El Chino de sus ojos

El Chino de sus ojos

Luis Suárez, Ronaldo e Ibrahimovic les dieron muchísimo a sus respectivos equipos de la Eredivisie. Primero sobre el campo y más tarde dejando muchísimo dinero en las arcas neerlandesas. Pero más les dieron a millones de niños de sus países que comprobaron que dar el salto a Europa y triunfar no era tan difícil como creían.

“El PSV disputa la Liga de Campeones, una competición que veía en Uruguay por la televisión. Ahora estoy aquí y voy a jugarla. Vi que otros como Romario o Ronaldo estuvieron aquí y eso también me motivó”.

Gerardo Pelusso fue quien le hizo debutar en Primera división con Nacional de Montevideo. Antes de sentarse en el banquillo del Parque, siempre fue un aficionado más, y como tal veía jugar a las categorías inferiores de su club. Gastón Pereiro ahora mismo mide 1,88m, y no es que diese el estirón tarde. “Normalmente, los jugadores más altos no son los más habilidosos. Este era una excepción. Esperaba que le dieran la pelota cerca del área, gambeteaba a dos o tres y hacía goles. Como si jugase en el barrio. Con muchísima clase. Lo mirabas y te rompía los ojos”.

Continuaba Pelusso explicando cómo era ese Gastón Pereiro adolescente: “Su defecto era el defecto de los más virtuosos. Estaba acostumbrado a jugar sin correr. Yo le dije que quería que jugara por la derecha en un 4-2-3-1. Como extremo. Podía desbordar perfectamente, no porque fuera rápido sino porque era potente y tenía una gran zancada. Hacía como Messi: tiraba la diagonal de derecha a izquierda, escondía la pelota y la colocaba en el segundo palo con el efecto que le dan los zurdos. Le puse una única condición: que corriera la banda de banderín a banderín. Lo hizo sin ningún problema”.

En el primer equipo de Nacional coincidió con Álvaro Recoba. El Chino era su ídolo, algo que explicaba en cierta manera lo que explicaba Pelusso sobre su estilo de juego. Compartir vestuario con la leyenda uruguaya le marcó hasta tal punto de tatuarse en el antebrazo derecho su rostro. “¡Gracias por hacerme con pelo!”, bromeó Recoba al verse reflejado en el brazo de su compañero.

“Recoba es un genio, un grande ente los grandes. No encontré mejor manera de homenajear a mi ídolo que llevándolo conmigo a todos lados para siempre”.

Aunque maduró futbolística y personalmente viendo a Uruguay ganar la Copa América de 2011, poco tiene de parecido al típico futbolista charrúa. No tiene garra, no salta al campo a comerse al rival, no es la bestia competitiva que es el uruguayo de hoy en día. Cocu dice que cuando no tiene la pelota tiende a desenchufarse de los partidos. Sin duda, no será otro de los cientos de extremos reconvertidos en laterales que han invadido el fútbol en este siglo.

“Tengo unas características diferentes a las de la mayoría de los jugadores uruguayos que se asientan en Europa. No tengo tanta marca, ni soy tan aguerrido. Pero yo siempre trato de corregir eso porque es un punto débil. Para seguir mejorando incluso los habilidosos tienen que saber defender. Todavía soy chico y tengo mucho por corregir”.

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Parece que la Eredivisie es una liga echa a su medida, sin un gran desgaste físico para su pobre compromiso defensivo y con multitud de espacios para aprovechar su técnica y su gran zancada. Desde luego, en el PSV cayó de pie. Lejos de poder acercarse a los 33 goles de la primera temporada de Ronaldo, sí pudo igualar los 14 de Suárez en mil minutos menos, cifras que le permitieron al PSV revalidar el título de liga.

“Hasta que fui profesional jugué como media punta. Ahí es donde más me gusta jugar porque es donde tienes más salidas, por izquierda o por derecha. Desde que llegué al PSV me están utilizando por derecha. Casi siempre me queda el balón para enganchar para el medio y con el perfil zurdo trato de rematar o meter el pase interior. Lo intento hacer seguido. El entrenador me dice que cuando reciba tengo libertad”.

Empezó como mediapunta, explotó en el PSV como extremo derecho, llegó a jugar de delantero y ahora se desempeña entre el interior y la mediapunta en los nuevos sistemas que está probando Phillip Cocu esta temporada. En cualquier posición, no reprime su instinto y busca siempre el regate y la portería contraria.

Con 2-1 en el marcador del curioso campo de De Koel, el club revelación de la temporada pretendía poner en jaque la primera plaza de los de Eindhoven, a cinco puntos de Ajax y Feyenoord. Era una salida complicada y la situación se había puesto aún más complicada, pero poco a poco se fue escondiendo en la izquierda hasta que recibió el balón. Con una facilidad realmente sorprendente, supo salir de una encerrona de tres defensores locales y colocarla en la base del poste más lejano.

“Me genera mucha alegría que me quieran, no he hablado con mi representante últimamente, yo me mantengo ajeno y sólo pienso en entrenar y jugar. Me gustaría jugar en las grandes ligas de Europa, llegué a Holanda con 20 años y ahora tengo 22. Si me llega la oportunidad bienvenida será”.

Por supuesto que llegará, y Pereiro espera su momento con los brazos abiertos. Las grandes noches europeas también lo esperan a él.

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Foto de portada: EFE | Stanley Gontha

Amin Younes, el regate de Ámsterdam

Amin Younes, el regate de Ámsterdam

Cuando Amin Younes llegó al Ajax en el verano de 2015 era prácticamente un desconocido. Un chico que en su día despuntó en el primer equipo del Borussia Mönchengladbach, llegando a debutar en Bundesliga con solo 18 años. Ahora llegaba de una temporada muy irregular en la categoría de plata del fútbol germano, en la que solo fue titular en siete partidos de liga.

Mientras, en el ArenA, una nueva promesa estaba saliendo a la luz. Se trataba de Ricardo Kishna, puro talento en bruto. Su eléctrica conducción y regate entraba por los ojos de cualquier aficionado y su aportación en 20 de los goles ajacied de la temporada, repartidos en 7 tantos y 13 asistencias, de cualquier base de datos. Quizá esto mismo, ser tan diferencial en Eredivisie, le hacía tener los días contados en los Países Bajos. Dos semanas después de la llegada del alemán, Kishna fichó por la Lazio.

Un desconocido de la segunda alemana tenía que hacer olvidar a la última perla de la cantera

Le esperaba un escenario complicado y, como cabría esperar, necesitó tiempo para adaptarse. No tanto para encontrar su hueco en el once, ya que con la primera oportunidad que le brindó Frank de Boer ante el Celtic se lo ganó, pero sí para encontrar su juego. Nadie discutía su titularidad pero sí dejaba algo frío al espectador. Y entonces llegó De Klassieker, con casi 20 puntos por encima del Feyenoord pero con la obligación de ganar para al rival histórico no despegarse del PSV, que había conseguido la primera plaza tras dos jornadas consecutivas del Ajax pinchando.

A pesar de la mala racha con la que llegaba el Feyenoord, encadenando cinco partidos consecutivos perdiendo, el partido no podía dar más respeto. Y el respeto se transformó en miedo cuando Toornstra cruzó desde la frontal un disparo al que no llegó Cillessen. El minuto 13 era uno demasiado temprano para que las cosas se torciesen. Entonces apareció Younes, como el héroe que el partido necesitaba. Tiró una pared con Klaassen para superar a Karsdorp, con un recorte sobre la línea de fondo sentó al goleador visitante, regateó a Botteghin al borde del área pequeña y ajustó su disparo tanto al palo que por poco no se sale de la portería paralelo a la línea de gol.

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En la segunda parte, solo tuvo que soltarle el balón en la frontal a Bazoer para que él hiciese lo suyo. A partir de entonces, estuvo seis semanas consecutivas asistiendo. Pero los números eran lo de menos. Con un mediapunta como Klaassen, del cual se podrían destacar mil cualidades pero ninguna sería la de la verticalidad y la visión de juego, Younes aportaba esa chispa que hacía encender la llama de los goles. El hombre que rompía el molde, que desplazaba contrarios y generaba espacios. Por supuesto que no todos los goles pasaban por él, pero gran parte se debía a las fiestas que montaba en su banda izquierda.

Y esta luz que se le encendió a principios de 2016 no se le ha vuelto a apagar, aunque haya titilado algunas veces. Se ha convertido en un hombre de referencia en la Eredivisie y pronto lo será de Europa. La temporada pasada ya destacó en Europa League y en la Copa Confederaciones, una actuación la de Rusia que le ha permitido estar en las dos listas definitivas que ha dado Joachim Löw a partir de entonces.

Desde mediados de su primera temporada en el Ajax, se ha convertido en un jugador diferencial

Es obvio que no tiene un 100% de éxito en el regate, pero quién lo tiene. Es un jugador que no para de intentarlo, la mayor parte del partido se lo pasa encarando rivales con ese tren inferior que caracteriza su conducción, tan similar a la de Eden Hazard. No engaña a nadie y aporta la seguridad de que no se esconderá en momentos complicados por el miedo a fallar. Su falta de gol es lo que asusta, de eso no cabe ninguna duda.

La Serie A ya le ha tanteado en alguna ocasión, y a este ritmo de progresión, con 24 años, el próximo mes de julio será un objetivo de mercado claro para muchos clubes Champions.

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Fuente imagen principal: Dean Mouhtaropoulos/Getty Images Europe

Tonny, cree en ti

Tonny, cree en ti

Nos pasamos la vida diciendo que los jugadores deben ir con calma, no quemar etapas, rodearse de gente que sepa mantenerles con los pies en el suelo y que a la hora de elegir nuevo equipo prioricen la capacidad que tendrán de crecer allí antes que el dinero. Tonny Vilhena acaba de cumplir los 22 años y está jugando en el club de su vida. En el club de su ciudad, del que es canterano, el que le hizo debutar en la Eredivisie sin llevar ni veinte días con los diecisiete años cumplidos y el que le ofreció la renovación después de pasarse meses negociando con media Europa. Ante la afición que le rindió un homenaje que dio la vuelta al mundo después de perder a su madre. Y eso no se olvida.

La temporada 2010/11 empezó muy mal para el Feyenoord. Solo dos victorias en las primeras nueve jornadas de liga, puntuación de puestos de descenso y un fin de semana en el que tenían que visitar a un PSV invicto, liderado por Dzsudzsak, Lens y Afellay. El partido no fue solo un desastre, sino que fue una absoluta humillación: 10-0. El primer club de la historia de los Países Bajos en levantar una Copa de Europa era el hazmerreír del país. La temporada a partir de ese punto de inflexión mejoró, y aunque no les dio tiempo a llegar ni siquiera a los puestos de playoff de acceso a la UEFA Europa League, pudieron salvarse del descenso sin mayores complicaciones.

Evidentemente, aquel desastre de finales de octubre pasaría factura a la hora de planificar el futuro del club. En tiempos de crisis, el objetivo más inmediato debe ser recuperar la confianza e ilusión del aficionado. Para ello, se eligió a una leyenda para dirigirlo, Ronald Koeman, y le dio muchas más importancia a la cantera de la que ya tenía.

A pesar de marcharse Wijnaldum, Castaignos y Leroy Fer, Clasie y El Ahmadi volvieron de sus respectivas cesiones al Excelsior y Al-Ahli, se consiguió traer a Guidetti, Jerson Cabral se consolidó como titular para hacer la temporada de su vida y Martins Indi pasó de jugar 17 partidos a jugar 34. Ronald Koeman consiguió transmitir la idea de fútbol a sus chicos y continuó con la misma política de confianza en las categorías inferiores.

Vilhena se adaptó rapidísimo al primer equipo del Feyenoord. Debutó en enero de esa temporada de renovación y en septiembre de la siguiente ya empezó a ser titular acompañando a Clasie en el doble pivote. Desde entonces, no salió del once salvo a finales de 2014 y todo 2015, cuando Karim El Ahmadi le ganó la partida. Su polivalencia siempre le ha facilitado salir de inicio, ya que podía jugar desde el puesto de pivote hasta la mediapunta.

Desde entonces, a nivel deportivo a Vilhena le han pasado muchas cosas y todas buenas. Se alargó, pero por fin ha debutado con la selección, ha conseguido su primer título profesional y ya todo el mundo le reconoce como uno de los mejores centrocampistas de la liga. Gio van Bronckhorst le ha calmado, le ha ayudado a entender el fútbol y le ha hecho madurar. Lejos ha quedado su turbia etapa en el banquillo hace un par de años. Su titularidad en el centro del campo junto a El Ahmadi y Kuyt es innegociable, y está funcionando a la perfección. Curiosamente, esta temporada el Feyenoord solo ha perdido un partido en liga, coincidiendo con el permiso especial que se le otorgó a Tonny tras el triste fallecimiento de su madre.

“Me atrevería a compararlo con Edgar Davids, que dio al equipo algo extra. No es que Vilhena haya demostrado algo así, pero es ese tipo de chico. Un fantástico jugador” – Mario Been, jugador del Feyenoord entre 1982 y 1988 y entrenador entre 2009 y 2011.

Como en todas las comparaciones, hay que salvar las distancias y todavía le queda mucho para llegar al nivel del hombre de las gafas más famosas de la historia del fútbol. Sin embargo, por características sí se nos podría dar un aire. Vilhena se ha asentado como pivote o interior zurdo, a pierna buena, y desde ahí organiza –o más bien lanza- los ataques de su equipo. Posiblemente sea el que tiene una visión de juego más vertical de ese centro del campo y tiende a acelerar las transiciones. Como muchos jugadores de su edad, peca de egocentrismo y, sabiendo lo hábil que es con el balón, a veces puede retener demasiado el balón o hacer regates en zonas que no debe provocando pérdidas innecesarias.

[pullquote]Vilhena promedia 47 pases por partido con una efectividad del 84%[/pullquote]

Promedia 47 pases por partido con una efectividad del 84%, pero ofensivamente su gran activo es el disparo desde media-larga distancia. Tiene un cañón en la pierna zurda y la mayoría de goles que consigue los logra por la escuadra desde fuera del área. Defensivamente, su cuerpo menudo pero fuerte le permite defender a un nivel bastante aceptable para un jugador de su perfil. Tiene un tren inferior muy potente que le ayuda a llegar a las coberturas y a recuperar rápido la posición cuando se descuelga al ataque.

El pobre estado de salud de su madre y la falta de acuerdos con los clubes interesados le hicieron renovar el verano pasado hasta 2018, pero este tiene que ser ya su año. El Feyenoord podría aceptar venderle ya que si no lo hace podría marcharse gratis, y novias no le faltarán. Koeman ya le quiso para su Southampton y este último verano incluso llegó a ir a Milán para negociar con ambos clubes de la ciudad. No cabe duda de que podría adaptarse a cualquier liga, pero quizá un país tan agresivo como Inglaterra sería el menos apropiado para él. Solo queda esperar y confiar en que él crea en su potencial.

Fuente imagen principal: Dean Mouhtaropoulos/Getty Images.

Tony Vilhena en De Kuip durante la celebración de la Eredivisie conquistada por el Feyenoord en 2017.

Janssen IV. Una nueva esperanza

Janssen IV. Una nueva esperanza

Ahora, con su fichaje por el Tottenham, el titular que sale fácil es el de “el jugador que hace un año estaba en segunda y ahora ficha por el Tottenham”. Por esa frase, podríamos pensar que todo ha ido muy rápido para Janssen y que sus últimas temporadas han sido un paseo para él. Y sí, todo ha ocurrido demasiado rápido, hasta el propio jugador lo reconoce, pero ha tenido que tomar decisiones duras, aguantar la presión y saber manejar la repentina fama como lo ha hecho.

Llegó a la cantera del Feyenoord en 2009, y en los campos de Varkenoord, la ciudad deportiva del Feyenoord, coincidió con algunos futbolistas como Vilhena, Boëtius, Karsdorp, van Beek, Kongolo o Nathan Ake. De estos siete hombres mencionados, los entrenadores vieron potencial de primer equipo a todos ellos excepto a uno, quien, con 19 años, tuvo que hacer las maletas y buscarse un nuevo destino para seguir luchando por sus sueños.

Si después de cuatro años demostrando tu valía en la cantera de uno de los clubes más prestigiosos de tu país te echan, no es fácil mantener la calma y pensar que es solo un tropiezo en una carrera de fondo. Y menos si todavía no eres más que un adolescente. Pero Vincent tuvo la suerte de haber sido hijo de Annemarie Verstappen, nadadora profesional y medallista olímpica con la selección de los Países Bajos. En su propia madre tenía a un ejemplo como deportista que seguro que le enseñaría que no hay que rendirse en los malos momentos ni sobreestimarse a uno mismo en los buenos. Que los grandes logros no se consiguen de un día para otro y que hay que ganárselos a base de esfuerzo y sacrificio. Parafraseando al cholismo, que si se cree y se trabaja se puede y que con una cabeza bien amueblada y una pizca de talento se pueden hacer grandes cosas, En definitiva, lo que es el deporte de élite.

Tuvo ofertas de equipos de la Eredivisie, pero claro, estos clubs de tan alto nivel no podían ofrecerle demasiados minutos a un descarte de la cantera del Feyenoord. En vez de elegir jugar en un Primera, sabiendo que no sería demasiado importante en el equipo pero que ya llegaría su oportunidad, prefirió bajar el nivel hasta un Segunda donde le asegurasen una mayor presencia en los partidos y, entonces sí, demostrar su olfato goleador.

“Quería un club en el que me pueda desarrollar como jugador en paz, con gente de confianza que pueda apoyarme. Mi objetivo era dar el salto a la Eredivisie en dos años”, declaraba Janssen 

Y así lo hizo. Eligió al Almere City, y allí encontró al que sería su maestro primero a nivel de clubes y después a nivel de selección. Fred Grim le esperaba para hacer de él uno de los delanteros más prometedores del fútbol mundial.

En Almere fue mejorando sus registros fijándose en otros delanteros como Huntelaar o Luuk de Jong. Así mejoró su destreza con la diestra y la colocación, y así estar siempre preparado para rematar de cabeza. Su entrenador decía esto de él: “Janssen tiene todas las cualidades adecuadas para ser delantero centro: juega bien de espaldas a la portería, sabe cómo colocarse, es rápido y se mueve bien, trabaja duro sin balón y presiona muy fuerte. Es importante destacar que es ambidiestro, lo que hace que sus movimientos sean difíciles de predecir dentro del área. Puede ir por la derecha o por la izquierda. La mayoría de delanteros solo pueden definir bien con una pierna, y así son mucho más fáciles de marcar”.

Después de marcar 32 goles en las dos temporadas en el Almere City, era la hora de dar el siguiente paso. La Eredivisie era la siguiente etapa y varios equipos le esperaban con los brazos abiertos. Entre ellos, el Utrecht con uno de los proyectos deportivos más ilusionantes del país o el Heerenveen. Pero el AZ era el que mejor sistema tenía para el juego de Janssen y las conversaciones con quien más tarde sería su entrenador, John van den Brom, que contactó con él varias veces personalmente, sobre la idea de fútbol que quería implantar en el AZ y su rol en el equipo le terminaron por convencer.

El propio club de Alkmaar también se había fijado en él antes. La hermana de uno de los ojeadores del AZ conocía a la madre del futbolista. Y como si de un chiste surrealista se tratase, allí acudió a observar al hijo futbolista de la amiga nadadora olímpica de su hermana para quedar maravillado con su juego. Lo que vio aquel día le dejaría tan impresionado que consiguió convencer a la directiva de que pagasen medio millón de euros por ese chaval de 21 años que estaba despuntando en Segunda. Además, a van den Brom también le venía bien un nuevo delantero antes las inminentes salidas de Aron Jóhansson al Werder Bremen y Steven Berghuis al Watford.

Comenzó la temporada con el AZ y no todo fue como hubiese querido ni él, ni el club, ni los aficionados, a pesar de haber ayudado a clasificarse para la fase de grupos de la Europa League en la previa contra el Istanbul Basaksehir interviniendo con un gol y una asistencia en los únicos dos goles que hubo en el partido. Comenzó la liga como titular, también la fase de grupos de Europa League, pero el gol no terminaba de llegar. Hasta el 4 de octubre (es decir, la jornada 8) no pudo marcar su primer gol. Rompió el hielo con un doblete contra el Twente, sentenciando el partido en el minuto 73.

Pasó 2015 y era comprensible que los aficionados se preguntasen a qué se debía tanta confianza en Janssen, si había llegado a noviembre habiendo marcado solo tres goles. Los goles no llegaban, es cierto, pero se veía que tarde o temprano llegarían. Se movía bien en todas las jugadas de ataque y lo intentaba, pero no tenía ocasiones claras de gol. Se tenía que conformar con disparos desde fuera del área o en mala posición para poder probar puntería. Por ello, van den Brom le siguió dando su confianza, y este le respondió como mejor sabe hacerlo.

Noviembre ya fue un gran mes para él a nivel individual, siendo importante en las victorias ante el Vitesse y el Heerenveen y logrando ver puerta, por fin, en los grupos de la Europa League. Pero solo fue el aperitivo de la locura que sería 2016. El dato es abrumador: de los diecisiete partidos que ha jugado de liga este año, ha marcado al menos un gol en todos ellos excepto en tres. En dos de ellos hizo un doblete, en otro un hat trick –precisamente ante el Feyenoord, los mismos que decidieron dos años atrás que ese chico ‘no valía’- y un póker de goles ante el PEC Zwolle.

Su gran temporada obligó a Danny Blind a convocarle para la selección absoluta después de haber marcado seis goles en cinco partidos de clasificación para la Eurocopa sub-21. Las expectativas en él no eran pocas, tenía que ser el relevo generacional de los dos máximos goleadores de la selección neerlandesa. Van Persie ya se quedó fuera de la convocatoria, y Huntelaar no jugó ningún partido de este primer parón al que acudió Janssen. Los intentos de Dost y De Jong por ser el 9 de la Oranje no habían logrado resultado, y ahora era su turno. En el primer amistoso contra Francia solo pudo jugar nueve minutos, pero en el segundo ante Inglaterra anotó un gol y asistió a Narsingh en el segundo para batir a los anfitriones por 1-2. El chico no tenía respeto por nada, llegaba a Wembley –donde jugará la Champions este año con el Tottenham- con 21 años y conseguía remontar un gol de Jamie Vardy, el delantero de moda del fútbol mundial, a una de las favoritas para la Eurocopa de Francia de unos meses después.

“Ahora la gente me dice: “tienes que tener cuidado de que no vayas demasiado rápido”, pero, ¿qué es ir demasiado rápido? Voy rápido, pero no demasiado. Disfruto de cada momento” – Vincent Janssen para Panorama

Janssen acabó la temporada siendo el jugador más joven en marcar más de 25 goles en una Eredivisie desde, nada más y nada menos, que Ronaldo. Como no podía ser de otra manera, el Johan Cruyff Award for Young Talent of the Year fue suyo, un premio individual que tienen, entre otros, Robben, Sneijder, Seedorf o Bergkamp. Y en acierto de cara al gol, si lo comparamos con quien será su compañero de delantera este año, Harry Kane, también sale vencedor: Vincent marca el 23,7% de las veces que tira a puerta, a diferencia del inglés que lo hace solo el 20,5% de las veces.

Es el típico futbolista que gusta a todos los entrenadores. Sobre todo por lo más evidente, el gol, pero esto lo complementa sin negociar ni un ápice de esfuerzo en cada partido. Además, como hemos resaltado anteriormente, tiene una mentalidad muy ganadora y una personalidad propia de una estrella, que sabe dónde está, lo afortunado que es y difícilmente se perderá entre la fama y el dinero como les puede ocurrir a los futbolistas jóvenes que se ven en lo más alto demasiado pronto:

“Uno siempre tiene que disfrutar lo que hace, eso es lo más importante. Si vas a algún sitio de mala gana, nunca darás el 100% de ti mismo. Puede que vaya a hacer una comparación extraña, pero hay un montón de gente en este mundo que solo puede soñar con lo que tenemos. A veces no somos conscientes de la buena vida que tenemos en el mundo occidental. Tenemos un techo, algo de comer cada noche… Eso no es ‘normal’ en todas partes” – Vincent Janssen para Panorama

Llama la atención que teniendo ofertas de equipos como el PSG, por ejemplo, ya sin Ibrahimovic y sabiendo que podría tener minutos en uno de los mejores clubs del mundo la rechazase por jugar en el Tottenham, donde tendrá a Kane como un duro competidor por el puesto de 9. Desde que se reunió con Pochettino y la directiva en Londres en el mes de junio lo tenía claro: quería ser un Spur. El Tottenham tiene un equipo joven, Pochettino ha demostrado que sabe cuidarlos y facilitar su desarrollo, y además coincidirá con varios exjugadores de la Eredivisie como Michel Vorm, Alderweireld, Vertonghen o Eriksen que seguro que podrán ayudarle en su adaptación.

Como futbolista tiene todas las cualidades que se pueden esperar de los actuales grandes delanteros del mundo. En cambio, no responde al perfil del típico delantero holandés muy técnico. Es rápido, tiene buen pase, sabe regatear (47% de acierto en regate esta temporada) y además tiene el plus de ser ambidiestro: de sus 27 goles en Eredivisie, 15 son con la izquierda, 10 con la derecha y 2 de cabeza. Otro de sus fuertes es el juego de espaldas y su corpulencia a pesar de su escaso 1,80m de altura. Sabe utilizar su cuerpo y encontrarse los huecos necesarios para recibir de espaldas, darse la vuelta y encontrar el tiro a puerta.

Siempre nos queda la duda de cómo rendirá un chico recién salido de Holanda en una gran liga. ¿Será el nuevo Ruud van Nistelrooy o el nuevo Alfonso Alves? Eso nunca se sabe, pero hay motivos para creer. ¿Por qué no? ¿Por qué no iba a rendir tan ben como lo ha hecho con la selección, con el Almere City y con el AZ? Por sus características, si alguien puede seguir rindiendo al nivel que lo ha hecho también en las islas, es él. Después de que van Nistelrooy, Kuyt y Luis Suárez se convirtiesen en ídolos justo después de salir de Holanda, con Janssen esperamos encontramos ante un cuarto episodio de grandes ‘9’ made in Eredivisie. Una nueva esperanza.

Fuente imagen principal: Dean Mouhtaropoulos (Getty Images)

Milik, el hijo de Tychy

Milik, el hijo de Tychy

Milik nació en Tychy, una localidad al sur de Polonia a solo veinte kilómetros de Katowice. Su padre les abandonó cuando él solo era un niño, y su infancia no tuvo que ser la que cualquier niño debe tener. Pero gracias a Sławomir ‘Moki’ Mogilan, un entrenador de fútbol que vio en él un potencial que muchos no vieron, le ayudó a reconducir su desarrollo como futbolista y adolescente. Tal y como declara el propio jugador, su vida no hubiese sido la misma de no ser por ‘Moki’ y el fútbol.

“Con seis años era insolente, fumaba cigarrillos y robaba caramelos en las tiendas. Pero, afortunadamente, ‘Moki’ apareció en mi vida y me salvó”.

Pronto empezaría a llamar la atención del mundo del fútbol de categorías inferiores. En consecuencia, con 16 años el Tottenham decidió tenerle a prueba en unos cuantos entrenamientos con la opción de ficharle por 100.000 £. A los Spurs no les debió de convenció demasiado, ya que decidieron no pagar esa cuantía por Arek y rechazar su fichaje. A pesar de esto, le ofrecieron quedarse en Inglaterra. El Reading estaba dispuesto a hacerle ficha, pero esta vez fue el propio jugador quien declinó la oferta. Prefería volver a su país, al Rozwoj Katowice, el club que sí apostó por el desde el principio, para seguir jugando al fútbol. Esa temporada, con 16 años, debutó con el primer equipo del Rozwoj. E hizo doblete.

En 2011, un año después de su debut, fue traspasado al Górnik Zabrze, equipo donde también estuvo a prueba (y también fue rechazado) tiempo atrás. Allí le esperaría Adam Nawalka, quien entrenó en Zabrze del 2010 al 2013 y el que hoy es seleccionador polaco:

“(Adam Nawalka) Fue el responsable de mi progreso en Górnik Zabrze. Me llevó con 17 años desde el Rozwoj Katowice. A las cuatro semanas, me hizo debutar. Me dio su confianza y trabajó mucho conmigo. Ahora hace lo mismo durante los últimos tres años en la selección. Como entrenador, es un hombre amigable y honesto, pero que puede tener mano dura en el momento apropiado. Mientras trabajes duro, tienes su respeto. Es lo que los jugadores quieren en un entrenador”, declara Milik.

Debutó en primera división polaca a sus 17 años con una asistencia en el único gol del primer partido de esa liga ante el Slask Wroclaw. En aquella primera temporada en la élite marcó cuatro y goles, dio tres asistencias y fue el máximo goleador joven de la liga. Acabó promediando un gol o asistencia cada dos partidos. También debutaría con Polonia sub-19 a pesar de tener 17 años, y en esos siete partidos con esta categoría anotó cinco goles.

Comenzó su segunda temporada en el Górnik y pronto le empezarían a llover llamadas de los mejores clubs europeos. Y se decidió en enero por la Bundesliga y el Bayer Leverkusen. Lukas Podolski, internacional alemán (de hecho, el tercer jugador con más partidos y más goles de la historia de Alemania) pero nacido en Gliwice, una ciudad a solo diez kilómetros de Zabrze, donde jugaba Milik.

“Es un jugador que es un placer ver. Tiene una buena pierna buena y es rápido. Tiene todo para convertirse en un grande. Pienso que debería quedarse en Zabrze quizá dos o tres años más. Es joven y ya tendrá tiempo para marcharse. Marcharse demasiado joven no siempre es bueno para el futbolista. Claro que él puede dar el salto ya y empezar a funcionar inmediatamente, pero no es seguro” – Lukas Podolski en declaraciones a Gwizdek24

Lukas no se equivocaba. Sus primeros años en Alemania fueron duros, no tanto sus primeros meses, lo que le quedaba de 2012/13. Se los pasó alternando el filial y el primer equipo del Bayer, y jugando con los chicos de su edad fue un escándalo. En los 55 minutos que acumuló saliendo desde el banquillo con el primer equipo solo logró marcar un único tanto, ante el Hoffenheim en casa. Pero en la liga de filiales alemana, jugó cuatro partidos y marcó cinco goles y dio una asistencia. [pullquote]Su temporada en el Augsburg fue la peor de su carrera[/pullquote]

El club alemán quiso probarlo en un equipo de su liga, y lo cedió al Augsburg, un destino para foguearse y tener los minutos que en el BayArena no le podían asegurar. Aquella fue una temporada para olvidar. Solo partió del once titular en cinco ocasiones, en los 29 partidos restantes de la temporada jugó los últimos minutos, se quedó todo el partido en el banquillo e incluso a veces hasta fuera de la convocatoria. Marcó solo dos goles entre liga y copa. Regresó a Leverkusen totalmente devaluado, y el Bayer decidió volver a cederlo, esta vez a una liga menor donde los jóvenes suelen rendir bien. Pero en las negociaciones, el Ajax quiso introducir una opción de compra al finalizar el año. Roger Schmidt, el director deportivo o quien estuviese al mando de esas negociaciones no debía tener muchas esperanzas puestas en Arek, ya que aceptaron la cesión con una opción de compra por parte de los neerlandeses de solo 2.800.000 €. Al Ajax lo entrenaba Frank de Boer.

En su primera temporada tenía que compartir minutos con Sigthórsson. Comenzó de titular la Eredivisie, y le costó celebrar su primer gol con el Ajax. Pero cuando lo hizo, cómo lo hizo. En el minuto tres ya abrió el marcador, y en el descuento de la primera parte hizo el doblete. A falta de cuatro minutos para el final, Weghorst recortó distancias para el Heracles, pero no pudieron remontar. Milik ya había ganado sus tres primeros puntos él solo. 

Llamó la atención a finales de septiembre, cuando el Ajax se enfrentaba en la primera ronda de la KNVB Beker al Watergraafsmeer. No era más que un club amateur, y el Ajax ganó 0-9. Pero Arek marcó seis de ellos y asistió en otros dos. En octubre, jugaron contra el SV Urk en la siguiente ronda de la Copa y el equipo ganó 0-4, con dos goles suyos en 45 minutos. Se hizo un hueco muy fácil, y para navidad ya asomaba la cabeza en la tabla de máximos goleadores siendo el sexto en la lista acompañando a Tomás Necid o Memphis Depay. Se convirtió en titularísimo para De Boer.

“En el plano personal, en efecto soy mejor jugador ahora que en el verano de 2014. Todos los días pongo todo mi esfuerzo en los entrenamientos. La presencia de Bergkamp como uno de nuestros entrenadores en el Ajax, ayuda. Siempre está cerca. Incluso después de los entrenamientos quiere que practiquemos sesiones extra para practicar el tiro. En esas sesiones, entreno mucho mi pierna menos hábil. Realmente ayuda trabajar con leyendas como él. No puedo explicar detalladamente cuál es su labor con los delanteros del Ajax, pero realmente todos mejoramos. Tiene que ver con los pequeños detalles, las cosas propias de los delanteros…”

En Holanda es el delantero de referencia. Sus características son de un jugador mucho más asociativo que cualquier 9 de área normal, pero el Ajax también juega a un fútbol más asociativo que cualquier equipo normal. Es alto y bastante fuerte, por lo que va bien al choque y se aprovecha de ello ante defensas que, en muchos casos en la Eredivisie, están compuestas por centrales jovencísimos. Otro de sus fuertes es la técnica y su habilidad para rematar balones imposibles. Juntando estas dos cualidades, nos sale un pequeño Zlatan Ibrahimovic, salvando las distancias. Es un jugador al que se le podría asemejar por su gran técnica a pesar de su envergadura, su capacidad para jugar entre líneas y su fantástico golpeo.

Tiene todas esas ventajas, pero Milik también tiene sus inconvenientes. Es un jugador demasiado aficionado a las rachas. Es algo que le suele suceder a muchos delanteros, y él es uno de ellos. Es capaz tan capaz de encadenar nueve goles en seis partidos (de las jornada 24 a la 29 de la 15/16) como de estar ocho partidos sin ver puerta (de la jornada 16 a la 23). Cuando el equipo no funciona, no encuentra continuidad en el juego y le cuesta enlazar entre líneas, no es el típico líder que se echa el equipo a la espalda y consigue a base de sobresfuerzos remontar la situación.

En octubre de 2012, Wlademar Fornalik le hizo debutar con la absoluta. Tenía solo 18 años y todavía jugaba en Zabrze. Le bastaron dos meses para poder estrenarse como goleador, precisamente en su primer partido como titular. El gol que abriría la lata ante Macedonia en un amistoso en vísperas de su fichaje por el Bayer. Su terrible paso por Augsburgo le hizo dejar ser internacional absoluto para volver con la sub-21, y no volvió a una convocatoria hasta principios de 2014. Ya consolidado en el Ajax como delantero centro, empezó a compartir delantera con Robert Lewandowski. Formaron –y siguen formando- una pareja que se complementa a la perfección. Ambos son jugadores muy propensos a salir del área para tocar balón, pero de modos distintos. El del Bayern, a través de paredes con sus compañeros, toques rápidos y cortos y muchos movimientos buscando espacios. El del Ajax, en cambio, suele recibir e intentar levantar la cabeza para regatear o buscar a un compañero libre de marca, siendo mucho más impaciente en su afán de llegar a la portería contraria. Los dorsales que llevan cada uno son muy explicativos. Lewandowski el 9, Milik el 7.

“Robert y yo somos dos delanteros, pero yo juego detrás de él, aunque podemos cambiarnos mucho. Podemos dar apoyos a en profundidad, a la izquierda, a la derecha o sobre el balón. Pero cuando defendemos, jugamos un 4-5-1. Realmente es genial jugar al lado suyo. Juntos hicimos 19 goles y 8 asistencias, creo. Llevamos siendo compañeros de delantera durante más de dos años. Gracias a la fe del míster de ponernos juntos, somos una dupla peligrosa. Pero no me malinterpretes: Robert es de lejos el mejor delantero de los dos. Tengo mucho que aprender”

En septiembre de 2014 comenzó la fase de clasificación para la Eurocopa. Después de pasar un Mundial de Brasil sin estar ni clasificada para la fase final, Polonia tenía que estar presente en la primera Eurocopa con 24 selecciones de la historia. Después de una primera jornada muy sencilla, en la que visitaron a Gibraltar en su primer partido de competición oficial de la historia y a la que arrollaron por 0-7, había que jugar contra el rival más duro del grupo. Polonia recibía a Alemania, y los antecedentes históricos están ahí. Aquel 1 de septiembre de 1939 nadie lo olvidará lo que ocurrió, y mucho menos los propios polacos. Pero eso no era todo, Alemania venía de pasearse por Brasil consiguiendo su cuarto Mundial y dejando un 1-7 para los libros de historia. En el estadio nacional de Varsovia, y ante más de 58.000 personas, Arkadiusz Milik recibió un balón colgado desde el pico del área por Piszczek y superó a Neuer con un cabezazo a la red. Fue el primer gol de los dos que le caerían a los de Joachim Löw esa noche:

 “Oh, no puedo explicar lo que fue ese gol para mí. Fue la primera vez que derrotamos a Alemania. Durante el partido, el gol fue solo eso, un gol. Pero cuando vi la repetición en la tele semanas después, se me saltaron lágrimas en los ojos. Hicimos felices a 40 millones de polacos. La fiesta duró dos días enteros. En mi casa, Tychy, mi madre era la persona más orgullosa del mundo”

Vistas sus dos temporadas en el Ajax, Marc Overmars, ya le está buscando un sustituto sabedor de que ofertas más atractivas que las que le pueda ofrecer él tendrá este verano, más si cabe después de la Eurocopa. Huntelaar, Sébastien Haller y Mateo Casierra son los posibles sustitutos del polaco, de quien se espere que deje bien llenas las arcas del club. Su precio rondaría los 20 millones de euros, pero no habría que descartar que tal y como está el mercado y sabiendo el interés de algunos equipos Premier, roce o incluso supere los 30.000.000 €. El Inter de Milán es uno de los equipos para los que más ha sonado, valiendo de reemplazo de Mauro Icardi en una hipotética salida del argentino.

Por condiciones, ya lo decía Lukas Podolski, no serán. Es un delantero muy completo y con visos de ir evolucionando más hacia el delantero moderno que al delantero tipo de hace una década. Deberá mejorar su determinación en momentos complicados y sus recurrentes desconexiones durante la temporada, pero apunta muy alto. Ya está rompiendo récords de juventud en su selección y, una vez ha despegado en la Eredivisie, tendrá que mantenerse en vuelo en una gran liga.

Fuente imagen principal: ANDREAS SOLARO (AFP/Getty Images)

Viktor Fischer, uno de tantos

Viktor Fischer, uno de tantos

Si preguntas al primer aficionado a los videojuegos de fútbol -ya sea el FIFA, el Football Manager  o cualquier otro- que se te venga a la mente si conoce a Viktor Fischer, te aseguro que la respuesta será afirmativa. Hace tres años, en 2013, no había absolutamente nadie que no le hubiese fichado para su partida en el videojuego de turno. Fischer era la típica promesa que ya despuntaba en un equipo de cierto nivel y que los diseñadores le hacían rozar la excelencia en la consola pasados unos años. Apenas era mayor de edad, pero ya se esperaba de él que fuese el próximo extremo izquierdo del Manchester United o el Bayern de Múnich.

Fischer debutó en la Johan Cruijff Schaal (supercopa neerlandesa) 2012/13 ante el PSV. Fue titular y las cosas no fueron del todo bien, ya que el Ajax perdió 4-2. Esa temporada fue entrando poco a poco en la dinámica del primer equipo hasta consolidarse en el once titular del mismo gracias al partido que se marcó en casa del PEC Zwolle a principios de noviembre. El resultado de aquel partido fue el mismo que el de su debut, 2-4, pero esta vez a favor de los rojiblancos. De los cuatro goles de aquella noche, Viktor anotó el segundo y el tercero y asistió en el cuarto a Siem de Jong.

Fue un boom. Desde entonces jugó once partidos seguidos de Eredivisie, y llegó a ser titular en la última jornada de la fase de grupos de la Champions en el Santiago Bernabéu. Los números de su primera temporada en el Ajax le hacían ilusionarse a cualquiera: en sus 27 partidos entre liga y copa, anotó 12 goles y regaló 6 asistencias. Participó en un gol cada 107 minutos. Con 18 años nada más. Esa temporada hizo que Morten Olsen le abriese las puertas de la selección absoluta danesa para poder debutar en un amistoso ante Turquía.

La historia de Fischer es muy simple. O quizás no, pero la hemos visto tantas veces que así nos lo parece. Viktor es ese jugador con una proyección brutal que un día cayó lesionado de gravedad y desde entonces no volvió a ser el mismo. Uno más en esa lista de jugadores que las lesiones les arrebataron lo que con esfuerzo y sacrificio se habían ganado. En el minuto 12 del Ajax – AZ Alkmaar, Fischer cayó lesionado. Era una lesión muy grave, pero nadie pensó que podría estar fuera de los terrenos de juego durante trece meses. Trece. Un año y un mes. Todo ese tiempo parado no la hace bien a nadie y, obviamente, muchísimo menos a un joven futbolista que necesita minutos y que está en el momento clave de su carrera, donde se verá si el chico ‘vale’. Aquella rotura le cortó la progresión de inmediato.

En la misma semana de la lesión, un joven Ricardo Kishna de 19 años debutó con el primer equipo. En el mismo partido de la lesión de Fischer, ante el AZ, Kishna salió por Bojan en el descanso y marcó el 3-0 del equipo. A partir de entonces, y ya también para la siguiente temporada, el ahora extremo de la Lazio se convertiría en un habitual de los onces de Frank de Boer. Empezó la siguiente campaña, la 2014/15, y salió otro joven extremo regateador de la cantera del Ajax. Se llamaba Anwar El Ghazi, y junto a Kishna se repartieron las dos bandas del Amsterdam ArenA. Además, en invierno se fichó a Daley Sinkgraven, quien también podía jugar tirado a la banda. Le habían encontrado sustitutos a Fischer.

Llegó abril y Viktor se recuperó de la lesión. Podía volver a jugar con el primer equipo tras probarse varias veces con el equipo filial. El club promocionó su vuelta como lo merecía, y los aficionados le recibieron de la mejor manera posible. Pudo jugar los últimos cuatro partidos de la primera Eredivisie que Frank de Boer no ganaba, y en las jornadas 33 y 34, en ambas saliendo como titular, marcó tres goles. Se tenían buenas sensaciones, parecía que la lesión de la que acababa de salir había durado dos semanas y no más de cincuenta.

Le costó entrar con regularidad en el once en el inicio de la nueva temporada, pero no se hizo esperar demasiado. Para octubre ya estaba al 100%, recordando a ese chavalín con el pelo de punta que volvía locos a todos sin haber cumplido todavía la veintena. Encaraba, regateaba, y se marchaba. Tenía una rapidez de movimientos espectacular, las piernas se le movían solas. Era pura verticalidad, explosividad y desborde. Además, volvía a ser decisivo: en diez jornadas marcó siete goles y asistió tres veces. Pero aquello fue un espejismo.

A Fischer se le apagó la chispa. Daba la sensación de que no se sentía cómodo, no jugaba feliz. No por la lesión –o quizás sí-, sino en general. No estaba. Incluso cuando llegó la repesca de la Euro 2016, en la que Dinamarca se jugaba clasificarse ante Suecia, no dio su mejor nivel. De hecho, en la ida fue sustituido a los diez minutos de la segunda parte y en la vuelta, con el marcador en contra, ni salió a jugar.

Cuando quiso reaccionar a su situación, el fuerte carácter que le había caracterizado siempre se volvió en su contra. Estaba lleno de ansiedad, y esta le impedía tener las ideas claras. Pasó por esta fase en el peor momento posible, cuando al Ajax le costaba más conseguir una regularidad en su juego y los resultados se resistían más de lo normal. El problema que el Ajax estaba padeciendo era el que había sufrido durante toda la temporada, la falta de creatividad en la frontal y el juego entre líneas. Y Fischer no era la solución. De hecho, restaba. Esa ansiedad por demostrar su valía le hacía muchas veces pecar de individualista en momentos clave de los partidos. Entrenador y afición encontraron la fuente de su desesperación en él, quien una vez prometió tanto y quien ahora estaba apareciendo tan poco.

¿Qué se puede esperar de él en la Premier? Principalmente, que vuelva a ser el que un día fue. Si lo consigue, no tendrá demasiados problemas en ser un fijo para Karanka y ser determinante en una de las mejores ligas del mundo. Si por algo se caracteriza la Premier League es por premiar las individualidades, y Viktor es un talento brutal. Un jugador de los que marcan diferencias por sí mismos, y en un equipo de media-baja tabla puede ser muy importante durante la temporada. Esperemos que las lesiones le respeten y solo él pueda decidir su futuro en el fútbol.

Fuente imagen principal: Bryn Lennon (Getty Images)