Jeremy Gunn: “La exigencia lleva al éxito”

Jeremy Gunn: “La exigencia lleva al éxito”

Las películas americanas muestran masas estudiantiles enamoradas de quarterbacks y triplistas pero el deporte universitario en EE.UU. va mucho más allá. El soccer, nuestro fútbol, también se cuela entre el verde que rodea a lugares tan mitificados como Wake Forest, Notre Dame, Duke y Stanford. Y es ésta última precisamente, la universidad de Palo Alto en California, la que durante las últimas tres temporadas se ha alzado con el título de campeón universitario. El responsable de este éxito es Jeremy Gunn, entrenador inglés de los Stanford Cardinal, con el que en una larga entrevista hemos podido filosofar sobre fútbol, formación y el futuro del de la selección de EE.UU.

Stanford ha resultado campeón universitario los últimos tres años, ¿cómo de orgulloso se siente de ello el entrenador de los Stanford Cardinal?

Estoy muy orgulloso de lo que el programa ha conseguido pero siempre tengo la vista puesta en el futuro y estoy ilusionado pensando en el siguiente desafío. Igual cuando tenga 70 años estaré orgulloso de lo que hemos logrado pero ahora mismo sigo pensando en el futuro

En 2017 el equipo femenino de Stanford también se alzó con el campeonato universitario, ¿qué tiene Stanford para haberse convertido en la referencia nacional del fútbol universitario?

Es la primera vez que una misma universidad gana ambos títulos en la misma temporada. Fue algo muy ilusionante para los dos programas. No sabría decirte si este resultado ha tenido o no impacto en el fútbol universitario en Estados Unidos pero para Stanford ha sido algo excepcional. Tanto para el cuerpo técnico como para los jugadores ha sido una gran satisfacción porque hemos trabajado conjuntamente muy duro para lograrlo

En 2017 la Universidad de Stanford se ha alzado con los campeonatos nacionales de fútbol masculino y femenino

La Universidad de Stanford es conocida mundialmente por sus logros académicos (hogar de varios ganadores del Premio Nobel), ¿cómo lográis compatibilizar el proceso de selección de estudiantes brillantes con la necesidad de contar también con buenos jugadores de fútbol?

En mi opinión el camino que lleva al éxito es muy similar en el fútbol, en el estudio y en los negocios. Considero que los mismos valores aplican en todos estos campos. Si una persona es muy competitiva, muy exigente, como estudiante o como hombre de negocios, entonces ese mismo gen competitivo está presente como jugador de fútbol. Obviamente luego está el hecho de la calidad pero creo que la cultura de la exigencia es importante en cualquier cosa que hagas. En Stanford nosotros contamos con gente que trabaja duro y que además tiene una buena actitud hacia el fútbol

Embed from Getty Images

¿Hasta qué punto la voluntad y el esfuerzo diario marcan la diferencia entre los equipos ganadores y aquellos que no lo son?

Considero que ambas cualidades son fundamentales. Por supuesto que las capacidades y la técnica requerida en el fútbol son muy distintas de aquellas que aplican en clase. Si bien, los valores del trabajo duro, del compromiso, de la perseverancia y el hecho de rendir cuentas por lo que se hace, siempre deben tener un papel importante sin importar la tarea que se esté haciendo.

“Las cualidades técnicas son importantes pero el trabajo duro es en todo caso fundamental”

También das charlas motivacionales en empresas de Silicon Valley, ¿son los valores que hacen a un equipo ganador los mismos que llevan a una empresa al éxito?

Lo creo totalmente. Mucha gente en el mundo del deporte tiene un talento innato pero la mayoría de los logros vienen de maximizar tus capacidades y de mejorarlas. Cuando tengo un buen jugador de fútbol, pienso que se puede convertir en un gran jugador a través del trabajo duro y cuando dispongo de un buen equipo, también pienso que se puede convertir en un gran equipo creando la cultura adecuada. En mi opinión, esto aplica de igual manera en los negocios que en el fútbol.

Tus jugadores dicen de ti “él se asegura de que hacemos bien las cosas pequeñas” y una de tus afirmaciones más conocidas es que “sólo tienes que marcar un gol más”, ¿son estas sentencias un claro ejemplo de lo que esperas de tus equipos?

Sí. Pienso, que sin importar cuál es la historia que hay detrás o cuál fue el último resultado, tienes que volver al trabajo tan duro como te sea posible, tan simple como eso. Nosotros ganamos el Campeonato Nacional y en la vuelta a los terrenos de juego trabajamos tan duro como pudimos y eso nos permitió ganar un segundo y un tercer título. Así qué, no te alegres o te entristezcas demasiado por el pasado, sólo céntrate en lo que tienes delante en este mismo momento.

“No te alegres o te entristezcas demasiado por el pasado, céntrate en el presente”

En relación con la pregunta anterior es muy interesante conocer el modo en que tu equipo prepara las tandas de penaltis. Sin portero y todo el equipo mirando al lanzador, ¿por qué?

Bueno, soy inglés así que crecí sabiendo que Inglaterra siempre perdía en los penaltis…De hecho, cuando estaba en Charlotte perdimos tres tandas de penaltis seguidas así que visto lo visto tomé la decisión de estudiar en detalle el proceso del lanzamiento de penalti para así ayudar a mis equipos a ser más exitosos. Da igual que estés intentando ganar un campeonato universitario, el Mundial o la Eurocopa, siempre puedes tener que enfrentarte a una tanda de penaltis. Por ello, y porque considero que se trata de un lance del juego que se puede entrenar de una forma muy diferente al resto de lo que afecta a un partido, trabajamos mucho los penaltis.

Nosotros no queremos llegar a los penaltis, ten eso claro, pero si llegamos a ellos, si el partido es igualado, nosotros queremos pasar y a día de hoy mis equipos llevan una racha de tres partidos en Charlotte y cinco en Stanford donde han vencido en los penaltis, lo que significa que lo estamos haciendo bien. Mi preparación consiste en pedir al lanzador que no se fije en el portero cuando va a lanzar ya que no puedes controlar lo que el portero hace y lo único que puedes asegurar es el golpeo. En teoría, también estaría bien preocuparse por lo que hace el portero, pero en los momentos importantes hay que buscar hacerse la vida tan fácil y libre de complicaciones como sea posible, así que no añadas variables. La acción de tirar un penalti, si eliminas variables, se reduce a lograr el mejor lanzamiento posible. Es como entrenar el gol perfecto o un tiro libre en baloncesto

“En un penalti sólo puedes asegurar el golpeo, no lo que hace el portero”

Entre 1991 y 1994 Bruce Arena ganó 4 títulos universitarios con Virginia antes de convertirse en un exitoso entrenador en la MLS y en seleccionador nacional, ¿cuándo veremos a Jeremy D. Gunn en la MLS?, ¿te marcas este potencial cambio como un objetivo?

Siempre estoy interesado en ponerme retos pero tengo un trabajo maravilloso así que no tendría prisa por dejar Stanford. ¿Si tengo interés en afrontar nuevos retos llegado el momento? Definitivamente sí, pero para ello tienen que alinearse todos los factores. Si la oportunidad adecuada surgiera en el momento oportuno, la consideraría, pero no tengo que andar buscando eso ahora mismo. Entrenar en la universidad es una cosa única, es muy especial y es posible que no encuentre nada parecido en el fútbol profesional. ¿Sería excitante entrenar contra el Tata (Martino) delante de setenta mil personas en Atlanta? Eso sería un privilegio pero como entrenador universitario tienes que enseñar y formar a jugadores mientras que en el fútbol profesional algunas veces es más gestión que formación y a mí me gusta hacer ambas cosas.

En los últimos años Stanford ha dado a la MLS grandes jugadores como Jordan Morris, Brandon Vincent y Thomas Hilliard Arce (segunda elección en el draft 2018), ¿cuáles son las ventajas e inconvenientes del modelo del fútbol universitario como paso intermedio hacia el mundo profesional?, ¿cómo valoras este modelo en comparación con el modelo europeo que está esencialmente basado en “sólo fútbol” desde edad temprana?

Podría hablar horas sobre esto…hay ventajas e inconvenientes en cada sistema. Estar 100% centrado en el fútbol tiene grandes beneficios pero estar en la universidad también tiene sus ventajas. Creo que en EE.UU. el deporte universitario es muy especial y único. Para el resto del mundo sus modelos tienen sentido, pero en América considero que el deporte universitario tiene un papel muy importante que jugar. En España y en Inglaterra las universidades no gastan millones de dólares en deporte tal y como lo hacen en EE.UU. Aquí tenemos universidades que muchas veces tienen instalaciones increíbles y personal médico de primer nivel y todo para apoyar el deporte. En cierta medida, no sería inteligente no utilizarlas. En los deportes americanos, en baloncesto, en fútbol americano, en beisbol, el sistema universitario funciona increíblemente bien y en parte se debe a que se trata de un ambiente que podemos definir como aislado del resto del mundo. El problema con el fútbol en EE.UU. es que si los equipos domésticos no firman pronto a los jugadores, éstos pueden irse a Europa. Por ello, aunque me encantaría que el fútbol universitario se integrara más en la pirámide del fútbol en EE.UU., entiendo que los equipos profesionales tienen que proteger sus activos saltándose el paso por la universidad.

“Los equipos profesionales protegen sus activos haciendo que los jugadores no pasen por la universidad”

Habiendo dicho esto, yo sigo creyendo que para los jugadores estar en un ambiente universitario es a menudo muy beneficioso ya que a veces les permite madurar de una manera diferente a la que les correspondería si fueran sólo jugadores profesionales. En mi opinión los jugadores pueden mejorar como jugadores de fútbol de muchas manera incluso cuando no están en el terreno de juego. Entender otras áreas de la vida les ayuda a ser mejores jugadores. Yo entiendo que no es válido para todo el mundo pero el fútbol universitario tiene un carácter único dentro de América y, aunque creo que es bueno que los entrenadores americanos vayan fuera a formarse, también pienso que el resto del mundo puede aprender algo de América a partir del fútbol universitario. Los jugadores que van a la universidad viven un ambiente increíble y en ocasiones, como he comentado, esto les hace más maduros. Cuando a la edad de 16 tomamos decisiones sobre un futuro jugador profesional, quizás estamos saltándonos el último escalón de su formación

En tus declaración muestras mucho orgullo por lo que Jordan Morris está haciendo en la MLS. ¿Será Jordan Morris uno de los líderes de la selección de EE.UU. en su camino a Qatar 2022?

No es mi trabajo decidirlo pero si me preguntas si puede serlo, sin duda sí. Él es un jugador excelente y para entonces será un jugador todavía más experimentado así que tiene la puerta abierta para lograrlo. Jordan tiene las capacidades para ser uno de esos jugadores líderes pero el tiempo lo dirá. Fue rookie del año hace dos temporadas y aunque este año ha tenido problemas con las lesiones yo espero de él que se convierta en uno de los futbolistas más importantes de Estados Unidos. A día de hoy él está en camino de ser uno de ellos pero, de nuevo, muchas cosas cambian de un año para otro (la entrevista tuvo lugar con anterioridad a que Jordan Morris se lesionara y dijera adiós a la temporada en la MLS)

Embed from Getty Images

Este verano la selección de EE.UU. no estará en el Mundial y me gustaría saber cuál es tu opinión sobre este fracaso. ¿Fue sólo mala suerte en el último partido en Trinidad y Tobago o fue el resultado de debilidades estructurales del fútbol en EE.UU?

Al 100% te diría que no es el reflejo de debilidades del sistema. Para ganar un Mundial el sistema del fútbol en EE.UU. puede tener que cambiar pero clasificarse dentro de la Concacaf no depende de ello. En el fútbol, como en cualquier otro deporte tienes altibajos y este fracaso fue una de esas cosas que a veces pasan. En absoluto es mi intención criticar a Jurgen Klinsmann, Bruce Arena o a los jugadores ya que se trata sólo de resultados. Si miras alrededor, esto mismo les ha pasado a otros muchos países pero aún así no debería haberle sucedido a EE.UU. Otro aspecto que pienso no ayudó a la selección fue el momento por el que pasaban las carreras de algunos de sus principales jugadores. Ellos estaban en la fase final de sus vidas deportivas habiendo superado ya el momento álgido de las mismas. Tim Howard, Jozy Altydore, Clint Dempsey…hace diez años estaban hambrientos pero ahora están en sus últimos años y eso no ayudó.

“Muchos de los jugadores de la selección de EE.UU. no estaban tan hambrientos como hace diez años”

Gestionar cambios generacionales en una plantilla siempre es muy difícil y el que mejor ha sabido hacerlo es Sir Alex Ferguson. En el Manchester United gestionó cuatro o cinco grupos diferentes y siempre tuvo éxito. Él supo entender que cuando el rendimiento de un jugador empieza a bajar, aunque a veces éste se estabilice temporalmente, siempre acaba por terminar bajando más y más. Él parecía saber exactamente cuándo prescindir de jugadores incluso a pesar de que la afición no entendiera sus decisiones. Sabía cuando era el momento correcto para incorporar nuevos jugadores hambrientos y con la selección nacional deberíamos haber hecho eso mismo. España en el Mundial de Brasil es un claro ejemplo, había tenido el mejor equipo que el mundo hubiera visto pero para cuando llegó este campeonato los jugadores ya empezaban a estar en declive

Podemos discutir durante horas sobre qué debería haber cambiado en la selección pero para ser honesto, no hay que hace grandes cambios para volver atrás en el tiempo y obtener un buen resultado en Trinidad y Tobago. Y eso mismo aplica para aquellos otros partidos que se tenían que haber ganado y no se hizo. La no clasificación no significa que todo estuviese mal. Jurgen Klinsmann y Bruce Arena hicieron un trabajo fantástico pero desafortunadamente el resultado no fue el esperado

¿Dónde ves a la selección de EE.UU. y al fútbol Norteamérica en el medio plazo?

Soy inglés pero he vivido la mayoría de mi vida en EE.UU, se trata de mi país de adopción, así que quiero que ganen tanto la selección de Inglaterra como la de EE.UU. Para que EE.UU. se convierta en una gran potencia será necesario todavía más crecimiento del fútbol en EE.UU pero soy optimista. El resto del mundo generalmente mejora y el fútbol es cada vez mejor pero en EE.UU. el fútbol crece más rápido que en el resto del mundo. En España o en Inglaterra todo los jugadores y aficionados han jugado al fútbol o saben de fútbol y seguro que todos han crecido con fútbol en la TV. Sin embargo, ésta es la primera generación en EE.UU. en la que el fútbol ha sido accesible para los jugadores jóvenes. Los padres juegan al fútbol y los niños ven fútbol en la TV así que, en mi opinión, las perspectivas de crecimiento son mayores en EE.UU ahora mismo que en cualquier otro lugar del mundo. Y esto ayudará al fútbol más que cualquier cambio en la estructura del sistema.

En ocasiones has sido crítico con el esquema de liga cerrada de la MLS en la que no hay ni ascensos ni descensos, ¿consideras que este modelo limita de alguna forma el crecimiento del fútbol en EE.UU.?

Pienso que de alguna manera puede hacerlo y, además, creo que no contar con ascensos y descensos limita algo la emoción de la temporada. Si bien, EE.UU. es un país enorme y por ello cuenta con algunas limitaciones geográficas que dificultarían implementar el sistema de ascensos y descensos. En EE.UU., por ejemplo, sería muy duro para el fútbol perder en la MLS a una gran ciudad y reemplazar a ésta por un equipo más pequeño de otra localidad. Yo estoy a favor de los ascensos y los descensos pero creo que es difícil llevar a cabo esto en EE.UU. De nuevo vuelvo al mismo argumento, EE.UU. no puede copiar a otros países en todo porque se trata de un país diferente. Si piensas cómo funcionan las federaciones de fútbol, verás que en algunos países los jugadores jóvenes viajan a concentraciones de la selección incluso semanalmente y esto es imposible en EE.UU. Aquí conducir de una punta a otra del país lleva cuatro días y es por eso que tiene sentido cómo funciona la MLS. Añadir ascensos y descensos puede que a fin de cuentas no sea financieramente razonable para el desarrollo del fútbol en EE.UU.

Tu familia en Inglaterra apoya al Leeds United, ¿cuándo veremos a los de Ellan Road de vuelta en la Premier League?

Sobre esto te puedo contar una anécdota. Hasta que llegué a Palo Alto con 40 años, nunca en la vida me había puesto una camiseta roja (en referencia al Manchester United). La gente de países pequeños entiende este tipo de cosas perfectamente pero EE.UU. es de nuevo diferente. Aquí tú puedes tener un equipo favorito de fútbol americano, un equipo de beisbol, un equipo de baloncesto e incluso puedes apoyar a una universidad en diferentes deportes mientras que en el resto del mundo tienes un único equipo favorito y a menudo incluso no lo has elegido tú, es un asunto de familia. Yo siempre he sido seguidor del Leeds pero desafortunadamente, o afortunadamente diría, ahora no paso mucho tiempo viendo jugar al Leeds. Disfruto más viendo la Premier League y el gran fútbol que se juega allí. El Leeds va de un problema a otro e incluso ahora, con mayor estabilidad financiera, se les ocurre sacar un nuevo escudo que resulta del todo inapropiado…es terrible. No lo sé, me preguntó por qué el Leeds no es comprado por otro inversor que ayude al equipo a volver a estar arriba.

Clásicos de la MLS (IV): Cascadia Cup

Clásicos de la MLS (IV): Cascadia Cup

La cordillera de las Cascadas surge al sur de la provincia canadiense de British Columbia y se desplaza, ya en suelo de Estados Unidos, por los estados de Washington y Oregón. Como si de una columna vertebral se tratara, la cordillera de las Cascadas une sucesivamente las tres principales ciudades del noreste del Pacífico (Vancouver, Seattle y Portland) conformando lo que se conoce como región de Cascadia. Un territorio diferente, alejado del estereotipo americano hasta tal punto que en él, aunque de forma tímida y menor, hay cabida incluso para un embrión de movimiento independentista. La región de Cascadia es culturalmente especial y cuando toca hablar de deporte no podía ser menos.

Vancouver, Seattle y Portland son las principales poblaciones de la Región de Cascadia y sus habitantes, a pesar de pertenecer a países diferentes, comparten una identidad propia y muy arraigada

Dejándose llevar por la fiebre del fútbol que vivió Norteamérica en los 70, Vancouver, Seattle y Portland apostaron entonces por armar sus propios equipos de soccer. Desde entonces y hasta la actualidad, acompañando al crecimiento del fútbol en ambos países, la pasión por el deporte rey en estas tres ciudades no ha parado de aumentar. Hoy día fútbol y Cascadia viajan de la mano y lo hacen hasta tal punto que la rivalidad entre estas tres ciudades pasa por ser la más caliente de la Major League Soccer (“MLS”). Fruto de esta creciente rivalidad y avivada por el hecho de la proximidad, Seattle está sólo a tres horas en coche tanto de Vancouver como de Portland, surgió en 2004 el trofeo que se conoce como Cascadia Cup.

Embed from Getty Images

La Cascadia Cup es un trofeo singular en Norteamérica. Para empezar, al contrario que el resto de rivalidades en el mundo del fútbol, la Cascadia Cup implica no a dos sino a tres equipos. Como si de una liguilla se tratara, Vancouver Whitecaps, Seattle Sounders y Portland Timbers, compiten por sumar el mayor número de puntos posibles en los enfrentamientos directos que disputan durante la fase regular de la MLS. El equipo victorioso es quien se alza con este preciado trofeo y lo hace para alegría de unos aficionados que conceden a la Cascadia Cup un valor sentimental muy alejado del que cabría esperar de un título no oficial.

La Cascadia Cup es la rivalidad más intensa de la MLS. Alzarse con el trofeo es un objetivo prioritario para todos los aficionados de la Región

Sin embargo, la singularidad de la Cascadia Cup va mucho más allá de ser sólo una competición entre tres equipos vecinos. El carácter especial de este torneo reside en que se trata de un trofeo hecho por y para los aficionados. Su creación en 2004 no fue cosa de la dirección de estos tres equipos ni de la propia MLS, siendo fruto exclusivamente de una iniciativa conjunta de los principales grupos de animación de Whitecaps (Vancouver Southsiders), Sounders (Emerald City Supporters) y Timbers (The Timber Army). La Cascadia Cup es una competición de supporters, ajena a estamentos formales, y que permanece así a pesar del afán de la MLS por hacerla suya (esta iniciativa chocó con la oposición frontal de sus fundadores). Por ello, como no podía ser de otra forma, el trofeo del campeón no descansa en las vitrinas del club vencedor. Son los aficionados de éste quienes ejercen de orgullosos custodios del mismo hasta el fin de la siguiente edición. En Seattle, por ejemplo, quien quiera hacerse una foto con el trofeo tiene que acercarse al bar donde se juntan los miembros de los Emerald City Supporters

Embed from Getty Images

Hasta la fecha Vancouver Whitecaps es quien más veces se ha alzado con el trofeo, en un total de seis ocasiones, mientras Seattle Sounders y Portland Timbers lo han alcanzado sólo en cuatro temporadas cada uno. Sin embargo, aunque resulte paradójico, es entre estas dos últimas ciudades donde con mayor intensidad se siente la rivalidad de la Cascadia Cup. Tanto los partidos en Providence Park, donde la Timber Army a menudo adorna con espectaculares tifos el recibimiento a sus vecinos del norte, como los encuentros disputados en el CenturyLink Field, donde se han juntado más de 67.000 espectadores para ver un Sounders vs. Timbers, son posiblemente los partidos más intensos de la MLS y un destino futbolístico ineludible para quien quiera entender la pujanza del fútbol en Norteamérica.

Portland y Seattle son dos ciudades con muchas similitudes pero que aprovechan el fútbol para poner de relieve aquello que les diferencia. El deporte rey es su única vara de medir ya que las dos ciudades del sur de Cascadia no compiten al máximo nivel en ningún otro deporte profesional. La orgullosa Portland de finales del XIX y principios del XX se vio pronto superada en tamaño y riqueza por Seattle, la fiebre del oro tuvo mucho que ver con ello, y desde entonces lleva luchando por recuperar su posición de liderazgo en la región. La ciudad de Nike, Intel y Columbia contra la ciudad de Amazon, Microsoft y Starbucks, la ciudad que ganó su primera MLS Cup en 2015, frente a sus rivales de Seattle que un año después, como si no pudieran soportar verse superados por Portland, se alzaron también con su primera MLS Cup. Una rivalidad entre pares que curiosamente tiene a un tercero, Vancouver Whitecaps, como el equipo más exitoso cuando toca hablar de la Cascadia Cup.

Fuente imagen principal: Agencias.

Nuevas Franquicias en la MLS

Nuevas Franquicias en la MLS

El sueño del ascenso de categoría y la pesadilla del descenso rondan desde siempre las mentes de jugadores y aficionados al fútbol. Una temporada mala y te vas a la B, un gran año y das el salto a una de esas muchas ligas patrocinadas por la banca donde el dinero de la TV todo lo inunda. Así se mueve el fútbol y es ésta una máxima interiorizada desde su más tierna infancia por aquellos que enloquecen con el balón en los 5 continentes. Sin embargo, como en muchos otros órdenes de la vida, para esto también hay excepciones. EE.UU y Canadá son ajenos a estos usos y costumbres y no dudan a la hora de plegar los mismos a su afán por corporativizar, haciendo ligas cerradas, todos los deportes profesionales. El fútbol, como era de esperar, no es una excepción.

La Major League Soccer (“MLS”), creada en 1996, es una organización cerrada. Una liga cuyos miembros son intocables y que, salvo la conjunción de fracaso deportivo, financiero y social, disfrutan sine die del derecho a jugar en la máxima competición de fútbol de EE.UU. y Canadá. Las temporadas finalizan sin dramas, no hay descensos y las únicas lágrimas son de alegría y no vienen sólo del equipo que se alza con la MLS Cup sino que también provienen de aquellos clubs que logran incorporarse al selecto grupo de la MLS. Las franquicias de expansión, tal y como se denomina a aquellos clubs que no formaban parte de los 10 equipos que dieron lugar a la primera MLS, obtienen el derecho a jugar en esta liga lejos de los terrenos de juego. Es una labor de despacho, una tarea más próxima a la que desempeñan las ciudades candidatas a ser sede olímpica que a la propia de un club de fútbol que ansía crecer en Europa o Suramérica.

La figura del equipo descendido no existe en la MLS. Es una liga cerrada donde los equipos no temen verse relegados a divisiones inferiores

Actualmente la MLS la componen 22 franquicias, 11 por Conferencia, siendo las 2 últimas en unirse a la fiesta del balón Atlanta United y Minnesota United. El crecimiento de esta liga es claro, no sólo en número de equipos sino también en asistencia a los estadios, donde se ha pasado de una entrada media de 14.000 personas a superar los 22.000 este curso, pero el Comisionado Don Garber quiere ir más allá. El objetivo públicamente anunciado es alcanzar una MLS con 28 equipos pero hay quien apunta a números todavía mayores. Para empezar, el año que viene se contará con una nueva franquicia, Los Ángeles FC (con el mexicano Carlos Vela, por ahora, como fichaje estrella) y también se espera, aunque genera algunas dudas debido a los retrasos en la construcción del nuevo estadio, dar cabida antes o después a la franquicia promovida por David Beckham en Miami. Con éstos dos, ya serán 24 los equipos de la MLS y es precisamente en estos días cuando las dos siguientes ciudades que serán bienvenidas a la liga norteamericana serán anunciadas. Las franquicias 25 y 26 están en juego y por eso es buen momento para explicar qué factores influyen en esta decisión que cambiará, para siempre, la vida de los aficionados al fútbol de dos ciudades de EE.UU.

Columbus, Dallas, Kansas, Washington, New England, Nueva York, Tampa, Colorado, Los Ángeles y San José acogieron a las primeras 10 franquicias de la MLS

Tras un proceso competitivo que incluyó a 12 ciudades ahora son sólo 4 las finalistas y de ellas únicamente 2 serán las elegidas en esta ronda de expansión. Cincinnati, Detroit, Nashville y Sacramento son las urbes que se disputan el honor, y el negocio, de formar parte de la MLS a partir de 2020. El precio a pagar por las candidaturas finalmente seleccionadas está fijado en USD 150 MM, concepto que funciona como una especie de matrícula o coste hundido por pertenecer a la MLS (expansion fee) y cuyo importe hace palidecer a los USD 10 MM que en 2007 pagó Toronto FC por este mismo derecho. Hasta aquí, todas las candidaturas están en igualdad de condiciones siendo factores más subjetivos los que decantan la balanza a favor de unas u otras.

Embed from Getty Images

Históricamente el criterio en el que basaba su decisión el órgano director de la MLS era fundamentalmente geográfico. Aquellos mercados sin explotar comercialmente y donde podía existir una masa de aficionados suficientemente numerosa y desatendida por la MLS eran los buscados para el desarrollo de nuevas franquicias. Así Chicago, Seattle y Philadelphia, Nueva York y más recientemente Atlanta se incorporaron poco a poco, y bajo este criterio de localización, a la MLS vía las franquicias de expansión. Hoy, tras 21 años de MLS, la liga comienza a dar síntomas de madurez y aunque todavía existen mercados que alimentar (especialmente el MidWest) los parámetros por los que se rige la estrategia a corto y medio plazo de la MLS no son estrictamente geográficos.

La experiencia reciente muestra que son las franquicias con una estructura accionarial más poderosa en lo económico y más comprometida con el desarrollo de la MLS las que están haciendo avanzar a la liga. Seattle Sounders, New York City, Toronto FC, Orlando City y Atlanta United son claros ejemplos de clubs que apuestan por la MLS y que no dudan a la hora de invertir importantes cantidades de dinero en sus franquicias. Designated players de nivel mundial (“jugadores franquicias” no sujetos al límite salarial por los que se apuesta como Miguel Almirón (Atlanta United), David Villa (New York City), Sebastian Giovinco (Toronto FC)), soccer specific stadiums (estadios puramente de fútbol como el construido por Orlando City con un coste de USD 155 MM), instalaciones deportivas modernas (Atlanta United invirtió USD 60 MM en las suyas) e inversión en las categorías inferiores son aspectos que diferencian a las franquicias exitosas de las que fracasan y de ello es plenamente consciente la MLS. Por ello, en esta nueva ronda de expansión el peso de la decisión ha migrado desde la localización hacia el compromiso y la capacidad financiera de los propietarios de las franquicias. Se está yendo hacia un modelo que prima el have vs el have not (los que tienen recursos vs los que no los tienen)

La MLS busca franquicias sólidas financieramente y dispuestas a invertir en soccer

La decisión final se espera antes de fin de año y aunque las apuestas están abiertas sí se empiezan a ver candidaturas mejor posicionadas que otras. De forma breve mostramos a continuación las principales fortalezas y debilidades de cada una de las ciudades en lucha por esas ansiadas plazas en la MLS

NASHVILLE I Nashville SC

Fortalezas: Equipo en USL a partir de 2018 (teórica segunda división del fútbol en EEUU y Canadá), estructura accionarial sólida (dueño de Minnesota Vikings – NFL), plan de inversión en estadio propio (USD 275 MM y 27.500 espectadores), apoyo municipal y buena acogida local a los partidos de la Gold Cup disputada este verano (47.622 espectadores)
Debilidades: 3º mercado de TV entre los candidatos

Embed from Getty Images

SACRAMENTO I Sacramento Republic

Fortalezas: Exitoso equipo en la USL (campeón en 2014), estructura accionarial sólida (CEO de Hewlett-Packard, CEO de San Francisco 49ers – NFL, accionista minoritario de Sacramento Kings – NBA, etc.), plan de construcción de estadio propio (inversión privada por USD 226 MM y 20.000 espectadores)

Debilidades: 2º mercado de TV entre los candidatos

CINCINNATI I FC Cincinnati

Fortalezas: Exitoso equipo en USL (record de asistencia en la competición y semifinalista en la Open Cup 2017) y plan de inversión en estadio propio (inversión privada por USD 200 MM y 21.000 espectadores),
Debilidades: Mercado de TV más reducido de entre los candidatos (competencia casi directa con la franquicia existente de Columbus Crew distante en poco más de 100 millas), localización del estadio no definida y apoyo financiero municipal inferior al esperado

DETROIT I Se eligió un nombre, pero tuvo que ser desechado al estar registrado por un equipo amateur

Fortalezas: Estructura accionarial sólida (Familia Ford, Dueños de Cleveland Cavaliers y Detroit Pistons – NBA) y mayor mercado de TV entre los candidatos
Debilidades: Ausencia de planes para estadio propio ofreciendo como alternativa el Ford Field de los Detroit Lions – NFL (65.000 espectadores) y ausencia de equipo en divisiones inferiores

La decisión final no se hará esperar y serán el Comisionado Don Garber y el Comité de Expansión de la MLS, formado por representantes de New England Revolution, Chicago Fire, Columbus Crew, Orlando City y Philadelphia Union, quienes la tomen. Nashville y Sacramento son las ciudades que hoy parten como favoritas pero la MLS mira hacia el futuro, buscando incorporar aquellas franquicias que más puedan aportar al fútbol de EE.UU. y Canadá durante las próximas décadas. En pocas semanas tendremos la decisión final y posiblemente ésta nos ayudará a entender mejor hacia dónde quiere ir la MLS.

Fuente imagen principal: Adidas.

Clásicos de la MLS (III): Derby del Río Hudson

Clásicos de la MLS (III): Derby del Río Hudson

Nueva York ejerce de forma simbólica como capital del mundo del ocio. La ciudad más populosa de Estados Unidos es un escaparate único que dota de proyección mundial a los eventos que allí tienen lugar y, por ello, el deporte siempre ha tenido en la ciudad del los rascacielos a su más fiel compañera. Sólo Nueva York, de entre todas las ciudades de Estados Unidos, cuenta con dos equipos en cada una de las grandes ligas norteamericanas, dejando bien a las claras su papel preferencial en el deporte nacional. Rangers vs Islanders (NHL), Yankees vs Mets (MLB), Giants vs Jets (NFL), Knicks vs Nets (NBA) y City FC vs. Red Bulls en la Major League Soccer (MLS) son las grandes rivalidades que alimentan la pasión de los aficionados neoyorquinos.

La relación de la Gran Manzana con el fútbol se remonta a comienzos de los años 70 cuando el Cosmos de Pelé y Beckenbauer era capaz de juntar a 70.000 personas en el estadio de los Giants (Mick Jagger y Hery Kissinger eran habituales en las gradas The Meadowlands). Arrastrado por el fracaso de la North American League Soccer, este conjunto de ensueño dijo adiós en 1985 no siendo hasta la siguiente década cuando Nueva York volvió a contar con un equipo en la élite del fútbol nacional. En paralelo a la creación de la MLS y al abrigo del gran éxito del Mundial disputado dos años antes en Estados Unidos, nació en 1996 New York / New Jersey Metrostars. La ausencia de rival situó a la nueva franquicia en una posición de dominio absoluto en la ciudad, siendo su evidente potencial de crecimiento el causante de que en 2006 la compañía austriaca de bebidas energéticas Red Bull se hiciera con la propiedad de la misma.

New York / New Jersey Metrostars pasó a llamarse en 2006 New York Red Bulls tras ser adquirido por la multinacional austriaca

Se cambió el nombre, New York Red Bulls, pero se respetó el color rojo característico de Metrostars y se apostó por la franquicia construyendo en 2010 el Red Bull Arena en Harrison (Nueva Jersey), segundo soccer specific stadium más grande de la MLS tras el Stub Hub de Los Ángeles Galaxy. Todo estaba listo para que New York Red Bulls fuera el equipo de todo Nueva York pero la MLS tenía otros planes. De esta manera, y bajo la dirección del Comisionado de la MLS Don Garber, El 21 de mayo de 2013 se anunció que la franquicia número 20 de la liga, ahora son 22, sería New York City FC. Un grupo inversor formado por el fondo de Abu Dhabi propietario del Manchester City y los dueños de los Yankees entraba a formar parte de la MLS y lo hacía desde el corazón mismo de Nueva York. La singularidad de New York Red Bulls tocaba a su fin. La rivalidad estaba servida y la lucha por la hegemonía en la capital del ocio, ya presente en el resto de los grandes deportes, alcanzaba definitivamente al fútbol.

Embed from Getty Images

Un recién llegado a la MLS puede afirmar que New York Red Bulls y New York City son sólo las dos caras de una misma moneda y, hasta cierto punto, no se equivocará ya que el ADN de ambos equipos guarda ciertas similitudes. No en vano, ambos clubs son sólo un eslabón más de corporaciones futbolísticas de enormes dimensiones. Red Bull (Red Bull Salzburg, RB Leizpig, Red Bull Brasil y Red Bull Ghana) y City Football Group (Manchester City, Melbourne City, Yokohama Marinos, Girona y Club Atlético Torque) son grupos empresariales cuyo ámbito de influencia se extiende por diferentes clubs de fútbol localizados en latitudes muy diversas. Sin embargo, y sobre todo para un aficionado de Nueva York, hasta ahí llegan las similitudes entre Red Bulls y City.

Ambas franquicias forman parte de conglomerados deportivos cuyos tentáculos se extienden por diferentes continentes

La incorporación formal de New York City a la MLS tuvo lugar en la temporada 2015, sólo hace 3 cursos, pero escuchando hablar a los aficionados de los sky blue y de los toros parece que el enfrentamiento entre los dos equipos de Nueva York se remontase al principio de los tiempos. El motivo por el que unos y otros han interiorizado de forma tan acelerada sus colores puede resultar sorprendente pero el hecho es que los aficionados más ruidosos de ambas franquicias se profesan una animadversión casi total. Este rechazo tan evidente, pocas veces expresado de forma tan clara dentro del mundo del deporte en Estados Unidos, ha provocado en varias ocasiones altercados violentos sofocados por la intervención de la policía.

Los aficionados de New York Red Bulls se vanaglorian de haber estado siempre ahí y tachan, de forma despectiva, de recién llegados a los vecinos del City. Por ello, y a modo de bienvenida a la MLS, en el primer partido disputado entre ambos conjuntos en territorio de Red Bulls, un fondo del estadio lucía una pancarta que decía “20 años tarde y sin estadio”. Una clara referencia al carácter primigenio de Metrostars y al hecho de que New York City juega sus partidos de prestado en el estadio de los Yankees (New York City es la única franquicia de la MLS que disputa sus encuentros como local en un campo de béisbol). Por contra, y en el proceso de búsqueda de una personalidad propia, imprescindible para cualquier equipo de fútbol, aquellos que viven por y para New York City apuntan que ellos son el único equipo verdaderamente de Nueva York. Afirmación hasta cierto punto razonable ya que al contrario que el Red Bull Arena (Harrison, Nueva Jersey), los de azul ejercen como local en el mismo Bronx siendo éste parte de los 5 barrios originales de Nueva York (five boroughs).

Embed from Getty Images

A pesar de que todavía ni Red Bulls ni City han logrado alzar la MLS Cup ambas conjuntos se posicionan entre las franquicias más poderosas en lo económico. Esa fuerza en los despachos, unida al atractivo que para muchos jugadores internacionales tiene la Gran Manzana, les ha permitido a lo largo de los años articular sus plantillas a través de figuras de renombre mundial como Thierry Henry, Roberto Donadoni y Youri Djorkaeff (Metrostars/Red Bulls) y Andrea Pirlo, Frank Lampard y David Villa (New York City). El hecho de que las dos franquicias formen parte de multinacionales del fútbol y cuenten por tanto con abundantes recursos económicos apuntaría a aficionados tipo similares en el Bronx y en Harrison. Sin embargo, no es así. La masa social de unos y otros se presenta diferenciada de tal forma que los grupos más ultras de los del toro están mayoritariamente formados por descendientes de europeos mientras que en el Bronx abundan aficionados latinoamericanos y de origen polaco. El motivo, no está claro, pero hay quien apunta que la segmentación entre aficionados de uno y otro equipo sigue un patrón similar al existente dentro de Nueva York con el resto de los grandes deportes.

Pirlo, Henry, Villa, Djorkaeff, Lampard…¿quién será la siguiente estrella en llegar a Nueva York?

La elite del deporte de Nueva York está conformada por los Yankees, Knicks, Giants y Rangers y todos ellos emparentan con New York City en, al menos dos aspectos. El primero de ellos es la vinculación existente entre estos equipos y los five boroughs de Nueva York y el segundo el predominio del color azul en sus equipaciones (sin olvidar la relación especial entre Yankees y New York City). Por contra, Mets, Nets, Jets e Isles, históricamente los hermanos pobres del deporte de Nueva York, son los equipos de los suburbios. Equipos alejados de lo que los millones de turistas que inundan Manhattan considerarían Nueva York y por tanto enfrentados a una realidad similar a la de New York Red Bulls cuyo estadio se levanta alejado del Nueva York de las películas. ¿Existirán aficionados de los Mets que apoyen a New York City? Es posible, pero seguro que son los menos aunque en el fútbol nunca se sabe…

El derby del Rio Hudson, como se conoce al enfrentamiento entre estos dos equipos por el rio que separa Nueva Jersey de Nueva York, se ha disputado sólo en diez ocasiones siendo hasta la fecha New York Red Bulls el equipo más victorioso con seis triunfos. Sin embargo, tras un inicio arrollador por parte de los del toro (especialmente sangrante el 0-7 cosechado en el Yankee Stadium en mayo de 2016) parece que las tornas empiezan a cambiar. Los dirigidos por Patrick Viera acumulan, de la mano de David Villa, dos victorias y un empate en los últimos enfrentamientos y esto hace que los aficionados de New York Red Bulls empiecen a tomarse este derbi muy en serio. DC United, histórico rival de New York / New Jersey Metrostars, es un partido importante para ellos (durante años el partido del año para Red Bulls) pero mucho más importante es ganar a los vecinos del New York City. Nueva York puede ser roja o azul, quien se haga primero con la MLS Cup seguro que teñirá la Gran Manzana con sus colores. Este año, por segunda temporada consecutiva, ambos equipos han caído en semifinales de Conferencia por lo que el trono del soccer en Nueva York todavía está a la busqueda de dueño.

Fuente imagen principal: Agencias.

Dallas Tornado, precursores del verano futbolístico

Dallas Tornado, precursores del verano futbolístico

Cruzar la frontera cavando por debajo de la verja que separa Pakistán de la India, salir abucheados de una plaza de toros en Madrid, recibir una goleada en Córdoba, visitar Vietnam en plena guerra, conseguir comida a cambio de balones… La gira del Dallas Tornado en 1967, además de ser la primera de un club norteamericano por Europa, es la mejor de todas con mucha diferencia sobre las que se organizaron después. Incluidas las de plástico, como las que programan hoy día los clubes.

Todo germinó cuando Lamar Hunt, uno de los más grandes promotores del deporte estadounidense y fundador de la antigua NASL (predecesora de la actual Mayor League Soccer), quedó prendado de la final mundialista que en 1966 enfrentó a Inglaterra con Alemania. Maravillado, quería importar semejante generador de pasiones en su país, Estados Unidos. Así que un año después, en su misión por incluir el soccer en el diccionario futbolístico, Hunt fundó el Dallas Tornado (equipo de la ciudad en la que se crió) para convertirlo en un detonador que obligara a expandir el círculo, aquel que dominaban Europa y Sudamérica a partes iguales. Quiso construir el primer “Cosmos de Pelé” pero se le escapó un detalle: no tenía a Pelé.

“En esa época, Dallas solo era conocido por ser la ciudad en la que dispararon a JFK. Sinceramente hasta entonces no había escuchado nada más acerca de ese lugar.” Mike Renshaw, ex jugador del Manchester United, formó parte de la expedición de 1967

Hunt decidió contratar a Bob Kap para encabezar una gira que consistió en disputar 45 partidos en 19 países diferentes durante un periodo de seis meses y medio. Kap, exiliado tras la Revolución húngara de 1954, era entrenador y ex alumno de la Academia húngara en la que estudió junto a un tal Ferenc Puskas. Su asistente Paul Waters había sido el encargado del trabajo de campo; durante los seis meses anteriores a la gira estuvo cruzando la Tierra a lo largo y ancho del globo. Tocó la puerta de intocables clubes y asociaciones mientras el club cazaba “talentos”. Todo un esfuerzo para cerrar la que sería la gira de sus vidas. La media de edad del equipo no alcanzaba la veintena, y el cuerpo técnico carecía de personal médico para prevenir lesiones.

En resumen, en aquel verano del 67′ el Dallas Tornado se lanzó al mundo con el único propósito de darse a conocer, generar marca, y situar el juego en el último cajón de sus prioridades. El equipo lo conformaban ocho ingleses (en su mayoría descartes de la liga inglesa como John Stewart, de quien Bill Shankly se deshizo, o jugadores amateurs como Bill Crosbie, un ex conductor de autobuses que vio un anuncio en el periódico), cinco noruegos, dos suecos, dos neerlandeses y tan solo un americano (Jay Moore). Sí, de 18 jugadores había tan solo un americano. Y sin embargo, la plantilla tenía la firme orden de lucir un aspecto propiamente yankee. “Eran los 60′, plena era hippie, por lo que muchos de nosotros lucíamos pelo largo. Pero Hunt no quería esa imagen para el equipo. Quería tipos altos, fuertes y totalmente afeitados”, comenta Jan Book, centrocampista sueco del equipo.

“Era una locura. Imagínate un grupo de jugadores como nosotros yendo al Irak de hoy en día. Los organizadores no sabían lo que hacían.” John Stewart (Fuente: FourFourTwo)

Tras una primera parada en Niza, el Dallas Tornado bajó a España para jugar un amistoso frente al Córdoba (el equipo andaluz venció 4-0), enfrentamiento que los estadounidenses afrontaban con un “miedo de muerte, ya que nunca habíamos jugado con luz artificial”, admitía Book recientemente. Días antes habían aprovechado el viaje para visitar Madrid, donde presenciaron una corrida de toros que terminó de la peor manera para el equipo texano; en un momento dado el matador lanzó la montera a la zona en la que estaban sentados los jugadores, y estos tuvieron la mala idea de devolvérsela al torero acto seguido, provocando la consiguiente reacción malhumorada del público local. Pero su paso por la capital también tuvo luces; tuvieron la oportunidad de conocer a la plantilla del Real Madrid debido a la relación que unía a Puskas (por entonces en el equipo blanco) con Kap. Un par de victorias después (ganaron al Alcalá y el Coria FC) cruzaron el estrecho de Gibraltar para derrotar al UD Tanger, partido en el que el árbitro llegó a añadir 15 minutos de descuento. La gira por la península ibérica finalizaría con un partido ante el Real Oviedo, contra el que perderían por 4-0.

Embed from Getty Images

En octubre viajaron a Turquía, donde 25.000 espectadores presenciaron en Estambul un Fenerbahce-Dallas Tornado que finalizó 2-2.Un meritorio empate dado que en el plantel otomano jugaba Lefter Kucukandonyadis (considerado por muchos el mejor futbolista turco de todos los tiempos). Una semana después, estando en Atenas, el Dallas sumaría una nueva anécdota que resultaría ser un mito. Teóricamente el Dallas Tornado perdió un avión que debería haber trasladado al equipo hasta Chipre, para jugar allí un nuevo amistoso. Dicho avión estalló en pleno vuelo por un atentado de bomba dejando 66 muertos. “Nunca antes habíamos escuchado nada sobre explosiones en aviones. […] No es cierto que nosotros tendríamos que haber estado abordo de ese avión, pero es igualmente aterrador”, admite Book.

De Chipre a Irán. En el país pérsico disputaron cinco encuentros en seis días, jugando en mínimos (con varios lesionados) y en las peores condiciones (calor, transporte maltrecho, césped impracticable…) en un lugar donde la gente “se moría en la calle”. “Experiencias así no solo nos sirvieron para crecer no como jugadores, sino como personas”, cuenta Book. Sin ir más lejos, el guardameta del Tornado, Odd Lindberg, que posteriormente defendería la portería del IFK Göteborg que dirigió Sven-Goran Eriksson (1979-82), realizaría años después un doctorado en sociología tras ver escenas que en su querida Oslo hubiera sido impensable poder presenciar. “La gira me ayudó a entender a las nuevas culturas. Ninguno de los que conformábamos aquel equipo estaba preparado para ver lo que vimos”.

Tras Irán, turno de Pakistán. 35.000 espectadores se congregaron en Karachi para ver a su selección nacional enfrentarse a aquellos chicos de porcelana. El Tornado venció el primero de los dos partidos (2-1) y perdió el segundo (4-2). Más adelante, de camino a la India, en la frontera varios jugadores (aquellos que no pertenecían a la Commonwealth) se quedaron sin poder cruzar al otro lado de la valla. Aún peor, lo que parecía que iban a ser un par de horas por un tema burocrático de visados, terminó alargándose. “El pueblo en el que estábamos atrapados era pequeño y creo que los habitantes no habían visto a un blanco en su vida. No teníamos comida, así que la gente nos ofrecía pollo y naranjas a cambio de balones”, cuenta Book. Al día siguiente, cuando creían que la espera llegaba a su fin, la desesperación se estiró un poco más. Era medianoche cuando los agentes recibieron el permiso de dejarles pasar, pero el general al cargo del cuartel estaba dormido, así que no tendrían el OK definitivo hasta la mañana siguiente. “Llevábamos 48 horas sin dormir y algunos jugadores estaban enfermos, pero nos avisaron de que si no obedecíamos e intentábamos cruzar la frontera nos pegarían un tiro”. Ante aquella encrucijada y asumiendo el riesgo de dicha amenaza, decidieron romper parte de la cerca y cavar un agujero por el que atravesar todo el equipaje.

Embed from Getty Images

Una vez en la India, el estado físico había pasado a ser el principal aspecto por el que preocuparse. Los resultados (vencieron un partido de siete disputados), menos importantes, fueron consecuentes. Para más inri en el siguiente destino, Singapur, fueron recibidos al grito de “Go Home, Yankees” y “Kennedy Killers” (el comunismo chino latía con fuerza en el país singapurense). Ante 50.000 almas, el equipo estadounidense abandonó el campo “a pedradas”, tal y como recoge la crónica del partido que jugó contra la selección nacional. El encuentro no pudo llegar al minuto 90, y al igual que sus siguientes compromisos en el país, se suspendió. Los jugadores esperaron durante varias horas en el vestuario hasta que los aficionados locales, que esperaban enfurecidos fuera del estadio, se marcharan. Pero el conflicto no acababa aquí. La próxima parada sería una nueva puerta del infierno: Vietnam esperaba.

“Si veis que hay humo blanco ahí fuera, es el enemigo que nos está disparando. Por lo tanto vamos a volar muy alto y aterrizaremos muy rápido.”

La advertencia del piloto del avión era un pequeño esbozo de lo que se iban a encontrar. “Nada más aterrizar vimos las bolsas que utilizaban para guardar los cuerpos de los caídos”, cuenta Bill Crosbie. En los desplazamientos el equipo viajaba en pequeños grupos para evitar ser un blanco fácil para el enemigo. “La situación era surrealista. Estuvimos sentados hablando con las tropas americanas en plena guerra. Nos dijeron que las cosas no iban muy bien”, apunta Stewart. El Dallas Tornado empató por partida doble contra la selección vietnamita y el Saigon. “En el estadio los soldados se encaraban contra los espectadores con armas mientras nosotros jugábamos a fútbol. Era la parte sur de Vietnam, por lo que la gente era más pacífica, pero era una situación extraña”, comenta Crosbie.

“Estábamos mental y físicamente destrozados”. Bill Crosbie (Fuente: The Guardian)

Terminado el calvario, en las últimas semanas antes de la vuelta a casa, el Dallas Tornado se reencontró con la normalidad visitando países como Taiwan, Japón, Filipinas, Australia y Nueva Zelanda. Una vez vuelto al continente americano, y a quince días de inaugurarse la primera temporada de la historia de la NASL, el conjunto texano cerró la gira en Centroamérica (Costa Rica, Honduras, Guatemala) sin conquistar ninguna victoria. Exhaustos, comenzaron -y finalizaron, dicho sea de paso- la liga en un estado de forma desconsolador. A la derrota por 6-0 de la primera jornada le seguiría una retahíla de desastres incontrolables (el Tornado venció 4 de los 32 partidos que jugó, con una diferencia negativa de 81 goles al término de la competición). La experiencia “podría haber ido mejor, pero si tuviera que ir de nuevo mañana, lo haría”, confesaba Stewart. En sus palabras y en la de sus compañeros de viaje se advierte un cambio vital en un grupo humano precursor que, con la pelota como excusa, asentaron las primeras bases modernas del verano futbolístico.

Fuente imagen principal: The Nutmeg News.

Clásicos de la MLS (II): Derby 401 (desde Toronto)

Clásicos de la MLS (II): Derby 401 (desde Toronto)

Encontrar justificación para un viaje a Canadá no resulta difícil. Una vez que se vence la pereza asociada a la lejanía y al consiguiente gasto asociado al desplazamiento, Canadá es un destino que difícilmente resultará anodino.  Naturaleza desbordante, ciudades cuidadas hasta el más mínimo detalle y lugareños percibidos como parientes lejanos a los que nos sentimos culturalmente muy próximos. Eso, y mucho más, convierte a Canadá en un destino inmensamente atractivo. Si bien, para gustos están los colores, y siempre hay quien encuentra motivos adicionales, por mucho que éstos no aparezcan en las guías de viaje, por los que pisar el país de la hoja de arce. ¿Canadá y fútbol? ¿En serio? ¿Por qué no?.

Los clásicos de la MLS, uno a uno, en Underground Football

Canadá nunca se ha llevado demasiado bien con el fútbol. De hecho, su última participación en un Mundial se remonta a 1986 y, como bien puede atestiguar Benito Floro, ex seleccionador nacional de Canadá, tampoco el Mundial de Rusia 2018 contará con su presencia.  Sin lugar a dudas se trata, en lo que al fútbol masculino se refiere, de una nación menor (la selección femenina alcanzó la medalla de bronce en las dos últimas Olimpiadas). ¿Cuántos aficionados al fútbol puede nombrar a uno o dos jugadores canadienses? Pocos. Sin embargo eso no significa que el fútbol en Canadá no exista. Al contrario, es un deporte en claro crecimiento y que, de la mano de la participación de 3 equipos canadienses en la Major League Soccer (“MLS”) y de una población cada vez más abierta al mundo, va camino de coger una relevancia sustancialmente mayor. No en vano, el deporte más practicado por la juventud en Canadá es el fútbol, desplazando a entre otros el hockey sobre hielo, deporte nacional por antonomasia, el beisbol y el baloncesto.

La selección másculina de Canadá no ha estado presente en un Mundial desde 1986 y tampoco estará en Rusia 2018

Un poco por ese afán de entender qué hace que un canadiense se vuelva loco por el fútbol y otro poco por ganas de sentir en primera persona cómo de diferente se ve un partido en San Mamés y en el BMO Field, decidimos poner rumbo a Toronto. Allí, justo donde hace un año se decidió el título de la MLS, queríamos presenciar el conocido como Derby de la 401. Toronto FC y Montreal Impact, las dos principales ciudades del Este de Canadá frente a frente, anglófonos contra francófonos,  Giovinco contra Piatti… En definitiva, la repetición en fase regular del brutal partido que el curso pasado llevó a Toronto FC a disputar su primera MLS Cup tras derrotar a Montreal Impact por 5-2.

Hace 10 o 20 años comprar entradas para un partido en otro continente hubiera sido tarea titánica pero hoy día esto no es un problema. Entrar en la página web de Toronto FC, seleccionar partido, elegir asientos y ya las tienes en tu ordenador. En menos de 15 minutos garantizas tu presencia en la grada del BMO Field de Toronto. El precio, para los que vivimos y sufrimos el coste del acceso al fútbol en España, es muy asequible. Por 32 dólares canadienses (poco más de 21 euros) teníamos nuestro sitio en la tribuna principal. Vivir la Major League Soccer en directo y hacerlo además viendo al considerado por muchos como el mejor equipo de la historia de la competición frente a sus rivales de Montreal Impact era sin duda un planazo.

El Derby de la 401 enfrenta a Toronto FC y Montreal Impact. A pesar de tratarse de una rivalidad joven su intensidad es reflejo de la escasa afinidad existente entre los habitantes de ambas ciudades

Toronto, como la mayoría de ciudades de Norteamérica, vive por y para sus equipos deportivos. Toronto Maple Leafs (hockey), Toronto Blue Jays (beisbol), Toronto Raptors (baloncesto) y Toronto FC (fútbol) son en mayor o menor medida el orgullo de una ciudad que la revista Rolling Stone catalogó este año como posiblemente “the next great sport city in North America”.  El último gran título para la ciudad vino de la mano de los Toronto Blue Jays, en 1993 vencieron en las series mundiales de beisbol, pero la ciudad va a más y el curso pasado tanto Toronto FC (subcampeón de la MLS) como los Raptors (finalista en la Conferencia Este) y los Blue Jays (subcampeón de la Liga Americana, equivalente a la final de conferencia) contribuyeron a alimentar la pasión que en Toronto sienten por sus equipos. En este entorno  llegó el día de partido y desde primera hora decidimos lucir por la ciudad nuestra recién adquirida camiseta de Toronto FC.

Embed from Getty Images

No esperábamos una marea de camisetas rojas desde primera hora, a fin de cuentas el partido era en miércoles, pero sí que guardábamos la esperanza de que los aficionados de Toronto FC se dejasen sentir por la ciudad durante el día. No pudimos estar más equivocados. Una señora con la camiseta de Toronto FC y un señor con una gorra fue todo el color rojo que vimos por la mañana y teniendo en cuenta que en Norteamérica el uso de gorras está a la orden del día, no parecía un gran botín. Eso sí, al entrar en un bar a pedir la clave del wifi, previa consumición por supuesto, y gracias tanto a mi inglés como a la camiseta de Toronto FC, llamé la atención lo suficiente como para tener la suerte de mantener una apasionada charla sobre fútbol y Toronto con un aficionado local. Él estaba sorprendido de que alguien que puede disfrutar de la liga española fuese a Toronto a ver fútbol y yo no podía entender que, a pesar de las buenas críticas que la prensa especializada está haciendo de él, me dijera que la clave de Toronto FC no está en Sebastián Giovinco (54 goles y 37 asistencias en sus 3 temporadas) sino en el español Víctor Vázquez, recién llegado a la MLS de la Liga MX. Le sorprendió tanto nuestra presencia que hasta nos presentó al dueño del bar…

Toronto ha crecido animando a Maple Leafs (hockey), Blue Jays (beisbol) y Raptors (baloncesto) pero desde hace unos años ha asimilado también como propio a su franquicia en la MLS  

En Norteamérica, al contrario de lo que sucede en la mayoría de ciudades en Europa, un buen número de los llamados soccer specific stadiums (estadios construidos fundamentalmente para la práctica del fútbol) suelen estar localizados fuera de los núcleos urbanos. El motivo es evidente, son estadios más o menos nuevos y el suelo en el centro es escaso y caro. Si bien, Toronto se puede decir que es casi una excepción a ello. El BMO Field no está en el centro pero pudimos llegar a éste por medio de un agradable paseo de 30 minutos por la orilla del Lago Ontario. Esta accesibilidad, sin duda, ayuda a arrastrar a más aficionados al fútbol pero, aun así, éstos siguen en desventaja frente a los muy céntricos Rogers Centre (hogar de Toronto Blue Jays) y Air Canada Centre (hogar de Toronto Raptors y Toronto Maple Leafs). Posiblemente por ello, y por la coincidencia de horario entre los partidos de Toronto FC y Toronto Blue Jays, la zona turística estaba poblada de las camisetas azules del equipo de beisbol local.

El BMO Field, al igual que buena parte de la ciudad de Toronto, surge junto al Lago Ontario. Allí, soportado por una estructura de tubos que a ojos de alguien no experto en construcciones resulta algo endeble (de hecho ésta no para de tambalearse cuando la afición local decide animar golpeando sus pies en el suelo) surge el conocido como Estadio Nacional de Canadá. Levantado en 2007 y con una capacidad actual de 30.226 espectadores, el Bank of Montreal Field (curioso que un banco originario de Montreal bautice el estadio de sus rivales de Toronto) es el hogar tanto de Toronto FC como de Toronto Argonauts de fútbol canadiense. Propiedad de la Ciudad de Toronto y de hierba natural, el BMO Field ha sido sede del mundial de fútbol sub 20 de 2007 y ha visto sobre su césped, entre otros, al Real Madrid entrenado por Manuel Pellegrini en 2009. Se trata de un estadio con características similares a las de muchos de los otros estadios de la MLS. Dos tribunas elevadas flanqueadas por fondos más bajos en los que se concentran buena parte de los aficionados más ruidosos.

La mayoría de los soccer specific stadiums tienen capacidad para entre 20.000 y 30.000 espectadores situándose el BMO Field, tras la última ampliación, ligeramente por encima de estas cifras

Embed from Getty Images

Tal y como ocurre en todo el deporte norteamericano, el partido entre Toronto FC y Montreal Impact comenzó con el himno canadiense entonado desde cerca del área técnica por un varón de buenos pulmones. A un español esto le suena raro pero no dejó de ser muy emotivo ver el respeto con el que el público se puso en pie y acompañó, a capela en muchos momentos, el apasionado himno conocido como O Canada (precisamente en 2017 se cumplen 150 años de la fundación de Canadá). El fútbol, a pesar de ser un muchos aspectos el lenguaje más universal que existe, se entiende y se vive de diferentes maneras en función del sitio y Canadá no podía ser una excepción. Estábamos ante un derby, un partido que en Europa o en Latinoamérica hubiera hecho que el estadio estuviera hasta la bandera desde mucho antes del comienzo y que los ojos de los aficionados brillasen como sólo lo hacen en los días más especiales, sin embargo habíamos viajado a Canadá y aquello era distinto.

Como si se tratase de una película de cine en Madrid y los primeros diez minutos fuesen para visualizar trailers aburridos, con el pitido inicial el estadio apenas superaba la media entrada y no fue hasta aproximadamente el cuarto de hora cuando los allí reunidos superamos los 28.000 espectadores.  El ritmo pausado con el que tomaron su asientos fue, de alguna manera, motivo de castigo ya que en cuestión de 10 minutos los visitantes ganaban 0-2. De esta forma daba comienzo un partido loco que finalizó con sorprendente victoria de Montreal Impact por 3-5. Era la primera derrota de la temporada en casa de Toronto FC, al que las bajas de sus estrellas Sebastian Giovinco, Jozy Altidore y, cómo no, Víctor Vázquez, le impidieron ser suficientemente competitivos frente a los liderados por el argentino Ignacio Piatti.

La liturgia del aficionado al fútbol cambia mucho de un lugar a otro y el aficionado canadiense está todavía lejos de ser tan apasionado y crítico como el de otras latitudes

90 minutos dan para mucho. Ver fútbol, comerse un hot dog y hacer un análisis concienzudo de todo lo que rodea un partido es posible en esa hora y media. El público que nos rodeaba en la tribuna era mayoritariamente caucásico, rara vez superaba los 50 años y, me atrevería a decir, que se situaba en una escala social media-alta. Muchos de ellos portaban camisetas del equipo local, no acompañada de ningún otro elemento decorativo bien sea banderas o bufandas, y disfrutaban del partido con una tranquilidad sorprendente. Que Toronto FC recibía un gol en propia puerta nada más comenzar, no pasa nada. Que Toronto FC recibía cinco goles en casa, ni un atisbo de protesta. Y eso sí, cada vez que los suyos se acercaban a la portería rival emoción máxima como si el resultado global no les llevase al más hondo desánimo. La calma era tal que a más de uno y de dos el cuarto gol de Montreal Impact les pilló en la cola de algún puesto de comida sin que por ello estos amagasen con darse la vuelta o farfullaran algo sobre el delantero rival. Sin lugar a dudas, otra forma de ver y sentir el fútbol (al menos durante la fase regular, concepto muy arraigado en Norteamérica pero poco generalizado en el mundo del fútbol).

El futuro del fútbol en Canadá se presenta ilusionante. Es cierto que hay limitaciones pero su creciente repercusión mediática, el poder económico de sus franquicias en la MLS, la presencia en el país de jugadores de renombre como Sebatian Giovinco y Didier Drogba (hasta el año pasado en Montreal Impact), una base social joven y fiel y una selección nacional que empieza a dar síntomas de un futuro más prometedor animan a pensar que Canadá tiene mucho que aportar al mundo del fútbol en la próxima década.

Fuente imagen principal: Vaughn Ridley (Getty Images)