El despertar de Bruno Xadas

El despertar de Bruno Xadas

Son los clubes más laureados de Portugal quienes reciben mayores elogios por su trabajo formativo, con total merecimiento. Tanto Sporting CP como Porto y Benfica cuentan en su haber con una mina de la que no dejan de brotar auténticos diamantes, pero más allá de las principales academias también hay vida. Miembros tan célebres de una clase tan prometedora como es la de 1997 (Gonçalo Guedes, Rúben Neves o Renato Sanches son algunos de sus rostros más visibles) han ocupado cientos de portadas gracias a sus apariciones en escenarios muy exigentes. Al tiempo que estos jóvenes daban sus primeros pasos, en el norte de Portugal se cocina a fuego lento un chico muy especial, de quien hablan auténticas maravillas.

Bruno Xadas ha recibido el premio a su excelente pasada temporada. Ahora es un miembro del primer equipo a todos los efectos

Tras dar sus primeras patadas al balón en el Milheiroense, club con localización en Aveiro, a algunos kilómetros del Área Metropolitana de Oporto (su lugar de residencia), ingresó en las categorías del Porto en 2008 para cumplir allí los dos años siguientes de su formación. No le llegaría la oportunidad de unirse al Sporting de Braga hasta 2014, tras llegar procedente del Sanjoanense, otro club modesto del Área Metropolitana de Oporto. Futbolísticamente, el momento en el que su carrera comienza a adquirir otra dimensión mayor es durante el transcurso de la temporada 2016/2017, donde exhibió un gran fútbol. Once goles y siete asistencias, alternando la posición de mediocentro con la banda, le hicieron un fijo en los planes de Abel Ferreira.

El actual entrenador del Sporting de Braga es, probablemente, el nombre que marca la evolución de Xadas durante los últimos dos años y en su camino hacia la élite. Aproximadamente a finales del mes de abril, Jorge Simao, anterior inquilino del banquillo gverreiro, presentó su renuncia. El elegido para relevarle no fue otro que el mismo Ferreira, quien dirigía en aquel momento al equipo B. No fue el único que recibió la oportunidad del ascenso; Bruno Xadas acompañó a Ferreira en su nueva aventura. Aterrizaba en el primer equipo durante la recta final de la temporada con tan sólo 18 años.

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Acostumbrado a desenvolverse en el carril central, ya fuese como mediocentro en una zona de mayor exigencia o más adelantado en las inmediaciones del área, Xadas ha demostrado ser una alternativa real para ocupar el costado derecho. Tiene la complexión física necesaria para el rol: es ágil, tiene un físico un tanto liviano y cuenta con una gran capacidad de asociación, características que le acompañan desde esos primeros días como dueño del círculo central. También dispone, en su repertorio, de las armas necesarias para desequilibrar y poner desborde: acostumbra a elegir la opción más coherente, quiebra fácil y de manera que tampoco le lleve demasiado tiempo ejecutar la acción. Hay ciertos momentos en los que, al verle jugar, da la impresión de estar presenciando un partido de Bernardo Silva, salvando un poco las distancias, debido a las similitudes en su apariencia física y varios gestos técnicos sólo al alcance de los verdaderos jugones.

Es ágil, tiene un físico un tanto liviano y cuenta con una gran capacidad de asociación, características que le acompañan desde esos primeros días como dueño del círculo central

Como suele ocurrir con los futbolistas de un corte como el de Xadas o similar, parte con desventaja ante jugadores más físicos, aunque sus 179 centímetros de altura invitan a ser optimista respecto a sus posibilidades en el juego aéreo, teniendo una altura aceptable pero un nivel bastante pobre a la hora de rematar un córner o un envío por alto como para poder ser considerado una amenaza. Se encuentra mucho más cómodo siendo la otra cara de la moneda, sirviendo él esos centros y poniendo en marcha las acciones a balón parado. Fuera de aquí, existen ciertos déficits que sí deben ser tenidos en cuenta pero que, sin embargo, no llegan a influir negativamente en su evolución como los mencionados anteriormente: su trabajo de cara al gol, ser capaz de finalizar también los ataques con mayor acierto… etc. Situación, en definitiva, muy común en chicos de su edad, que aún necesitan curtirse a base de minutos y horas de entrenamiento. Queda mucho camino por recorrer, pero lo que tiene el Sporting de Braga es, sin duda, un talento con el suficiente margen como para crecer y alcanzar cuotas mayores. Todo un diamante en bruto.

Fuente imagen principal: Fifa & FPF (Página web SC Braga)

Redescubriendo a Grimaldo

Redescubriendo a Grimaldo

Lo normal en los torneos internacionales de categorías inferiores es quedarse prendado de ese futbolista de menos de 22 años al que ves por primera vez. 2012 y el Europeo sub19 de Estonia podrían servir como ejemplo. En dicha ocasión, el público español pudo presenciar los primeros coletazos de una serie de grandes talentos que hoy en día se encuentran en la memoria de todos. Dichos talentos tienen nombres y apellidos: Jesé Rodríguez, Deulofeu, Óliver Torres, Kepa Arrizabalaga… Dentro de ese grupo también se encontraba Álex Grimaldo, eclipsado en cierta medida por todo el talento que acumulaba España del centro del campo en adelante. Pero ya entonces, con sólo 16 años, entraba por la vista de cualquiera. Un lateral con pasado valencianista, pero muy marcado por las directrices impuestas en La Masía.

En el Europeo sub19 de 2012 España destacó con talentos como Jesé Rodríguez, Deulofeu, Óliver Torres, Kepa Arrizabalaga… Dentro de ese grupo también se encontraba Álex Grimaldo, eclipsado en cierta medida por todo el talento que acumulaba España del centro del campo en adelante.

Tras evolucionar a pasos agigantados, su desarrollo se vio interrumpido con la misma brusquedad que solía acortar distancias con respecto al primer equipo del Barcelona. Las lesiones hicieron acto de presencia: condicionaron su manera de jugar y mermaron sus capacidades en cierta medida. Tales sucesos, unidos a una serie de circunstancias externas a él mismo, le llevaron a abandonar la que había sido su casa desde hacía varios años. Un desenlace que años atrás hubiera sido impensable. Por la irrisoria cantidad de 1.500.000 millones de euros, Grimaldo emigró a Lisboa para jugar en el Benfica. Ha llovido desde entonces. Pues bien, hoy su situación es bastante distinta a la de entonces. Para Rui Vitoria se ha convertido en un hombre clave dentro de sus planes, obteniendo el protagonismo que puede demandar un futbolista de su misma proyección y edad. A diferencia de otros jugadores, que a su llegada necesitan un periodo de adaptación determinado, a él ha bastado con año y medio para llamar la atención en las grandes ligas. Más de un interesado ha reservado su asiento o ha acudido eventualmente en el Estadio Da Luz para verle en acción, incluido Pep Guardiola. Posiblemente uno de sus mayores admiradores.

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En sus inicios, Álex Grimaldo era la representación más fiel de un carrilero que alguien podría imaginar. Hoy en día, no ha perdido su vocación ofensiva, pero contribuye de manera distinta al ataque de su equipo. Mezcla de maravilla con el resto de centrocampistas, comportándose como un interior más en determinadas ocasiones. Lee y elige brillantemente cuándo debe incorporarse al ataque, dobla a su par cuando la situación se lo pide e intenta desbordar si la ocasión le es favorable. Encaja con el prototipo de jugador ágil y habilidoso. Del mismo modo puede repercutir negativamente en Grimaldo su físico (un tanto liviano) y sus 1’71 centímetros de altura. Aunque no pueda aportar defendiendo a balón parado, sí que puede sumar en el caso contrario, con un golpeo de balón en el pie izquierdo que le convierte en un lanzador de faltas formidable.

En sus inicios, Álex Grimaldo era la representación más fiel de un carrilero que alguien podría imaginar.

Ha demostrado grandes cosas en su corta estancia en Lisboa, pero su mejor fútbol está aún por llegar. En ocasiones, ver jugar a Grimaldo es algo similar a vislumbrar la punta de un iceberg que se intuye gigantesco. Es imposible adivinar si los problemas físicos anteriormente mencionados volverán a hacer acto de presencia con mayor o menor frecuencia, pero mientras el caprichoso destino lo permita, los aficionados del Benfica podrán seguir disfrutando y viendo crecer a un lateral de auténtico nivel. Mientras en Barcelona tratan de mirar hacia el futuro intentando olvidar lo que perdieron en el pasado, ahora en Lisboa se frotan las manos, sabedores del diamante que tienen entre manos. En el resto de Europa, gracias a la Champions League o a los clásicos portugueses ligueros, el nombre de Álex Grimaldo empieza a grabarse en la memoria de algunos, al igual que pudo sucederle a un aficionado español cualquiera, ya fuese desde Estonia o desde la televisión, en aquel mes de julio de 2012.

Fuente imagen principal: PATRICIA DE MELO MOREIRA (AFP/Getty Images)

Gelson Martins, nuevo talento en Alcochete

Gelson Martins, nuevo talento en Alcochete

La academia del Sporting lleva siendo una referencia en Portugal desde varias generaciones, tanto por el crecimiento futbolístico, como por la evolución humana que experimenta un jugador en sus primeros pasos como futbolista profesional. Se trata de un proceso que se repite con bastante frecuencia. En este caso en concreto, la importancia de que el método de desarrollo se ejecute con éxito es aún más vital si cabe, mayormente por el corte de futbolista que busca el club de la capital: un jugador individualista en términos de juego, que tenga esa pizca de maldad y valentía. Todo ello a sabiendas de que cualquier cosa puede enseñarse, salvo el talento.

Siendo el último miembro de una lista de jóvenes portentos que tiene a los jugadores de banda como rostros más visibles a nivel mundial como Cristiano, Nani, Quaresma, Futre o Luis Figo, Gelson Martins ha irrumpido con fuerza en el fútbol portugués. Tras crecer en las diversas secciones del club al mismo tiempo que quemaba etapas en las categorías inferiores de Portugal, en 2015 Jorge Jesus le ayudó a dar el salto al primer equipo. Pero la oportunidad que necesitaba para poder convertirse en alguien importante para el juego del equipo tuvo que esperar.

Tras la marcha de Joao Mario, Gelson Martins enlazó una serie de actuaciones de gran nivel. Se presentó como el nuevo líder ofensivo del equipo.

Finalizando el verano de 2016, Joao Mario formalizaba su marcha al Inter, y el Sporting perdía un activo valioso para su juego. Fue entonces cuando, tras los primeros meses de competición, Gelson enlazó una serie de actuaciones de gran nivel. Jorge Jesus se deshacía en elogios hacia él, haciendo hincapié en el error que suponía catalogarle como un jugador de futuro o una joven promesa. Había llegado para quedarse, su equipo jugaba cada vez mejor y sus exhibiciones individuales comenzaron a ser el pan de cada día. No importa el escenario, si en frente está el Real Madrid o el Porto. Igualmente deja todo lo que tiene en el césped.

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Su zona de acción es la banda derecha, aunque tiene cierta tendencia a dejarse caer hacia el centro o incluso bajar a recibir en el medio si el equipo se atasca con el balón. Tanto por condiciones físicas como por su forma de desenvolverse en el campo, se trata de un auténtico filón cuando encuentra espacios: en transiciones ofensivas asegura conducciones de calidad a una gran velocidad. En el apartado técnico, destaca su facilidad para regatear. No sólo cuenta con un gran repertorio, sino que ejecuta dichos quiebros con una rapidez mental asombrosa. Hablamos de un jugador que, tanto para bien como para mal, transmite la sensación de ir una marcha por encima de la velocidad a la que se disputa el partido, de modo que la dificultad de que ese regate llegue a buen puerto aumenta considerablemente. Además es resolutivo en el pase; no es un jugador que filtre a menudo entre líneas, que tenga esos rasgos propios de alguien que acostumbre a hacer de un mediapunta. No desempeña esa función y tampoco le hace falta hacerlo. Pero sí es un jugador asociativo y un centrador de garantías. Esta faceta de asistente es la mejor referencia posible para medir el crecimiento de Gelson. No sólo ha dado un salto cualitativo en su fútbol; la evolución, cuantitativamente, es más que evidente: 7 goles y 14 asistencias esta temporada.

Esa “marcha de más” mencionada anteriormente sirve como antesala para hablar un poco de sus asignaturas pendientes. Su verticalidad a veces se convierte en su mayor déficit, al igual que su toma de decisiones. No es pobre ni mucho menos, pero debe aprender a evaluar mejor la situación y valorar si es favorable o no, en vistas a encarar al lateral. Un duelo mal elegido supone desperdiciar una acción ofensiva prometedora o propiciar una pérdida que acabe en contrataque rival. No obstante, no deja de ser un fallo que puede corregirse con el tiempo y la experiencia. Será interesante seguir la evolución de Gelson Martins a partir de este punto. Ahora que la Liga NOS ha vuelto a decir adiós a varios de sus mejores jugadores, el panorama se pone muy de cara para que el joven extremo pase de ser la revelación de la temporada a ser uno de los protagonistas del campeonato. Quién sabe si él será el próximo en protagonizar un gran traspaso rumbo a una de las grandes ligas.

Fuente imagen principal: PATRICIA DE MELO MOREIRA (AFP/Getty Images)