al Chapecoense en su camino a la élite, lo que nos indica que se observaba como un valor al alza.

La pregunta que todos se hacen es quién está detrás del éxito deportivo del equipo de este municipio catarinense, y la respuesta puede estar en alguno de los patrocinadores del mismo

EL RENACIMIENTO DE LA CHAPECOENSE

Casi un año después del accidente, la Chape sigue compitiendo y lo hace con la misma corrección que mostraba antes del accidente que se puso en medio de su camino al éxito. Pero pocos se han parado a pensar en la dificultad y los obstáculos que supone para un club humilde que el catarinense la dura realidad de tener que volver a empezar casi de cero en el plano deportivo. En 2016, el accidente ocurrió en un momento de estabilidad, con el equipo asentado en la Serie A brasileña por tercer año sin haber sufrido en demasía para mantener la categoría. Además de eso, y debido al número de cupos de la liga brasileña en competiciones continentales, el equipo ya se había mostrado en cuartos de final de la Copa Sudamericana de 2015 de la que fue eliminada de forma ajustada por River Plate. Podemos hablar sin duda de un buen trabajo por parte de la entidad que se estaban plasmando en resultados. Pero aquel vuelo LaMia Flight 2933 lo cambiaría todo.

Las muestras de apoyo y solidaridad por parte del fútbol fueron ejemplares: desde la consagración del equipo como campeón de la Copa Sudamericana a partir de una petición de Atlético Nacional (su rival en la final) hasta la intervención de algunos equipos de la Serie A brasileña ofreciéndose para cederles jugadores para la reconstrucción de la plantilla o la petición a la CBF para exonerar a la Chape del descenso por 3 temporadas (que finalmente no se produjo). Por todo el planeta se hicieron homenajes de todo tipo a los fallecidos y al propio club, siendo destacable los partidos disputados en el Joan Gamper de Barcelona o los acaecidos en el propio Arena Condá de Chapeco.

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Sin embargo, como ocurre con la mayoría de las tragedias, con el tiempo la Chapecoense volvió a su rutina diaria lejos de los focos y el trabajo volvió a empezar. Con la parcela deportiva prácticamente destruida, comenzó el trabajo de renacimiento del equipo para afrontar las competiciones de 2017. Como era de esperar, todas las incorporaciones que hizo el club para la temporada actual fueron cesiones o jugadores libres, de tal forma que se intentó conseguir formar una plantilla competitiva. Según la prestigiosa base de datos TransferMarkt, llegaron 41 jugadores a la Chapeco para este curso, con coste cero.

Se nombró a un técnico experimentado como Vagner Mancini para reconstruir el equipo tras la tragedia de Colombia y todo parecía ir perfectamente con la consecución del campeonato catarinense por segundo año consecutivo y el buen inicio en el Brasileirão – llegaron a liderar la tabla -. Sin embargo, la crisis no tardó en llegar y ello provocó que el equipo cambiara de entrenador hasta en tres ocasiones, batiendo el récord de la entidad desde que debutó en Serie A en 2014, culminando con el nombramiento de Gilson Kleina el pasado mes de Octubre. Kleina, que cuenta con etapas en equipos como Ponte Preta, Palmeiras (al que subió de Serie B en 2013) o Coritiba, ha traído estabilidad y una gran racha de resultados al equipo haciendo que a falta de 1 partido el equipo esté salvado y aún con opciones de entrar en previa de Copa Libertadores. Algo impensable para un club que ha empezado desde cero, o incluso desde más abajo tras la tragedia de Colombia.

Al cumplirse el primer año de la tragedia que cambió su historia para siempre, la Chapecoense volverá a ser recordada por el mundo del fútbol por fatídico avión, pero al mismo tiempo debemos fijarnos en el camino que han recorrido durante esta temporada donde han demostrado con creces que es posible superar adversidades con esfuerzo y trabajo. Y eso será parte del legado de la Chapecoense para siempre, como el recuerdo a los fallecidos en aquella noche de Noviembre en 2016.

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Corinthians, fiel a la victoria

Corinthians, fiel a la victoria

A mediados de la pasada semana, el Sport Clube Corinthians se proclamó campeón del Campeonato Brasileiro de 2017 al vencer a Fluminense por 3-1. Lo hace a falta de 3 jornadas y tras haber hecho una campaña impresionante en la que se ha mantenido como líder desde la quinta jornada del torneo en una de las mayores muestras de regularidad que se recuerdan en el país en la última década.

Sin embargo, hace casi 10 años, Corinthians empataba en Porto Alegre contra Gremio y sellaba su descenso a la Serie B del Campeonato Brasileño de fútbol. Un drama para una de las dos mayores hinchadas del país (que según sus propios aficionados es de 30 millones de torcedores) y para un club tetracampeón del torneo y que había contado solo dos años antes con jugadores de la talla de Carlos Tévez o Javier Mascherano en sus filas. Para completar la fotografía, uno de sus mayores rivales (São Paulo) se proclamaba bicampeón en ese curso. Todo eran malas noticias.

Esta semana Corinthians se ha proclamado campeón del Brasileirao 2017. hace casi 10 años, Corinthians empataba en Porto Alegre contra Gremio y sellaba su descenso a la Serie B del Campeonato Brasileño de fútbol

Al auxilio apareció Mano Menezes, que llevó al equipo de vuelta a la Serie A con una autoridad aplastante, a falta de seis partidos, y comenzó a poner las bases del proyecto que les encumbraría al título en 2011, ya entrenados por el actual seleccionador brasileño, Tite. Pero el Timão no se conformaría con ese regreso, sino que en la temporada siguiente ganaría por fin su primera Copa Libertadores de América ante Boca Juniors para acabar añadiendo la guinda con el Mundial de Clubes de esa misma temporada ante el Chelsea.

Durante esos años, grandes nombres han pasado por el club que antes llenaba el Pacaembu y el Parque São Jorge como Ronaldo, Adriano, Liedson, Paulinho o Vágner Love, el cual fue fundamental en el título de 2015, nuevamente con Tite de regreso en el banquillo, pero desde la llegada de Mano en 2008 el modelo de juego varió de una forma nunca vista en Brasil. Se pasó de un juego muy poco disciplinado, a veces sin ritmo y con una estructura débil en lo defensivo, a un esquema muy compacto que encaja pocos goles y hace uso de sus preciadas armas ofensivas. De esta manera, Corinthians fue campeón invicto de la Libertadores y se ha caracterizado por mantener su portería a cero de manera habitual.

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En este 2017, Corinthians se ha caracterizado por su sólido esquema 4-2-3-1 con el que solo ha encajado 24 goles en 35 partidos y acabando siete partidos con su portería a cero. Las buenas actuaciones de su portero Cássio, el cual tuvo un discreto paso por el PSV holandés a finales de la pasada década, unidas a la defensa liderada por Balbuena y las grandes actuaciones de los laterales Fágner y Guilherme Arana han hecho posible que el conjunto entrenado por Fabio Carille (antiguo asistente de Mano Menezes y Tite) sea el menos goleado del Brasileirão. Sin embargo, no podemos olvidar a Jô Alves, cuyos 18 goles – incluyendo un doblete en el encuentro del pasado miércoles – hayan sido fundamentales para la consecución del título. El ex del Manchester City ha estado bien acompañado por el talentoso Jádson y del joven Clayson, cuyas seis asistencias desde la banda han sido añadidas a las cinco del mediapunta Rodriguinho.

En este 2017, Corinthians se ha caracterizado por su sólido esquema 4-2-3-1 con el que solo ha encajado 24 goles en 35 partidos y acabando siete encuentros con su portería a cero

La fidelidad de Corinthians ante este modelo de juego se puede observar en su columna vertebral que está formada por jugadores que llegaron al equipo como mínimo para ganar el título de 2015 con Tite: Cássio, Arana, Fágner, Rodriguinho o Angel Romero ya componían la plantilla en esa temporada, haciendo que los cambios fueran simplemente para complementar un grupo unido que conoce a la perfección los automatismos de su juego. El cambio en el juego no es el único que impresiona, dado que la estabilidad de los entrenadores (y hasta directivas) en el país no es una tendencia al alza, dada la presión de los aficionados en cuanto se produce una mala racha. Y en eso, Corinthians es uno de los dos mayores clubes del país, siendo el que mayor afluencia de torcedores lleva a sus encuentros, con los reconocidos Gaviões da Fiel siempre presentes.

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El séptimo título brasileño llega tras la salida de jugadores importantes durante el pasado mercado como Malcolm, Gil o Felipe y sin una gran inversión en traspasos para este curso. La fuerza del grupo se ha impuesto a equipos con mayor gasto en fichajes como los vecinos de Palmeiras o el Flamengo de Rio de Janeiro, pero ninguno de ellos ha llegado a acercarse al nivel del Timão. Para finales de 2017 se espera la salida de varios jugadores, algunos importantes como el lateral Guilherme Arana, pero la directiva ya ha asegurado que la planificación ya está adelantada con el objetivo de luchar por la Copa Libertadores en 2018, algo que sin duda harán si mantienen este nivel.

El séptimo título brasileño llega tras la salida de jugadores importantes durante el pasado mercado como Malcolm, Gil o Felipe y sin una gran inversión en traspasos para este curso. La fuerza del grupo se ha impuesto a equipos con mayor gasto en fichajes como los vecinos de Palmeiras o el Flamengo de Rio de Janeiro

La fidelidad de Corinthians a la victoria desde 2008 es tal, que les ha hecho superar en títulos ligueros a históricos como São Paulo o Flamengo mostrándose sin duda como el equipo más laureado de esta década aún por terminar. Y si mantienen la estabilidad, parece que los Gaviões serán muy fieles a las celebraciones.

Fuente imagen principal: Alexandre Schneider (Getty Images)