ConIFA, el mundial de los olvidados

ConIFA, el mundial de los olvidados

La lista de invitados está completa. Para algunos será la primera vez que participen en un evento de esta talla, otros repiten participación. El título no es obsesión para la mayoría de los competidores, que tienen como objetivo principal disfrutar al máximo la experiencia. 2018 será un año inolvidable para todos ellos, en la máxima fiesta de su fútbol.

El escenario de esta fiesta no será Rusia, ni serán 32 los participantes. 16 selecciones que representan a naciones, regiones y poblaciones minoritarias participarán en la tercera edición de la Copa Mundial ConIFA, a celebrarse del 31 de mayo al 10 de junio en Londres, lejos de los reflectores y el impacto mediático que atrae la Copa del Mundo de la FIFA.

La Copa Mundial ConIFA se celebra del 31 de mayo al 10 de junio en Londres, lejos de los reflectores y el impacto mediático que atrae la Copa del Mundo de la FIFA

La Confederación de Asociaciones de Fútbol Independiente (ConIFA, por sus siglas en inglés) es la federación de fútbol que desde 2013 agrupa a las asociaciones no reconocidas por la FIFA, entre las que se encuentran naciones, naciones de-facto, regiones, poblaciones minoritarias y territorios que se encuentran aislados del deporte. A través de su labor, la ConIFA tiene como objetivo construir puentes entre los pueblos, las naciones, las minorías y las regiones aisladas de todo el mundo a través de la amistad, la cultura y la alegría de jugar al fútbol”.

El precedente de la ConIFA lo sentó la Non-FIFA Board (N-F Board), organización nacida en 2003, como iniciativa de Christian Michelis y Jean-Luc Kit para dar espacio a los territorios que la FIFA no aceptaba como miembros. Uno de los principales logros de la N-F Board fue la VIVA World Cup, celebrada en cinco ocasiones, donde selecciones de los diversos territorios y poblaciones tuvieron la oportunidad de disputar una competición internacional por primera vez.

La Confederación de Asociaciones de Fútbol Independiente (ConIFA, por sus siglas en inglés) es la federación de fútbol que desde 2013 agrupa a las asociaciones no reconocidas por la FIFA

Sin embargo, la N-F Board se deshizo en 2013 debido a conflictos internos, al mismo tiempo que ConIFA ganó prestigio y reconocimiento. Para Sascha Düerkop, secretario general, la meta principal de la organización es dar lugar en el escenario global a los “forasteros” del fútbol. A través de este espacio, los jugadores de las diversas selecciones pueden jugar fútbol a nivel internacional de forma regular o por primera vez, e incluso en algunos casos permite cumplir el deseo de representar a otra nación, a pesar de jugar para un país reconocido por la FIFA.

Al respecto, Sarhank Nader, jugador de la selección de Kurdistán y también seleccionado de Irak, compartió para Al-Jazeera su sentir acerca de la oportunidad que brinda ConIFA: “Cuando juego para la selección de Iraq me siento un poco extraño. No siento que estoy representando a mi nación sino a un estado compuesto. Pero cuando juego por mi pueblo, me siento tan emocionado como si estuviera a punto de casarme”.

Incluso en algunos casos permite cumplir el deseo de representar a otra nación, a pesar de jugar para un país reconocido por la FIFA

La ConIFA cuenta en la actualidad con 47 miembros, ocho más que la N-F Board a su final, y los divide en seis zonas continentales: África, Asia, Europa, Latinoamérica, Norte América y Caribe y Oceanía. Además de regir los juegos amistosos y celebrar el Campeonato Mundial ConIFA cada dos años, la organización, con sede en Suecia, organiza la Copa Europa de Fútbol ConIFA; la intención a largo plazo es realizar más campeonatos continentales, además de incrementar los torneos internacionales e incluso dar pie a la creación de equipos femeniles y juveniles.

El órgano rector de los forasteros se financia a través de patrocinios y donativos, así como de lo recolectado en los torneos que organiza, y sus miembros participan de forma voluntaria. La Copa Mundial no otorga beneficio económico e incluso su realización llega a representar pérdidas económicas, pero ni eso logra hacer mella en los organizadores y los participantes.

Dada la naturaleza de varios de los representativos, mantener la neutralidad política puede ser difícil para los jugadores y para la organización. Tal ha sido el caso de presiones recibidas por parte de Georgia y Azerbaiyán, ante la realización de la Copa del Mundo 2016 en Abjasia, territorio en el norte de Georgia, o de China ante la participación del Tíbet en la edición de 2018. Ante estos escenarios, Düerkop asegura que ConIFA hace todo lo posible por dejar lo político atrás, enfocándose en la parte deportiva y cultural.

LA COPA MUNDIAL ConIFA

La primera edición del torneo se llevó a cabo en 2014, teniendo como anfitrión a Laponia, en Östersund, Suecia. A la par del evento se llevó a cabo un evento con el fin de promover la diversidad cultural de los 12 participantes, ocho de los cuales ya habían disputado la Viva World Cup.

Los invitados al evento inaugural fueron el Kurdistán iraquí; Padania (región del norte de Italia); Laponia (representante del pueblo Sami de Suecia, Finlandia, Noruega y Rusia); la selección del Condado de Niza (Francia); el Pueblo Arameo (Asia); la república de Nagorno-Karabaj (población de mayoría armenia en Azerbaiyán); la región de Occitania (Francia, Italia y parte de España); Osetia del Sur (Georgia), Abjasia (parte de Rusia y Georgia); Darfur (región oeste de Sudán); la selección de Ellan Vannin (Isla de Man) y el representativo de Tamil Eelam (diáspora Tamil de Sri Lanka).

El título de la edición 2014 se lo llevaría el Condado de Niza, tras derrotar en penales a la selección de Ellan Vannin. El cuadro de honor lo completaría el Pueblo Arameo, que derrotó a Osetia del Sur en la lucha por el primer puesto.

El siguiente anfitrión sería Abjasia, en 2016. Por primera vez se llevó a cabo un sistema de calificación al Mundial, donde los partidos y torneos amistosos servirían como parámetro para otorgar los lugares. En este torneo hicieron su debut las selecciones de Armenia Occidental, Chipre del Norte, Islas Chagos (archipiélago en el Océano Índico), Punjab (diáspora punjabi), Recia (parte de Suiza), Somalilandia (región autónoma de Somalia), País Székely (etnia húngara en Rumania) y Coreanos Unidos en Japón (diáspora coreana), sumándose a Abjasia, Kurdistán, Laponia y Padania.

Para la edición 2016 se llevó a cabo por primera vez un sistema de calificación al Mundial, donde los partidos y torneos amistosos servirían como parámetro para otorgar los lugares

La Copa no contó con la participación del campeón reinante, Niza, debido a recomendaciones de no viajar a Abjasia por seguridad. El título se definió de nueva cuenta en penales, coronándose la nación anfitriona frente a la selección de Panjab, mientras que Chipre del Norte ocupó el tercer lugar.

Para la edición a disputarse en 2018 el cupo aumentó a 16 equipos, calificándose mediante el sistema de ranking por puntos a través de partidos amistosos. El anfitrión será la diáspora somalí (Barawa), pero el torneo se llevará a cabo en Londres por cuestiones de seguridad. Abjasia y Padania participarán por tercera vez, con Tamil Eelam, Armenia Occidental, Punjab, Ellan Vannin, Coreanos en Japón y el País Székely teniendo su segunda oportunidad.

Las selecciones que participan por primera vez serán los Barawa, en su papel de anfitriones; Cabilia (norte de Algeria); Matabelilandia (oeste de Zimbabwe); Felvidék (minoría húngara en Eslovaquia); el Tíbet; Cascadia (región de Estados Unidos y Canadá) y Kiribati (estado soberano en el Océano Pacífico), destacando la participación de estos últimos como primeros invitados de Norteamérica y Oceanía, respectivamente

El cupo aumentó a 16 equipos para la Copa Mundial ConIFA 2018, calificándose mediante el sistema de ranking por puntos a través de partidos amistosos

Con los 16 invitados ya definidos, el sorteo de los grupos se hará en las próximas semanas, quizá a la par del sorteo para Rusia 2018. Competir con un evento de esa magnitud claramente no está en los planes, pero los objetivos a futuro están bien definidos. El glamour, los millones en juego y las asistencias multitudinarias no son prioridad. Para la ConIFA, lo importante es que sus miembros sientan que hay lugar para ellos en el mundo del fútbol.

Fuente imagen principal: ConIFA.

Jugador a seguir I Jefferson Lerma

Jugador a seguir I Jefferson Lerma

Conocí a Jefferson Lerma (25 de octubre de 1994, Cerrito, Colombia) gracias al sorprendente Levante UD de Juan Muñiz que vimos en las primeras jornadas, sobre todo aquel gran empate (1-1) en el Santiago Bernabéu, donde el colombiano fue titular. Sin embargo, el internacional cafetero (con la Olímpica) llevaba en el Levante desde 2015, cuando llegó desde el Atlético Huilla colombiano en calidad de cedido, por apenas 300.000 euros. Se asentó, con minutos en Primera y Segunda división tras el descenso del Levante, y logró devolver al equipo costero a la máxima categoría del fútbol español. Fue el momento que aprovechó el Levante para pagar 600.000 euros y hacerse a título definitivo con Lerma.

”Mención especial en este sentido merece su doble pivote, conformado por José Campaña y Jefferson Lerma. La historia de ambos jugadores es tan particular que en los próximos meses les dedicaremos textos individuales en los que profundizaremos sobre su evolución futbolística, pero mientras tanto, sirviendo de introducción, vamos a analizar lo que significan como pareja. Sin balón, el doble pivote granota tiene un rol muy pasivo porque, salvo cuando pierde el balón arriba, el Levante nunca presiona. Se repliega en 4-5-1, regala los primeros pases (¡Schär!) y fija en la línea medular su primera resistencia, en la que Campaña y Lerma tienen un rol protagonista al saltar a los apoyos de los centrocampistas” Escribía Miguel Quintana en Ecos del Balón sobre Jefferson Lerma.

Personalmente, fiché a Jefferson Lerma en la 2017/18 de mi modo carrera con Osasuna en Football Manager 2017. El Levante lo había vendido por 6,75 millones de euros al Villarreal en el mercado invernal de la 2016/17 y se erigía como uno de los pilares de la recta final de temporada del submarino amarillo. Sin embargo, solo jugó cinco partidos y su agente no tardó en ofrecérmelo como un futbolista a fichar. Yo ya estaba en Primera División y buscaba reforzar el centro del campo tras haber vendido a Fausto Tienza y Fran Mérida. Pagué 4,5 millones al Villarreal por él. Y rindió desde el primer momento.

Captura Jefferson Lerma en Football Manager 2017 (Irati Prat / A 1 de junio de 2019, fecha de la partida)

32 partidos la 2017/18, con nueve goles y una asistencia, siendo elegido cuatro veces MVP del partido; 34 partidos la 2018/19, con trece goles, una asistencia y siete MVP. Había madurado, mejorado su contrato y aumentado el rendimiento sobre el terreno de juego. Más allá de mi delantero centro (Maxi Gómez) se había consolidado como el máximo goleador del equipo en una temporada en la que llegué a pelear hasta las dos últimas jornadas por entrar en Europa.

32 partidos la 2017/18, con nueve goles y una asistencia, siendo elegido cuatro veces MVP del partido; 34 partidos la 2018/19, con trece goles, una asistencia y siete MVP. Muy destacables los números de Lerma en Osasuna (partida de Football Manager)

En mi 4-3-3, Lerma forma en el centro del campo, como uno de los dos interiores que juegan por delante del mediocentro defensivo, en calidad de centrocampista todoterreno. Como su descripción explica, es un futbolista con un disparo desde fuera del área brutal y prácticamente todos los goles los ha anotado desde fuera del área o llegando desde segunda línea y perforando la meta rival. Un futbolista fantástico para destrozar defensas bien cerradas.

En su día pagué 4,5 millones por Lerma, hoy es internacional absoluto con Colombia (19 veces) y su valor ha subido hasta los 14,75 millones de euros, con tan solo 24 años. Además, su salario (recientemente mejorado) de 77.000 euros al mes lo colocan como un futbolista bastante accesible para un equipo de media-alta tabla en cualquier gran liga europea. Un fichaje recomendado, sin duda.

Montaje imagen principal: FUT Ultimate Team.

Fuente imagen principal: Alex Caparros (Getty Images)

El momento de Cristian Benavente

El momento de Cristian Benavente

Nunca fue crucial para Felice Mazzu. Nunca, hasta ahora. Cristian Benavente (19.05.1994, Alcalá de Henares, España) no encajaba en demasía con el técnico del Sporting Charleroi. Un equipo modesto que competía con los grandes temporada sí, temporada también. Eso había creado Mazzu. Y todo a base de trabajo, trabajo y más trabajo. Y Benavente no encajaba en el perfil de jugador que se desvivía en el campo, que defendía al doscientos por cien los ataques o contragolpes rivales. No. Benavente era fantasía y juego ofensivo. Sin embargo, ahora, en esta Jupiler Pro League 2017/18, el hispano-peruano se ha convertido en un fijo en el once titular del técnico belga. Su nivel es impresionante. Es imposible quitarlo.

Hijo de padre español y madre peruana, Cristian Benavente se formó en la cantera del Real Madrid desde una edad muy temprana. Ascendió en el escalafón de la academia blanca y llegó hasta el equipo filial, desde donde se consagró como uno de los grandes talentos de La Fábrica. Incluso llegó a debutar con la absoluta de Perú. Sin embargo, nunca terminó de despegar. Ni siquiera debutó con el primer equipo del Real Madrid.

‘’En el Real Madrid Castilla no tenía un rótulo de favorito ante tanta estrella. Decidió marcharse al ascenso (Championship) de Inglaterra -precisamente con el MK Dons- con la fiel convicción de hacerse un nombre y crecer como profesional. Esa determinación no fue la mejor. No logró adaptarse en un torneo dinámico que exigía más táctica que técnica. De por sí marcharse a la League One fue algo sorprendente. En tierras peruanas se desconocía el escenario, pero se confiaba en el fútbol que desplegaba Cristian. Al pasar entre claroscuros los pensamientos de triunfalismo se transformaron en pesimismo. La confianza en Benavente se desvanecía como neblina. Y esta terminó por desaparecer cuando optó por seguir su carrera en el exótico certamen belga’’, explica Renzo Galiano, periodista peruano de El Comercio.

En el Real Madrid Castilla coincidió con jugadores que hoy día son importantes en diversos clubes de Primera División. Fernando Pacheco (Deportivo Alavés), Diego Llorente (Real Sociedad), Nacho Fernández (Real Madrid), Casemiro (Real Madrid), Fabinho (AS Monaco), Pedro Mosquera (Deportivo de la Coruña), Burgui (Deportivo Alavés), Jesé (Stoke City), Denis Cheryshev (Villarreal), Lucas Vázquez (Real Madrid) o Álvaro Morata (Chelsea) son algunos ejemplos de los jugadores con los que compartió vestuario durante su etapa en La Fábrica. En Madrid no encontraría el camino al éxito, estaba claro. Debía salir. Y, sin embargo, como bien apuntaba Renzo, nadie esperaba el fichaje por el MK Dons.

Firmó como agente libre por dos temporadas con el club inglés. Solamente se quedaría media. Jugó cinco partidos con el MK Dons antes de poner rumbo a la parte francófona de Bélgica. Fichaba por el Sporting Charleroi de Felice Mazzu.

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Le costó entrar en la dinámica de un equipo diferente. El éxito de Felice Mazzu –oriundo de la propia Charleroi- reside en crear un equipo con una enorme capacidad de sacrificio. Sabe que hay clubes con una plantilla mucho más talentosa que la suya en el campeonato belga. Es el caso del Club Brugge, Anderlecht, Standard Liége, KAA Gent, Genk… Infinidad de nombres. Sabe que por ahí no puede ganar. Y tiene que buscar alternativas. El trabajo constante es una de ellas. Y ahí chocó con Benavente. ‘’Felipe Mazzu quería que Benavente aportara más defensivamente que ofensivamente. Quería que, por unos instantes, cambiara sus goles por barridas y asistencias por bloqueos. Así lo hizo con una entera responsabilidad. Aprendió a ser un jugador más completo en cualquier línea. Eso lo repotenció. Hizo que sea un tipo versátil sobre el verde’’, añade Renzo Galiano.

En un equipo donde Mazzu forma con 1-4-4-1-1, Benavente se ha convertido en el futbolista que engancha el centro del campo con el atacante. Escoltado por dos centrocampistas de más brega y trabajo sucio (Hendrickx e Ilaimaharitra o Diandy), Benavente ha encontrado más libertad para desarrollar su juego de ataque y asociación con Rezaei o Pollet, los delanteros del Sporting Charleroi. Gusta en caer a banda, donde puede cambiar posición con futbolistas muy móviles como Lukebakio o Baby, ambos también en un estado de gracia increíble. En términos globales, Mazzu ha conseguido crear un equipo sólido, que sabe a lo que juega y que se ha ganado el derecho a pelear por conseguir un billete europeo de cara a la próxima temporada.

Dentro de ese esquema que los hinchas carolos ya conocen de memoria, el papel de Benavente ha pasado de simple recambio desde el banquillo a pieza clave en el once. Y todo en apenas una temporada

Dentro de ese esquema que los hinchas carolos ya conocen de memoria, el papel de Benavente ha pasado de simple recambio desde el banquillo a pieza clave en el once. Y todo en apenas una temporada. En cuanto Mazzu hizo entender al peruano su rol, todo empezó a ir sobre ruedas. Un ejemplo claro es el partido ante el Lokeren del pasado 21 de octubre de 2017. El Charleroi perdía 1-0 cuando en el descanso, Mazzu retiró a Rezaei (delantero centro) para meter a Benavente. Pasó de 1-4-4-2 al 1-4-4-1-1 antes mencionado. En el 66’ anotó el peruano. Y esto comentaba Mazzu en la rueda de prensa posterior al partido: ‘’La contribución de Cristian Benavente ha resuelto nuestro problema en este triángulo que el Lokeren había creado. Teníamos problemas en el centro del campo’’. Un futbolista que rompe líneas y quiebra partidos, seguramente el único de la plantilla capaz de hacerlo junto a Baby o Lukebakio, aunque estos de forma más individualista y partiendo desde la banda, como puros extremos con gran potencia física.

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Cristian Benavente suma ocho goles y una asistencia en lo que llevamos de 2017/18 (a 6.11.2017) y ha anotado los últimos goles del Sporting Charleroi

‘’Su próximo objetivo es retornar por la puerta grande a la selección peruana. Anhela seguir dando lo mejor de sí mismo en un conjunto que empezó a creer en sus fortalezas y que desechó los temores absurdos que siempre lo ponían en jaque en instancias decisivas. Solo si mantiene ese desempeño tendrá -una vez más- el privilegio de ponerse sobre el pecho la franja rojiblanca que está cerquísima de volver a exhibirse en una cita mundialista’’, explica Renzo. De momento, en la liga belga es una de las sensaciones (ocho goles y una asistencia, habiendo anotado los últimos cinco goles del Sporting Charleroi a 6.11.2017), siendo capaz de anotar goles increíbles, propios del mismo Leo Messi. Es uno de esos jugadores que gusta ver cada fin de semana.

Fuente imagen principal: ERNESTO BENAVIDES (AFP/Getty Images)

*Fotografía de 2013, durante una concentración con la selección de Perú.

De Wembley a Lens, la década cafetera

De Wembley a Lens, la década cafetera

La droga y el narcotráfico viajaban de la mano allá por la década de los 80 en Colombia. El fútbol se veía como una forma eficaz y sencilla para el blanqueo de dinero, compraventa de jugadores, colegiados, partidos, apuestas ilegales y desgraciadamente, muertes. Así nacería el denominado Narcofútbol colombiano.

Desde 1987 y hasta 1990, Francisco Pacho Maturana sería el encargado de dirigir los años más brillantes de Nacional de Medellín; Liga, Copa y Libertadores. Desde entonces su nombre se asociaría a la selección colombiana, aquel enorme plantel que hizo las delicias de un país y alejó en muchos casos a la población de la pobreza y la delincuencia en la que estaban inmersos. Al menos, el balón sirvió como vía de escape, quizás momentánea en algún caso; en otros fue algo más, una salida, otra forma de vida desconocida. Colombia, fútbol….

“Estábamos en la época de la violencia y la agresividad, era un país que vivía unos gravísimos problemas sociales que evidentemente no podían ser ajenos al balón. El narcotráfico toca a todo, es un pulpo. Sin embargo ahí estaba el fútbol, ¿es una isla? No. Pero llegado el momento citaba a los 22 jugadores, sacaba mi lista y la entregaba a la Federación. Ellos, un grupo que quiere a su país, era nuestro país y con el fútbol lo íbamos a defender” – Pacho’ Maturana.

En boca del propio técnico, hasta entonces el fútbol en Colombia no existía. Pero todo cambiaría. La primera decisión del profesor Maturana sería la de incorporar a un chico de las inferiores de Nacional, Andrés Escobar. Con él comienza nuestra historia un año más tarde.

Wembley sería testigo de un gol que no daría un título, ni siquiera significaba la victoria en un partido oficial, sin embargo ese día, aquel 24 de mayo de 1988 en tierras inglesas y en un escenario único, el que para muchos ha sido el mejor defensa en la historia de la selección de Colombia, el joven Andrés Escobar, con apenas un año sobre los campos profesionales, remataría un córner provocado por Reyes y Valderrama, sacado por Alexis García. Ponía las tablas en el marcador.  Aquel empate, aquel gol, no suponía otra cosa que hacer que Colombia creyese en ese deporte, en unos jugadores que llevarían a su país a participar en un Mundial 28 años después.
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Para lograr el billete a Italia, Colombia sufrió. No fue hasta la repesca (por aquel entonces frente a un equipo europeo) en Israel donde firmaría su viaje al mayor escenario del fútbol de selecciones. Argentina, Uruguay y Brasil se clasificaron de forma directa, por su parte los colombianos en botas del Palomo Usuriaga ganarían al combinado europeo en Barranquilla, con dicha victoria y el empate sin goles en Ramat Gan, los de Sudamérica eran equipo mundialista. Aquel campeonato de 1990 significó la vuelta de la selección cafetera al panorama del balón.

En tierras transalpinas Colombia logró la que hasta el momento es la mejor posición en un Mundial de fútbol, lograron avanzar hasta octavos de final donde caerían en manos de la Camerún liderada por el gran Roger Milla

En tierras transalpinas Colombia logró la que hasta el momento es la mejor posición en un Mundial de fútbol, lograron avanzar hasta octavos de final donde caerían en manos de la Camerún liderada por el gran Roger Milla. Pero aquella eliminatoria que aún es historia vino precedida de un gol que sigue en la mente del buen aficionado al balón. Corrían los últimos minutos del partido frente a Alemania, a la postre campeona del Mundo, y el resultado no se había movido, a dos del final y pese al dominio sudamericano, Littbarski anotó para el conjunto europeo. Cuando todo parecía perdido y rozaba la eliminación, en la agonía del partido, en un minuto 92 inolvidable, Freddy Rincón pasaría a los textos del deporte colombiano. Empataba la contienda, nada pudo hacer Illgner… Colombia era historia y el país explotó. Gracias Dios mío, Viva Colombia” gritó el narrador cafetero William Vinasco, quién minutos antes exclamó tras el tanto alemán: “No hay derecho, no nos lo merecíamos”. Esa tarde el fútbol fue justo con Colombia.

Cuatro años más tarde y en E.E.U.U, quien acogería por primera vez un Mundial de fútbol, la selección de Maturana volvería a estar presente. Pese a las expectativas enormes de aquel combinado, incluso llegó a salir en muchas apuestas como campeón, Colombia no daría la talla, no pasaría la primera fase en un grupo donde eran los grandes favoritos. Tal vez ese enorme listón con el que viajó el conjunto desde tierras colombianas fue uno de los causantes de aquel terrible desenlace. El resto viene ahora.

Antes de conocer que Suiza, Rumanía y el anfitrión Estados Unidos serían los rivales, Colombia paseó su bandera por el continente sudamericano y con él, aquel juego que cautivó al fútbol, aquella magia que hacía sonreír al mundo del esférico, un plantel a recordar, quizás el mejor de la historia del país, esa generación que hizo soñar a un pueblo en la que los problemas asolaban por todos sus rincones. Una vez más el deporte separó las dificultades cotidianas y unió a jóvenes y veteranos.

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A las órdenes del Profe estaban Higuita, Leonel Álvarez, Córdoba, Mondragón, Lozano, De Avila, Adolfo Valencia, Aristizabal, Luis Carlos Perea, Barrabás Gómez, Mendoza, René Valenciano, Herrera, Valderrama, Asprilla, Andrés Escobar Freddy Rincón, entre otros. Una plantilla que no sólo logró la clasificación a tierras americanas sino que además lo hizo de manera espectacular.

Por siempre será recordada la victoria ante Argentina en Buenos Aires por cinco goles a cero que terminó con el público argentino ovacionando a los jugadores cafeteros y convenciendo a Maradona para regresar a defender la diez argentina para la repesca frente Australia. Era el 5 de septiembre de 1993 y tras dicha goleada, Colombia certificaba el pase al Mundial y su candidatura al mismo. Repito, con Alemania, Italia, Brasil o la propia Argentina, tal vez un techo demasiado alto.

Ya en el primer encuentro del grupo A, Colombia sufrió un duro traspiés del que no se levantaría. Rumanía con Hagi y Raducioiu a la cabeza doblegaron por tres tanto a uno a la selección de Maturana. Tras esta derrota debían jugar frente a los anfitriones un partido que se consideró en Colombia a vida o muerte. La sombra de los narcotraficantes y las amenazas a gran parte de la plantilla y el cuerpo técnico fue una cruel invitada a la concentración del combinado colombiano. Aquel partido con una tensión externa  imposible de doblegar supuso el final de Andrés Escobar, el jefe de la zaga, el capitán que acababa de firmar por el Milan y quien intentando despejar un centro se introdujo el esférico en su marco. La victoria ante Suiza el último partido fue insuficiente, Colombia regresaba a casa y el pánico volvió. Escobar fue asesinado con seis disparos en el pecho, murió rumbo al hospital y con él la ilusión de muchos, el ídolo de otros y la sensación de que nada había cambiado. El hombre que lo inició todo en Wembley, que hizo que muchos colombianos se enganchasen a la vida se despedía cruelmente de la misma. Con Andrés empecé a escribir estas líneas, su gol ante Inglaterra significó la ilusión por el fútbol de un país, su autogol en 1994 cerraría todo de un portazo.

Escobar fue asesinado con seis disparos en el pecho, murió rumbo al hospital y con él la ilusión de muchos, el ídolo de otros y la sensación de que nada había cambiado.

Cuatro años más tarde, Colombia volvió a caer en la primera fase de un Mundial, esta vez en Francia, en Lens. Y de nuevo en un grupo con Rumanía, con Túnez, la última selección a la que los sudamericanos vencieron en un campeonato del Mundo y quien si no, Inglaterra, con quienes se despedirían en 1998, diez años después del gol de Andrés Escobar en Wembley. Cruel sentencia y un final poco acorde a la historia de un equipo, una selección que mantuvo al pueblo con ganas de vivir. Lo que el fútbol unió nadie debió separarlo nunca. Una década a recordar, aquella década cafetera.

Fuente imagen principal: Shaun Botterill (ALLSPORT)

*Alineación de Colombia en el encuentro de Copa del Mundo 1994 ante Estados Unidos.

José Izquierdo: “Mi sueño es jugar un Mundial con Colombia”

José Izquierdo: “Mi sueño es jugar un Mundial con Colombia”

José Izquierdo es el jugador de campo más determinante de la liga belga y, hace apenas unas semanas, fue galardonado como el mejor futbolista de Bélgica durante el año 2016. Casi nada. El colombiano tiene 24 años y ya ha marcado más de 30 goles desde que llegó en 2014 a Brujas por casi cuatro millones de euros, desde Once Caldas. Además, fue clave en la consecución del histórico título de liga que cosechó el Club Brugge la pasada temporada. Desde entonces no ha parado de crecer en el aspecto táctico y técnico, potenciándose cada vez más como un futbolista candidato a jugar en una gran liga. De hecho, el Sevilla y otros grandes clubes de Europa pujaron por él el pasado verano. Pero no se movió. El futbolista del Club Brugge atendió amablemente a Underground Football desde su casa en el norte de Bélgica.

¿Qué tal por Bélgica?

Muy bien, muy bien. El país es muy agradable. Lo único complicado es el clima, pero el resto es bueno aquí en Bélgica. Las ciudades están muy cerca y es bonito vivir aquí. Todo con el club está bien, pelearemos la liga hasta final de temporada.

 

José Izquierdo es uno de los futbolistas más queridos por la hinchada del Club Brugge.

Y cada fin de semana, después de cada partido, llegan por redes sociales miles de mensajes de apoyo desde Colombia…

Sí, sí. Eso me motiva mucho más, que allí estén pendientes de lo que estoy haciendo acá. La gente se da cuenta de lo que estoy haciendo aquí en Bélgica y como te digo, es una motivación más para mejorar cada día.

¿Sueñas con la Selección Colombia?

Sí. Es el sueño de cada futbolista, ¿no? Vestir la camiseta de su selección, representar a su país. Pero bueno, hay que esperar a ver que sucede…

¿Objetivo Rusia 2018?

[pullquote]”Mi papel ahora es estar bien con el club, anotar la mayor cantidad de goles posible y ser siempre importante para el equipo”[/pullquote]

No… Creo que cada jugador tiene su momento y entonces recibirá el llamado. Mi papel ahora es estar bien con el club, anotar la mayor cantidad de goles posible y ser siempre importante para el equipo. Yo creo que la selección llegará en el momento indicado.

Fuiste elegido hace pocas semanas como el mejor futbolista del año en la liga belga… ¿Qué se siente?

Es muy gratificante. Es algo que sueñas durante mucho tiempo, algo bonito, que me ilusionó mucho. Hicimos un gran año en 2016, quedamos campeones de liga… Muy contento, feliz por el reconocimiento.  

¿Esperabas ganarlo?

No, no. Me llegó con sorpresa. Y fue una felicidad inmensa, la verdad.

¿Y la celebración con las gafas de sol?

(Risas). Quería hacer algo diferente, llamar la atención. A mí me gusta mucho el tema de la música, tengo amigos DJs y, bueno, fue también un reconocimiento para ellos. Y alguna sorpresa más llegará en el futuro, ya verás… (Risas)

La liga belga es una competición llena de jóvenes talentos… ¿Qué nivel futbolístico tiene la competición?

[pullquote]”La liga belga es una competición competitiva que te hace trabajar mucho para conseguir las metas que te planteas”[/pullquote]

Es una liga joven donde llegan futbolistas para dar sus primeros pasos en Europa y donde también puedes competir en Europa League o Champions League. Es una liga que es como un trampolín para dar el salto a una liga más importante. Es una competición competitiva que te hace trabajar mucho para conseguir las metas que te planteas.

KAA Gent, Genk, Anderlecht… Todos en 1/8 de Europa League… ¿Qué os pasó a vosotros (Club Brugge) en Champions?

Nos fuimos tristes y decepcionados por el rendimiento en Champions. Era un nivel tan alto que cuando cometíamos un error nos lo hacían pagar. Y eso fue lo que nos sucedió.

El fútbol belga hizo historia al clasificar tres equipos para los 1/8 de Europa League, siendo el país con más representantes en dicha ronda.

Dijo Preud’homme que si la competición hubiera empezado en diciembre habríais tenido opciones de pasar…

Sí, sí. Tuvimos, además, varias bajas por lesiones de jugadores importantes y nos costó empezar la temporada. Son cosas que suceden, que hacen que se complique la temporada. Pero ahora tenemos la meta de ganar la liga y estamos mucho mejor, ojalá podamos conseguirla.

¿Qué tal es Preud’homme como entrenador? Es un mito viviente del fútbol…

Es una persona que te enseña muchas cosas. Yo he aprendido mucho de él. Creo que me ayuda muchísimo cada día.

Con él has llegado a jugar de carrilero… ¿Es una posición en la que te sientes cómodo?

A mí me gusta jugar en la banda izquierda y como carrilero me toca realizar mucho esfuerzo en transiciones de defensa-ataque. Es mucho esfuerzo física pero me gusta mucho porque puedo aprovechar la velocidad y el regate para hacer una gran cantidad de goles.

De hecho, defensivamente has ganado muchísimo desde que llegaste a Bélgica…

[pullquote]”Desde que llegué a Bélgica me han enseñado mucho en el aspecto defensivo”[/pullquote]

Sí. Desde que yo llegué me han enseñado mucho en el aspecto defensivo. Con el entrenador he trabajado mucho esto. Yo reconozco que el cambio se ha notado porque antes no daba tanta seguridad pero ahora ha cambiado, el fútbol ha cambiado. Ya no es como antes, que los atacantes atacaban y los defensas defendían. Ahora tienes que hacer de todo.

Se podría decir que te has adaptado bien al fútbol europeo.

Sí, sí, sí. Obviamente queda mucho camino por recorrer, queda mucho por aprender, pero creo que me he adaptado bien al fútbol de Europa.

¿Fue difícil el cambio Sudamérica-Europa?

Fue complicado. A mí me costó mucho… Era la primera vez que salía de mi país, el clima acá… Eso fue lo peor. Allí en Pereira la temperatura más baja era de 18-20 grados y aquí estamos en 5 grados, más o menos. A bajo cero incluso. Era algo nuevo para mí… Un fútbol tan físico y exigente… Me costó. Pero con trabajo, la confianza del técnico y los aficionados todo se logra. Fue mucho más fácil.

Una de tus jugadas favoritas es romper desde banda izquierda hacia dentro y chutar desde la frontal…

Sí, es como mi carta de presentación en el ataque. Me gusta jugar en el lado izquierdo porque tengo el perfil para lanzar hacia dentro y buscar el disparo. Trabajo mucho esta jugada cada semana porque los defensas aprenden tu ‘especialidad de la casa’, ellos saben que iré hacia dentro y me esperarán. Tienes que mejorarla para que no te puedan detener.

Empezaste jugando como delantero en Colombia pero explotas futbolísticamente cuando te ponen de extremo izquierdo… ¿Qué ocurrió?

Sí, yo era punta pero me costaba mucho el juego de espaldas. Por físico, sobre todo… Y cuando llegó el profesor Octavio Zambrano empecé a jugar en el lado izquierdo aprovechando mi velocidad y desde entonces encontré mi juego, mi posición. Me sentía mucho mejor. Hacía esfuerzos físicos más duros pero encontraba más espacios para driblar y explotar mi velocidad. Pero eran los primeros pasos de mi carrera… Jugué como volante, incluso de lateral derecho…

Y… ¿Ser ‘9’ otra vez?

Sí. Aquí incluso he jugado como delantero centro, haciendo goles… Pero obviamente son movimientos totalmente diferentes.

Actualmente estás considerado como uno de los mejores futbolistas de la Jupiler Pro League belga, ¿piensas en dar el salto a una gran liga en el futuro?

Sí, claro. De momento mi trabajo ha sido reconocido aquí en Bélgica y esperamos ver que sucede a final de temporada, todavía estamos peleando por ganar la liga.

El verano pasado casi acabas en Sevilla…

Sí. Una opción fue el Sevilla. Llegó una oferta pero el club quería mantenerme en plantilla para jugar Champions y volver a quedar campeones de liga. Obviamente el entrenador, que también estaba viendo si se quedaba o no, quiso que todos los jugadores nos quedáramos.

¿Atraía jugar para Sampaoli?

Sí… Ves lo que está haciendo ahora con el Sevilla… Un entrenador como él, la historia que ha hecho con la selección de Chile. Es un gran entrenador, sin duda.

Dime un futbolista en el que te fijes.

Me gusta mucho Neymar.

Y… ¿Un sueño cumplido?

Ser campeón. Y jugar Champions League. Y hacer gol en Champions. Aquello fue de ensueño… Como morir en paz. (Risas)

¿Y uno por cumplir?

Jugar un Mundial con Colombia, una eliminatoria… Y hacer goles con la Selección. Ojalá en Rusia. Veremos que sucede.

Fuente imagen principal: Dean Mouhtaropoulos/Getty Images.

Izquierdo pelea por un balón con Marc Albrighton durante el partido entre Leicester City y Brujas de la fase de grupos de la Champions League disputado en el Jan Breydel Stadium de Bruselas el 14 de septiembre de 2016.

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Las barras bravas colombianas desde dentro

Las barras bravas colombianas desde dentro

La historia de Colombia ha estado enmarcada por la violencia. Guerras civiles, guerrillas y el combate al narcotráfico son ejemplos del pasado conflictivo de un país que hoy en día busca alcanzar la paz y borrar la imagen negativa que se tiene a nivel internacional. Y el fútbol, tampoco ha escapado de la violencia. Durante la época los 80’s imperó el ‘narco-fútbol’, donde los grandes capos buscaban que los equipos bajo su respaldo se convirtieran en dominadores de la liga, sin importar el costo que tuviera. La sed de poder llevó a que se cometieran asesinatos como el de Álvaro Ortega, árbitro colombiano, en 1989 o de Andrés Escobar, seleccionado colombiano en el Mundial de 1994 ejecutado el mismo año.

[pullquote]Las barras bravas colombianas destacan como una de las más violentas de la región[/pullquote]

Sin embargo, los principales exponentes de la violencia en el balompié han sido las barras bravas, nacidas en Argentina y ‘exportadas’ a Colombia durante la década de los 90. Aunque el país ‘cafetero’ fue uno de los últimos en Sudamérica en introducir este modelo, sus barras destacan de manera negativa como unas de las más violentas de la región.

Bogotá fue el escenario donde aparecieron las primeras barras bravas colombianas. Los Comandos Azules, de Millonarios, y la Guardia Albirroja Sur, de Santa Fe, dieron inicio a este tipo de agrupaciones, donde los cantos ofensivos hacia el rival y los enfrentamientos antes, durante y después del partido suelen ser característicos. Posteriormente aparecerían Barón Rojo, del América de Cali; Frente Radical, del Deportivo Cali; Los del Sur, de Atlético Nacional; y Rexixtencxia Norte del Independiente Medellín, así como una diversidad de barras de equipos de menor popularidad a nivel nacional.

Elaboración: Irati Prat / Underground Football.

Uno de los principios rectores dentro de estas agrupaciones es el ‘aguante’, entendido como la resistencia, ya sea durante el partido a través de saltos y cánticos, o en los enfrentamientos fuera del estadio con los rivales. Para las barras el ‘aguante’ es primordial, ya que sirve para diferenciar al valiente del cobarde y es motivo de orgullo en los cánticos donde se menosprecia al rival, ya que se considera sin ‘aguante’.

[pullquote]Para intentar erradicar los problemas de violencia, funcionarios de gobierno y de la Dimayor han establecido medidas de seguridad[/pullquote]

Esta necesidad de demostrar valentía y resistencia a través de la violencia ha orillado a que hayan muerto más de 80 aficionados entre 2004 y 2015 como producto de los combates entre barras bravas. Los intentos de la liga, los clubes y la policía por atacar este problema han sido infructuosos; en partidos catalogados como de “alta peligrosidad” se prohíbe el ingreso de barras visitantes y se realiza un despliegue policial que en ocasiones involucra alrededor de 2.500 efectivos para supervisar las acciones dentro y fuera del estadio. A pesar de ello, en diversas ocasiones las barras logran evadir a las autoridades y enfrentarse con sus rivales. Para intentar erradicar el problema, funcionarios de gobierno y de la Dimayor han establecido medidas que se suman a las anteriores, entre las que están la carnetización de los hinchas y la implementación de cámaras en los estadios, que se suman a las suspensiones de partidos y castigos económicos y deportivos para los clubes cuyos hinchas participen en actos violentos.

Sin embargo, entre los miembros de las barras existen opiniones divididas sobre las medidas. Felipe Muñoz, integrante de Los del Sur, explicó al diario colombiano El País, que la idea de carnetizar a los miembros es “frágil e inocente”, ya que solo actuaría como un reemplazo de la cédula de ciudadanía. Líderes de las barras del Deportivo Cali y Once Caldas afirmaron para el mismo diario que las medidas eran correctas, aunque señalaron también la necesidad de invertir en programas de educación para los hinchas: “No ganamos nada con carnetizar a un muchacho y no ofrecerle nada para que se supere, para que salga adelante” declaró John Jairo Vázquez, miembro de Holocausto Blanco, barra del Once Caldas, a El País.

LA BARRA DESDE DENTRO: LA ”GUARDIA ALBI-ROJA SUR” DE INDEPENDIENTE SANTA FE

Durante mi estadía de cinco meses en Colombia tuve la oportunidad de ver en vivo a Atlético Nacional, Independiente Santa Fe y Millonarios de Bogotá, tres de los equipos más ganadores y con mayor arrastre de afición en el país. En el caso de Santa Fe, coronado hace unos días como campeón del fútbol colombiano, pude presenciar tres de sus partidos, dos de ellos frente a Atlético Nacional, en temporada regular y semifinal, y otro frente a Independiente Medellín, en cuartos de final. La curiosidad (y el que fuera la localidad más barata) me llevaron a presenciar un partido con la “Guardia Albi-Roja Sur”, barra oficial del club, ubicada en la tribuna Lateral Sur, y los otros dos con miembros de la “Guardia…” que se ubican en la tribuna Lateral Norte. Durante los 90 minutos de ambos partidos los miles de aficionados que colman ambas laterales cantan y alientan a su equipo, además de aprovechar para desafiar e insultar a sus rivales, estén o no enfrente.

Una gran variedad de cánticos de la “Guardia…” hacen mofa de los aficionados de Millonarios, Nacional o América de Cali, tachándolos de cobardes, maricones o “gallinas”. La división que existe entre regiones en el país se ve también marcada en los cantos de los hinchas capitalinos, que se refieren a los hinchas ‘verdolagas’ o ‘diablos’ como ‘provincianos’ y que contienen un alto nivel de violencia reflejado en letras como “prepárate provinciano que te vamos a matar” o “vení, vení, vení, vení a matar al provinciano”.

[pullquote]Para poder ingresar al estadio en las tribunas laterales es necesario pasar cuatro filtros de revisión detallada[/pullquote]

Para poder ingresar al estadio en las tribunas laterales es necesario pasar cuatro filtros de revisión detallada; el ingreso de cintos y mochilas de cualquier tipo, aun vacías, está prohibido. Dentro de la tribuna se puede observar una buena cantidad de policías, aunque el despliegue de elementos alrededor de la pista que rodea el campo sorprende por su cantidad. La necesidad de controlar incidentes es tanta que, tras terminar el partido, oficiales abordan las unidades de transporte público para vigilar a los hinchas que salen de “El Campín”.

A pesar de la alta presencia policial, dentro de la tribuna se presentaron incidentes. Durante el medio tiempo de la semifinal frente a Nacional, un conato de bronca entre hinchas de Nacional y de Santa Fe se suscitó en la tribuna occidental; minutos después, un par de aficionadas ‘verdolagas’ aprovecharon el medio tiempo para tomarse una fotografía portando un par de gorros verdiblancos en medio de la barra ubicada en la Lateral Norte. Los hinchas locales reaccionaron con rechiflas e insultos y uno de ellos tomó ambos gorros y los lanzó lejos de la tribuna, acción celebrada por sus compañeros y repudiada por las aficionadas de Nacional y su acompañante, miembro de la barra de Santa Fe. Minutos antes de que terminara el partido un grupo numeroso de aficionados comenzó a saltar y cantar de manera repentina en la tribuna Oriental, quitándose la indumentaria rojiblanca que servía de camuflaje, para mostrar los colores de Nacional. Los aficionados de Lateral Norte corrieron a la orilla de la tribuna y comenzaron a lanzar objetos a sus rivales, mientras que varios de Oriental se liaron a golpes con sus ‘enemigos’. La policía tardó algunos minutos en intervenir, pero después de cerca de cinco minutos lograron parar la trifulca y sacar a los hinchas ‘verdolagas’, mientras los santafereños los despedían con el cántico “Oh, no son bogotanos, son amargos provincianos”.

Si bien los incidentes no pasaron a mayores, lo ocurrido en ‘El Campín’ es una pequeña muestra de la realidad que vive el fútbol colombiano. Un informe de la Universidad de La Sabana explicó que hay más de cinco mil miembros de ‘barras bravas’ en el país, de los cuales el 70% son menores de edad. En la mayoría de las ocasiones las barras se convierten en un refugio para sus miembros, que llegan de ambientes familiares, sociales y económicos difíciles y que logran identificarse con el grupo, al grado de dar su vida para defender los colores.

Un informe de la Universidad de La Sabana explicó que hay más de cinco mil miembros de ‘barras bravas’ en el país, de los cuales el 70% son menores de edad. En la mayoría de las ocasiones las barras se convierten en un refugio para sus miembros, que llegan de ambientes familiares, sociales y económicos difíciles y que logran identificarse con el grupo, al grado de dar su vida para defender los colores

Para diversas figuras públicas, el problema de las barras bravas en Colombia obedece a diversas causas. Para John Castro, investigador de la Universidad Nacional, la violencia en el fútbol persiste “pues es una mercancía que vende mucho más que la convivencia y la paz”, además de ser un reflejo de la violencia social del país y sus profundas divisiones históricas. Para Monseñor Alirio López, fundador del extinto programa “Goles en paz”, los comentaristas deportivos tienen gran culpa debido al discurso que utilizan, donde un partido se convierte en un “duelo a muerte”.

[pullquote]El fútbol colombiano se encuentra en un punto clave para atacar de lleno el problema de las barras bravas[/pullquote]

Golpeado por la violencia en las últimas décadas, el fútbol colombiano se encuentra en un punto clave para atacar de lleno el problema de las barras bravas. Aunque no es posible catalogar a todos los miembros como violentos, su constante participación en enfrentamientos ha provocado que se les catalogue como entidades conflictivas que deben desaparecer. El trabajo en conjunto de autoridades de gobierno en todos los niveles, de la Dimayor, de los clubes y de la sociedad es necesario para que el fútbol se disfrute como una fiesta, sin que nadie tenga que morir por portar colores distintos a los propios.

Fuente imagen principal: GUILLERMO LEGARIA (AFP/Getty Images)