Il Risorgimento del Faraone’

Il Risorgimento del Faraone’

Stefan El Shaarawy no es ese fantasista que todos pensamos que iba a ser cuando apareció en el primer equipo del Milan o cuando, previamente, le vimos haciendo malabares con la pelota en aquellos vídeos de YouTube. Tampoco cumplió las expectativas de estrella en ciernes que aventuraba cuando se echó a la espalda aquel equipo lleno de figuras venidas a menos. De hecho estuvo unos años muy perdido del fútbol de élite. Pero es ahora, años después, cuando estamos viendo al italiano rendir como nunca antes hasta hoy.

El italiano de origen egipcio es un ejemplo más de que la era de la información no beneficia en absoluto el crecimiento de un futbolista. Más allá de, como otros muchos, fuera un chaval con la cartera llena y la cabeza vacía, él fue expuesto ante el gran público con apenas 16 años. En el Genoa Primavera demostró una apabullante superioridad sobre los chicos de su edad, y esa misma temporada hizo su debut en Serie A, jugando siete minutitos con el Genoa ante el Chievo Verona en la jornada 17 de la 08/09. La 09/10 alternaría entrenamientos con el Primavera y el primer equipo, y fue convocado en varias ocasiones, disputando otros 43’ repartidos en dos encuentros.

El Shaarawy no salió de la cantera del AC Milan como muchos piensan, sino que fue fichado del Genoa tras romperla en el Primavera y destacar en Serie B con el Padova

En la 10/11 fue cedido al Padova, de Serie B, para que se curtiera en canchas humildes, forjara su carácter y se acostumbrara a las patadas. Allí, donde coincidió con el sevillano José Ángel Crespo, jugó 30 partidos en Segunda y, tras destacar, el Milan pagó en la 11/12 más de 15 millones de euros por un chaval de apenas 18 años. Massimiliano Allegri entendió que no estaba del todo hecho para asumir la titularidad, pero le dio bastante bola desde el banquillo. Entrando en las segundas partes, pegado a banda izquierda regateaba a todo el que le saliera a su paso y generaba acciones de peligro, pero aún era un jugador discontinuo, inexperto y con poca incidencia en los resultados, tal y como revelan sus cifras (apenas 2 goles y 2 asistencias en 22 partidos). Sin embargo la 12/13 fue la temporada de su consagración: 19 goles y 8 asistencias en 46 partidos, contando Serie A, Coppa Italia y Liga de Campeones.

Era oficial: ‘Il Faraone’ El Shaarawy era una estrella mediática. Su nombre fue relacionado con la Juventus y también con otros grandes de Europa como el Real Madrid, y el proyecto del AC Milan pintaba negro. A Allegri ya le habían desmantelado el equipo el año anterior, y en la 13/14 los pocos que asomaron la cabeza (Kevin-Prince Boateng o Antonio Nocerino dejaron buenas cifras de goles) se marcharon. Sin embargo, él permaneció allí. El Milan repescó a Kaká, y él, Robinho y Balotelli apuntaban a ser los socios de Stefan aquel año. Ocurre que el extremo italiano se lesionó, primero, del tendón de la corva. Luego una fractura del cuarto metatarsiano de un pie se le complicó, hubo que operar y le mantuvo retirado de los terrenos de juego hasta abril de 2014. Ese año la Liga acabó pronto dada la cita mundialista, y él no tuvo tiempo para volver a coger el ritmo competitivo. En la temporada 14/15 volvió a lesionarse del pie, esta vez del 5º metatarsiano del pie derecho. Mientras se apuntaba a seis semanas de baja, se le volvió a complicar y estuvo más de tres meses alejado del césped. En definitiva, una racha de dos años en los que se perdió 56 partidos con su club, más unas cuantas convocatorias con la Azzurra, la cual estaba llamado a liderar.

Tras explotar definitivamente, Stefan El Shaarawy sufrió un cúmulo de lesiones graves que solo le permitieron comparecer de manera testimonial en la temporada 13/14 y perderse más de tres meses de la 2014/15

‘Il Cavaliere’ Silvio Berlusconi legó el club a su hija Bárbara en verano de 1015, y esta inició una reconstrucción del club. Para ella, el extremo egipcio era una pieza prescindible y el Mónaco, que andaba al acecho de El Shaarawy desde 2013, lo pescó por medio de una cesión con opción de compra. En el Principado no acabó de convencer y Luciano Spalletti lo pidió expresamente para la AS Roma a la que recién había vuelto. Con el conjunto capitolino Stefan volvió a sentirse futbolista, volvió a celebrar un gol y volvió a ser importante en un equipo. El técnico hizo un equipo ‘sui generis’ desde el primer día: acabó la temporada con un 1-4-3-3 con Diego Perotti de falso 9 en el que el egipcio cargaba el área cuando el argentino la abandonaba. En la temporada 16/17 Spalletti varió su esquema: pasó a un 3-4-3 en el que los hombres de ataque eran más segundas punta que extremos. Ahí El Shaarawy perdió importancia porque en el rol de segunda punta izquiedo jugaba un inspiradísimo Nainggolan, y en la derecha Mohamed Salah era la pieza clave. No obstante las lesiones y sanciones de compañeros le dieron espacio para jugar, y que la Roma cayera de la Champions a la Europa League (competición en la que los grandes rotan con respecto a la Liga) le hizo seguir participando. El esquema con carrileros no terminaba de potenciarle, porque se siente más cómodo partiendo desde la banda con movimientos largos y no tanto asociándose por dentro en espacios cortos.

Embed from Getty Images

Sin embargo, cuando más importante ha sido en el sistema de la Roma ha sido en esta, la 17/18, a las órdenes de Eusebio Di Francesco. La marcha de Salah al Liverpool dejó una falla que la planificación deportiva solo cubrió con el joven Cengiz Ünder, una apuesta de futuro que suscitaba alguna duda en el presente más inmediato. El técnico de Pescara intentó resolverlo en primera instancia con Gregoire Defrel, una de las grandes apuestas de Monchi, cayendo a esa zona, pero el francés no tiene ese tipo de movimientos tan interiorizado. La alternativa de Nainggolan de falso extremo no disgustó, sobre todo porque la ocupación de la banda derecha es faena de Bruno Peres o Florenzi, es decir, del lateral de turno. Aunque quien mejor ha entendido esa posición ha sido el propio Stefan El Shaarawy. De su etapa con Spalletti y en la más reciente con Di Francesco ha ganado en lectura y entendimiento del juego, en poso (ya no va a todos lados corriendo como pollo sin cabeza, sino que sabe cómo y dónde esperar la pelota, y cuándo ir a buscarla) y en conceptos tácticos. Sabe estirar hacia fuera y hacer que Dzeko reciba el balón de cara; se aísla de la circulación cuando va por el costado izquierdo para buscar la espalda de la defensa rival desde el lado débil del ataque; y, por si fuera poco, ya no supone un elemento extraño en el juego asociativo del equipo. Espera bien tras la línea de presión rival y juega de cara a sus compañeros de segunda línea. Todo eso cuando juega por derecha, y esto solo lo hace cuando Diego Perotti es de la partida. Cuando es alineado en banda izquierda también participa más por dentro que antes, sobre todo teniendo en cuenta que Kolarov está en un momento de su carrera en el que es capaz de tener peso en los partidos ocupando toda su banda desde el lateral. De hecho esta sociedad está suponiendo un plus competitivo para la Roma, además de una vía de conectar con Edin Dzeko, quien está en un momento espectacular de forma.

En definitiva, Stefan El Shaarawy ha adquirido un nivel que, si bien no era el de líder de un candidato al trono europeo como muchos imaginaron, es el de una pieza importante en un equipo que aspira al cetro de campeón de la Serie A. A sus 25 años ha alcanzado una madurez competitiva regular, basada en la inteligencia colectiva más que en el talento individual y ha vuelto a entrar en convocatorias para la Azzurra. Quién sabe si esa progresión sostenible se mantiene en el tiempo y en un futuro no muy lejano hablamos de él como la clave de un equipo campeón.

Fuente imagen principal:  Paolo Bruno (Getty Images)

Fratelli d’Italia (VI): Radja Nainggolan

Fratelli d’Italia (VI): Radja Nainggolan

A orillas del fervor, a escasos metros del más sincero de los delirios que atrapaba a propios y a extraños -como aquel policía que fue grabado coreando como un hincha más a su equipo-, en pleno auge de una victoria que parecía ya imposible de escapar y bajo la mirada de su eterno rival, Daniele De Rossi lo apretó contra su pecho. Fuerte, presionándolo al escudo. Como si quisiera dejarlo ahí, grabado, junto al estampado de Rómulo y Remo -pues, por todos es sabido, el italiano siempre ha sido más terco que mañoso-. Luciano Spalletti, desde la distancia, aprobó asintiendo; y Francesco Totti, a quien el festejo lo hizo saltar de su aciaga realidad, emitió su veredicto pulgar en alto. El gesto, indiscutible, despertó los vítores de buena parte de un Estadio Olímpico que, como si su escenario volviese a ser de tierra y no de césped, se enmendó a la figura de su gladiador más en forma.

Radja Nainggolan es el hombre de moda en Roma. Ante un paso del tiempo que, jornada tras jornada, acerca a su capitán a colgar su coraza por vez definitiva; el mismo que tampoco pierde de vista al propio De Rossi; y tras la lesión de Alessandro Florenzi, tercer oficial de la plantilla; el futbolista belga se ha adueñado del testigo giallorosso. Pese a contar con ciertos tantos de vital importancia, como el que sentenció el Derby ante la Lazio o con el que se impuso al Milan, por el enfrentamiento directo a regentar la oposición de la Juventus, y situarse a solo dos de su mejor registro profesional (6) que alcanzó en la anterior 2015/16, Radja Nainggolan (1988, Amberes) no destaca precisamente por su acierto de cara a puerta. Tampoco por su solidaridad en el último pase. Ya que lo lógico sería que su nombre no apareciese al finalizar el curso entre los máximos goleadores ni asistentes del cuadro romanista.

Porque el belga es un especialista del todo. Su presencia, tan intimidatoria en lo futbolístico así como en lo estilístico. Fruto de una combinación que se alimenta de manera recíproca. Su mordiente a la hora de presionar al contrario y su técnica, que no le falta, para resolver en los últimos metros del terreno, llevaron a Luciano Spalletti a situarlo a caballo del ataque y el mediocampo. Si a su llegada, con Rudi García todavía en el banquillo romano, protagonizaba un fútbol de mayor recorrido jugando como interior; el paso de Spalletti al nuevo sistema, que libera a una de las patas del trivote cerrando con solo dos hombres en el medio, ha empujado a Nainggolan a jugar unos metros por delante. Sin renunciar a kilómetros ni participación defensiva.

Pues el posicionamiento, no obstante, no lo exime de reforzar el doble pivote cuando la Roma se arma en el repliegue. Sin Miralem Pjanic, la pieza que actuaba como lanzadera del fútbol que más le gustaba (y le gusta) practicar a la Roma: aquel que, en pocos segundos, terminaba con Mohamed Salah corriendo a los espacios, Spalletti ha tenido que reconstruir la conexión. Y entre las muchas partes que ha empleado -Dzeko más móvil, Strootman escoltado o la vertiginosidad de Bruno Peres por el costado-, el belga también ha consolidado el apaño.

Su buen físico, con el que no solo brega en la recuperación, sino que también le permite abarcar extensas parcelas del campo, lo convierten, a día de hoy, en el mejor box-to-box de la Serie A. La robustez del romanista se ostenta en sus piernas, y su estatura, por debajo del uno-ochenta, refuerza su tren inferior. Algo que, sumado a su intensidad -que no violencia-, le permite salir airoso de los continuos contactos en los que se ve envuelto. Pegajoso en la presión, en eso de correr y perseguir al contrario, cayendo numerosas ocasiones en la falta -lo que le llevó a ser uno de los más apercibidos en la Serie A 2015/16 (10 amarillas y una expulsión)- y otras tantas para devolver la posesión a los suyos; su importancia reviste de tales dimensiones que, hasta la fecha, es el futbolista de la Roma con más minutos en lo que va de campaña. A lo que no parece dispuesto, ni él ni el propio técnico, de que se altere ese registro.

Incombustible en su habitual reparto de presionar, perseguir, recuperar, fijar, contragolpear e incorporarse al ataque (donde además posee un buen disparo a media-larga distancia), sin cesar de correr un momento, su garra y empeño han terminado por conquistar al respetable del Olímpico giallorosso. Y tras un arranque de temporada algo titubeante, quizás en lo físico, donde Nainggolan basa buena parte de su éxito futbolístico, el belga ha conseguido enderezar su nivel. Hasta el punto de que, a la fecha, es junto a Dzeko y Salah, máximo goleador y asistente respectivamente, el futbolista más destacado de la 2016/17 para la Roma.

Habitual con el combinado de Bélgica, sus actuaciones tanto a nivel de clubes como de selecciones, no han pasado desapercibidas por numeras entidades que intentaron alejarlo de Roma con abultadas cantidades monetarias. El último y más sonado, fue el Chelsea de Antonio Conte el pasado verano, pero el belga decidió seguir jugando para la Roma. Hijo de padre indonesio y madre belga, Nainggolan ha pasado buena parte de sus 28 años en Italia, desde que llegase con 17 al Piacenza para después emigrar al Cagliari. Ahora, una década después de mudarse de su ciudad natal, y a donde vuelve cada vez que tiene oportunidad, en la capital italiana se siente importante. Un líder carismático, sin la necesidad de abrocharse tal responsabilidad del brazo.

Fuente imagen principal: Dean Mouhtaropoulos (Getty Images)

Fratelli d’Italia (V): Elseid Hysaj

Fratelli d’Italia (V): Elseid Hysaj

Elseid Hysaj no es sólo un futbolista de futuro. A sus 22 años, el lateral derecho del Napoli y de la selección albanesa ya es uno de los mejores defensores de la Serie A, una competición en la que el nivel de los defensores ha sido siempre, y es en la actualidad, muy alto. Hysaj es futbolista de de futuro prometedor y presente revelador, pero el pasado de este joven albanés no deja indiferente a nadie.

Con la caída del comunismo en los regímenes del este de Europa, fueron muchos los habitantes de estos estados que decidieron, o bien se vieron obligados, a buscar suerte en otros países europeos abandonando sus casas y sus familias con el objetivo de hacerlas prosperar.

Este fue el caso de Gzim Hysaj, que a principios de los 90 abandonó Albania como tantos y tantos compatriotas suyos, para establecerse en Italia y tratar desde allí de llevar dinero a su familia que se había quedado en Shkoder. Su familia fue, a pesar de esta difícil situación creciendo y en febrero de 1994, ya con Gzim establecido en la Toscana, nació Elseid Hysaj. 

Bajo la protección de su madre y la añoranza de la figura paternal, el pequeño Elsi fue creciendo y comenzando a dar sus primeros pasos en el mundo del fútbol. El KF Vilaznia Shkoder,  que actualmente juega en la primera división albanesa, vio como daba sus primeros pasos.

Gzim sólo era uno de los miles de albaneses que vivían en Italia, pero estaba seguro de que su hijo, a pesar de su insultante juventud, tenía capacidades para vivir de darle patadas a un balón. En sus viajes de vuelta a casa, en los que cruzaba el Adriático en rutas algo peligrosas, pensaba en la manera de llevar a su familia hasta Italia y de momento, que la carrera futbolística del pequeño Hysaj prosperara era la opción más viable que se le había ocurrido. 

Papá Hysaj trabajó como albañil en una ocasión para Marco Piccioli, el que fuera representante entre otros de Nuno Gomes y que en la actualidad tiene relación contractual con Joao Pedro o Angella. Gzim no desaprovechó la oportunidad para ofrecerle a su hijo asegurándole que tenía un futuro prometedor a pesar de sus 10 años. Y no se equivocaba.

Cuatro años más tarde, Elseid viajó a Italia con su padre para ejercitarse a prueba con varios equipos italianos. Cuentan que la Fiorentina estuvo a punto de hacerse con sus servicios pero detalles burocráticos retrasaron la firma y el Empoli, club toscano al igual que los viola, se adelantó firmando a un lateral que a los 18 años debutó con el primer equipo a las órdenes de Maurizio Sarri aún en la Serie B.

Desde aquel mes de octubre de 2011 en el que Hysaj se estrenó en una convocatoria con el primer equipo, no ha conocido, salvo contadísimas excepciones, otro ocupante del área técnica que no sea Maurizio Sarri. El ahora técnico del Napoli devolvió al equipo toscano a la Serie A con Hysaj como una de las revelaciones de su equipo y consiguió consolidar al club en la máxima categoría del fútbol italiano a pesar de las dudas que había entorno a la calidad y posibles prestaciones de su equipo.

Sin hacer mucho ruido en los rumores de calciomercato pero sí en los mentideros del infracalcio, eran pocos los que se habían dado cuenta de que Hysaj era aún, a pesar del gran nivel que mostraba, una perla por pulir. Sarri, tras abandonar Benítez San Paolo, firmó por el Napoli y se llevó al joven lateral albanés, además de a Mirko Valdifiori, a su nuevo equipo.

Es la pasada temporada, su primera en Nápoles, cuando se produce la explosión de Hysaj. Fijo desde el principio con Sarri en la banda derecha aunque con capacidades para jugar en la izquierda, el joven lateral se amolda a la perfección al club que lucha hasta prácticamente por el final por el Scudetto.

Destacando por su colocación, su anticipación, su velocidad y sus capacidades ofensivas, Hysaj parecía llevar jugando toda la vida en San Paolo y este verano, tras disputar la primera Eurocopa de la historia de su país en Francia, sonó para reforzar a algunos de los clubs más grandes del continente.

Hysaj es sólo uno de los 482.959 ciudadanos regularizados de origen albanés que viven en Italia según los datos ofrecidos por el Servicio Italiano de Estadística. La comunidad albanesa es la segunda más numerosa en cuanto a los no comunitarios se refiere en territorio transalpino, y a pesar de que siempre han tenido cierta presencia en el fútbol italiano, es en los últimos años cuando están ganando más presencia cualitativa que cuantitativa. De los ocho jugadores albaneses que juegan actualmente en la Serie A (Berisha, Strakosha, Memushaj, Veseli, Manaj, Ajeti y Maloku), podríamos decir sin riesgo a equivocarnos que el más destacado es este talentoso lateral que gracias al empeño de su padre, juega en un equipo de Champions League.

Es verdad que la vida te pone a veces grandes oportunidades por delante sin que ni siquiera seas conscientes de que te encuentras ante una de ellas. Que se lo digan a la familia Hysaj que estas opciones de medrar las encontró encarnadas en las personas de Piccioli y Sarri (otro personaje marcado por la inmigración). Hay quien elige exprimir todas esas posibilidades y quien desconfía y las deja pasar. La necesidad y las ganas de triunfar hicieron de Elsi una persona más parecida a ese primer tipo que al segundo. 

Fuente imagen principal: Francesco Pecoraro (Getty Images)

Fratelli d’Italia (IV): Giacomo Bonaventura

Fratelli d’Italia (IV): Giacomo Bonaventura

El AC Milan de Vincenzo Montella está siendo una de las sorpresas del panorama europeo. Solidez, sobriedad, orden y criterio con balón están siendo sus avales competitivos. Sin embargo, un equipo basado en el orden debe tener alguien que genere el caos en el equipo rival. Y ese no es otro que Giacomo Bonaventura.

Era el verano de 2014, y el mercado de fichajes del AC Milan era de todo menos inspirador. Descartes de otros equipos, como Diego López, Fernando Torres, Álex, Ménez o Suso, unidos a otros nombres de perfil menor como Gabriel Paletta o Mattia Destro, llegarían ese verano a Casa Milan. Jugadores con cierto renombre, pero que debían rendir más que en su año anterior para que el equipo pudiera competir por estar bien arriba. En el banquillo, el novato Filippo Inzaghi sería el encargado de acoplar una estructura competitiva uniendo esos fichajes con el escaso talento que aún permanecía en la plantilla. Sin embargo, sobre la bocina se cerró la que sería la gran incorporación del mercado, y el fichaje más caro de aquel año: Giacomo Bonaventura. El jugador más destacado de un equipo generador de talento como el Atalanta arribaría a Casa Milan a cambio de 7 millones de euros. Acostado en la izquierda del ataque bergamasco, ‘Jack’ Bonaventura driblaba a todo el que le salía a su par. Sin embargo carecía de una gran resolución en los resultados finales. Un bagaje de 5 goles y 4 asistencias la temporada previa a su desembarco en Milán eran cifras decentes, pero no parecían la solución a los problemas que el Milan tenía arriba desde que Ibrahimovic marchó a París.

El acoplamiento de Bonaventura al AC Milan de Filippo Inzaghi no fue fácil. La preferencia del míster por jugadores de carácter más finalizador arriba –como Honda, Cerci o Ménez- para acompañar al delantero centro hizo que ‘Jack’ tuviera que buscar acomodo en el interior izquierdo, primero en 1-4-4-1-1 con labores más organizativas que las que asumía en el Atalanta, y posteriormente en 1-4-3-3 con falso 9, en el que Bonaventura debía abrirle siempre líneas de pase a Nigel De Jong, para que no tuviera dificultades en salida de balón. En definitiva, Bonaventura pasó en muy poco tiempo de ser un elemento que desbordaba al rival a uno que generaba orden a su propio equipo. Sin embargo, no perdió su esencia regateadora, e incorporó a su repertorio una paleta de pases muy amplia. Como interior izquierdo, ‘Jack’ recibía en la base, abría líneas de pase por el costado izquierdo, cambiaba de frente cuando había juntado al equipo rival a su alrededor y, para colmo, desarrolló una gran capacidad para filtrar el pase definitivo al delantero. Más allá de su gran nivel, se convirtió en el centrocampista más importante del equipo tras la lesión de Montolivo. Andrea Poli nunca estuvo capacitado para dirigir al Milan, y los otros mediocentros eran Michaël Essien, Sulley Muntari, muy limitados con balón, y unos jovencísimos Riccardo Saponara y Bryan Cristante, quienes no llegaron a contar con una oportunidad.

Ante la escasez de talento a su alrededor, Giacomo Bonaventura tuvo que erigirse como líder del centro del campo milanista

Sin embargo, su confirmación total como el motor del equipo llegó la temporada siguiente, a las órdenes de Mihajlovic. Tras muchas pruebas con el dibujo táctico, Sinisa asentó a su Milan en un 1-4-4-2 clásico en el que Jack seguía acostado en la izquierda. El equipo mantenía las líneas muy juntas, y el italiano era el encargado de lanzar los contragolpes, acelerar mediante conducciones y buscar en profundidad a dos flechas como Niang y Bacca, jugadores con buen criterio para combinar desmarques de apoyo y de ruptura según lo que pidiera la jugada en cada momento. Además, la tranquilidad con la que juega Bonaventura y su habilidad le permiten pausar la jugada unos segundos y aguantar la bola (la protege muy bien con el cuerpo, poniendo el trasero entre los rivales y el balón). Estos segundos son mágicos para que el Milan suba líneas y los apoyos le lleguen. Esa pausa también se traduce en un gran criterio con el balón: Bonaventura no se equivoca casi nunca. Como no le quema la pelota en los pies, irse de dos rivales para luego soltarla y dejar a un compañero en situación de ventaja no es problema para él.

En el nuevo Milan de Vincenzo Montella los roles se han repartido más. Bonaventura ya no tiene que recibir tan abajo ni tan escorado, ya que la irrupción de un jugador que la saca desde atrás como Manuel Locatelli le permite irse más arriba, y Mattia De Sciglio está subiendo con buen criterio, por lo que Jack está tendiendo mucho más a zonas interiores y de mediapunta. Pese a que, en salida de balón, otros jugadores como el propio Locatelli o Alessio Romagnoli están teniendo más peso, en la gestión de la pelota en campo rival Bonaventura es el líder. Siempre es una solución a sus compañeros, recibe a espaldas de la presión rival y contemporiza el ataque rossonero. Saca las jugadas de estrategia y ya nos ha regalado goles de bella factura en el libre directo. Y, por si todo esto fuera poco, es un comodín para su entrenador, que lo ha ubicado también como extremo izquierdo los días que M’Baye Niang no está.

Curiosamente, la progresión en sus cifras realizadoras ha llegado cuando su relación con la gestión del juego ha sido mayor. Cuando más gestor ha sido, mejores números ha cifrado

Esta evolución también se ha visto refrendada en su faceta realizadora. Siete goles y cuatro asistencias en la 14/15, y seis tantos y diez pases de gol en la 15/16 nos muestran una sensible progresión respecto a sus años en el Atalanta. Aunque asistió en 2013 con la Azzurra para disputar un encuentro ante San Marino, no ha sido hasta ahora que Giacomo Bonaventura se ha convertido en habitual de las convocatorias de Italia. Pese a su gran temporada pasada, Antonio Conte no lo consideró para asistir a la Eurocopa de Austria y Polonia de 2016, pero Giampiero Ventura sí ha contado con él habitualmente en las listas que ha elaborado desde que asumiera el cargo en sustitución del hoy técnico del Chelsea.

Y refrendada se verá también, más que probablemente, en una renovación al alza por parte de su club. Las cifras que se manejan son de dos millones de euros netos más pluses de salario, y una extensión de su contrato hasta junio de 2021. Una protección necesaria para un jugador al que, según la prensa, equipos como Atlético de Madrid, Liverpool o Manchester City estarían siguiendo. Aunque, por lo pronto, seguiremos disfrutando de su fútbol en las filas del AC Milan.

Foto imagen principal: Marco Luzzani (Getty Images)

Fratelli d’Italia (III): Gianluca Caprari

Fratelli d’Italia (III): Gianluca Caprari

A pesar de que sólo tiene 23 años, parece que Caprari tuviera 30 por la cantidad de veces que hemos oído su nombre.

Talento precoz, Gianluca Caprari (Roma,1993) debutó en la Serie A con la Roma cuando aun contaba con 17 años. Fue en el equipo giallorosso donde se formó como jugador y a pesar de que era una de las principales promesas de un equipo en el que también destacaban Federico Barba o Alessandro Florenzi y que junto a ellos consiguió ganar el Campeonato Primavera de la 10/11, nunca tuvo muchas oportunidades en el primer equipo capitalino.

Conscientes de su potencial, la Roma lo dejó marchar cedido a Pescara en enero de 2012. A las órdenes de Zeman fue entrando progresivamente en el equipo y consiguió aprender mucho compartiendo delantera con Immobile e Insigne. Está cesión marcó un antes y un después para un Caprari que se sintió importante en el Abruzzo y que nunca más quiso abrazar Roma.

Tanto fue así que ese mismo verano, tras el ascenso a la Serie A, Caprari fue adquirido por el Delfino y fue uno de los estandartes de un equipo que no logró mantenerse en la categoría. Tenía sólo 20 años y ya era uno de los principales valores de su equipo en la Serie A, mostraba una madurez impropia de un futbolista de su edad.

La Roma, consciente de su nivel y potencial, lo recompró, pero tras no sentirse partícipe en los primeros seis meses de competición en Roma, en los que tan sólo disputó 14 minutos con el primer equipo, volvería a Pescara, donde tan grato recuerdo dejaba siempre a su paso pero ya como jugador propiedad del club abruzzese y no como cedido.  En ese medio año de Pescara ayudó a que el equipo lograra mantener la categoría (Serie B) lo que contrasta con los objetivos y la categoría de los partidos que disputó con el equipo albiazul en su primera etapa.

El punta tuvo problemas con las lesiones en la 2014/15 y no tuvo tanto protagonismo como se esperaba, su equipo lo notó y no logró acceder a los playoffs de ascenso. Esta experiencia le ayudó a superarse en la 15/16, que ha sido considerada como la temporada de su explosión. 

El Pescara consiguió el ascenso mediante el sistema de playoffs y Caprari, junto a Gianluca Lapadula, fue su emblema durante la temporada. El atacante romano anotó 13 goles (su mayor cifra goleadora en una campaña hasta la fecha) y cedió otros 13 goles que certificaron la vuelta del Delfino a la A.

Tras su espectacular 15/16, el Inter de Milán puso sus ojos sobre el talentoso atacante y lo fichó por algo menos de 5 millones de euros. El Pescara, tan acostumbrado a ver cómo los grandes le intentan arrebatar a Caprari, pidió la cesión al conjunto neroazzurro y las negociaciones llegaron a buen puerto. Caprari vuelve a liderar en esta temporada con sólo 23 años al conjunto del Adriatico en la Serie A y aunque sus cifras goleadoras no son muy elevadas (nunca lo han sido) el delantero romano aporta mucho más que gol al equipo de Massimiliano Oddo.

Si hablamos de Caprari, hablamos de un atacante muy versátil, móvil. con capacidad de sacrificio por el equipo y hábil con la pelota. Cuando coincidió con Immobile e Insigne en el equipo, partía de la banda derecha, pero con el paso de los años lo hemos visto en distintas posiciones del ataque como partiendo de la izquierda, sólo en punta o en la mediapunta.

Con la llegada de Zeman a Pescara y su siempre recordado ascenso en la 11/12, se implantó en la idiosincracia del club de Abruzzo el sistema 4-3-3 tan inherente al técnico checo y que Caprari ha tomado como suyo pudiendo actuar en todas las posiciones ofensivas.

Internacional con las categorías inferiores de la Azzurra, Caprari sólo tendrá que refrendar sus números como goleador de la pasada temporada para convertirse en uno de los atacantes más completos y con mayor porvenir de la Serie A.

Fuente imagen principal: Gabriele Maltinti (Getty Images)

Fratelli d’Italia (I): Gregoire Defrel

Fratelli d’Italia (I): Gregoire Defrel

El Sassuolo está de moda. ¿Para qué nos vamos a engañar? El conjunto neroverde se ha ganado el derecho a soñar en Europa tras su genial 2015/16 y ahora que le ha cogido el gustillo, quiere continuar creciendo en la Serie A.

Su comienzo de temporada ha sido de notable alto. Empezaron a competir de forma oficial ya a finales de julio para obtener el pase a la fase de grupos de la Europa League y arrasaron en las dos fases previas ante Lucerna y Estrella Roja. Cuando empezó a rodar el balón en la Serie A, los pupilos de Di Francesco no bajaron el pie del acelerador, y continuaron rindiendo a un gran nivel cerrando la pasada jornada con 9 puntos de 18 posibles con buen juego y únicamente dos derrotas en el terreno de juego (Juventus y Chievo) además de la producida en los despachos debido a la alineación indebida de Antonino Ragusa ante el Pescara.

Quizás su inoportuna lesión, no ha permitido a Domenico Berardi brillar como todos creíamos. Aun así, sus números en este inicio de temporada son muy buenos (7 goles en 6 partidos). No eran pocos los que creían que con la baja de Berardi, el conjunto neroverde se resentiría, pero Gregoire Defrel se ha echado las responsabilidades ofensivas del equipo a sus espaldas, y ya ha anotado 7 goles en 9 partidos, habiéndose perdido solamente dos encuentros (Juventus y vuelta ante el Estrella Roja) en esta campaña.

A pesar de haber nacido en la localidad gala de Meudon (a menos de 10 kilómetros del centro de París), Defrel ha desarrollado hasta ahora toda su carrera futbolística en Italia. El Parma, uno de los clubes que siempre han trabajado mejor su cantera, lo reclutó y lo hizo debutar en la Serie A en la última jornada de la temporada 2010/11. Ese partido ante el Cagliari y esos 10 minutos supusieron el fin de los días de Defrel en el Parma, ya que no se volvería a poner la camiseta del equipo del Ennio Tardini en su carrera.

El Parma decidió cederlo al año siguiente al Foggia, club que militaba por aquel entonces en Lega Pro (equivalente a la 2ªB española) y en el que rindió a un buen nivel marcando 4 goles en 23 partidos y desempeñándose en una posición algo más retrasada a la que está acostumbrado en los últimos años.

Tras finalizar su cesión, el Cesena adquiere en copropiedad con el Parma los derechos del jugador, que sería pieza clave en el ascenso de i cavalluci marini a la Serie A. Los acuerdos de copropiedad entre el club parmesano y el de la Emilia Romaña se fueron prorrogando hasta que, debido a la bancarrota del Parma, el cuadro bianconero se hace a título definitivo con los derechos del atacante.

En la Serie A consigue su primer gol contra el Empoli el 20 de septiembre de 2014 y en esa temporada, la de su re-debut en la máxima categoría del fútbol italiano, llama la atención de todos por su capacidad de desborde, su velocidad en carrera y en la ejecución y su capacidad como asistente además de su sacrificio defensivo, características que ha ido mejorando hasta convertirse en lo que es hoy, una pieza imprescindible en el esquema ofensivo del cuadro de Eusebio Di Francesco. Es aquella temporada 2014/15, en la que Gregoire Defrel consigue batir sus mejores registros goleadores hasta la fecha en la competición liguera.

Con el descenso del Cesena, fueron varios los equipos que se interesaron en Defrel. Era el verano de 2015 y el francés contaba con 24 años. Finalmente el Sassuolo se llevó el gato al agua tras pagar 7 millones de euros por un atacante versátil que puede ocupar prácticamente todas las posiciones de ataque.

La pasada temporada, Defrel anotó 7 goles en 35 partidos con el conjunto neroverde formando una interesante pareja de baile con Politano, Berardi y Nicola Sansone. El club emiliano consiguió un histórico billete europeo y ya sólo quedaba seguir creciendo.

Y parece que lo ha conseguido. Con 4 goles en 5 partidos de Serie A disputados hasta la fecha, Defrel va camino de batir sus mejores registros goleadores y está haciendo olvidar la ausencia por lesión de Berardi, la bandera de este milagroso Sassuolo. A ello hay que sumarle los 3 goles anotados en 4 partidos de Europa League, competición en la que, al igual que su club, debuta esta temporada.

Además, a sus buenas cifras goleadoras, hay que añadir sus números como asistente. Esta temporada ya lleva tres asistencias, justo la mitad de las que consiguió repartir la pasada campaña y la anterior.

Tras su espectacular arranque, en Italia ya se especula con un traspaso del galo a un club top el próximo verano. Sus características podrían ser aprovechables para un gran club a nivel europeo y, a pesar de que estamos cada vez más acostumbrados a que brillen jugadores que prácticamene no pasan de los 20, Defrel es aún lo suficientemente joven como para seguir puliendo sus fallos y optimizando sus recursos. Hay Defrel para rato.

Fuente imagen principal: FILIPPO MONTEFORTE (AFP/Getty Images)