Guía Mundial 2018 I Underground Football

Guía Mundial 2018 I Underground Football

La primera portada de Underground Football fue en noviembre de 2012 y estaba protagonizada por Siphiwe Tshabalala. En ella, el extremo sudafricano celebraba el primer gol de la historia en un Mundial celebrado en tierras africanas. Aquello ocurrió en el Mundial de 2010 y es una de las mil historias que se han sucedido a través de las historias de los Mundiales.

Tras Corea y Japón, Alemania, Sudáfrica y Brasil, en el quinto Mundial del Siglo XXI viajamos hasta Rusia. Será un torneo apasionante, seguro, pues nos encontramos candidatos al cetro mundial por doquier.
Por un lado Brasil, pentacampeona, que lleva 16 años sin levantar el título. Gracias a Tite llegan en uno los mejores momentos de los últimos años y Neymar lidera sobre el césped una camada de nuevos jugadores jóvenes llamados a llevar a Brasil a las cotas más altas.

Desde un poco más al sur llega la Argentina de Messi, necesitada de que Lionel se ponga la capa de héroe y obre un milagro en busca del único título que le queda por ganar al astro del FC Barcelona. Al otro lado del charco, en Europa, esperan a las potencias sudamericanas múltiples rivales. Por supuesto Alemania, el vigente campeón y un equipo siempre a tener en cuenta. Han mantenido la línea de Löw y su fiabilidad es su mejor arma. Además, los equipos ibéricos llegan en pleno apogeo con una Portugal campeona de Europa y una España que estrena seleccionador en una gran cita.

Más al norte, Francia acude al Mundial tras la decepción sufrida en su propia Eurocopa e Inglaterra y Bélgica querrán sorprender al mundo desde el Grupo G, donde comparten plaza.
Además, echaremos de menos, y mucho, a dos selecciones históricas. Italia, que sufrió el cruel desenlace de un proceso que llegaba a su fin, y Holanda, que está volviendo a nacer.

Sin duda, nos espera una Copa del Mundo preciosa. Como todas las Copa del Mundo.

¿CÓMO DISFRUTAR DE LA GUÍA DE LA COPA DEL MUNDO 2018 DE UNDERGROUND FOOTBALL?

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David contra Goliat

David contra Goliat

Resulta obvio escribirlo pero en el deporte los grupos que triunfan son los que más talento reúnen. Al principio de los tiempos, cuando el profesionalismo en el fútbol era una quimera, el talento disponible se limitaba a lo próximo, lo cercano y ahí acababa todo. No había manera ni de imaginar cómo de diferente sería todo si en lugar de depender del fallón portero del barrio, contaras entre los tuyos con el espigado arquero del pueblo vecino. Si nacías acá, jugabas acá. Esas eran las reglas. El talento, por tanto, se convertía en algo relativo, dejaba de ser un valor absoluto para depender exclusivamente del nivel de los que te rodeaban. Hoy, sin embargo, ese paradigma ha sido volteado una y otra vez y el resultado, dirán muchos, ha sido muy positivo para el fútbol

¿Qué hubiera sido del Real Madrid sin Di Stefano? ¿Cambió la historia del Nápoles con la llegada de Maradona? ¿Cuántos ingleses hay en la plantilla del Manchester City campeón de la Premier League? El fútbol es un fenómeno global, un lenguaje universal que vertebra culturalmente buena parte de este mundo, y que como tal, abrazó la ausencia de fronteras antes que nadie. El fútbol está abierto al talento extranjero y por tanto ya no basta con ser gallego para jugar en el Celta de Vigo.

Las fronteras en el fútbol hace mucho tiempo que se eliminaron. El mercado del fútbol es global

Por todo ello, resulta de sentido común que los equipos, en la medida de sus posibilidades económicas, recurran por igual al jugador de casa y al que viene de lejos. El talento sí es ahora un valor absoluto, existe el jugador objetivamente bueno, y auto limitarse fingiendo fronteras donde no las hay, escapa a cualquier razonamiento sosegado. Si bien, siendo esta una realidad de difícil contestación, resulta llamativo que a pesar de todo hoy día haya quien renuncie deliberadamente a este derecho y todavía se aferre al jugador de la tierra. No son muchos los equipos profesionales abanderados de esta filosofía, pero sea por romanticismo o por singularidad, éstos merecen un sitio preferente en el corazón de los que aman este deporte.

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Athletic Club de Bilbao, Chivas de Guadalajara y El Nacional de Ecuador constituyen hoy la última reserva del anacronismo en el fútbol. Sus filosofías basadas en el jugador doméstico constituyen un contrasentido en un mundo en el que los bienes, las personas (si su valor económico es suficiente) y la información viajan constantemente de un continente a otro sin restricciones aparentes. ¿Qué mueve a estos clubs a auto limitarse geográficamente? ¿Qué les lleva a renunciar a competir en plena igualdad con el resto de equipos? Cada uno de ellos tiene sus motivos pero en todos se percibe una constante, el orgullo por lo propio y el fuerte enraizamiento del club en la comunidad local.

En pleno siglo XXI todavía hay equipos que sacrifican competitividad a cambio de jugar únicamente con jugadores nacionales

El Athletic Club de Bilbao, “un caso único en el fútbol mundial” tal como lo definió el diario L’Equipe en los años 60, constituye la versión más reduccionista y quizás más pura del fútbol doméstico. Desde 1911 sus filas se han nutrido exclusivamente de jugadores nacidos o formados futbolísticamente en el País Vasco (español y francés) y Navarra. Motivado inicialmente por exigencias federativas y perpetuado hoy como seña de identidad del club rojiblanco, la política del Athletic Club de Bilbao hace que únicamente cuente con un mercado potencial, incluyendo a la totalidad de la población, ligeramente superior a los tres millones de personas. A pesar de esos escasos mimbres, el conjunto vasco tiene el honor de ser junto a Real Madrid y FC Barcelona uno de los tres equipos que siempre ha estado en la primera división del fútbol español. Asimismo, a pesar de la sequía de títulos de los últimos treinta años (con anterioridad sumó 24 Copas del Rey y 8 Ligas), en 2015 se alzó con la Supercopa de España. Los leones, tal y como se les conoce cariñosamente, abrazan con entusiasmo y con éxito su llamada filosofía de cantera en la Liga española, uno de los entornos competitivos más complicados del panorama futbolístico mundial.

El Club Deportivo Guadalajara, más conocido como las Chivas de Guadalajara, es el segundo equipo más laureado del fútbol mexicano donde compite de tú a tú con su archirrival Club América. Contar exclusivamente con jugadores mexicanos, sólo pueden jugar en las Chivas aquellos profesionales nacidos y seleccionables por México, es su principal característica y dota al equipo rojiblanco (comparte colores con el Athletic Club de Bilbao) de una personalidad única. Este hecho, y lógicamente los numerosos títulos acumulados, le convierten sin duda en el equipo favorito de los aficionados mexicanos quienes, además, siempre han visto a los de Guadalajara en primera división. Las últimas décadas no fueron exitosas para las Chivas de Guadalajara pero el curso pasado la suerte pareció cambiar para el llamado “rebaño sagrado” con la obtención del título del Clausura de 2017. En 2018, a pesar del bajo rendimiento en el torneo doméstico, los de Guadalajara se acaban de alzar con la Liga de Campeones de la Concacaf donde han vencido a Toronto FC, considerado el mejor equipo de la historia de la Major League Soccer. El equipo de Guadalajara compite en un entorno muy exigente ya que el reglamento de la liga mexicana permite a los equipos incluir en sus convocatorias hasta un total de 9 jugadores extranjeros.

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El Nacional de Ecuador representa en el país andino un concepto parejo al de las Chivas de Guadalajara en México pero con un matiz nacionalista quizá más acentuado. El equipo rojo, fundado en 1964, únicamente cuenta con jugadores ecuatorianos estando esta característica directamente relacionada con su vinculación con las fuerzas armadas del país. El patrocinio por parte de esta institución y el hecho de que sus socios sean miembros activos o retirados de las fuerzas armadas dota al conjunto de una personalidad especial. El Nacional de Ecuador es el tercer conjunto con más títulos en el fútbol nacional, el único bi-tri (campeón de forma consecutiva tres veces en dos periodos diferentes), y en términos de afición es el cuarto club más querido en Ecuador. El carácter “puro criollo” es una máxima inquebrantable del club de Quito pero esta temporada, de forma totalmente involuntaria, éste vio quebrada su tradición tras admitir uno de sus jugadores, Rinson López, que era colombiano y no ecuatoriano como afirmaba su pasaporte. La expulsión del jugador fue fulminante pero la mancha en el expediente del Club Deportivo El Nacional siempre estará presente.

Contra toda expectativa, los 3 equipos que renuncian a jugar con extranjeros han resultado campeones en los últimos años

A lo largo de los años también otros equipos abrazaron planteamientos de vuelta al jugador doméstico, si bien, su apuesta no tuvo la misma continuidad. Real Sociedad de San Sebastián (España), Deportivo Saprissa (Costa Rica), Steaua de Bucarest (Rumanía), Real Sociedad de Tocoa (Honduras) y Malavan FC (Irán) son igualmente exponentes de una lucha por la vuelta a los orígenes que, a pesar de no consolidarse, sí muestra que el romanticismo lucha por hacerse hueco en el fútbol actual. Se trata de una opción limitante y que lleva a una lucha desigual, es cierto, pero, como escribió mejor que nadie el periodista Jon Uriarte refiriéndose al Athletic Club de Bilbao, se trata de una opción, la de elegir ser David cuando todos quieren ser Goliat, que posiblemente permite vencer menos pero ganar más.

ConIFA, el mundial de los olvidados

ConIFA, el mundial de los olvidados

La lista de invitados está completa. Para algunos será la primera vez que participen en un evento de esta talla, otros repiten participación. El título no es obsesión para la mayoría de los competidores, que tienen como objetivo principal disfrutar al máximo la experiencia. 2018 será un año inolvidable para todos ellos, en la máxima fiesta de su fútbol.

El escenario de esta fiesta no será Rusia, ni serán 32 los participantes. 16 selecciones que representan a naciones, regiones y poblaciones minoritarias participarán en la tercera edición de la Copa Mundial ConIFA, a celebrarse del 31 de mayo al 10 de junio en Londres, lejos de los reflectores y el impacto mediático que atrae la Copa del Mundo de la FIFA.

La Copa Mundial ConIFA se celebra del 31 de mayo al 10 de junio en Londres, lejos de los reflectores y el impacto mediático que atrae la Copa del Mundo de la FIFA

La Confederación de Asociaciones de Fútbol Independiente (ConIFA, por sus siglas en inglés) es la federación de fútbol que desde 2013 agrupa a las asociaciones no reconocidas por la FIFA, entre las que se encuentran naciones, naciones de-facto, regiones, poblaciones minoritarias y territorios que se encuentran aislados del deporte. A través de su labor, la ConIFA tiene como objetivo construir puentes entre los pueblos, las naciones, las minorías y las regiones aisladas de todo el mundo a través de la amistad, la cultura y la alegría de jugar al fútbol”.

El precedente de la ConIFA lo sentó la Non-FIFA Board (N-F Board), organización nacida en 2003, como iniciativa de Christian Michelis y Jean-Luc Kit para dar espacio a los territorios que la FIFA no aceptaba como miembros. Uno de los principales logros de la N-F Board fue la VIVA World Cup, celebrada en cinco ocasiones, donde selecciones de los diversos territorios y poblaciones tuvieron la oportunidad de disputar una competición internacional por primera vez.

La Confederación de Asociaciones de Fútbol Independiente (ConIFA, por sus siglas en inglés) es la federación de fútbol que desde 2013 agrupa a las asociaciones no reconocidas por la FIFA

Sin embargo, la N-F Board se deshizo en 2013 debido a conflictos internos, al mismo tiempo que ConIFA ganó prestigio y reconocimiento. Para Sascha Düerkop, secretario general, la meta principal de la organización es dar lugar en el escenario global a los “forasteros” del fútbol. A través de este espacio, los jugadores de las diversas selecciones pueden jugar fútbol a nivel internacional de forma regular o por primera vez, e incluso en algunos casos permite cumplir el deseo de representar a otra nación, a pesar de jugar para un país reconocido por la FIFA.

Al respecto, Sarhank Nader, jugador de la selección de Kurdistán y también seleccionado de Irak, compartió para Al-Jazeera su sentir acerca de la oportunidad que brinda ConIFA: “Cuando juego para la selección de Iraq me siento un poco extraño. No siento que estoy representando a mi nación sino a un estado compuesto. Pero cuando juego por mi pueblo, me siento tan emocionado como si estuviera a punto de casarme”.

Incluso en algunos casos permite cumplir el deseo de representar a otra nación, a pesar de jugar para un país reconocido por la FIFA

La ConIFA cuenta en la actualidad con 47 miembros, ocho más que la N-F Board a su final, y los divide en seis zonas continentales: África, Asia, Europa, Latinoamérica, Norte América y Caribe y Oceanía. Además de regir los juegos amistosos y celebrar el Campeonato Mundial ConIFA cada dos años, la organización, con sede en Suecia, organiza la Copa Europa de Fútbol ConIFA; la intención a largo plazo es realizar más campeonatos continentales, además de incrementar los torneos internacionales e incluso dar pie a la creación de equipos femeniles y juveniles.

El órgano rector de los forasteros se financia a través de patrocinios y donativos, así como de lo recolectado en los torneos que organiza, y sus miembros participan de forma voluntaria. La Copa Mundial no otorga beneficio económico e incluso su realización llega a representar pérdidas económicas, pero ni eso logra hacer mella en los organizadores y los participantes.

Dada la naturaleza de varios de los representativos, mantener la neutralidad política puede ser difícil para los jugadores y para la organización. Tal ha sido el caso de presiones recibidas por parte de Georgia y Azerbaiyán, ante la realización de la Copa del Mundo 2016 en Abjasia, territorio en el norte de Georgia, o de China ante la participación del Tíbet en la edición de 2018. Ante estos escenarios, Düerkop asegura que ConIFA hace todo lo posible por dejar lo político atrás, enfocándose en la parte deportiva y cultural.

LA COPA MUNDIAL ConIFA

La primera edición del torneo se llevó a cabo en 2014, teniendo como anfitrión a Laponia, en Östersund, Suecia. A la par del evento se llevó a cabo un evento con el fin de promover la diversidad cultural de los 12 participantes, ocho de los cuales ya habían disputado la Viva World Cup.

Los invitados al evento inaugural fueron el Kurdistán iraquí; Padania (región del norte de Italia); Laponia (representante del pueblo Sami de Suecia, Finlandia, Noruega y Rusia); la selección del Condado de Niza (Francia); el Pueblo Arameo (Asia); la república de Nagorno-Karabaj (población de mayoría armenia en Azerbaiyán); la región de Occitania (Francia, Italia y parte de España); Osetia del Sur (Georgia), Abjasia (parte de Rusia y Georgia); Darfur (región oeste de Sudán); la selección de Ellan Vannin (Isla de Man) y el representativo de Tamil Eelam (diáspora Tamil de Sri Lanka).

El título de la edición 2014 se lo llevaría el Condado de Niza, tras derrotar en penales a la selección de Ellan Vannin. El cuadro de honor lo completaría el Pueblo Arameo, que derrotó a Osetia del Sur en la lucha por el primer puesto.

El siguiente anfitrión sería Abjasia, en 2016. Por primera vez se llevó a cabo un sistema de calificación al Mundial, donde los partidos y torneos amistosos servirían como parámetro para otorgar los lugares. En este torneo hicieron su debut las selecciones de Armenia Occidental, Chipre del Norte, Islas Chagos (archipiélago en el Océano Índico), Punjab (diáspora punjabi), Recia (parte de Suiza), Somalilandia (región autónoma de Somalia), País Székely (etnia húngara en Rumania) y Coreanos Unidos en Japón (diáspora coreana), sumándose a Abjasia, Kurdistán, Laponia y Padania.

Para la edición 2016 se llevó a cabo por primera vez un sistema de calificación al Mundial, donde los partidos y torneos amistosos servirían como parámetro para otorgar los lugares

La Copa no contó con la participación del campeón reinante, Niza, debido a recomendaciones de no viajar a Abjasia por seguridad. El título se definió de nueva cuenta en penales, coronándose la nación anfitriona frente a la selección de Panjab, mientras que Chipre del Norte ocupó el tercer lugar.

Para la edición a disputarse en 2018 el cupo aumentó a 16 equipos, calificándose mediante el sistema de ranking por puntos a través de partidos amistosos. El anfitrión será la diáspora somalí (Barawa), pero el torneo se llevará a cabo en Londres por cuestiones de seguridad. Abjasia y Padania participarán por tercera vez, con Tamil Eelam, Armenia Occidental, Punjab, Ellan Vannin, Coreanos en Japón y el País Székely teniendo su segunda oportunidad.

Las selecciones que participan por primera vez serán los Barawa, en su papel de anfitriones; Cabilia (norte de Algeria); Matabelilandia (oeste de Zimbabwe); Felvidék (minoría húngara en Eslovaquia); el Tíbet; Cascadia (región de Estados Unidos y Canadá) y Kiribati (estado soberano en el Océano Pacífico), destacando la participación de estos últimos como primeros invitados de Norteamérica y Oceanía, respectivamente

El cupo aumentó a 16 equipos para la Copa Mundial ConIFA 2018, calificándose mediante el sistema de ranking por puntos a través de partidos amistosos

Con los 16 invitados ya definidos, el sorteo de los grupos se hará en las próximas semanas, quizá a la par del sorteo para Rusia 2018. Competir con un evento de esa magnitud claramente no está en los planes, pero los objetivos a futuro están bien definidos. El glamour, los millones en juego y las asistencias multitudinarias no son prioridad. Para la ConIFA, lo importante es que sus miembros sientan que hay lugar para ellos en el mundo del fútbol.

Fuente imagen principal: ConIFA.

Jugador a seguir I Jefferson Lerma

Jugador a seguir I Jefferson Lerma

Conocí a Jefferson Lerma (25 de octubre de 1994, Cerrito, Colombia) gracias al sorprendente Levante UD de Juan Muñiz que vimos en las primeras jornadas, sobre todo aquel gran empate (1-1) en el Santiago Bernabéu, donde el colombiano fue titular. Sin embargo, el internacional cafetero (con la Olímpica) llevaba en el Levante desde 2015, cuando llegó desde el Atlético Huilla colombiano en calidad de cedido, por apenas 300.000 euros. Se asentó, con minutos en Primera y Segunda división tras el descenso del Levante, y logró devolver al equipo costero a la máxima categoría del fútbol español. Fue el momento que aprovechó el Levante para pagar 600.000 euros y hacerse a título definitivo con Lerma.

”Mención especial en este sentido merece su doble pivote, conformado por José Campaña y Jefferson Lerma. La historia de ambos jugadores es tan particular que en los próximos meses les dedicaremos textos individuales en los que profundizaremos sobre su evolución futbolística, pero mientras tanto, sirviendo de introducción, vamos a analizar lo que significan como pareja. Sin balón, el doble pivote granota tiene un rol muy pasivo porque, salvo cuando pierde el balón arriba, el Levante nunca presiona. Se repliega en 4-5-1, regala los primeros pases (¡Schär!) y fija en la línea medular su primera resistencia, en la que Campaña y Lerma tienen un rol protagonista al saltar a los apoyos de los centrocampistas” Escribía Miguel Quintana en Ecos del Balón sobre Jefferson Lerma.

Personalmente, fiché a Jefferson Lerma en la 2017/18 de mi modo carrera con Osasuna en Football Manager 2017. El Levante lo había vendido por 6,75 millones de euros al Villarreal en el mercado invernal de la 2016/17 y se erigía como uno de los pilares de la recta final de temporada del submarino amarillo. Sin embargo, solo jugó cinco partidos y su agente no tardó en ofrecérmelo como un futbolista a fichar. Yo ya estaba en Primera División y buscaba reforzar el centro del campo tras haber vendido a Fausto Tienza y Fran Mérida. Pagué 4,5 millones al Villarreal por él. Y rindió desde el primer momento.

Captura Jefferson Lerma en Football Manager 2017 (Irati Prat / A 1 de junio de 2019, fecha de la partida)

32 partidos la 2017/18, con nueve goles y una asistencia, siendo elegido cuatro veces MVP del partido; 34 partidos la 2018/19, con trece goles, una asistencia y siete MVP. Había madurado, mejorado su contrato y aumentado el rendimiento sobre el terreno de juego. Más allá de mi delantero centro (Maxi Gómez) se había consolidado como el máximo goleador del equipo en una temporada en la que llegué a pelear hasta las dos últimas jornadas por entrar en Europa.

32 partidos la 2017/18, con nueve goles y una asistencia, siendo elegido cuatro veces MVP del partido; 34 partidos la 2018/19, con trece goles, una asistencia y siete MVP. Muy destacables los números de Lerma en Osasuna (partida de Football Manager)

En mi 4-3-3, Lerma forma en el centro del campo, como uno de los dos interiores que juegan por delante del mediocentro defensivo, en calidad de centrocampista todoterreno. Como su descripción explica, es un futbolista con un disparo desde fuera del área brutal y prácticamente todos los goles los ha anotado desde fuera del área o llegando desde segunda línea y perforando la meta rival. Un futbolista fantástico para destrozar defensas bien cerradas.

En su día pagué 4,5 millones por Lerma, hoy es internacional absoluto con Colombia (19 veces) y su valor ha subido hasta los 14,75 millones de euros, con tan solo 24 años. Además, su salario (recientemente mejorado) de 77.000 euros al mes lo colocan como un futbolista bastante accesible para un equipo de media-alta tabla en cualquier gran liga europea. Un fichaje recomendado, sin duda.

Montaje imagen principal: FUT Ultimate Team.

Fuente imagen principal: Alex Caparros (Getty Images)

El momento de Cristian Benavente

El momento de Cristian Benavente

Nunca fue crucial para Felice Mazzu. Nunca, hasta ahora. Cristian Benavente (19.05.1994, Alcalá de Henares, España) no encajaba en demasía con el técnico del Sporting Charleroi. Un equipo modesto que competía con los grandes temporada sí, temporada también. Eso había creado Mazzu. Y todo a base de trabajo, trabajo y más trabajo. Y Benavente no encajaba en el perfil de jugador que se desvivía en el campo, que defendía al doscientos por cien los ataques o contragolpes rivales. No. Benavente era fantasía y juego ofensivo. Sin embargo, ahora, en esta Jupiler Pro League 2017/18, el hispano-peruano se ha convertido en un fijo en el once titular del técnico belga. Su nivel es impresionante. Es imposible quitarlo.

Hijo de padre español y madre peruana, Cristian Benavente se formó en la cantera del Real Madrid desde una edad muy temprana. Ascendió en el escalafón de la academia blanca y llegó hasta el equipo filial, desde donde se consagró como uno de los grandes talentos de La Fábrica. Incluso llegó a debutar con la absoluta de Perú. Sin embargo, nunca terminó de despegar. Ni siquiera debutó con el primer equipo del Real Madrid.

‘’En el Real Madrid Castilla no tenía un rótulo de favorito ante tanta estrella. Decidió marcharse al ascenso (Championship) de Inglaterra -precisamente con el MK Dons- con la fiel convicción de hacerse un nombre y crecer como profesional. Esa determinación no fue la mejor. No logró adaptarse en un torneo dinámico que exigía más táctica que técnica. De por sí marcharse a la League One fue algo sorprendente. En tierras peruanas se desconocía el escenario, pero se confiaba en el fútbol que desplegaba Cristian. Al pasar entre claroscuros los pensamientos de triunfalismo se transformaron en pesimismo. La confianza en Benavente se desvanecía como neblina. Y esta terminó por desaparecer cuando optó por seguir su carrera en el exótico certamen belga’’, explica Renzo Galiano, periodista peruano de El Comercio.

En el Real Madrid Castilla coincidió con jugadores que hoy día son importantes en diversos clubes de Primera División. Fernando Pacheco (Deportivo Alavés), Diego Llorente (Real Sociedad), Nacho Fernández (Real Madrid), Casemiro (Real Madrid), Fabinho (AS Monaco), Pedro Mosquera (Deportivo de la Coruña), Burgui (Deportivo Alavés), Jesé (Stoke City), Denis Cheryshev (Villarreal), Lucas Vázquez (Real Madrid) o Álvaro Morata (Chelsea) son algunos ejemplos de los jugadores con los que compartió vestuario durante su etapa en La Fábrica. En Madrid no encontraría el camino al éxito, estaba claro. Debía salir. Y, sin embargo, como bien apuntaba Renzo, nadie esperaba el fichaje por el MK Dons.

Firmó como agente libre por dos temporadas con el club inglés. Solamente se quedaría media. Jugó cinco partidos con el MK Dons antes de poner rumbo a la parte francófona de Bélgica. Fichaba por el Sporting Charleroi de Felice Mazzu.

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Le costó entrar en la dinámica de un equipo diferente. El éxito de Felice Mazzu –oriundo de la propia Charleroi- reside en crear un equipo con una enorme capacidad de sacrificio. Sabe que hay clubes con una plantilla mucho más talentosa que la suya en el campeonato belga. Es el caso del Club Brugge, Anderlecht, Standard Liége, KAA Gent, Genk… Infinidad de nombres. Sabe que por ahí no puede ganar. Y tiene que buscar alternativas. El trabajo constante es una de ellas. Y ahí chocó con Benavente. ‘’Felipe Mazzu quería que Benavente aportara más defensivamente que ofensivamente. Quería que, por unos instantes, cambiara sus goles por barridas y asistencias por bloqueos. Así lo hizo con una entera responsabilidad. Aprendió a ser un jugador más completo en cualquier línea. Eso lo repotenció. Hizo que sea un tipo versátil sobre el verde’’, añade Renzo Galiano.

En un equipo donde Mazzu forma con 1-4-4-1-1, Benavente se ha convertido en el futbolista que engancha el centro del campo con el atacante. Escoltado por dos centrocampistas de más brega y trabajo sucio (Hendrickx e Ilaimaharitra o Diandy), Benavente ha encontrado más libertad para desarrollar su juego de ataque y asociación con Rezaei o Pollet, los delanteros del Sporting Charleroi. Gusta en caer a banda, donde puede cambiar posición con futbolistas muy móviles como Lukebakio o Baby, ambos también en un estado de gracia increíble. En términos globales, Mazzu ha conseguido crear un equipo sólido, que sabe a lo que juega y que se ha ganado el derecho a pelear por conseguir un billete europeo de cara a la próxima temporada.

Dentro de ese esquema que los hinchas carolos ya conocen de memoria, el papel de Benavente ha pasado de simple recambio desde el banquillo a pieza clave en el once. Y todo en apenas una temporada

Dentro de ese esquema que los hinchas carolos ya conocen de memoria, el papel de Benavente ha pasado de simple recambio desde el banquillo a pieza clave en el once. Y todo en apenas una temporada. En cuanto Mazzu hizo entender al peruano su rol, todo empezó a ir sobre ruedas. Un ejemplo claro es el partido ante el Lokeren del pasado 21 de octubre de 2017. El Charleroi perdía 1-0 cuando en el descanso, Mazzu retiró a Rezaei (delantero centro) para meter a Benavente. Pasó de 1-4-4-2 al 1-4-4-1-1 antes mencionado. En el 66’ anotó el peruano. Y esto comentaba Mazzu en la rueda de prensa posterior al partido: ‘’La contribución de Cristian Benavente ha resuelto nuestro problema en este triángulo que el Lokeren había creado. Teníamos problemas en el centro del campo’’. Un futbolista que rompe líneas y quiebra partidos, seguramente el único de la plantilla capaz de hacerlo junto a Baby o Lukebakio, aunque estos de forma más individualista y partiendo desde la banda, como puros extremos con gran potencia física.

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Cristian Benavente suma ocho goles y una asistencia en lo que llevamos de 2017/18 (a 6.11.2017) y ha anotado los últimos goles del Sporting Charleroi

‘’Su próximo objetivo es retornar por la puerta grande a la selección peruana. Anhela seguir dando lo mejor de sí mismo en un conjunto que empezó a creer en sus fortalezas y que desechó los temores absurdos que siempre lo ponían en jaque en instancias decisivas. Solo si mantiene ese desempeño tendrá -una vez más- el privilegio de ponerse sobre el pecho la franja rojiblanca que está cerquísima de volver a exhibirse en una cita mundialista’’, explica Renzo. De momento, en la liga belga es una de las sensaciones (ocho goles y una asistencia, habiendo anotado los últimos cinco goles del Sporting Charleroi a 6.11.2017), siendo capaz de anotar goles increíbles, propios del mismo Leo Messi. Es uno de esos jugadores que gusta ver cada fin de semana.

Fuente imagen principal: ERNESTO BENAVIDES (AFP/Getty Images)

*Fotografía de 2013, durante una concentración con la selección de Perú.

De Wembley a Lens, la década cafetera

De Wembley a Lens, la década cafetera

La droga y el narcotráfico viajaban de la mano allá por la década de los 80 en Colombia. El fútbol se veía como una forma eficaz y sencilla para el blanqueo de dinero, compraventa de jugadores, colegiados, partidos, apuestas ilegales y desgraciadamente, muertes. Así nacería el denominado Narcofútbol colombiano.

Desde 1987 y hasta 1990, Francisco Pacho Maturana sería el encargado de dirigir los años más brillantes de Nacional de Medellín; Liga, Copa y Libertadores. Desde entonces su nombre se asociaría a la selección colombiana, aquel enorme plantel que hizo las delicias de un país y alejó en muchos casos a la población de la pobreza y la delincuencia en la que estaban inmersos. Al menos, el balón sirvió como vía de escape, quizás momentánea en algún caso; en otros fue algo más, una salida, otra forma de vida desconocida. Colombia, fútbol….

“Estábamos en la época de la violencia y la agresividad, era un país que vivía unos gravísimos problemas sociales que evidentemente no podían ser ajenos al balón. El narcotráfico toca a todo, es un pulpo. Sin embargo ahí estaba el fútbol, ¿es una isla? No. Pero llegado el momento citaba a los 22 jugadores, sacaba mi lista y la entregaba a la Federación. Ellos, un grupo que quiere a su país, era nuestro país y con el fútbol lo íbamos a defender” – Pacho’ Maturana.

En boca del propio técnico, hasta entonces el fútbol en Colombia no existía. Pero todo cambiaría. La primera decisión del profesor Maturana sería la de incorporar a un chico de las inferiores de Nacional, Andrés Escobar. Con él comienza nuestra historia un año más tarde.

Wembley sería testigo de un gol que no daría un título, ni siquiera significaba la victoria en un partido oficial, sin embargo ese día, aquel 24 de mayo de 1988 en tierras inglesas y en un escenario único, el que para muchos ha sido el mejor defensa en la historia de la selección de Colombia, el joven Andrés Escobar, con apenas un año sobre los campos profesionales, remataría un córner provocado por Reyes y Valderrama, sacado por Alexis García. Ponía las tablas en el marcador.  Aquel empate, aquel gol, no suponía otra cosa que hacer que Colombia creyese en ese deporte, en unos jugadores que llevarían a su país a participar en un Mundial 28 años después.
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Para lograr el billete a Italia, Colombia sufrió. No fue hasta la repesca (por aquel entonces frente a un equipo europeo) en Israel donde firmaría su viaje al mayor escenario del fútbol de selecciones. Argentina, Uruguay y Brasil se clasificaron de forma directa, por su parte los colombianos en botas del Palomo Usuriaga ganarían al combinado europeo en Barranquilla, con dicha victoria y el empate sin goles en Ramat Gan, los de Sudamérica eran equipo mundialista. Aquel campeonato de 1990 significó la vuelta de la selección cafetera al panorama del balón.

En tierras transalpinas Colombia logró la que hasta el momento es la mejor posición en un Mundial de fútbol, lograron avanzar hasta octavos de final donde caerían en manos de la Camerún liderada por el gran Roger Milla

En tierras transalpinas Colombia logró la que hasta el momento es la mejor posición en un Mundial de fútbol, lograron avanzar hasta octavos de final donde caerían en manos de la Camerún liderada por el gran Roger Milla. Pero aquella eliminatoria que aún es historia vino precedida de un gol que sigue en la mente del buen aficionado al balón. Corrían los últimos minutos del partido frente a Alemania, a la postre campeona del Mundo, y el resultado no se había movido, a dos del final y pese al dominio sudamericano, Littbarski anotó para el conjunto europeo. Cuando todo parecía perdido y rozaba la eliminación, en la agonía del partido, en un minuto 92 inolvidable, Freddy Rincón pasaría a los textos del deporte colombiano. Empataba la contienda, nada pudo hacer Illgner… Colombia era historia y el país explotó. Gracias Dios mío, Viva Colombia” gritó el narrador cafetero William Vinasco, quién minutos antes exclamó tras el tanto alemán: “No hay derecho, no nos lo merecíamos”. Esa tarde el fútbol fue justo con Colombia.

Cuatro años más tarde y en E.E.U.U, quien acogería por primera vez un Mundial de fútbol, la selección de Maturana volvería a estar presente. Pese a las expectativas enormes de aquel combinado, incluso llegó a salir en muchas apuestas como campeón, Colombia no daría la talla, no pasaría la primera fase en un grupo donde eran los grandes favoritos. Tal vez ese enorme listón con el que viajó el conjunto desde tierras colombianas fue uno de los causantes de aquel terrible desenlace. El resto viene ahora.

Antes de conocer que Suiza, Rumanía y el anfitrión Estados Unidos serían los rivales, Colombia paseó su bandera por el continente sudamericano y con él, aquel juego que cautivó al fútbol, aquella magia que hacía sonreír al mundo del esférico, un plantel a recordar, quizás el mejor de la historia del país, esa generación que hizo soñar a un pueblo en la que los problemas asolaban por todos sus rincones. Una vez más el deporte separó las dificultades cotidianas y unió a jóvenes y veteranos.

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A las órdenes del Profe estaban Higuita, Leonel Álvarez, Córdoba, Mondragón, Lozano, De Avila, Adolfo Valencia, Aristizabal, Luis Carlos Perea, Barrabás Gómez, Mendoza, René Valenciano, Herrera, Valderrama, Asprilla, Andrés Escobar Freddy Rincón, entre otros. Una plantilla que no sólo logró la clasificación a tierras americanas sino que además lo hizo de manera espectacular.

Por siempre será recordada la victoria ante Argentina en Buenos Aires por cinco goles a cero que terminó con el público argentino ovacionando a los jugadores cafeteros y convenciendo a Maradona para regresar a defender la diez argentina para la repesca frente Australia. Era el 5 de septiembre de 1993 y tras dicha goleada, Colombia certificaba el pase al Mundial y su candidatura al mismo. Repito, con Alemania, Italia, Brasil o la propia Argentina, tal vez un techo demasiado alto.

Ya en el primer encuentro del grupo A, Colombia sufrió un duro traspiés del que no se levantaría. Rumanía con Hagi y Raducioiu a la cabeza doblegaron por tres tanto a uno a la selección de Maturana. Tras esta derrota debían jugar frente a los anfitriones un partido que se consideró en Colombia a vida o muerte. La sombra de los narcotraficantes y las amenazas a gran parte de la plantilla y el cuerpo técnico fue una cruel invitada a la concentración del combinado colombiano. Aquel partido con una tensión externa  imposible de doblegar supuso el final de Andrés Escobar, el jefe de la zaga, el capitán que acababa de firmar por el Milan y quien intentando despejar un centro se introdujo el esférico en su marco. La victoria ante Suiza el último partido fue insuficiente, Colombia regresaba a casa y el pánico volvió. Escobar fue asesinado con seis disparos en el pecho, murió rumbo al hospital y con él la ilusión de muchos, el ídolo de otros y la sensación de que nada había cambiado. El hombre que lo inició todo en Wembley, que hizo que muchos colombianos se enganchasen a la vida se despedía cruelmente de la misma. Con Andrés empecé a escribir estas líneas, su gol ante Inglaterra significó la ilusión por el fútbol de un país, su autogol en 1994 cerraría todo de un portazo.

Escobar fue asesinado con seis disparos en el pecho, murió rumbo al hospital y con él la ilusión de muchos, el ídolo de otros y la sensación de que nada había cambiado.

Cuatro años más tarde, Colombia volvió a caer en la primera fase de un Mundial, esta vez en Francia, en Lens. Y de nuevo en un grupo con Rumanía, con Túnez, la última selección a la que los sudamericanos vencieron en un campeonato del Mundo y quien si no, Inglaterra, con quienes se despedirían en 1998, diez años después del gol de Andrés Escobar en Wembley. Cruel sentencia y un final poco acorde a la historia de un equipo, una selección que mantuvo al pueblo con ganas de vivir. Lo que el fútbol unió nadie debió separarlo nunca. Una década a recordar, aquella década cafetera.

Fuente imagen principal: Shaun Botterill (ALLSPORT)

*Alineación de Colombia en el encuentro de Copa del Mundo 1994 ante Estados Unidos.