David Neres, samba holandesa

David Neres, samba holandesa

A las puertas de 2018 es muy difícil encontrar una liga de las más potentes del mundo en la que 15 millones suponga una cifra estratosférica. A la Eredivisie todavía no le han llegado las consecuencias de Neymar y Mbappé; tampoco las de Cristiano Ronaldo. Es otro mundo, donde el Ajax, club más laureado del país nacional e internacionalmente no puede pagar más de veinte ‘kilos’ ni tras dos temporadas ingresando ochenta por ventas de jugadores y el correspondiente premio económico que otorga la UEFA por llegar a la final de la Europa League.

Sin saber muy bien a dónde ha ido a parar tal cantidad de dinero más allá de la reforma en la que está inmerso el Amsterdam ArenA, hoy en día ni el Ajax parece ser capaz de igualarse con las principales ligas en cuanto a fichajes. Por ello David Neres continúa siendo el segundo fichaje más caro de la historia del club, solo por detrás de Sulejmani, quien casi 16 millones de euros en 2008.

El fichaje de Neres se dio en las circunstancias perfectas para pensar que sería un fracaso. Marc Overmars, por razones que solo él conoce, llevó a la dirección técnica del club a comenzar una política de fichajes sudamericanos desconocidos en los Países Bajos. Algunos mostraron un rendimiento excelente, como Davinson Sánchez, y a otros todavía se les espera, como a Mateo Casierra y Luis Orejuela. Las dudas de que este podría ser otro intento más del exfutbolista del Barcelona por confiar en su apuesta y no ser una buena inversión deportiva estaban en los coffee shops. Era mucho dinero, demasiado para que la presión de la afición y la autoimpuesta por él mismo se comieran a aquel adolescente.

Las circunstancias invitaban a pensar que el fichaje sería un fracaso. Y lo fue… durante solamente cuatro meses

Y las sospechas eran ciertas. Tras llegar a mediados de febrero por estar disputando el Sudamericano sub-20 con Brasil, David Neres aterrizó en Amsterdam para, básicamente, ser el suplente de Bertrand Traoré. El brasileño todavía no había podido demostrar que es muchísimo más futbolista que el burkinés. Quizá él mismo supiese que podía mejorar el rendimiento de alguien que solo encontraba en su manual de juego correr y un increíble repertorio de regates fallidos con los que perder la posesión, capaces de impresionar incluso a su propia afición. Al igual que cada vez que armaba el tiro, el espectador nunca sabía qué extraño haría con el balón, aunque sí tuviese la certeza de que aquello no acabaría bien.

Suerte para él, los de Peter Bosz llegaron a las rondas finales en Europa y en los partidos de la ya casi descartada Eredivisie podía lucirse. Ante NEC y Herenveen, dos jornadas ligueras consecutivas previas a jugar los cuartos de final contra el Schalke 04, el equipo goleó con un 1-5 y 5-1 respectivamente en los que Neres brilló con un gol y una asistencia en cada uno de ellos. Podíamos imaginar su potencial, pero todavía era pronto.
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Ahora a base de auténticas exhibiciones se ha ganado el puesto en un equipo que, tras cinco meses de competición, sigue intentando dar con la tecla. Se ha vuelto imprescindible en el juego ajacied, tanto o más que Amin Younes la temporada pasada, añadiendo al desborde y la individualidad alemana unas cifras que le colocan muy arriba tanto en la tabla de goleadores como de asistentes de la Eredivisie. Es pura imaginación fuera del área, y dentro de ella está decidiendo todo lo que duda un Kasper Dolberg que no pasa por sus mejores días. Tanto es así, que incluso Kluivert, quien comenzó como titular en la banda derecha, hizo unas declaraciones para decir públicamente que, aunque la mayoría de las veces ha jugado a pierna buena, también podía hacerlo en la izquierda. Sabía que aquella batalla ya la tenía perdida.

Su jugada típica no es la que lleva el sello Arjen Robben, no tiene ni calidad, ni físico, ni imaginación suficiente para batirse en semejantes batallas, aunque sí traza esa diagonal sin balón. Es un futbolista que está constantemente pensando en el desmarque y mira más la línea del fuera de juego que cualquier delantero de área. Si bien es cierto que con lanzadores como Schöne, Frenkie de Jong o Ziyech buscarla al espacio es más fácil, nadie es tan insistente como él.

Como todo sudamericano tuvo que adaptarse a Europa y a su fútbol. No podemos culparle de estar cuatro meses firmando más stories graciosas en Instagram con sus compañeros que regates. Seguramente su gran personalidad y su buena relación con el vestuario le han ayudado a integrarse al máximo con la ciudad, el equipo y el club, donde ya es un nuevo ídolo. Si el PSV tiene a Hirving Lozano, el Ajax ya tiene a David Neres. Hablamos de algo serio y que ya está aquí.

Tite ha dejado caer que si mantiene este nivel incluso podríamos verle en Rusia. Quizá ahora sería algo precipitado verle entre Gabriel Jesús, Neymar y Coutinho, pero que el seleccionador brasileño tenga constancia de tu buen rendimiento y te tenga en cuenta para futuras convocatorias en un claro síntoma de que estás en buen camino

Tite ha dejado caer que si mantiene este nivel incluso podríamos verle en Rusia. Quizá ahora sería algo precipitado verle entre Gabriel Jesús, Neymar y Coutinho, pero que el seleccionador brasileño tenga constancia de tu buen rendimiento y te tenga en cuenta para futuras convocatorias en un claro síntoma de que estás en buen camino. Neres lo está y si, como dice Tite, mantiene este increíble nivel, en 2018 no se cambiará de camiseta solo durante las fechas de selecciones.

Fuente imagen principal: ANP / Olaf Kraak.

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Ødegaard vuelve a su niñez

Ødegaard vuelve a su niñez

Cualquier aficionado piensa y le llueven los ejemplos de wonderkids que han deslumbrado al mundo en su juventud pero que nunca han terminado de mostrar todo lo que su talento apuntaba. Martin Ødegaard cumplía todos los requisitos para ser uno más. Se había paseado por media Europa probando las instalaciones de los mejores clubes del continente para decidir dónde y con quién quería jugar. Podía elegir prácticamente cualquiera, los destinos posibles se contaban por decenas. Una beca Erasmus sin necesidad de nota de corte ni nivel de idiomas mínimo. Las razones podían ser infinitas, solo él y su familia las conocen en profundidad. Pero aquel adolescente imberbe decidió jugar en el Real Madrid, el club más grande de Europa, con todo lo que ello conllevaba. No quería esconderse.

Sería el centro de los focos de cada partido que jugase en La Fábrica blanca. Los partidos del filial comenzaron a ocupar hueco en los medios convencionales y cualquiera con pluma y papel opinaba sobre si su sueldo era el adecuado, si estaba siendo justo con sus compañeros del Castilla entrenando con el primer equipo y jugando en Segunda B o si el sistema de filiales en España era el adecuado, tanto para clubes modestos como para proyectos de estrellas.

Las informaciones sobre el mal ambiente que generaba en el vestuario del Alfredo di Stéfano no se hicieron esperar, al igual que las críticas por no rendir al nivel del impacto mediático que tenía. Increíble o no, cada fin de semana se echaba en cara a un chico de 16 años que no arrasase en una competición tan dura para jugadores técnicos y débiles físicamente, aspectos a los que habría que añadir la adaptación de un adolescente a una sociedad antagónica a la que acostumbrada. Una vida -también futbolística- totalmente nueva.

La presión era máxima. Parecía que Ødegaard generaba mucha rabia por haber fichado por el Madrid con 16 años.

La afición lo esperó y le aplaudió en su debut, pero el entorno general era muy hostil. Evidentemente, las condiciones no eran las ideales para su progresión. La fórmula cesión o venta + opción de recompra había dado muchos réditos a la dirección deportiva del Bernabéu, que había visto cómo Morata o Carvajal se habían ido como niños y habían vuelto futbolistas. El problema era claro: necesitaba un destino que le permitiese jugar cada fin de semana de la mayor calidad posible. Las grandes ligas estaban descartadas por la falta de minutos, por lo que comenzaron a barajarse las de segundo nivel. Entonces, apareció una ofensiva y amante del juego técnico y asociativo Eredivisie.

Sin embargo, aunque el Heerenveen es un club de la clase media – alta de una liga menor, el sitio no está asegurado para nadie. Tampoco para la estrellita que viene del Madrid y que cree que va a enseñarles a jugar al fútbol. El 4-3-3 de Jurgen Streppel era inamovible y el gran nivel de Larsson y Zeneli por las bandas y Reza en el puesto del gol bloqueaba cualquier cambio de esquema o posición del ataque. Si bien es cierto que Ødegaard no estuvo mal en estos primeros seis meses, tenía el mismo problema individual que colectivo tenía el equipo. Más fútbol que resultados, jugaban mejor que ganaban.

Las previsiones después de que Larsson, la estrella del equipo, se marchase al Feyenoord no eran muy esperanzadoras, pero también se esperaba que Italia se clasificase jugando la repesca contra Suecia y Buffon se retiró de la azurra llorando. Obviamente, se había abierto un hueco en la banda izquierda que rápidamente ocupó Zeneli, hasta el momento habitual por la derecha. Ahora Ødegaard podría jugar cerca del área, donde se marcan las diferencias individuales. Con el 10.

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El noruego no está para dirigir el centro del campo. Tiene 18 años y sus botas no le piden pausa y control, mirar al compañero ni meterse una carrera de veinte metros para volver a su posición de presión al rival. No está en el momento de su vida en el que se vale de su increíble técnica para mover el equipo y colocarlo con el balón como Modrić, sino de controlar el balón y descubrir hasta dónde puede llegar regateando. Así ha nacido un nuevo Martin Ødegaard.

Los primeros vídeos que se vieron en España de él los destacaron en un programa de Maldini, como cabría esperar. Las plataformas de scouting y los típicos vídeos de Youtube también llegaban, pero a un público muchísimo más minoritario. Aquel Martin destacaba por hacer jugadas maradonianas o, adaptándolo a su generación, messiánicas, compartiendo la maravillosa capacidad de conducir con el balón pegado al pie. Desde el puesto de interior o mediapunta esa libertad estaba coartada, por ello su progresión se pudo ver desacelerada. Pero su fútbol no se le ha olvidado y la Eredivisie lo está notando.

Cuando controla, solo quiere descubrir hasta dónde puede llegar regateando. Su fútbol no se le ha olvidado.

Con espacios y defensas desorganizadas, Ødegaard se encuentra como pez en el agua conduciendo hacia la portería. Ha vuelto encontrar su chispa con el regate y desborda a cualquiera que se interponga en su camino. Se ha vuelto un desbordador nato, cuando antes destacaba más por su último pase y visión de juego. Su técnica en la zurda es maravillosa, una delicia cómo conduce los contragolpes y actúa de lanzador. Los vídeos que rápido se viralizan en internet de sus regates no son capaces de mostrar lo que estos generan. Es increíble ver que la conocida sensación de que va a pasar algo cuando coge el balón ocurre cuando es un chico de 18 años quien recibe el pase.

Se siente libre y puede volar. Es una de las revelaciones de la Liga y por fin está mostrando parte del potencial que se le adivinaba en sus inicios. Han dejado de exigirle que juegue como un veterano para que sea más niño que nunca. Su carrera y sus aficionados lo están agradeciendo.

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Fuente imagen de portada: Getty Images / Dean Mouhtaropoulos

El Chino de sus ojos

El Chino de sus ojos

Luis Suárez, Ronaldo e Ibrahimovic les dieron muchísimo a sus respectivos equipos de la Eredivisie. Primero sobre el campo y más tarde dejando muchísimo dinero en las arcas neerlandesas. Pero más les dieron a millones de niños de sus países que comprobaron que dar el salto a Europa y triunfar no era tan difícil como creían.

“El PSV disputa la Liga de Campeones, una competición que veía en Uruguay por la televisión. Ahora estoy aquí y voy a jugarla. Vi que otros como Romario o Ronaldo estuvieron aquí y eso también me motivó”.

Gerardo Pelusso fue quien le hizo debutar en Primera división con Nacional de Montevideo. Antes de sentarse en el banquillo del Parque, siempre fue un aficionado más, y como tal veía jugar a las categorías inferiores de su club. Gastón Pereiro ahora mismo mide 1,88m, y no es que diese el estirón tarde. “Normalmente, los jugadores más altos no son los más habilidosos. Este era una excepción. Esperaba que le dieran la pelota cerca del área, gambeteaba a dos o tres y hacía goles. Como si jugase en el barrio. Con muchísima clase. Lo mirabas y te rompía los ojos”.

Continuaba Pelusso explicando cómo era ese Gastón Pereiro adolescente: “Su defecto era el defecto de los más virtuosos. Estaba acostumbrado a jugar sin correr. Yo le dije que quería que jugara por la derecha en un 4-2-3-1. Como extremo. Podía desbordar perfectamente, no porque fuera rápido sino porque era potente y tenía una gran zancada. Hacía como Messi: tiraba la diagonal de derecha a izquierda, escondía la pelota y la colocaba en el segundo palo con el efecto que le dan los zurdos. Le puse una única condición: que corriera la banda de banderín a banderín. Lo hizo sin ningún problema”.

En el primer equipo de Nacional coincidió con Álvaro Recoba. El Chino era su ídolo, algo que explicaba en cierta manera lo que explicaba Pelusso sobre su estilo de juego. Compartir vestuario con la leyenda uruguaya le marcó hasta tal punto de tatuarse en el antebrazo derecho su rostro. “¡Gracias por hacerme con pelo!”, bromeó Recoba al verse reflejado en el brazo de su compañero.

“Recoba es un genio, un grande ente los grandes. No encontré mejor manera de homenajear a mi ídolo que llevándolo conmigo a todos lados para siempre”.

Aunque maduró futbolística y personalmente viendo a Uruguay ganar la Copa América de 2011, poco tiene de parecido al típico futbolista charrúa. No tiene garra, no salta al campo a comerse al rival, no es la bestia competitiva que es el uruguayo de hoy en día. Cocu dice que cuando no tiene la pelota tiende a desenchufarse de los partidos. Sin duda, no será otro de los cientos de extremos reconvertidos en laterales que han invadido el fútbol en este siglo.

“Tengo unas características diferentes a las de la mayoría de los jugadores uruguayos que se asientan en Europa. No tengo tanta marca, ni soy tan aguerrido. Pero yo siempre trato de corregir eso porque es un punto débil. Para seguir mejorando incluso los habilidosos tienen que saber defender. Todavía soy chico y tengo mucho por corregir”.

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Parece que la Eredivisie es una liga echa a su medida, sin un gran desgaste físico para su pobre compromiso defensivo y con multitud de espacios para aprovechar su técnica y su gran zancada. Desde luego, en el PSV cayó de pie. Lejos de poder acercarse a los 33 goles de la primera temporada de Ronaldo, sí pudo igualar los 14 de Suárez en mil minutos menos, cifras que le permitieron al PSV revalidar el título de liga.

“Hasta que fui profesional jugué como media punta. Ahí es donde más me gusta jugar porque es donde tienes más salidas, por izquierda o por derecha. Desde que llegué al PSV me están utilizando por derecha. Casi siempre me queda el balón para enganchar para el medio y con el perfil zurdo trato de rematar o meter el pase interior. Lo intento hacer seguido. El entrenador me dice que cuando reciba tengo libertad”.

Empezó como mediapunta, explotó en el PSV como extremo derecho, llegó a jugar de delantero y ahora se desempeña entre el interior y la mediapunta en los nuevos sistemas que está probando Phillip Cocu esta temporada. En cualquier posición, no reprime su instinto y busca siempre el regate y la portería contraria.

Con 2-1 en el marcador del curioso campo de De Koel, el club revelación de la temporada pretendía poner en jaque la primera plaza de los de Eindhoven, a cinco puntos de Ajax y Feyenoord. Era una salida complicada y la situación se había puesto aún más complicada, pero poco a poco se fue escondiendo en la izquierda hasta que recibió el balón. Con una facilidad realmente sorprendente, supo salir de una encerrona de tres defensores locales y colocarla en la base del poste más lejano.

“Me genera mucha alegría que me quieran, no he hablado con mi representante últimamente, yo me mantengo ajeno y sólo pienso en entrenar y jugar. Me gustaría jugar en las grandes ligas de Europa, llegué a Holanda con 20 años y ahora tengo 22. Si me llega la oportunidad bienvenida será”.

Por supuesto que llegará, y Pereiro espera su momento con los brazos abiertos. Las grandes noches europeas también lo esperan a él.

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Foto de portada: EFE | Stanley Gontha

Amin Younes, el regate de Ámsterdam

Amin Younes, el regate de Ámsterdam

Cuando Amin Younes llegó al Ajax en el verano de 2015 era prácticamente un desconocido. Un chico que en su día despuntó en el primer equipo del Borussia Mönchengladbach, llegando a debutar en Bundesliga con solo 18 años. Ahora llegaba de una temporada muy irregular en la categoría de plata del fútbol germano, en la que solo fue titular en siete partidos de liga.

Mientras, en el ArenA, una nueva promesa estaba saliendo a la luz. Se trataba de Ricardo Kishna, puro talento en bruto. Su eléctrica conducción y regate entraba por los ojos de cualquier aficionado y su aportación en 20 de los goles ajacied de la temporada, repartidos en 7 tantos y 13 asistencias, de cualquier base de datos. Quizá esto mismo, ser tan diferencial en Eredivisie, le hacía tener los días contados en los Países Bajos. Dos semanas después de la llegada del alemán, Kishna fichó por la Lazio.

Un desconocido de la segunda alemana tenía que hacer olvidar a la última perla de la cantera

Le esperaba un escenario complicado y, como cabría esperar, necesitó tiempo para adaptarse. No tanto para encontrar su hueco en el once, ya que con la primera oportunidad que le brindó Frank de Boer ante el Celtic se lo ganó, pero sí para encontrar su juego. Nadie discutía su titularidad pero sí dejaba algo frío al espectador. Y entonces llegó De Klassieker, con casi 20 puntos por encima del Feyenoord pero con la obligación de ganar para al rival histórico no despegarse del PSV, que había conseguido la primera plaza tras dos jornadas consecutivas del Ajax pinchando.

A pesar de la mala racha con la que llegaba el Feyenoord, encadenando cinco partidos consecutivos perdiendo, el partido no podía dar más respeto. Y el respeto se transformó en miedo cuando Toornstra cruzó desde la frontal un disparo al que no llegó Cillessen. El minuto 13 era uno demasiado temprano para que las cosas se torciesen. Entonces apareció Younes, como el héroe que el partido necesitaba. Tiró una pared con Klaassen para superar a Karsdorp, con un recorte sobre la línea de fondo sentó al goleador visitante, regateó a Botteghin al borde del área pequeña y ajustó su disparo tanto al palo que por poco no se sale de la portería paralelo a la línea de gol.

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En la segunda parte, solo tuvo que soltarle el balón en la frontal a Bazoer para que él hiciese lo suyo. A partir de entonces, estuvo seis semanas consecutivas asistiendo. Pero los números eran lo de menos. Con un mediapunta como Klaassen, del cual se podrían destacar mil cualidades pero ninguna sería la de la verticalidad y la visión de juego, Younes aportaba esa chispa que hacía encender la llama de los goles. El hombre que rompía el molde, que desplazaba contrarios y generaba espacios. Por supuesto que no todos los goles pasaban por él, pero gran parte se debía a las fiestas que montaba en su banda izquierda.

Y esta luz que se le encendió a principios de 2016 no se le ha vuelto a apagar, aunque haya titilado algunas veces. Se ha convertido en un hombre de referencia en la Eredivisie y pronto lo será de Europa. La temporada pasada ya destacó en Europa League y en la Copa Confederaciones, una actuación la de Rusia que le ha permitido estar en las dos listas definitivas que ha dado Joachim Löw a partir de entonces.

Desde mediados de su primera temporada en el Ajax, se ha convertido en un jugador diferencial

Es obvio que no tiene un 100% de éxito en el regate, pero quién lo tiene. Es un jugador que no para de intentarlo, la mayor parte del partido se lo pasa encarando rivales con ese tren inferior que caracteriza su conducción, tan similar a la de Eden Hazard. No engaña a nadie y aporta la seguridad de que no se esconderá en momentos complicados por el miedo a fallar. Su falta de gol es lo que asusta, de eso no cabe ninguna duda.

La Serie A ya le ha tanteado en alguna ocasión, y a este ritmo de progresión, con 24 años, el próximo mes de julio será un objetivo de mercado claro para muchos clubes Champions.

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Fuente imagen principal: Dean Mouhtaropoulos/Getty Images Europe

Tonny, cree en ti

Tonny, cree en ti

Nos pasamos la vida diciendo que los jugadores deben ir con calma, no quemar etapas, rodearse de gente que sepa mantenerles con los pies en el suelo y que a la hora de elegir nuevo equipo prioricen la capacidad que tendrán de crecer allí antes que el dinero. Tonny Vilhena acaba de cumplir los 22 años y está jugando en el club de su vida. En el club de su ciudad, del que es canterano, el que le hizo debutar en la Eredivisie sin llevar ni veinte días con los diecisiete años cumplidos y el que le ofreció la renovación después de pasarse meses negociando con media Europa. Ante la afición que le rindió un homenaje que dio la vuelta al mundo después de perder a su madre. Y eso no se olvida.

La temporada 2010/11 empezó muy mal para el Feyenoord. Solo dos victorias en las primeras nueve jornadas de liga, puntuación de puestos de descenso y un fin de semana en el que tenían que visitar a un PSV invicto, liderado por Dzsudzsak, Lens y Afellay. El partido no fue solo un desastre, sino que fue una absoluta humillación: 10-0. El primer club de la historia de los Países Bajos en levantar una Copa de Europa era el hazmerreír del país. La temporada a partir de ese punto de inflexión mejoró, y aunque no les dio tiempo a llegar ni siquiera a los puestos de playoff de acceso a la UEFA Europa League, pudieron salvarse del descenso sin mayores complicaciones.

Evidentemente, aquel desastre de finales de octubre pasaría factura a la hora de planificar el futuro del club. En tiempos de crisis, el objetivo más inmediato debe ser recuperar la confianza e ilusión del aficionado. Para ello, se eligió a una leyenda para dirigirlo, Ronald Koeman, y le dio muchas más importancia a la cantera de la que ya tenía.

A pesar de marcharse Wijnaldum, Castaignos y Leroy Fer, Clasie y El Ahmadi volvieron de sus respectivas cesiones al Excelsior y Al-Ahli, se consiguió traer a Guidetti, Jerson Cabral se consolidó como titular para hacer la temporada de su vida y Martins Indi pasó de jugar 17 partidos a jugar 34. Ronald Koeman consiguió transmitir la idea de fútbol a sus chicos y continuó con la misma política de confianza en las categorías inferiores.

Vilhena se adaptó rapidísimo al primer equipo del Feyenoord. Debutó en enero de esa temporada de renovación y en septiembre de la siguiente ya empezó a ser titular acompañando a Clasie en el doble pivote. Desde entonces, no salió del once salvo a finales de 2014 y todo 2015, cuando Karim El Ahmadi le ganó la partida. Su polivalencia siempre le ha facilitado salir de inicio, ya que podía jugar desde el puesto de pivote hasta la mediapunta.

Desde entonces, a nivel deportivo a Vilhena le han pasado muchas cosas y todas buenas. Se alargó, pero por fin ha debutado con la selección, ha conseguido su primer título profesional y ya todo el mundo le reconoce como uno de los mejores centrocampistas de la liga. Gio van Bronckhorst le ha calmado, le ha ayudado a entender el fútbol y le ha hecho madurar. Lejos ha quedado su turbia etapa en el banquillo hace un par de años. Su titularidad en el centro del campo junto a El Ahmadi y Kuyt es innegociable, y está funcionando a la perfección. Curiosamente, esta temporada el Feyenoord solo ha perdido un partido en liga, coincidiendo con el permiso especial que se le otorgó a Tonny tras el triste fallecimiento de su madre.

“Me atrevería a compararlo con Edgar Davids, que dio al equipo algo extra. No es que Vilhena haya demostrado algo así, pero es ese tipo de chico. Un fantástico jugador” – Mario Been, jugador del Feyenoord entre 1982 y 1988 y entrenador entre 2009 y 2011.

Como en todas las comparaciones, hay que salvar las distancias y todavía le queda mucho para llegar al nivel del hombre de las gafas más famosas de la historia del fútbol. Sin embargo, por características sí se nos podría dar un aire. Vilhena se ha asentado como pivote o interior zurdo, a pierna buena, y desde ahí organiza –o más bien lanza- los ataques de su equipo. Posiblemente sea el que tiene una visión de juego más vertical de ese centro del campo y tiende a acelerar las transiciones. Como muchos jugadores de su edad, peca de egocentrismo y, sabiendo lo hábil que es con el balón, a veces puede retener demasiado el balón o hacer regates en zonas que no debe provocando pérdidas innecesarias.

[pullquote]Vilhena promedia 47 pases por partido con una efectividad del 84%[/pullquote]

Promedia 47 pases por partido con una efectividad del 84%, pero ofensivamente su gran activo es el disparo desde media-larga distancia. Tiene un cañón en la pierna zurda y la mayoría de goles que consigue los logra por la escuadra desde fuera del área. Defensivamente, su cuerpo menudo pero fuerte le permite defender a un nivel bastante aceptable para un jugador de su perfil. Tiene un tren inferior muy potente que le ayuda a llegar a las coberturas y a recuperar rápido la posición cuando se descuelga al ataque.

El pobre estado de salud de su madre y la falta de acuerdos con los clubes interesados le hicieron renovar el verano pasado hasta 2018, pero este tiene que ser ya su año. El Feyenoord podría aceptar venderle ya que si no lo hace podría marcharse gratis, y novias no le faltarán. Koeman ya le quiso para su Southampton y este último verano incluso llegó a ir a Milán para negociar con ambos clubes de la ciudad. No cabe duda de que podría adaptarse a cualquier liga, pero quizá un país tan agresivo como Inglaterra sería el menos apropiado para él. Solo queda esperar y confiar en que él crea en su potencial.

Fuente imagen principal: Dean Mouhtaropoulos/Getty Images.

Tony Vilhena en De Kuip durante la celebración de la Eredivisie conquistada por el Feyenoord en 2017.

Janssen IV. Una nueva esperanza

Janssen IV. Una nueva esperanza

Ahora, con su fichaje por el Tottenham, el titular que sale fácil es el de “el jugador que hace un año estaba en segunda y ahora ficha por el Tottenham”. Por esa frase, podríamos pensar que todo ha ido muy rápido para Janssen y que sus últimas temporadas han sido un paseo para él. Y sí, todo ha ocurrido demasiado rápido, hasta el propio jugador lo reconoce, pero ha tenido que tomar decisiones duras, aguantar la presión y saber manejar la repentina fama como lo ha hecho.

Llegó a la cantera del Feyenoord en 2009, y en los campos de Varkenoord, la ciudad deportiva del Feyenoord, coincidió con algunos futbolistas como Vilhena, Boëtius, Karsdorp, van Beek, Kongolo o Nathan Ake. De estos siete hombres mencionados, los entrenadores vieron potencial de primer equipo a todos ellos excepto a uno, quien, con 19 años, tuvo que hacer las maletas y buscarse un nuevo destino para seguir luchando por sus sueños.

Si después de cuatro años demostrando tu valía en la cantera de uno de los clubes más prestigiosos de tu país te echan, no es fácil mantener la calma y pensar que es solo un tropiezo en una carrera de fondo. Y menos si todavía no eres más que un adolescente. Pero Vincent tuvo la suerte de haber sido hijo de Annemarie Verstappen, nadadora profesional y medallista olímpica con la selección de los Países Bajos. En su propia madre tenía a un ejemplo como deportista que seguro que le enseñaría que no hay que rendirse en los malos momentos ni sobreestimarse a uno mismo en los buenos. Que los grandes logros no se consiguen de un día para otro y que hay que ganárselos a base de esfuerzo y sacrificio. Parafraseando al cholismo, que si se cree y se trabaja se puede y que con una cabeza bien amueblada y una pizca de talento se pueden hacer grandes cosas, En definitiva, lo que es el deporte de élite.

Tuvo ofertas de equipos de la Eredivisie, pero claro, estos clubs de tan alto nivel no podían ofrecerle demasiados minutos a un descarte de la cantera del Feyenoord. En vez de elegir jugar en un Primera, sabiendo que no sería demasiado importante en el equipo pero que ya llegaría su oportunidad, prefirió bajar el nivel hasta un Segunda donde le asegurasen una mayor presencia en los partidos y, entonces sí, demostrar su olfato goleador.

“Quería un club en el que me pueda desarrollar como jugador en paz, con gente de confianza que pueda apoyarme. Mi objetivo era dar el salto a la Eredivisie en dos años”, declaraba Janssen 

Y así lo hizo. Eligió al Almere City, y allí encontró al que sería su maestro primero a nivel de clubes y después a nivel de selección. Fred Grim le esperaba para hacer de él uno de los delanteros más prometedores del fútbol mundial.

En Almere fue mejorando sus registros fijándose en otros delanteros como Huntelaar o Luuk de Jong. Así mejoró su destreza con la diestra y la colocación, y así estar siempre preparado para rematar de cabeza. Su entrenador decía esto de él: “Janssen tiene todas las cualidades adecuadas para ser delantero centro: juega bien de espaldas a la portería, sabe cómo colocarse, es rápido y se mueve bien, trabaja duro sin balón y presiona muy fuerte. Es importante destacar que es ambidiestro, lo que hace que sus movimientos sean difíciles de predecir dentro del área. Puede ir por la derecha o por la izquierda. La mayoría de delanteros solo pueden definir bien con una pierna, y así son mucho más fáciles de marcar”.

Después de marcar 32 goles en las dos temporadas en el Almere City, era la hora de dar el siguiente paso. La Eredivisie era la siguiente etapa y varios equipos le esperaban con los brazos abiertos. Entre ellos, el Utrecht con uno de los proyectos deportivos más ilusionantes del país o el Heerenveen. Pero el AZ era el que mejor sistema tenía para el juego de Janssen y las conversaciones con quien más tarde sería su entrenador, John van den Brom, que contactó con él varias veces personalmente, sobre la idea de fútbol que quería implantar en el AZ y su rol en el equipo le terminaron por convencer.

El propio club de Alkmaar también se había fijado en él antes. La hermana de uno de los ojeadores del AZ conocía a la madre del futbolista. Y como si de un chiste surrealista se tratase, allí acudió a observar al hijo futbolista de la amiga nadadora olímpica de su hermana para quedar maravillado con su juego. Lo que vio aquel día le dejaría tan impresionado que consiguió convencer a la directiva de que pagasen medio millón de euros por ese chaval de 21 años que estaba despuntando en Segunda. Además, a van den Brom también le venía bien un nuevo delantero antes las inminentes salidas de Aron Jóhansson al Werder Bremen y Steven Berghuis al Watford.

Comenzó la temporada con el AZ y no todo fue como hubiese querido ni él, ni el club, ni los aficionados, a pesar de haber ayudado a clasificarse para la fase de grupos de la Europa League en la previa contra el Istanbul Basaksehir interviniendo con un gol y una asistencia en los únicos dos goles que hubo en el partido. Comenzó la liga como titular, también la fase de grupos de Europa League, pero el gol no terminaba de llegar. Hasta el 4 de octubre (es decir, la jornada 8) no pudo marcar su primer gol. Rompió el hielo con un doblete contra el Twente, sentenciando el partido en el minuto 73.

Pasó 2015 y era comprensible que los aficionados se preguntasen a qué se debía tanta confianza en Janssen, si había llegado a noviembre habiendo marcado solo tres goles. Los goles no llegaban, es cierto, pero se veía que tarde o temprano llegarían. Se movía bien en todas las jugadas de ataque y lo intentaba, pero no tenía ocasiones claras de gol. Se tenía que conformar con disparos desde fuera del área o en mala posición para poder probar puntería. Por ello, van den Brom le siguió dando su confianza, y este le respondió como mejor sabe hacerlo.

Noviembre ya fue un gran mes para él a nivel individual, siendo importante en las victorias ante el Vitesse y el Heerenveen y logrando ver puerta, por fin, en los grupos de la Europa League. Pero solo fue el aperitivo de la locura que sería 2016. El dato es abrumador: de los diecisiete partidos que ha jugado de liga este año, ha marcado al menos un gol en todos ellos excepto en tres. En dos de ellos hizo un doblete, en otro un hat trick –precisamente ante el Feyenoord, los mismos que decidieron dos años atrás que ese chico ‘no valía’- y un póker de goles ante el PEC Zwolle.

Su gran temporada obligó a Danny Blind a convocarle para la selección absoluta después de haber marcado seis goles en cinco partidos de clasificación para la Eurocopa sub-21. Las expectativas en él no eran pocas, tenía que ser el relevo generacional de los dos máximos goleadores de la selección neerlandesa. Van Persie ya se quedó fuera de la convocatoria, y Huntelaar no jugó ningún partido de este primer parón al que acudió Janssen. Los intentos de Dost y De Jong por ser el 9 de la Oranje no habían logrado resultado, y ahora era su turno. En el primer amistoso contra Francia solo pudo jugar nueve minutos, pero en el segundo ante Inglaterra anotó un gol y asistió a Narsingh en el segundo para batir a los anfitriones por 1-2. El chico no tenía respeto por nada, llegaba a Wembley –donde jugará la Champions este año con el Tottenham- con 21 años y conseguía remontar un gol de Jamie Vardy, el delantero de moda del fútbol mundial, a una de las favoritas para la Eurocopa de Francia de unos meses después.

“Ahora la gente me dice: “tienes que tener cuidado de que no vayas demasiado rápido”, pero, ¿qué es ir demasiado rápido? Voy rápido, pero no demasiado. Disfruto de cada momento” – Vincent Janssen para Panorama

Janssen acabó la temporada siendo el jugador más joven en marcar más de 25 goles en una Eredivisie desde, nada más y nada menos, que Ronaldo. Como no podía ser de otra manera, el Johan Cruyff Award for Young Talent of the Year fue suyo, un premio individual que tienen, entre otros, Robben, Sneijder, Seedorf o Bergkamp. Y en acierto de cara al gol, si lo comparamos con quien será su compañero de delantera este año, Harry Kane, también sale vencedor: Vincent marca el 23,7% de las veces que tira a puerta, a diferencia del inglés que lo hace solo el 20,5% de las veces.

Es el típico futbolista que gusta a todos los entrenadores. Sobre todo por lo más evidente, el gol, pero esto lo complementa sin negociar ni un ápice de esfuerzo en cada partido. Además, como hemos resaltado anteriormente, tiene una mentalidad muy ganadora y una personalidad propia de una estrella, que sabe dónde está, lo afortunado que es y difícilmente se perderá entre la fama y el dinero como les puede ocurrir a los futbolistas jóvenes que se ven en lo más alto demasiado pronto:

“Uno siempre tiene que disfrutar lo que hace, eso es lo más importante. Si vas a algún sitio de mala gana, nunca darás el 100% de ti mismo. Puede que vaya a hacer una comparación extraña, pero hay un montón de gente en este mundo que solo puede soñar con lo que tenemos. A veces no somos conscientes de la buena vida que tenemos en el mundo occidental. Tenemos un techo, algo de comer cada noche… Eso no es ‘normal’ en todas partes” – Vincent Janssen para Panorama

Llama la atención que teniendo ofertas de equipos como el PSG, por ejemplo, ya sin Ibrahimovic y sabiendo que podría tener minutos en uno de los mejores clubs del mundo la rechazase por jugar en el Tottenham, donde tendrá a Kane como un duro competidor por el puesto de 9. Desde que se reunió con Pochettino y la directiva en Londres en el mes de junio lo tenía claro: quería ser un Spur. El Tottenham tiene un equipo joven, Pochettino ha demostrado que sabe cuidarlos y facilitar su desarrollo, y además coincidirá con varios exjugadores de la Eredivisie como Michel Vorm, Alderweireld, Vertonghen o Eriksen que seguro que podrán ayudarle en su adaptación.

Como futbolista tiene todas las cualidades que se pueden esperar de los actuales grandes delanteros del mundo. En cambio, no responde al perfil del típico delantero holandés muy técnico. Es rápido, tiene buen pase, sabe regatear (47% de acierto en regate esta temporada) y además tiene el plus de ser ambidiestro: de sus 27 goles en Eredivisie, 15 son con la izquierda, 10 con la derecha y 2 de cabeza. Otro de sus fuertes es el juego de espaldas y su corpulencia a pesar de su escaso 1,80m de altura. Sabe utilizar su cuerpo y encontrarse los huecos necesarios para recibir de espaldas, darse la vuelta y encontrar el tiro a puerta.

Siempre nos queda la duda de cómo rendirá un chico recién salido de Holanda en una gran liga. ¿Será el nuevo Ruud van Nistelrooy o el nuevo Alfonso Alves? Eso nunca se sabe, pero hay motivos para creer. ¿Por qué no? ¿Por qué no iba a rendir tan ben como lo ha hecho con la selección, con el Almere City y con el AZ? Por sus características, si alguien puede seguir rindiendo al nivel que lo ha hecho también en las islas, es él. Después de que van Nistelrooy, Kuyt y Luis Suárez se convirtiesen en ídolos justo después de salir de Holanda, con Janssen esperamos encontramos ante un cuarto episodio de grandes ‘9’ made in Eredivisie. Una nueva esperanza.

Fuente imagen principal: Dean Mouhtaropoulos (Getty Images)