De Ligt gracias a Sofía

De Ligt gracias a Sofía

Aunque solo era la jornada 5 de la fase de clasificación al Mundial de Rusia, ya aparecían los primeros pesimistas. Pesimistas con razón, por otra parte, ya que el decepcionante empate del primer partido ante Suecia podía comprometer las opciones finales de clasificarse, lo que supondría el segundo fracaso consecutivo tras quedar fuera de Francia 2016. Un Danny Blind desesperado por dar con la tecla llamó a Matthijs de Ligt, con 17 años y solo un mes de titular en el Ajax, para ser su central en Sofía por delante de Hoedt, Veltman o Viergever. Un adolescente no puede quedar señalado en su debut con la selección absoluta, pero si de un treintañero se tratase no hubiese vuelto a vestir la Oranje.

Sin embargo, lejos de suponerle un trauma, terminó la -histórica- temporada del Ajax en Europa y demostró a cualquiera que dudase de él que era uno de los centrales más prometedores del país, y no pensaba dejar de serlo por un mal partido. En verano se sucedieron los rumores sobre un hipotético traspaso al Barcelona. Aunque cuando el río suena es muy difícil obviar que agua lleva, Matthijs lo está haciendo en cada declaración. Sabe lo que su afición quiere escuchar, aunque ambas partes sean muy conscientes de la dificultad de que el chico cumpla la veintena entre canales.

“Hablé con Carel Eiting antes del partido. Sergio Ramos suele hacerlo, llegar a la frontal y entrar al área para esperar el remate: voy a hacerlo. El balón de Ziyech fue muy bueno”, comentó después de su último gol este fin de semana. El central del Real Madrid es un referente para él, un Sergio Ramos al que también eligió en su ‘cinco ideal’ de la historia del fútbol, junto a Neuer, Beckenbauer, Messi y Cruyff. Las diferencias con el capitán madridista son evidentes, desde el momento en el que ves el cuerpo de uno y de otro. Aunque Ramos también tiene un físico envidiable, De Ligt es un verdadero animal. Las espaldas que tiene no son normales, mucho menos para un chico de su edad.

Siempre ha sido un precoz. Debutó en Segunda con 16 y en Primera con 17, años con los que marcó su primer gol, su primera internacionalidad, su primer MVP en un partido de competición europea… A su edad lo normal sería ser irregular, en cuanto a titularidades y rendimiento se refiere, como hace su compañero Justin Kluivert. Incluso en su vida privada. Pero De Ligt rompe con todos esos esquemas y desde hace tiempo es el primer central del equipo, ya sea acompañando a Wöber o a Frenkie de Jong. Nadie duda de su titularidad porque jamás ha dado un motivo para ello.

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Como buen canterano (desde los 9 años), tiene el fútbol del Ajax metido en sus botas y en su cabeza. Uno no se explica la técnica y la capacidad de pase que tiene, teniendo en cuenta, además, su corpulencia, con la que puede subir controlando el balón mientras impone con su conducción. Un cuerpo que le ayuda a llevar a cabo las dos acciones que podrían definirle: la carga y el tackle. Son muchos los orgullos que ha herido tirando al suelo con un mero empujón al delantero de turno que se acercase al área de Onana. Su carrera impresiona como lo hizo en su día la de Raphaël Varane, sin acercarse a su increíble nivel, y su fuerza queda fuera de toda duda. Gracias a esta velocidad destaca también por su acierto a la hora de buscar el balón (70% según Opta), clave para cortar los contragolpes que tanto sufre el Ajax tras sus característicos ataques en estático. Sí bien es rápido corriendo, no tanto en movimientos, donde le falta muchísima agilidad para, especialmente, moverse en el área.

Además, a pesar de ser solo un niño, entiende el juego como un adulto. Según los datos que recoge ajaxlife.nl, es el jugador con más intercepciones del equipo esta temporada (49) y el tercero de la Eredivisie (Mattheij 56 y Pierie 51). Como se puede comprobar en el mapa situado bajo estas líneas, la mayoría se producen a más de diez metros del área, evitando, así, jugadas de peligro y no corrigiéndolas.

Intercepciones de Matthijs de Ligt esta temporada. (Fuente: ajaxlife.nl)

Lejos de ser un producto del marketing o elevado al estatus de titular por falta de calidad en la posición, todos los récords que lleva en su mochila se los ha ganado él, al igual que haberse hecho un nombre en Europa siendo solo un chaval. Nunca es fácil elegir el destino del próximo paso, pero a diferencia de otros jóvenes talentos a los que se les recomienda un escalón intermedio, a De Ligt ya hay ganas de verle en un grande de Europa. Es difícil dudar de su cabeza, por lo que solo queda que alguien apueste por él y demuestre su verdadero nivel en la élite europea. Sofía le ayudó a madurar.

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Kluivert milenial

Kluivert milenial

Ha elegido el número 45 porque cuatro más cinco es igual a nueve, el número que llevó su padre. Un padre que se nos viene rapidísimo -casi tanto como él- a la cabeza cuando le ves el nombre que lleva encima de ese número más propio de la NBA que del fútbol europeo: ‘KLUIVERT’.

“Justin es más pequeño y ligero, cualquier comparación no tiene sentido”, comenta de Volkskrant. Pero evidentemente, se les va a comparar. El propio Ajax tuiteó la diferencia en el debut de padre e hijo: Justin lo hizo siendo 167 días más joven que Patrick. Pero como bien apunta la prensa neerlandesa, las diferencias entre uno y otro son mucho más profundas. El chico prefiere jugar en la banda, y parece que ha madurado viendo vídeos de Ronaldinho o Neymar por la forma de conducir, encarar y driblar contrarios.

Sus inicios fueron espectaculares. Preferiblemente por la banda derecha, debido a la salida de El Ghazi, la grandísima temporada de Younes, el lento despertar de Neres y la capacidad de Traoré de jugar en punta, Justin deslumbró con sus regates, controles y la calidad que muestra cada vez que toca el balón. Pero, especialmente, en sus primeros partidos en la élite, lo que mostró fue su golpeo de balón, lo que podría convertirle en el jugador diferencial del que todos creen que será.

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El centro no es más decisivo que el remate, pero evidentemente es un aspecto que influye. Kroos, Koke, Beckham… especialistas en el centro que agradecen sus compañeros. Por lo general, este tipo de futbolistas con buen golpeo de balón suelen jugar en una posición más cercana al centro del campo. Sin embargo, con Justin sería una locura encorsetarle ahí. Porque su golpeo le vale para asistir, pero esta temporada ha descubierto que también para ser el protagonista.

Mientras que en la 2016/17 pasada solo pudo hacer dos goles, en esta 2017/18 ya acumula siete. Por supuesto, y aparte de la experiencia y la presión que desaparece tras el debut, la clave de ello está en el cambio de posición. Comenzó siendo titular por la banda derecha, donde mostraba ser un gran jugador pero sin ser diferencial. Además, David Neres estaba comenzando a explotar y mantenerle como titular en esa banda, por muy canterano, ídolo y joven que fuese no resultaba lógico. Por suerte para él y desgracia para el alemán, Younes se lesionó la rodilla y la puerta de la banda izquierda se le abrió. Entró, echó el cerrojo y ahora no hay nadie que se atreva a llamar al timbre.

Su hat trick ante el Roda dio la vuelta al mundo. Volvió a hacerse viral, y cuando esto ocurre varias veces con un jugador joven en una liga menor, no tarda mucho en sonar para los grandes de Europa. El Manchester United, aunque como él mismo ha comentado, “no creo que sea un paso lógico”. También los gigantes españoles: “El Barcelona está en mi corazón, pero ¿quién soy yo para decir ‘no’ al Real Madrid”. Incluso él se coloca en los grandes proyectos: “Inglaterra me atrae: el Arsenal, el Tottenham, el Chelsea o el Manchester United son clubes agradables en los que me veo jugando en unos años…”.
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Aunque en palabras del propio Justin “mi padre no interfiere, sabe que no quiero eso”, Patrick, quien trabaja como comentarista para BeIN Sports en España, comentó hace unos días: “Creo que tiene que jugar en el Ajax un año o más para crecer física y mentalmente. Hay que tener calma, se siente bien y tiene confianza, el gran traspaso vendrá de forma natural”.

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El dilema está claro. No es ni el primero ni será el último que tenga que tomar una decisión de la que no esté del todo seguro. Quedarse para madurar y rezar para que el tren no pase solo una vez por su vida o atreverse a la aventura.

“Ahora mismo ya podría firmar por un club más grande que el Ajax, pero en este momento no veo que haya sitio para mí ahí. Coutinho ha fichado por el Barcelona por 160 millones. Quiero alcanzar la cima, pero sin saltarme ningún paso. Y convertirme finalmente en uno de esos jugadores que fichan por 160 millones por el Barça, el Madrid o un club así de importante”.

Su desparpajo e impertinencia con el balón en los pies puede hacerle convertirse en un gran jugador o en un simple regateador más. Marcarle al Atlético de Madrid de Simeone en Europa está bien, pero seguro que Kluivert no firmaría tener la carrera de Viktor Fischer. De momento aspira a jugón, y el privilegio de tener un padre que lo ha sido todo podría favorecerle a la hora de mantener los pies en el suelo. Viendo lo que ha mostrado este primer año en el primer equipo del Ajax, es imposible no creer en su futuro.

 

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Foto de portada: Dean Mouhtaropoulos / Getty Images
David Neres, samba holandesa

David Neres, samba holandesa

A las puertas de 2018 es muy difícil encontrar una liga de las más potentes del mundo en la que 15 millones suponga una cifra estratosférica. A la Eredivisie todavía no le han llegado las consecuencias de Neymar y Mbappé; tampoco las de Cristiano Ronaldo. Es otro mundo, donde el Ajax, club más laureado del país nacional e internacionalmente no puede pagar más de veinte ‘kilos’ ni tras dos temporadas ingresando ochenta por ventas de jugadores y el correspondiente premio económico que otorga la UEFA por llegar a la final de la Europa League.

Sin saber muy bien a dónde ha ido a parar tal cantidad de dinero más allá de la reforma en la que está inmerso el Amsterdam ArenA, hoy en día ni el Ajax parece ser capaz de igualarse con las principales ligas en cuanto a fichajes. Por ello David Neres continúa siendo el segundo fichaje más caro de la historia del club, solo por detrás de Sulejmani, quien casi 16 millones de euros en 2008.

El fichaje de Neres se dio en las circunstancias perfectas para pensar que sería un fracaso. Marc Overmars, por razones que solo él conoce, llevó a la dirección técnica del club a comenzar una política de fichajes sudamericanos desconocidos en los Países Bajos. Algunos mostraron un rendimiento excelente, como Davinson Sánchez, y a otros todavía se les espera, como a Mateo Casierra y Luis Orejuela. Las dudas de que este podría ser otro intento más del exfutbolista del Barcelona por confiar en su apuesta y no ser una buena inversión deportiva estaban en los coffee shops. Era mucho dinero, demasiado para que la presión de la afición y la autoimpuesta por él mismo se comieran a aquel adolescente.

Las circunstancias invitaban a pensar que el fichaje sería un fracaso. Y lo fue… durante solamente cuatro meses

Y las sospechas eran ciertas. Tras llegar a mediados de febrero por estar disputando el Sudamericano sub-20 con Brasil, David Neres aterrizó en Amsterdam para, básicamente, ser el suplente de Bertrand Traoré. El brasileño todavía no había podido demostrar que es muchísimo más futbolista que el burkinés. Quizá él mismo supiese que podía mejorar el rendimiento de alguien que solo encontraba en su manual de juego correr y un increíble repertorio de regates fallidos con los que perder la posesión, capaces de impresionar incluso a su propia afición. Al igual que cada vez que armaba el tiro, el espectador nunca sabía qué extraño haría con el balón, aunque sí tuviese la certeza de que aquello no acabaría bien.

Suerte para él, los de Peter Bosz llegaron a las rondas finales en Europa y en los partidos de la ya casi descartada Eredivisie podía lucirse. Ante NEC y Herenveen, dos jornadas ligueras consecutivas previas a jugar los cuartos de final contra el Schalke 04, el equipo goleó con un 1-5 y 5-1 respectivamente en los que Neres brilló con un gol y una asistencia en cada uno de ellos. Podíamos imaginar su potencial, pero todavía era pronto.
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Ahora a base de auténticas exhibiciones se ha ganado el puesto en un equipo que, tras cinco meses de competición, sigue intentando dar con la tecla. Se ha vuelto imprescindible en el juego ajacied, tanto o más que Amin Younes la temporada pasada, añadiendo al desborde y la individualidad alemana unas cifras que le colocan muy arriba tanto en la tabla de goleadores como de asistentes de la Eredivisie. Es pura imaginación fuera del área, y dentro de ella está decidiendo todo lo que duda un Kasper Dolberg que no pasa por sus mejores días. Tanto es así, que incluso Kluivert, quien comenzó como titular en la banda derecha, hizo unas declaraciones para decir públicamente que, aunque la mayoría de las veces ha jugado a pierna buena, también podía hacerlo en la izquierda. Sabía que aquella batalla ya la tenía perdida.

Su jugada típica no es la que lleva el sello Arjen Robben, no tiene ni calidad, ni físico, ni imaginación suficiente para batirse en semejantes batallas, aunque sí traza esa diagonal sin balón. Es un futbolista que está constantemente pensando en el desmarque y mira más la línea del fuera de juego que cualquier delantero de área. Si bien es cierto que con lanzadores como Schöne, Frenkie de Jong o Ziyech buscarla al espacio es más fácil, nadie es tan insistente como él.

Como todo sudamericano tuvo que adaptarse a Europa y a su fútbol. No podemos culparle de estar cuatro meses firmando más stories graciosas en Instagram con sus compañeros que regates. Seguramente su gran personalidad y su buena relación con el vestuario le han ayudado a integrarse al máximo con la ciudad, el equipo y el club, donde ya es un nuevo ídolo. Si el PSV tiene a Hirving Lozano, el Ajax ya tiene a David Neres. Hablamos de algo serio y que ya está aquí.

Tite ha dejado caer que si mantiene este nivel incluso podríamos verle en Rusia. Quizá ahora sería algo precipitado verle entre Gabriel Jesús, Neymar y Coutinho, pero que el seleccionador brasileño tenga constancia de tu buen rendimiento y te tenga en cuenta para futuras convocatorias en un claro síntoma de que estás en buen camino

Tite ha dejado caer que si mantiene este nivel incluso podríamos verle en Rusia. Quizá ahora sería algo precipitado verle entre Gabriel Jesús, Neymar y Coutinho, pero que el seleccionador brasileño tenga constancia de tu buen rendimiento y te tenga en cuenta para futuras convocatorias en un claro síntoma de que estás en buen camino. Neres lo está y si, como dice Tite, mantiene este increíble nivel, en 2018 no se cambiará de camiseta solo durante las fechas de selecciones.

Fuente imagen principal: ANP / Olaf Kraak.

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Ødegaard vuelve a su niñez

Ødegaard vuelve a su niñez

Cualquier aficionado piensa y le llueven los ejemplos de wonderkids que han deslumbrado al mundo en su juventud pero que nunca han terminado de mostrar todo lo que su talento apuntaba. Martin Ødegaard cumplía todos los requisitos para ser uno más. Se había paseado por media Europa probando las instalaciones de los mejores clubes del continente para decidir dónde y con quién quería jugar. Podía elegir prácticamente cualquiera, los destinos posibles se contaban por decenas. Una beca Erasmus sin necesidad de nota de corte ni nivel de idiomas mínimo. Las razones podían ser infinitas, solo él y su familia las conocen en profundidad. Pero aquel adolescente imberbe decidió jugar en el Real Madrid, el club más grande de Europa, con todo lo que ello conllevaba. No quería esconderse.

Sería el centro de los focos de cada partido que jugase en La Fábrica blanca. Los partidos del filial comenzaron a ocupar hueco en los medios convencionales y cualquiera con pluma y papel opinaba sobre si su sueldo era el adecuado, si estaba siendo justo con sus compañeros del Castilla entrenando con el primer equipo y jugando en Segunda B o si el sistema de filiales en España era el adecuado, tanto para clubes modestos como para proyectos de estrellas.

Las informaciones sobre el mal ambiente que generaba en el vestuario del Alfredo di Stéfano no se hicieron esperar, al igual que las críticas por no rendir al nivel del impacto mediático que tenía. Increíble o no, cada fin de semana se echaba en cara a un chico de 16 años que no arrasase en una competición tan dura para jugadores técnicos y débiles físicamente, aspectos a los que habría que añadir la adaptación de un adolescente a una sociedad antagónica a la que acostumbrada. Una vida -también futbolística- totalmente nueva.

La presión era máxima. Parecía que Ødegaard generaba mucha rabia por haber fichado por el Madrid con 16 años.

La afición lo esperó y le aplaudió en su debut, pero el entorno general era muy hostil. Evidentemente, las condiciones no eran las ideales para su progresión. La fórmula cesión o venta + opción de recompra había dado muchos réditos a la dirección deportiva del Bernabéu, que había visto cómo Morata o Carvajal se habían ido como niños y habían vuelto futbolistas. El problema era claro: necesitaba un destino que le permitiese jugar cada fin de semana de la mayor calidad posible. Las grandes ligas estaban descartadas por la falta de minutos, por lo que comenzaron a barajarse las de segundo nivel. Entonces, apareció una ofensiva y amante del juego técnico y asociativo Eredivisie.

Sin embargo, aunque el Heerenveen es un club de la clase media – alta de una liga menor, el sitio no está asegurado para nadie. Tampoco para la estrellita que viene del Madrid y que cree que va a enseñarles a jugar al fútbol. El 4-3-3 de Jurgen Streppel era inamovible y el gran nivel de Larsson y Zeneli por las bandas y Reza en el puesto del gol bloqueaba cualquier cambio de esquema o posición del ataque. Si bien es cierto que Ødegaard no estuvo mal en estos primeros seis meses, tenía el mismo problema individual que colectivo tenía el equipo. Más fútbol que resultados, jugaban mejor que ganaban.

Las previsiones después de que Larsson, la estrella del equipo, se marchase al Feyenoord no eran muy esperanzadoras, pero también se esperaba que Italia se clasificase jugando la repesca contra Suecia y Buffon se retiró de la azurra llorando. Obviamente, se había abierto un hueco en la banda izquierda que rápidamente ocupó Zeneli, hasta el momento habitual por la derecha. Ahora Ødegaard podría jugar cerca del área, donde se marcan las diferencias individuales. Con el 10.

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El noruego no está para dirigir el centro del campo. Tiene 18 años y sus botas no le piden pausa y control, mirar al compañero ni meterse una carrera de veinte metros para volver a su posición de presión al rival. No está en el momento de su vida en el que se vale de su increíble técnica para mover el equipo y colocarlo con el balón como Modrić, sino de controlar el balón y descubrir hasta dónde puede llegar regateando. Así ha nacido un nuevo Martin Ødegaard.

Los primeros vídeos que se vieron en España de él los destacaron en un programa de Maldini, como cabría esperar. Las plataformas de scouting y los típicos vídeos de Youtube también llegaban, pero a un público muchísimo más minoritario. Aquel Martin destacaba por hacer jugadas maradonianas o, adaptándolo a su generación, messiánicas, compartiendo la maravillosa capacidad de conducir con el balón pegado al pie. Desde el puesto de interior o mediapunta esa libertad estaba coartada, por ello su progresión se pudo ver desacelerada. Pero su fútbol no se le ha olvidado y la Eredivisie lo está notando.

Cuando controla, solo quiere descubrir hasta dónde puede llegar regateando. Su fútbol no se le ha olvidado.

Con espacios y defensas desorganizadas, Ødegaard se encuentra como pez en el agua conduciendo hacia la portería. Ha vuelto encontrar su chispa con el regate y desborda a cualquiera que se interponga en su camino. Se ha vuelto un desbordador nato, cuando antes destacaba más por su último pase y visión de juego. Su técnica en la zurda es maravillosa, una delicia cómo conduce los contragolpes y actúa de lanzador. Los vídeos que rápido se viralizan en internet de sus regates no son capaces de mostrar lo que estos generan. Es increíble ver que la conocida sensación de que va a pasar algo cuando coge el balón ocurre cuando es un chico de 18 años quien recibe el pase.

Se siente libre y puede volar. Es una de las revelaciones de la Liga y por fin está mostrando parte del potencial que se le adivinaba en sus inicios. Han dejado de exigirle que juegue como un veterano para que sea más niño que nunca. Su carrera y sus aficionados lo están agradeciendo.

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Fuente imagen de portada: Getty Images / Dean Mouhtaropoulos

El Chino de sus ojos

El Chino de sus ojos

Luis Suárez, Ronaldo e Ibrahimovic les dieron muchísimo a sus respectivos equipos de la Eredivisie. Primero sobre el campo y más tarde dejando muchísimo dinero en las arcas neerlandesas. Pero más les dieron a millones de niños de sus países que comprobaron que dar el salto a Europa y triunfar no era tan difícil como creían.

“El PSV disputa la Liga de Campeones, una competición que veía en Uruguay por la televisión. Ahora estoy aquí y voy a jugarla. Vi que otros como Romario o Ronaldo estuvieron aquí y eso también me motivó”.

Gerardo Pelusso fue quien le hizo debutar en Primera división con Nacional de Montevideo. Antes de sentarse en el banquillo del Parque, siempre fue un aficionado más, y como tal veía jugar a las categorías inferiores de su club. Gastón Pereiro ahora mismo mide 1,88m, y no es que diese el estirón tarde. “Normalmente, los jugadores más altos no son los más habilidosos. Este era una excepción. Esperaba que le dieran la pelota cerca del área, gambeteaba a dos o tres y hacía goles. Como si jugase en el barrio. Con muchísima clase. Lo mirabas y te rompía los ojos”.

Continuaba Pelusso explicando cómo era ese Gastón Pereiro adolescente: “Su defecto era el defecto de los más virtuosos. Estaba acostumbrado a jugar sin correr. Yo le dije que quería que jugara por la derecha en un 4-2-3-1. Como extremo. Podía desbordar perfectamente, no porque fuera rápido sino porque era potente y tenía una gran zancada. Hacía como Messi: tiraba la diagonal de derecha a izquierda, escondía la pelota y la colocaba en el segundo palo con el efecto que le dan los zurdos. Le puse una única condición: que corriera la banda de banderín a banderín. Lo hizo sin ningún problema”.

En el primer equipo de Nacional coincidió con Álvaro Recoba. El Chino era su ídolo, algo que explicaba en cierta manera lo que explicaba Pelusso sobre su estilo de juego. Compartir vestuario con la leyenda uruguaya le marcó hasta tal punto de tatuarse en el antebrazo derecho su rostro. “¡Gracias por hacerme con pelo!”, bromeó Recoba al verse reflejado en el brazo de su compañero.

“Recoba es un genio, un grande ente los grandes. No encontré mejor manera de homenajear a mi ídolo que llevándolo conmigo a todos lados para siempre”.

Aunque maduró futbolística y personalmente viendo a Uruguay ganar la Copa América de 2011, poco tiene de parecido al típico futbolista charrúa. No tiene garra, no salta al campo a comerse al rival, no es la bestia competitiva que es el uruguayo de hoy en día. Cocu dice que cuando no tiene la pelota tiende a desenchufarse de los partidos. Sin duda, no será otro de los cientos de extremos reconvertidos en laterales que han invadido el fútbol en este siglo.

“Tengo unas características diferentes a las de la mayoría de los jugadores uruguayos que se asientan en Europa. No tengo tanta marca, ni soy tan aguerrido. Pero yo siempre trato de corregir eso porque es un punto débil. Para seguir mejorando incluso los habilidosos tienen que saber defender. Todavía soy chico y tengo mucho por corregir”.

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Parece que la Eredivisie es una liga echa a su medida, sin un gran desgaste físico para su pobre compromiso defensivo y con multitud de espacios para aprovechar su técnica y su gran zancada. Desde luego, en el PSV cayó de pie. Lejos de poder acercarse a los 33 goles de la primera temporada de Ronaldo, sí pudo igualar los 14 de Suárez en mil minutos menos, cifras que le permitieron al PSV revalidar el título de liga.

“Hasta que fui profesional jugué como media punta. Ahí es donde más me gusta jugar porque es donde tienes más salidas, por izquierda o por derecha. Desde que llegué al PSV me están utilizando por derecha. Casi siempre me queda el balón para enganchar para el medio y con el perfil zurdo trato de rematar o meter el pase interior. Lo intento hacer seguido. El entrenador me dice que cuando reciba tengo libertad”.

Empezó como mediapunta, explotó en el PSV como extremo derecho, llegó a jugar de delantero y ahora se desempeña entre el interior y la mediapunta en los nuevos sistemas que está probando Phillip Cocu esta temporada. En cualquier posición, no reprime su instinto y busca siempre el regate y la portería contraria.

Con 2-1 en el marcador del curioso campo de De Koel, el club revelación de la temporada pretendía poner en jaque la primera plaza de los de Eindhoven, a cinco puntos de Ajax y Feyenoord. Era una salida complicada y la situación se había puesto aún más complicada, pero poco a poco se fue escondiendo en la izquierda hasta que recibió el balón. Con una facilidad realmente sorprendente, supo salir de una encerrona de tres defensores locales y colocarla en la base del poste más lejano.

“Me genera mucha alegría que me quieran, no he hablado con mi representante últimamente, yo me mantengo ajeno y sólo pienso en entrenar y jugar. Me gustaría jugar en las grandes ligas de Europa, llegué a Holanda con 20 años y ahora tengo 22. Si me llega la oportunidad bienvenida será”.

Por supuesto que llegará, y Pereiro espera su momento con los brazos abiertos. Las grandes noches europeas también lo esperan a él.

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Foto de portada: EFE | Stanley Gontha

Amin Younes, el regate de Ámsterdam

Amin Younes, el regate de Ámsterdam

Cuando Amin Younes llegó al Ajax en el verano de 2015 era prácticamente un desconocido. Un chico que en su día despuntó en el primer equipo del Borussia Mönchengladbach, llegando a debutar en Bundesliga con solo 18 años. Ahora llegaba de una temporada muy irregular en la categoría de plata del fútbol germano, en la que solo fue titular en siete partidos de liga.

Mientras, en el ArenA, una nueva promesa estaba saliendo a la luz. Se trataba de Ricardo Kishna, puro talento en bruto. Su eléctrica conducción y regate entraba por los ojos de cualquier aficionado y su aportación en 20 de los goles ajacied de la temporada, repartidos en 7 tantos y 13 asistencias, de cualquier base de datos. Quizá esto mismo, ser tan diferencial en Eredivisie, le hacía tener los días contados en los Países Bajos. Dos semanas después de la llegada del alemán, Kishna fichó por la Lazio.

Un desconocido de la segunda alemana tenía que hacer olvidar a la última perla de la cantera

Le esperaba un escenario complicado y, como cabría esperar, necesitó tiempo para adaptarse. No tanto para encontrar su hueco en el once, ya que con la primera oportunidad que le brindó Frank de Boer ante el Celtic se lo ganó, pero sí para encontrar su juego. Nadie discutía su titularidad pero sí dejaba algo frío al espectador. Y entonces llegó De Klassieker, con casi 20 puntos por encima del Feyenoord pero con la obligación de ganar para al rival histórico no despegarse del PSV, que había conseguido la primera plaza tras dos jornadas consecutivas del Ajax pinchando.

A pesar de la mala racha con la que llegaba el Feyenoord, encadenando cinco partidos consecutivos perdiendo, el partido no podía dar más respeto. Y el respeto se transformó en miedo cuando Toornstra cruzó desde la frontal un disparo al que no llegó Cillessen. El minuto 13 era uno demasiado temprano para que las cosas se torciesen. Entonces apareció Younes, como el héroe que el partido necesitaba. Tiró una pared con Klaassen para superar a Karsdorp, con un recorte sobre la línea de fondo sentó al goleador visitante, regateó a Botteghin al borde del área pequeña y ajustó su disparo tanto al palo que por poco no se sale de la portería paralelo a la línea de gol.

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En la segunda parte, solo tuvo que soltarle el balón en la frontal a Bazoer para que él hiciese lo suyo. A partir de entonces, estuvo seis semanas consecutivas asistiendo. Pero los números eran lo de menos. Con un mediapunta como Klaassen, del cual se podrían destacar mil cualidades pero ninguna sería la de la verticalidad y la visión de juego, Younes aportaba esa chispa que hacía encender la llama de los goles. El hombre que rompía el molde, que desplazaba contrarios y generaba espacios. Por supuesto que no todos los goles pasaban por él, pero gran parte se debía a las fiestas que montaba en su banda izquierda.

Y esta luz que se le encendió a principios de 2016 no se le ha vuelto a apagar, aunque haya titilado algunas veces. Se ha convertido en un hombre de referencia en la Eredivisie y pronto lo será de Europa. La temporada pasada ya destacó en Europa League y en la Copa Confederaciones, una actuación la de Rusia que le ha permitido estar en las dos listas definitivas que ha dado Joachim Löw a partir de entonces.

Desde mediados de su primera temporada en el Ajax, se ha convertido en un jugador diferencial

Es obvio que no tiene un 100% de éxito en el regate, pero quién lo tiene. Es un jugador que no para de intentarlo, la mayor parte del partido se lo pasa encarando rivales con ese tren inferior que caracteriza su conducción, tan similar a la de Eden Hazard. No engaña a nadie y aporta la seguridad de que no se esconderá en momentos complicados por el miedo a fallar. Su falta de gol es lo que asusta, de eso no cabe ninguna duda.

La Serie A ya le ha tanteado en alguna ocasión, y a este ritmo de progresión, con 24 años, el próximo mes de julio será un objetivo de mercado claro para muchos clubes Champions.

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Fuente imagen principal: Dean Mouhtaropoulos/Getty Images Europe