El despertar del fútbol femenino en México

El despertar del fútbol femenino en México

El fútbol femenil (o femenino) en México ha tenido una historia de altibajos. En los setenta, cuando se disputaron los dos primeros mundiales femeniles (no oficiales), el tricolor obtuvo un tercer lugar, en 1970, y un subcampeonato, en 1971, frente a un récord de asistencia en el Estadio Azteca, sede del torneo. A pesar de ello la emoción se dispersó pronto y la Federación Mexicana de Fútbol (FMF) relegó a las mujeres. Sin una liga profesional, su participación en el fútbol estaba limitada a dos opciones: ligas amateur, donde a veces buscaban un espacio entre los equipos masculinos, o, si tenían manera, salir al extranjero a buscar oportunidades. De ahí, a la expectativa de ser consideradas para representar a la selección femenil.

En los setenta, cuando se disputaron los dos primeros mundiales femeniles, el tricolor obtuvo un tercer lugar, en 1970, y un subcampeonato, en 1971, frente a un récord de asistencia en el Estadio Azteca, sede del torneo

Por eso, el anuncio de la creación de la Liga MX Femenil, en diciembre de 2016, representó un punto nuevo para el fútbol en México: por primera vez en la historia se abriría un circuito profesional para las mujeres futbolistas del país, que a lo largo del tiempo han demostrado su calidad a nivel nacional e internacional. 16 de los 18 equipos de la liga varonil accedieron a participar, creando un equipo femenil que estaría compuesto al menos de 21 mujeres, todas mexicanas. Cuatro de las jugadoras debían ser menores de 17 años y el resto menores de 23, con excepción de dos de categoría libre. A inicios del 2017 se llevó a cabo la Copa Femenil MX como preámbulo del torneo de liga, con 12 equipos participantes. La liga logró generar suficiente interés en la afición, que respondió bien al primer torneo, en parte gracias a la difusión que cada uno de los clubes dio a sus equipos femeniles, y a la transmisión por televisión de varios de los partidos.

Para el Clausura 2018, que finalizó hace días, la liga se afianzó más en el gusto de los aficionados. La final, que enfrentó a Monterrey contra Tigres en una repetición del derby regiomontano ocurrido en la final del torneo varonil, rompió el récord de asistencia para un partido de clubes, con 51,211 aficionados en el Estadio BBVA Bancomer. Al tiempo que en México la Liga MX Femenil crece poco a poco, en Europa las jugadoras mexicanas destacan por sus éxitos. Aunque no son las únicas representantes, Charlyn Corral y Kenti Robles en España, y Stephany Mayor en Islandia, dejan ver que el fútbol femenil mexicano tiene potencial para aspirar a ser potencia.

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Charlyn Corral se acostumbró a jugar en su infancia con equipos masculinos, aprovechando que su padre era entrenador de equipos amateur. Su talento llamó la atención de federativos que la acercaron a la Selección Nacional, con la que debutó apenas a los 13 años; sin embargo, la falta de oportunidades en su país y una oferta de la Universidad de Louisville, en Estados Unidos, la llevaron a emigrar. Tras ser diagnosticada con síndrome compartimental, una enfermedad neuromuscular que le provocaba intensos dolores, Charlyn llegó a pensar en el retiro. La operación para sanar la dolencia la alejó por varios meses del balón, pero el regreso marcó para ella un punto de inflexión en su carrera.

“Gracias a la operación me convertí en jugadora profesional. Me ayudó mi mentalidad. Antes era niña tímida, pero el futbol me ayudó a sacar el carácter que no pensé que tenía”, compartía a la Revista Proceso a principios de este año. Después del trago amargo le llegó la oportunidad de jugar en Europa, con el Merilappi United de Finlandia, en su primera experiencia profesional. Con solo ocho partidos en el Merilappi, Corral se vio frente a una nueva oportunidad para jugar en Europa: el Levante UD de la Liga Femenina Iberdrola buscaba sus servicios. La mexicana accedió a fichar por el equipo valenciano, al que llegó sin mucha expectativa; a pesar de tener experiencia en cinco mundiales, tres sub-20 y dos de selección mayor, su paso en el fútbol femenil profesional era mínimo. El inicio fue difícil para Corral, pero una vez que se adaptó se volvió imparable. 22 goles en su primera temporada la ubicaron en el segundo puesto de la pelea por el Pichichi y 20 tantos en la segunda campaña la mantuvieron en el top 4 de goleadoras en la Liga Iberdrola. La tercera fue la vencida para Charlyn, que consiguió el Pichichi, primero en la historia para una mexicana, en la temporada 2017-18 tras marcar 24 goles.

Mientras Corral se convertía en la mejor goleadora en la historia del Levante UD femenil, Kenti Robles era pieza clave para el bicampeonato del Atlético de Madrid

Mientras Corral se convertía en la mejor goleadora en la historia del Levante UD femenil, Kenti Robles era pieza clave para el bicampeonato del Atlético de Madrid. Con 11 años jugando en España, Robles es una de las mexicanas con más experiencia y títulos en el Viejo Continente. Kenti debutó con 18 años en el Espanyol, tras pasar cuatro años en cantera, obteniendo un título de la Copa de la Reina; en 2011 fue fichada por el Barcelona, con el que logró un tricampeonato de liga y el bicampeonato de la Copa. En 2015 volvió al Espanyol, pero su paso fue breve tras llegar a un acuerdo con el Atlético de Madrid.

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Con las colchoneras, Robles obtuvo el título de liga en las temporadas 2016-17 y 2017-18; en esta última disputó 2.326 minutos en 27 partidos, convirtiéndose en titular indiscutible en la lateral derecha. Javier Villacampa, entrenador del Atleti, previo a un partido de Champions femenil, era claro respecto a Robles: “No tengo inconveniente en decirlo, es la mejor lateral de la Liga”.

En Islandia, Stephany Mayor se ha erigido como la estrella del Þór/KA de la primera división de aquel país, donde comparte vestidor con Blanca Sierra y Natalia Gómez Junco. La delantera, que llegó para la temporada 2017, resultó fundamental para que su equipo se coronara en septiembre del año pasado por segunda vez en su historia. Mayor se convirtió en la goleadora del Þór/KA, con un gol suyo ayudando a definir el título en la última jornada; reconocida como la mejor jugadora del 2017, en abril de este año fue clave para los triunfos en la Copa de la Liga y la Supercopa islandesa.

De acuerdo a la FIFA, más de dos millones de mujeres juegan al fútbol en México. Actualmente hay poco más de once mil niñas registradas ante la Federación Mexicana de Fútbol (FMF). Aunque aún hay retos grandes, como los bajos salarios o la falta de patrocinadores, la creación de la Liga MX femenil y las destacadas participaciones de las mexicanas en Europa son motivo de esperanza para el crecimiento del fútbol femenil mexicano.

Fuente imagen principal: Posta.mx.

David contra Goliat

David contra Goliat

Resulta obvio escribirlo pero en el deporte los grupos que triunfan son los que más talento reúnen. Al principio de los tiempos, cuando el profesionalismo en el fútbol era una quimera, el talento disponible se limitaba a lo próximo, lo cercano y ahí acababa todo. No había manera ni de imaginar cómo de diferente sería todo si en lugar de depender del fallón portero del barrio, contaras entre los tuyos con el espigado arquero del pueblo vecino. Si nacías acá, jugabas acá. Esas eran las reglas. El talento, por tanto, se convertía en algo relativo, dejaba de ser un valor absoluto para depender exclusivamente del nivel de los que te rodeaban. Hoy, sin embargo, ese paradigma ha sido volteado una y otra vez y el resultado, dirán muchos, ha sido muy positivo para el fútbol

¿Qué hubiera sido del Real Madrid sin Di Stefano? ¿Cambió la historia del Nápoles con la llegada de Maradona? ¿Cuántos ingleses hay en la plantilla del Manchester City campeón de la Premier League? El fútbol es un fenómeno global, un lenguaje universal que vertebra culturalmente buena parte de este mundo, y que como tal, abrazó la ausencia de fronteras antes que nadie. El fútbol está abierto al talento extranjero y por tanto ya no basta con ser gallego para jugar en el Celta de Vigo.

Las fronteras en el fútbol hace mucho tiempo que se eliminaron. El mercado del fútbol es global

Por todo ello, resulta de sentido común que los equipos, en la medida de sus posibilidades económicas, recurran por igual al jugador de casa y al que viene de lejos. El talento sí es ahora un valor absoluto, existe el jugador objetivamente bueno, y auto limitarse fingiendo fronteras donde no las hay, escapa a cualquier razonamiento sosegado. Si bien, siendo esta una realidad de difícil contestación, resulta llamativo que a pesar de todo hoy día haya quien renuncie deliberadamente a este derecho y todavía se aferre al jugador de la tierra. No son muchos los equipos profesionales abanderados de esta filosofía, pero sea por romanticismo o por singularidad, éstos merecen un sitio preferente en el corazón de los que aman este deporte.

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Athletic Club de Bilbao, Chivas de Guadalajara y El Nacional de Ecuador constituyen hoy la última reserva del anacronismo en el fútbol. Sus filosofías basadas en el jugador doméstico constituyen un contrasentido en un mundo en el que los bienes, las personas (si su valor económico es suficiente) y la información viajan constantemente de un continente a otro sin restricciones aparentes. ¿Qué mueve a estos clubs a auto limitarse geográficamente? ¿Qué les lleva a renunciar a competir en plena igualdad con el resto de equipos? Cada uno de ellos tiene sus motivos pero en todos se percibe una constante, el orgullo por lo propio y el fuerte enraizamiento del club en la comunidad local.

En pleno siglo XXI todavía hay equipos que sacrifican competitividad a cambio de jugar únicamente con jugadores nacionales

El Athletic Club de Bilbao, “un caso único en el fútbol mundial” tal como lo definió el diario L’Equipe en los años 60, constituye la versión más reduccionista y quizás más pura del fútbol doméstico. Desde 1911 sus filas se han nutrido exclusivamente de jugadores nacidos o formados futbolísticamente en el País Vasco (español y francés) y Navarra. Motivado inicialmente por exigencias federativas y perpetuado hoy como seña de identidad del club rojiblanco, la política del Athletic Club de Bilbao hace que únicamente cuente con un mercado potencial, incluyendo a la totalidad de la población, ligeramente superior a los tres millones de personas. A pesar de esos escasos mimbres, el conjunto vasco tiene el honor de ser junto a Real Madrid y FC Barcelona uno de los tres equipos que siempre ha estado en la primera división del fútbol español. Asimismo, a pesar de la sequía de títulos de los últimos treinta años (con anterioridad sumó 24 Copas del Rey y 8 Ligas), en 2015 se alzó con la Supercopa de España. Los leones, tal y como se les conoce cariñosamente, abrazan con entusiasmo y con éxito su llamada filosofía de cantera en la Liga española, uno de los entornos competitivos más complicados del panorama futbolístico mundial.

El Club Deportivo Guadalajara, más conocido como las Chivas de Guadalajara, es el segundo equipo más laureado del fútbol mexicano donde compite de tú a tú con su archirrival Club América. Contar exclusivamente con jugadores mexicanos, sólo pueden jugar en las Chivas aquellos profesionales nacidos y seleccionables por México, es su principal característica y dota al equipo rojiblanco (comparte colores con el Athletic Club de Bilbao) de una personalidad única. Este hecho, y lógicamente los numerosos títulos acumulados, le convierten sin duda en el equipo favorito de los aficionados mexicanos quienes, además, siempre han visto a los de Guadalajara en primera división. Las últimas décadas no fueron exitosas para las Chivas de Guadalajara pero el curso pasado la suerte pareció cambiar para el llamado “rebaño sagrado” con la obtención del título del Clausura de 2017. En 2018, a pesar del bajo rendimiento en el torneo doméstico, los de Guadalajara se acaban de alzar con la Liga de Campeones de la Concacaf donde han vencido a Toronto FC, considerado el mejor equipo de la historia de la Major League Soccer. El equipo de Guadalajara compite en un entorno muy exigente ya que el reglamento de la liga mexicana permite a los equipos incluir en sus convocatorias hasta un total de 9 jugadores extranjeros.

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El Nacional de Ecuador representa en el país andino un concepto parejo al de las Chivas de Guadalajara en México pero con un matiz nacionalista quizá más acentuado. El equipo rojo, fundado en 1964, únicamente cuenta con jugadores ecuatorianos estando esta característica directamente relacionada con su vinculación con las fuerzas armadas del país. El patrocinio por parte de esta institución y el hecho de que sus socios sean miembros activos o retirados de las fuerzas armadas dota al conjunto de una personalidad especial. El Nacional de Ecuador es el tercer conjunto con más títulos en el fútbol nacional, el único bi-tri (campeón de forma consecutiva tres veces en dos periodos diferentes), y en términos de afición es el cuarto club más querido en Ecuador. El carácter “puro criollo” es una máxima inquebrantable del club de Quito pero esta temporada, de forma totalmente involuntaria, éste vio quebrada su tradición tras admitir uno de sus jugadores, Rinson López, que era colombiano y no ecuatoriano como afirmaba su pasaporte. La expulsión del jugador fue fulminante pero la mancha en el expediente del Club Deportivo El Nacional siempre estará presente.

Contra toda expectativa, los 3 equipos que renuncian a jugar con extranjeros han resultado campeones en los últimos años

A lo largo de los años también otros equipos abrazaron planteamientos de vuelta al jugador doméstico, si bien, su apuesta no tuvo la misma continuidad. Real Sociedad de San Sebastián (España), Deportivo Saprissa (Costa Rica), Steaua de Bucarest (Rumanía), Real Sociedad de Tocoa (Honduras) y Malavan FC (Irán) son igualmente exponentes de una lucha por la vuelta a los orígenes que, a pesar de no consolidarse, sí muestra que el romanticismo lucha por hacerse hueco en el fútbol actual. Se trata de una opción limitante y que lleva a una lucha desigual, es cierto, pero, como escribió mejor que nadie el periodista Jon Uriarte refiriéndose al Athletic Club de Bilbao, se trata de una opción, la de elegir ser David cuando todos quieren ser Goliat, que posiblemente permite vencer menos pero ganar más.

El último engaño de Xabi

El último engaño de Xabi

Llevo pensando en este día desde hace meses. Qué escribir, con qué comparar. Y me alegra afirmar que no estoy a la altura. Nadie lo está. Intentar homenajear a Xabi Prieto es como retar a Zeus con un tirachinas. Acabé convenciéndome mil veces con que había dado con las líneas adecuadas, como miles han sido los rivales que confiaron en robarle el balón con tan solo meter el cuerpo. Y tanto ellos como yo fracasamos. Xabi Prieto se burló del fútbol ignorando sus esquemas, los de hace diez años y los de ahora. La razón es que él nunca entendió de épocas, porque impuso sus propias reglas incluso en los campos de minas que esperan en la Segunda División. 

Llevo pensando en este día desde hace meses. Qué escribir, con qué comparar. Y me alegra afirmar que no estoy a la altura. Nadie lo está. Intentar homenajear a Xabi Prieto es como retar a Zeus con un tirachinas

Siempre marcó el ritmo de lo que le rodeaba, redefinió la velocidad del regate y se burló de la estrategia a balón parado. Su remate en el primer palo contaba casi con la misma fiabilidad que los lanzamientos desde el punto de penalti. Por cierto, si alguien se pregunta por qué utilizo el tiempo pasado es porque ya le estamos echando de menos. Su carrera siempre la asocié con ‘Telegraph Road, una de mis favoritas. Mark Knopfler, como Xabi, ignoró lo establecido (la canción dura 14 minutos) para representar la perfección en su disciplina. Su letra, además, narra el amanecer de una nueva era, el inicio de una comunidad que comienza con un hombre solitario en mitad de un páramo. Un mensaje de esperanza y un lugar del que, con sus centros, también partió Prieto para devolver a la Real Sociedad a su sitio histórico.

Hay quien piensa que ganando un título, o peleándolo, el ’10’ hubiera tenido un final acorde al número de su dorsal. A mí, en cambio, me gusta pensar que su retirada es parte de su forma de ser y de jugar; cuidadoso, comedido, y comprometido con la causa más importante: hacer feliz al aficionado txuri-urdin. Tres ejes vitales de un capitán que por primera vez en su carrera no ha podido cumplir con el último de ellos. De pronto asumir que su fútbol tenía fecha de caducidad ha sido un primer y último engaño del que todo realista nunca querría haber despertado. 

Fuente imagen principal: Agencias.

España y Asturias, históricos del fútbol mexicano

España y Asturias, históricos del fútbol mexicano

El fútbol llegó a México a finales del siglo XIX. Como en gran parte del mundo, su arribo a tierras mexicanas se dio gracias a migrantes británicos, que se organizaron para fundar los primeros clubes deportivos. En la primera década del siglo XX el balompié ganó relevancia en la Ciudad de México y pronto expandió su influencia en zonas del centro y occidente del país, gestándose las primeras ligas del país.

La influencia española, presente en casi cada aspecto de la vida diaria del mexicano, no tardó en aparecer en el fútbol. En 1912 un grupo de cinco migrantes españoles fundaron el Club España en la Ciudad de México; Francisco Arias, Ramón Lanza, Francisco Gómez Alonso, Pedro Bargay y Rafael Hernández fueron los encargados de dar vida al nuevo equipo, con poco presupuesto, pero con la firme intención de convertirlo en motivo de orgullo para la comunidad española en México.

En 1912 un grupo de cinco migrantes españoles fundaron el Club España en la Ciudad de México; Francisco Arias, Ramón Lanza, Francisco Gómez Alonso, Pedro Bargay y Rafael Hernández fueron los encargados de dar vida al nuevo equipo

A través de un sistema de socios, el equipo hispanista comenzó a recabar fondos para el desarrollo de sus instalaciones. Su ingreso a la Liga Mexicana se dio casi de inmediato tras ser fundados, y un año después de su ingreso lograron ganar su primer título, al que le siguieron otros tres de forma consecutiva. Rápidamente el Club España ganó adeptos en la Ciudad de México y se convirtió en uno de los equipos más populares de la liga. Con tan solo siete años de existencia, el Club España acumulaba cinco títulos de la Liga Mexicana y tres de la Copa Tower; en las canchas encontraba poca resistencia de los rivales y en las tribunas los asistentes crecían en número torneo tras torneo. Como prueba de su éxito recibió en 1919 el título de ‘Real’ por conducto del Rey Alfonso XIII, dos años antes que el Real Madrid.

El cuadro albinegro dio pie a que otras comunidades del país ibérico asentadas en México crearan sus propios representativos. El Asturias, el C.D. Euzkadi, el C.F. Aurrerá, el Centro Deportivo Español, el Club Cataluña y el Iberia de Córdoba Sporting Club fueron algunos de los clubes que participaron en la Liga Mexicana antes de su profesionalización en 1943; con excepción del Asturias, que por momentos desafió el poderío hispanista, todos los demás conjuntos tuvieron poco éxito en el fútbol mexicano.

El Asturias, el C.D. Euzkadi, el C.F. Aurrerá, el Centro Deportivo Español, el Club Cataluña y el Iberia de Córdoba Sporting Club fueron algunos de los clubes que participaron en la Liga Mexicana antes de su profesionalización en 1943

El caso del conjunto asturiano llama la atención porque representó el primer obstáculo para el dominio del Club España. Fundado en 1918 por tres jugadores que dejaron las filas hispanistas, el Asturias fue rechazado en su intento por ingresar a la Liga Mexicana, en parte por presión del España; ante esta decisión sus fundadores, José Menéndez, Ángel Díaz y Antonio Martínez, crearon la Liga Nacional, en la que participaron cinco equipos y el Asturias, y donde se dejó la entrada gratuita al público con el fin de ganar partidarios. La decisión hizo mella en la Liga Mexicana, que al poco tiempo decidió aceptar al Asturias como nuevo miembro, no sin antes enfrentar a tres de los equipos participantes en el torneo, incluyendo al Pachuca, campeón en ese momento. Los españoles triunfaron en los tres compromisos y con ello se dio la aprobación de su ingreso en el ahora llamado Campeonato de Primera Fuerza, o Liga Mayor, lo que llevó también a que se disolviera la Liga Nacional.

Con la entrada del Asturias se originó un clásico entre españoles. Los nuevos miembros de la liga obtuvieron su primer título en el torneo 1922-23 y tres Copas Eliminatoria de forma consecutiva, aunque después de eso entraron en una sequía. Por su parte, el España continuó cosechando títulos, donde destaca, irónicamente, su triunfo frente al Asturias en el Torneo Centenario, disputado en 1921 como parte de los festejos por el 100 aniversario de la culminación de la Independencia de México.

Entre los nombres destacados que vistieron los colores del España se encuentran Gaspar Rubio, El Mago, jugador que destacó en las filas del Real Madrid; el vasco Isidro Lángara, quien marcó 105 goles y obtuvo dos títulos de goleo en tres temporadas con la camiseta albinegra; Luis Pirata Fuente, primer futbolista mexicano que jugó en Europa, con el Racing de Santander; José Manuel Moreno, el Charro, considerado uno de los mejores jugadores en la historia del fútbol argentino, además de Horacio Casarín, Raúl Cárdenas y Antonio La Tota Carbajal, considerados leyendas del fútbol mexicano.

En 1943 se oficializó la Primera División de México, formalizando una liga que ya tenía tintes de profesional. El primero torneo profesional, en la campaña 1943-1944, finalizó con un empate en puntos entre el España y el Asturias

Los años pasaron y el España continúo como rival a vencer, aunque la irrupción de nuevos equipos amenazaron su reinado. En 1943 se oficializó la Primera División de México, formalizando una liga que ya tenía tintes de profesional. El primero torneo profesional, en la campaña 1943-1944, finalizó con un empate en puntos entre el España y el Asturias, por lo que se llevó a cabo un duelo para definir al campeón. En partido único, el Asturias triunfó 4-1, coronándose como el primer campeón del fútbol mexicano en su etapa profesional. La profesionalización vio un incremento en el número de equipos, pero también disminuyó el apoyo hacia los cuadros de origen español. Para 1950, el España y el Asturias tomaron la decisión de abandonar la liga bajo el pretexto de problemas económicos, aunque José Luis Lamadrid, jugador del cuadro hispanista, confesó que el trasfondo de su salida tenía tintes políticos, después de disputar un par de duelos amistosos con una selección alternativa española, y en medio de una tensión diplomática ente el pronunciamiento mexicano en contra del régimen franquista.

La gente lanzó cojines en el estadio ahora llamado Azul, uno le pegó a (Horacio) Casarín y hubo molestia de ambas partes. Había una cena por parte de la colonia española a la que el general Núñez prohibió al equipo mexicano asistir. Fue el pretexto para que un representante del General Franco solicitara la retirada de los equipos Asturias y España del futbol mexicano”, compartió Lamadrid en entrevista para el diario Excélsior acerca del motivo que originó la salida de dos clubes icónicos.

El saldo final para el club España fue de catorce títulos del liga y cuatro copas mexicanas, incluyendo una liga y una copa en el periodo considerado profesional, lo que lo convierte en el club más ganador en la historia del fútbol azteca. El Asturias, por su parte, obtuvo tres campeonatos de liga y ocho de copa. Ambas instituciones derivaron en centros sociales, culturales y deportivos que hoy en día prevalecen, bajo el nombre de Club España y Centro Asturiano de México, respectivamente. Aunque para ellos el fútbol profesional es algo del pasado, ambos clubes atesoran en sus instalaciones los recuerdos de aquellas épocas donde fueron pieza clave para lo que hoy comprende el fútbol mexicano.

Fuente imagen principal: Futbolnostalgia.com.

Chamartín 1939

Chamartín 1939

El Metropolitano y el Vicente Calderón son los lugares donde generación tras generación los aficionados del Atlético de Madrid se han sentido en casa. Son emplazamientos que en el corazón de todo colchonero desprenden un latido especial, una sensación de hogar, de reunión de familia a la búsqueda de un objetivo común que no era otro que arropar a los jugadores que defendían sus colores. Sin embargo, lejos de esos focos de cariño y de nostalgia, aparecen también dos estadios que en sus inicios contribuyeron de manera capital a engrandecer la figura del club fundado por estudiantes bilbaínos. El primero de ellos, el Estadio de Vallecas y el segundo, el más sorprendente de los dos, el viejo Estadio de Chamartín, hogar por aquel entonces del Madrid CF (desposeído de la condición de Real en la II República y cuyo título no recuperaría hasta 1940).

Atlético de Madrid y Real Madrid mezclan mal por eso hoy costaría asimilar que uno u otro jugasen como local en campo del máximo rival. Si bien, el contexto en el que se encontraba España, y el fútbol por extensión, al finalizar en 1939 la Guerra Civil era uno muy diferente al actual. El Atlético de Madrid de 1939, llamado por aquella época oficialmente Athletic Club (la coletilla “de Madrid” se añadía coloquialmente para diferenciarle de su homónimo bilbaíno), era un equipo cuya supervivencia era un incógnita y que por lo tanto, ante la urgencia de la situación, tomó medidas y decisiones extraordinarias que posteriormente se mostraron muy acertadas.

La rivalidad entre Atlético de Madrid y Real Madrid no hizo más que avivarse tras el fin de la Guerra Civil. El Madrid de la postguerra compaginó el hambre con la pasión por el deporte rey

En 1936, en la última liga disputada antes de la Guerra Civil, el conjunto rojiblanco descendió a segunda división tras perder frente al Sevilla en el encuentro definitivo. El penalti de Chacho, lanzado a falta de 5 minutos para el final, se fue directo al palo de la portería defendida por Eizaguirre y con él acabó la andadura del equipo de la capital en primera división. 3 años después, una vez finalizada la contienda nacional y estando próxima la reactivación de la competición liguera, el Athletic Club de Madrid era un equipo prácticamente desahuciado. En segunda división, con una plantilla compuesta únicamente por 6 jugadores, con sólo 125 socios, adeudando más de de 1 millón de pesetas y sin estadio donde disputar sus encuentros como local, el panorama era desolador. Ni el Stadium Metropolitano, hogar del conjunto rojiblanco entre 1923-1930 y cuyo abandono fue impuesto por el Comité Nacional de Fútbol al ser utilizado también como canódromo y pista de motociclismo, ni el Estadio de Vallecas, sustituto del Stadium Metropolitano, eran opciones aceptables. El primero de ellos al estar prácticamente derruido tras ser primera línea de combate en la guerra y el estadio vallecano por carecer del césped exigido por la Federación de Fútbol tras haber hecho las veces de campo de prisioneros franquista tras la caída de Madrid.

El futuro del que hoy es uno de los clubs más laureados de España no dependía de una sola acción sino de la concatenación de muchas buenas decisiones. La primera, y posiblemente la que hizo que todo cambiara, fue la decisión de fusionar el Athletic Club de Madrid con el Aviación Nacional. Éste último era el equipo del ejercito del aíre, surgido durante la Guerra Civil en Salamanca, y aglutinaba en sus filas a un ramillete importante de jugadores profesionales que habían sido militarizados. La fusión de ambos equipos dio lugar al Athletic-Aviación Club y fue muy beneficiosa para los dos. A los colchoneros les permitió poner fin tanto a sus penurias económicas (el ejercito del aíre subvencionaba esta actividad deportiva y le daba acceso a transporte preferencial en una España en ruinas) como a sus desdichas deportivas (el Aviación Nacional aportó jugadores de nivel a pesar de que algunos de éstos todavía contaban con contrato en vigor con otros equipos). Por el lado de la escuadra militar, la fusión supuso el acceso directo de ésta a segunda división, sin pasar previamente por categorías regionales tal y como le exigía la Federación de Fútbol. Antes de juntarse con el Athletic Club de Madrid el ejercito del aíre sondeó también al Madrid CF y al Nacional de Madrid pero fue finalmente el club rojiblanco quien mejor encajó con las necesidades y requisitos del Aviación Nacional.

La cercanía al poder político hizo que durante algunos años el Athletic-Aviación Club fuese considerado el equipo del Régimen. En 1947 la vinculación del equipo colchonero con el Ejército del Aire finalizó pasando a llamarse Club Atlético de Madrid

Consolidadas las finanzas del equipo colchonero, la segunda división se presentaba como una categoría menor. Un golpe de mala suerte, o mejor dicho varios impactos de cañón, habían inhabilitado también el Estadio Buenavista en Oviedo lo que hizo que su plaza en primera división quedara temporalmente vacía. Osasuna y Athletic-Aviación Club aspiraban a ocupar la misma y para ello recurrieron a favores debidos tras la Guerra Civil. Los navarros por su adhesión temprana y entusiasta al golpe militar y los rojiblancos por su reciente vinculación con el ejército victorioso. Finalmente, fue el fútbol el que felizmente hizo de juez y en un partido disputado en Valencia el Athletic-Aviación Club certificó su ascenso a primera división. Los astros se habían alineado en beneficio del equipo de Madrid y ahora sólo faltaba encontrar estadio.

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Wanda Metropolitano, actual estadio del Atlético de Madrid

La apuesta por el Estadio de Vallecas era clara pero replantar el césped y acondicionar el graderío no era cuestión de días. Por ello, la opción resultante, y de alguna manera la única posible, resultó ser el viejo Estadio de Chamartín. De esta forma, la casa blanca, con capacidad para 15.000 personas, pasaba a acoger durante la liga 39-40 los partidos que como local disputarían tanto el Madrid CF como el Athletic-Aviación Club. La condición impuesta por la directiva del Madrid CF fue sólo una. Los socios del Madrid CF tendrían acceso gratuito a los partidos que el equipo rojiblanco disputase en Chamartín. Esta única condición no era muy gravosa en lo económico pero resultó tremendamente dañina en lo emocional.

Pitos, abucheos e insultos por parte del supuesto respetable acompañaron cada uno de los partidos del Athletic-Aviación Club en Chamartín. El ambiente era tal que en un encuentro contra el Betis dos jugadores del equipo supuestamente local fueron amonestados económicamente por dirigirse de forma indecorosa hacia el público. Aquello no era sostenible y hasta la Federación Castellana de Fútbol emitió el siguiente comunicado intentado rebajar tensiones por el bien del deporte rey: “Este apasionamiento de alentar al tercero en discordia cuando su triunfo no beneficia ni indirectamente al nuestro y la hostilidad al equipo de casa en beneficio exclusivo del visitante, infiere grave daño al fútbol regional (castellano)”.

Jugar de local es siempre una ventaja, si bien el Athletic-Aviación Club nunca logró estar cómodo en el viejo Estadio de Chamartín. A pesar de ello, su casillero de puntos no paraba de crecer

Jugar jornada sí jornada no en casa del máximo rival no resultó tarea fácil para el club rojiblanco pero a pesar de ello los puntos seguían acumulándose en su casillero. Bien por la buena dirección desde el banquillo del “Divino” Zamora o bien por la calidad y férrea disciplina de la plantilla (Francisco Vives, primer presidente del club tras la Guerra Civil, indicaba que “…al ser militares o asimilados sus jugadores, no cabían discusiones de ninguna clase…”), la liga 39-40 iba camino de convertirse en la primera del hoy llamado Atlético de Madrid. Sin embargo, a falta de dos encuentros para el final del campeonato, cuando su ventaja era de 2 puntos con respecto a Madrid CF y Sevilla FC, una derrota en Vigo sembró de desesperanza al equipo del ejercito del aíre. En la última jornada, si el Sevilla FC igualaba el resultado del Athletic – Aviación Club, el título viajaría a Andalucía.

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Ricardo Zamora, primer gran portero del fútbol español y entrenador después del Athletic-Aviación Club

El cara y cruz final tendría lugar el 28 de abril de 1940 en dos escenarios separados por más de 400 kilómetros pero en encuentros disputados de forma simultánea. Alicante, donde el Hércules CF recibía al Sevilla FC y Madrid, donde el equipo rojiblanco se enfrentaría al Valencia CF, serían testigos finales de un torneo de máxima igualdad. La primera liga del Athletic-Aviación Club parecía alejarse y una derrota tan dolorosa sería aun más difícil de soportar entre las chanzas y risas de aquellos que de mala fe acudirían a Chamartín. Entonces, como si de una señal de esperanza se tratase, las obras de acondicionamiento del Estadio de Vallecas (plantación de césped incluido) llegaron a su fin. Mendigar en campo ajeno se había acabado, el equipo dirigido por el ex portero Ricardo Zamora podría por fin disputar un partido como local delante de los 25.000 espectadores que, ahora sí, estaban en disposición de llenar Vallecas.

Ante su público el Athletic-Aviación Club hizo los deberes imponiéndose por 2-0 al Valencia CF pero esto no era suficiente. A la misma hora, al menos de forma teórica, había comenzado el encuentro en Alicante y sólo el empate o la derrota del Sevilla FC darían su primer campeonato liguero a los rojiblancos. En 1940 en una España de post guerra las comunicaciones fallaban con frecuencia y así sucedió en esta ocasión. En Vallecas el fin del partido no se celebró, se imaginaban un Sevilla FC campeón, pero cuando la conexión telefónica se recuperó los gritos de alegría llenaron los pulmones de los aficionados rojiblancos. El equipo herculino había empatado a 3 con el club hispalense y el trofeo de campeón de liga, contra todo pronóstico, pasaba a ocupar un sitio preferencial en las entonces pobres vitrinas del Athletic-Aviación Club.

1939 marcó un antes y un después para el Atlético de Madrid. La posguerra más dulce que ningún aficionado colchonero podía haber imaginado tuvo lugar aquel lejano año, en el que en menos de ocho meses se pasó del abismo de la desaparición al éxito del campeonato

1939 marcó un antes y un después para el Atlético de Madrid. La posguerra más dulce que ningún aficionado colchonero podía haber imaginado tuvo lugar aquel lejano año, en el que en menos de ocho meses se pasó del abismo de la desaparición al éxito del campeonato. Y todo, de principio a fin, incluido el título que los rojiblancos revalidaron el curso siguiente, se logró jugando como local en el viejo Estadio de Chamartín y en el Estadio de Vallecas. Dos campos habitualmente alejados de la mitología colchonera pero, que de alguna manera pueden afirmar sin miedo a equivocarse, que con ellos sí empezó todo para el Atlético de Madrid.

Fuente imagen principal: Los 50.

Aitor Núñez: “La charla del descanso nos hizo soñar ante la Real Sociedad”

Aitor Núñez: “La charla del descanso nos hizo soñar ante la Real Sociedad”

Aitor Núñez (Madrid, 1987) se ha recorrido media España a lo largo de su trayectoria en 10 clubes diferentes y ha jugado como visitante en la otra media. Empieza a ser un veterano tras conocer de primera mano las tres primeras categorías del fútbol español. Actualmente está viviendo una de las época de mayor foco mediático dentro de su carrera merced a la machada del Lleida en Anoeta y a su indispensable participación en esta con el gol que comenzaría la remontada.

Te tocó marcar contra la Real en Copa. ¿Fue uno de los mejores momentos de tu carrera?

Estaba en ese momento algo enfadado porque íbamos perdiendo la eliminatoria, y veía que habíamos hecho cosas mal, errores que nos había llevado a tener la eliminatoria casi imposible. El gol nos dio reacción y nos demostró que teníamos fútbol para dar un susto a toda una Real Sociedad. Uno de los mejores momentos y sin duda el gol más importante también.

Ahora parece que estáis en la cresta de la ola, pero has tenido momentos complicados. ¿Cómo se vive un playoff de descenso como el que jugaste con el Eldense?

En el fútbol se viven situaciones muy cambiantes en apenas 3 o 4 semanas, pues imagínate de una temporada a otra. Es mi única experiencia cerca de un descenso en Segunda B, pero la recuerdo con mucho cariño. Me abrieron la puerta en Elda cuando salí por la puerta de atrás del Hércules. Y nuestra lucha por seguir en la categoría la recordaré siempre porque hicimos un vestuario de grandes amigos con muy pocos recursos económicos, y gracias a Ruben Albés, el entrenador de aquel equipo que nos metió a todos en la cabeza que íbamos a lograr el objetivo. No lo recuerdo tampoco como una etapa de mucho sufrimiento. Disfruté mucho esa etapa aunque era una situación cerca del descenso.

Aitor Núñez, sobre su temporada en Majadahonda: “Nadie hubiera apostado por nosotros ni casi para mantener la categoría”.

Vienes de jugar un playoff para ascender con el sorprendente Rayo Majadahonda. ¿Cómo viviste aquello? Debió ser doblemente especial debido a tu pasado en el club.

Llegue en mi segunda etapa al club gracias a la confianza de Antonio Iriondo, que sigue manteniéndola y es mutua. Es un gran entrenador. No estábamos en las quinielas previas ni cerca del playoff. Nadie hubiera apostado por nosotros ni casi para mantener la categoría, pero el míster y el cuerpo técnico confiaban mucho en su idea atractiva de fútbol y su mensaje desde el comienzo de la temporada es que podíamos ser hasta campeones si creíamos en ese fútbol. La muestra es nuestro playoff y la marcha del Rayo Majadahonda esta temporada que es magnífica. Yo me considero canterano del Rayo Majadahonda y ese club es también mi casa, así que jugar allí un playoff fue algo estupendo.

Llegaste a jugar en el Guadalajara tras su descenso administrativo. ¿Cómo era el ambiente dada la situación que estaba padeciendo el club?

En mi temporada no se notaron demasiados problemas económicos. Ahora mismo sí que viven muchos problemas y parece que les está costando enderezar el rumbo a la directiva. Aprovecho para mandar un saludo y muchos ánimos a la afición alcarreña porque siempre me han tratado con cariño y sé que sufren mucho por ver a su club en esta situación.

Aitor Núñez: “Cuando rueda el balón te centras en tu trabajo y el fútbol es igual en todas las categorías”.

Llegaste a vivir incluso un debut en Primera jugando varios partidos. ¿Cómo lo recuerdas?

Lo recuerdo perfectamente. Debuté en un Tenerife – Athletic que además vencimos 1-0 en la isla. Creo que nunca he pasado más nervios que en las horas previas a ese partido sabiendo además que iba a jugar, me lo dijo el entrenador días antes. Pero es verdad que ya en el calentamiento y cuando rueda el balón te centras en tu trabajo y el fútbol es igual en todas las categorías, solo que el rival es mejor y tienes que estar más concentrado. Mi debut en primera con el Rayo Vallecano también lo recuerdo, porque fue contra el Barça de Messi y Guardiola.

¿Cómo es el tu día a día siendo jugador de 2ºB?

Yo tengo la suerte de haber jugado en Primera, Segunda y Segunda B. Pero en la división de bronce me considero como un futbolista profesional. Es muy parecido todo a cualquier compañero que está en primera, salvo por el salario claro (risas). Pero el futbolista, sea cual sea la división vive casi 24 horas por y para el fútbol. Me hace gracia la gente que se piensa que ser futbolista es fácil, no ven todo el esfuerzo y el día a día. Está claro que somos unos privilegiados porque nuestro hobby es nuestra profesión, pero de verdad tiene sacrificios que sólo los familiares, nuestras parejas y gente muy cercana puede ver.

Has estado en varios equipos de la categoría. ¿Cómo es estar en el Lleida en comparación?

El Lleida tiene una estructura de club grande. Con un estadio de superior categoría sin duda, y unos buenos recursos. Creo que puede estar al nivel de cualquier equipo de Segunda B y preparado sin duda para un ascenso. Lo que más me gusta y más me trasmite es la ambición. Es un club que no quiere excusas y que es muy exigente.

El Lleida ha sido un club con problemas económicos estas últimas temporadas. ¿Ahora mismo ves la situación saneada? Al menos por la parte que te toca.

Hace años tocó una muy mala época no solo para el Lleida Esportiu, si no para muchos equipos de Segunda B. Incluso muchos han bajado de categoría o desaparecido que es peor. Al final los clubes con la nueva AFE tienen que pagar porque de lo contrario se meterían en problemas. Este año en el aspecto económico está siendo tranquilo y el club da un aspecto de estar saneado.

Aitor Núñez, sobre el recibimiento de la Real como rival: “Nos llevamos una pequeña desilusión […] pero al final nos tocó el gordo”.

Cuando os toca la Real en Copa, ¿se recibe con ilusión o con la espinita de haberos podido enfrentar a uno de los grandes?

Sin mentirte, nos llevamos una pequeña desilusión. Queríamos uno gordo y nos tocó quizás el que teníamos último en preferencia. Pero al final nos tocó el gordo, vivimos un momento mágico en Anoeta y pudimos lograr una machada muy difícil de ver.

El descanso en Anoeta marcó un punto de inflexión en el partido. ¿Seguíais motivados a pesar del resultado o fue trabajo del míster seguir haciéndoos creer?

Yo creo que durante algún momento del partido más de uno pensamos en que no nos metieran muchos más goles. En el descanso Gerard Albadalejo estuvo muy bien. Dijo que nos planteáramos hacer un gol y ganar la segunda parte. Toda la eliminatoria olvidada para ganar un minipartido de 45 minutos. Esta charla y el marcar dos goles tan seguidos nos hizo soñar.

Ahora os toca el Atlético de Madrid. ¿Era el rival que se quería en el vestuario? Personalmente sería tu rival predilecto dado que tienes pasado allí.

Del vestuario tengo constancia que era uno de los favoritos. Nada más hay que ver cuando salió en el sorteo que todos aplaudimos y nos pusimos muy contentos. Yo quería el Real Madrid o el Atleti, muy por encima del Barça por ejemplo. El Atleti tiene todos los alicientes para mi. Uno de los cinco mejores equipos del mundo, un exequipo mío donde empecé a ser profesional, jugar en el Wanda que debe ser el mejor estadio de España ahora mismo… Imagínate.

Llegados a este punto, ¿os ponéis metas más altas en esta Copa o con la experiencia de haber llegado a octavos es suficiente?

Nada es imposible, y menos con la experiencia de Anoeta. Cuando esté muy complicado algún momento en el fútbol, me acordaré de que no creo que me encuentre una situación peor que en el descanso en Anoeta. Nosotros nos planteamos la eliminatoria para disfrutarla, para ver nuestro campo lleno hasta la bandera, pero este Lleida Esportiu solo sabe disfrutar compitiendo en un partido de fútbol, y sabemos que un tanto por ciento de opciones de pasar claro que tenemos.

¿Cómo ves el nivel del Grupo III?

Desde hace varios años es el grupo más difícil con diferencia. Echas un vistazo a los equipos que hay y antes del comienzo ves que hay por lo menos 10 equipos que su objetivo es hacer playoff. Mallorca, Elche, Hércules, Atlético Baleares, Lleida, Llagostera…. Equipos que están en playoff siempre o que han estado en Segunda hace menos de cuatro años. Además los filiales como Villarreal o Valencia son muy fuertes y siempre se cuelan sorpresas como Cornellà o este año Ontinyent. Es un grupo superigualado.

Aitor Núñez: “Da un poco igual el grupo que tengas que en los playoffs tienes que ser también el mejor de los 80 equipos”.

Habiendo estado el año pasado en el Grupo II, ¿difiere mucho del III? Ya sea en calidad de equipos, instalaciones, estado y tipo de césped, etc.

Cada grupo tiene características diferentes. Yo he jugado en todos los grupos y ya llevo bastante años en esto…En el Grupo III como te decía hay mucha competitividad, mucho nombre de clubes que están casi obligados a ascender a una categoría que “le corresponde”. Son equipos muy completos. Creo que en el Grupo IV, quizás por características de la zona, Andalucía sobre todo, se ven más individualidades. El Grupo II era difícil. La Comunidad de Madrid está creciendo mucho en los últimos años, las últimas temporadas los madrileños somos un ejemplo de cómo hacer crecer un club. Alcorcón o Leganés están asentados en el fútbol profesional, más los grandes que estaban ya como Real Madrid o Atleti por supuesto pero también Rayo Vallecano y Getafe. Y ahora vienen fuertes también Fuenlabrada y Rayo Majadahonda, por ejemplo. Además en este grupo estaban los vascos que son muy competitivos y quitan puntos a cualquiera. Conozco todos bien y podría analizar incluso cómo han ido variando en los últimos 10 años. Recuerdo el grupo I cuando jugaba precisamente en el filial del Atlético de Madrid que estábamos encuadrados aparte de con los madrileños con los gallegos y asturianos y con nada menos que 7 equipos canarios. Ahora han decrecido mucho ese número y cada año las Islas Canarias cuentan con un solo representante o ninguno. Cada grupo se caracteriza por una cosa, pero la Segunda B es tan difícil porque además, luego tienes que jugar unos playoff aún más difíciles. Da un poco igual el grupo que tengas que en los playoff tienes que ser también el mejor de los 80 equipos.

Mirando la tabla parece que estáis en tierra de nadie, pero un par de partidos buenos o malos y la situación cambiaría drásticamente. ¿Miráis hacia arriba o de momento solamente pensáis en salvaros del descenso?

Hemos tenido unos últimos meses malos en cuanto a resultados. Yo veo que somos un equipo competitivo, incluso superiores a muchos de nuestros rivales. Es verdad que hemos empatado demasiado y no sumar de 3 en 3 te deja en tierra de nadie. Pero en un grupo tan igualado todavía hay mucho que decir. Ahora no te voy a decir que vamos a terminar en playoff, nuestro objetivo es exactamente lo que dices, ganar dos o tres partidos seguidos. Dentro de un mes quizás estemos otra vez de lleno en la pelea por el playoff, o lo mismo en abril estamos también metidos en esas posiciones o muy cerca. De momento queremos enderezar el rumbo y ganar los partidos más próximos de liga, y el objetivo te lo vuelvo a responder cuando me vuelvas a preguntar dentro de un par de meses.

Foto de portada: @Lleida_Esportiu