Mundial 2002, el de la gesta épica de Senegal

Mundial 2002, el de la gesta épica de Senegal

El estadio Seul World Cup como testigo. Las galopadas de El Hadji Diouf como principal combustible. El gol decisivo de Papa Bouba Diop, para celebrar y dar la gran sorpresa en el partido inaugural del Mundial Corea y Japón 2002. Senegal era el país debutante, de pocos pergaminos, por lo que su favoritismo ante Francia, vigente campeón europeo y del mundo, era casi nulo. Con aquel triunfo, mientras millones de televidentes asistían perplejos, el equipo africano dio el puntapié inicial de lo que significó una de las tres mejores participaciones de su continente en el certamen global.

Habían emulado a Camerún, que en 1990 venció a la Argentina de Diego Maradona en el estadio Giuseppe Meazza. Eran tiempos en que los últimos campeones estrenaban la competencia, partidos que históricamente no han respondido a las expectativas previas y que luego fueron modificados. De allí en más, el encuentro inaugural pasó a jugarlo el país sede. Senegal, en la capital coreana, consiguió defender con acierto y supo sacar la diferencia definitiva en una de las pocas acciones de riesgo de las que dispuso. Su repliegue fue efectivo y el conjunto galo, más allá de tener el balón la mayor parte del tiempo, nunca encontró soluciones ni profundidad entre líneas. Remates en los postes de Thierry Henry y David Trezeguet pudieron ahogar la alegría senegalesa, pero también ventaja pudo haberse estirado con un tiro que repelió el travesaño.

Senegal se presentó en el Mundial de Corea y Japón como debutante. Pese a ello, consiguieron ganar su primer partido ante la Francia de Zidane, Henry y Trezeguet, la vigente campeona del mundo

Aquel año fue de leyenda para Senegal. Durante el mes de enero, habían logrado insertarse en la final de la Copa Africana de Naciones. Camerún, con jugadores de la talla de Jacques Songo’o, Geremi Njitap y Samuel Eto’o, logró subirse al primer lugar del podio tras imponerse en los penales. Inmersos en el período de clasificación hacia el Mundial, Senegal sólo perdió un encuentro, ante Egipto, en la última fase. Tras años en que las dificultades internas se imponían por sobre el juego y la federación no brindaba herramientas ni construía un camino claro que seguir, el seleccionado transitaba en paz. El francés Bruno Metsu, que había asumido a inicios del presente siglo, hacía olvidar los problemas de antaño, apostando por un juego atrevido, alegre, sin presiones ni falsas expectativas.

La victoria ante Francia, que en el debut no contó con Zinedine Zidane por lesión, fue la única en la competencia. Sin embargo, Los Leones de Teranga no perdieron nunca en los 90 minutos y llegaron hasta cuartos de final. Eran un hueso duro de roer, no se daban por superados aún en los peores momentos, y siempre tenían un recurso más del que tirar. Así fue que igualaron ante Dinamarca en el segundo juego, tras arrancar perdiendo. Salif Diao fue el gran protagonista de la jornada: cometió el penal que John Dahl Tomasson, ex Milan, se encargó de convertir, y posteriormente rubricó el empate con una llegada desde segunda línea. Luego, en el tercer juego desperdiciaron una ventaja de tres goles ante la Uruguay de Paolo Montero, Diego Forlán y Álvaro Recoba. Sobre el final, Richard Morales falló un gol increíble que pudo ser la eliminación africana y la clasificación sudamericana.

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Teranga hace referencia a hospitalidad, amistad, solidaridad. De ello hacía gala Senegal en tierras asiáticas. Era un colectivo siempre junto, de un compromiso holístico inquebrantable. Todos se sacrificaban en pos del equipo y, así como las ayudas en defensa de los extremos se sucedían una y otra vez, los mediocampistas eran capaces de aparecer en ambas áreas. “Demostramos que somos un grupo de hermanos, de amigos que quieren llegar al final, y van a llegar hasta el final”, apuntaba Diouf. Con cinco puntos de nueve, inscribieron su nombre entre los 16 mejores junto a Dinamarca. Francia, contra cualquier pronóstico posible, y Uruguay quedaban en el camino.

El nivel de muchos jugadores posibilitó su venta a ligas de mayor renombre posteriormente a la Copa del Mundo. De los 23 futbolistas convocados, 21 jugaban en Francia, mientras los dos arqueros suplentes (no disputaron minuto alguno) lo hacían en su liga doméstica. En el debut habían logrado vencer al país en el que muchos jugaban cada fin de semana, a una nación que había oprimido al pueblo senegalés hasta 1960. Fue a comienzos de esa década que Senegal se independizó, ingresando a la FIFA cinco años después. No sería hasta el primer Mundial del nuevo milenio que obtendrían su pasaje, siendo Marruecos usualmente su verdugo histórico en eliminatorias.

El nivel de muchos jugadores posibilitó su venta a ligas de mayor renombre posteriormente a la Copa del Mundo. De los 23 futbolistas convocados, 21 jugaban en Francia

Metsu disponía a su equipo en un 4-3-3 que basaba su estilo en robos y ataques directos, mediante combinaciones precisas en velocidad. Los extremos ayudaban continuamente a los laterales, y los once efectivos se paraban por detrás de la línea del balón en repliegue. De esa manera, lograban tapar pasillos interiores y defendían con acierto. Conseguían maquillar fallas de coordinación entre los zagueros con un bloque bajo que no desnudaba muchos espacios, y se desataban al contraataque con mucha soltura una vez recuperaban la pelota. El Hadji Diouf no marcó goles durante el transcurso de la Copa, contrariamente a su gran aporte goleador en el camino que los colocó en Corea y Japón, aunque siempre se mostraba amenazante. Era el principal arma de los de Metsu, tanto que Liverpool no dudó en contratarlo una vez se terminó la competencia.

El arquero Tony Silva no era un prodigio, de hecho fue capaz de lo bueno y lo malo, pero sus reflejos bajo los tres palos asombraron en más de una ocasión. Los marcadores de punta, Ferdinand Coly y Omar Daf, guardaban su posición y se adentraban en campo rival con poca frecuencia. Y los centrales (Lamine Diatta y Pape Malick Diop), poco dúctiles con balón, se anticipaban con acierto y en el juego aéreo eran inexpugnables. El liderazgo de Aliou Cissé era la piedra basal del colectivo, el sustento de cualquier intento senegalés, mientras ambos interiores -Diop y Diao- se turnaban para llegar al área rival y aportar su cuota de creatividad.

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A los espacios, Diouf desequilibraba con sus arranques y Khalilou Fadiga, un enlace escorado hacia el costado izquierdo, aportaba pausa y el tiempo necesario para que se incorporen los llegadores. Por el flanco opuesto, Henri Camara se hizo de un puesto en el once en detrimento de Moussa N’Diaye, que había comenzado el Mundial entre los titulares. Pronto, Camara conquistó un lugar en los archivos de historia, dado que que sus goles ante Suecia en octavos de final aumentaron la ilusión del país de África Occidental.

El equipo de Henrik Larsson, Anders Svensson y Fredrik Ljumberg había conseguido la apertura del marcador, no obstante el doblete del extremo fue fundamental para dar vuelta el partido. Senegal había dejado atrás la fase de grupos en territorio coreano, y su experiencia japonesa en los duelos de eliminación directa comenzaba con un gol de oro en tiempo extra. Camara definió de zurda y el acceso a la siguiente instancia estaba firmado. El tanto definitivo en la media hora extra alimentaba el sueño, pero Turquía, con Hasan Sas, Hakan Sukur e Ilhan Mansiz, lo eliminó de la misma forma al partido siguiente.

Abdoulaye Wade, presidente de la nación del continente negro, decretó días de fiesta cada vez que el seleccionado jugaba. Los futbolistas celebraban sus goles con bailes y su juego atraía a miles de seguidores por todo el planeta. Sin haber sido superados en el resultado durante los minutos reglamentarios, se despedían habiendo escrito un cuento inolvidable. Al igual que Camerún en Italia ‘90, llegaron a cuartos de final, una gesta que igualó Ghana en Sudáfrica 2010. “No hace falta ser un gran entrenador para decirle a tu equipo que debe jugar 4-3-3 o 4-4-2, eso lo puede hacer cualquiera. En cambio, canalizar la energía y la fuerza de tus dirigidos en una misma dirección… Eso ya es otra cosa”, expresaba el director técnico.

Abdoulaye Wade, presidente de la nación del continente negro, decretó días de fiesta cada vez que el seleccionado jugaba. Los futbolistas celebraban sus goles con bailes y su juego atraía a miles de seguidores por todo el planeta

Fue la Copa de las desilusiones argentinas y francesas, el pentacampeonato de Brasil de la mano de Ronaldo, Ronaldinho y Rivaldo, la sorpresa que causaron Turquía y Corea del Sur en instancias finales. De igual modo, aquel Mundial, el único celebrado en Asia hasta la fecha, fue el de Senegal. A fines de 2013, todos los aficionados lloraron el fallecimiento de Metsu, que había marcado época.

En junio, comandada por Cissé, quien fuera su capitán en 2002, Senegal dirá presente en Rusia 2018, lo que será su segunda participación mundialista. Kalidou Koulibaly, Keita Baldé y Sadio Mané, que también tienen a Diatta, Diouf y Fadiga como consejeros en la delegación, buscarán emular a sus héroes.

Fuente imagen principal: Getty Images.

Guía Mundial 2018 I Underground Football

Guía Mundial 2018 I Underground Football

La primera portada de Underground Football fue en noviembre de 2012 y estaba protagonizada por Siphiwe Tshabalala. En ella, el extremo sudafricano celebraba el primer gol de la historia en un Mundial celebrado en tierras africanas. Aquello ocurrió en el Mundial de 2010 y es una de las mil historias que se han sucedido a través de las historias de los Mundiales.

Tras Corea y Japón, Alemania, Sudáfrica y Brasil, en el quinto Mundial del Siglo XXI viajamos hasta Rusia. Será un torneo apasionante, seguro, pues nos encontramos candidatos al cetro mundial por doquier.
Por un lado Brasil, pentacampeona, que lleva 16 años sin levantar el título. Gracias a Tite llegan en uno los mejores momentos de los últimos años y Neymar lidera sobre el césped una camada de nuevos jugadores jóvenes llamados a llevar a Brasil a las cotas más altas.

Desde un poco más al sur llega la Argentina de Messi, necesitada de que Lionel se ponga la capa de héroe y obre un milagro en busca del único título que le queda por ganar al astro del FC Barcelona. Al otro lado del charco, en Europa, esperan a las potencias sudamericanas múltiples rivales. Por supuesto Alemania, el vigente campeón y un equipo siempre a tener en cuenta. Han mantenido la línea de Löw y su fiabilidad es su mejor arma. Además, los equipos ibéricos llegan en pleno apogeo con una Portugal campeona de Europa y una España que estrena seleccionador en una gran cita.

Más al norte, Francia acude al Mundial tras la decepción sufrida en su propia Eurocopa e Inglaterra y Bélgica querrán sorprender al mundo desde el Grupo G, donde comparten plaza.
Además, echaremos de menos, y mucho, a dos selecciones históricas. Italia, que sufrió el cruel desenlace de un proceso que llegaba a su fin, y Holanda, que está volviendo a nacer.

Sin duda, nos espera una Copa del Mundo preciosa. Como todas las Copa del Mundo.

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Regateando a la dictadura eritrea

Regateando a la dictadura eritrea

La infancia y la adolescencia de los eritreos es distinta a la del resto del planeta. Carece de un ingrediente fundamental que tan felices nos hizo mientras fuimos creciendo, y que, para muchos, sigue siendo parte esencial de nuestras vidas. En Eritrea, el fútbol, lamentablemente, no se juega por diversión. Se lo tiene como una puerta de salida del infierno que se vive en el país gobernado por el dictador Isaias Afewerki. No sueñan con, algún día, ser reconocidos en las mejores ligas de Europa. Saben que, primero, deben lograr liberarse del régimen para luego pensar en grande. Esas noches en las que todos anhelamos vestirnos de futbolistas profesionales, no existen en este arrinconado país del noreste de África, donde sus políticos son corruptos, y las guerras interminables. El potencial de millones de niños se truncó cuando, en 2010, la Federación Eritrea de Fútbol, decidió, junto al gobierno, retirar a todas las Selecciones de las clasificatorias a torneos FIFA por “falta de ingresos para solventar los gastos”. Pero, lamento informarles, la historia posee otras caras. Puede ser que a la Federación le faltara dinero, pero así fue desde su creación. Lo que llevó a que la Selección dejara de jugar internacionalmente fue la cantidad de desertores. Los atletas eritreos habían encontrado una falla en el “estado policial” que, según la ONU, estaba -y continúa-  construyendo Afewerki. Una trama apasionante por donde se la mire, y dolorosa al mismo tiempo.

Esas noches en las que todos anhelamos vestirnos de futbolistas profesionales, no existen en este arrinconado país del noreste de África, donde sus políticos son corruptos, y las guerras interminables

Para entender la dimensión del calvario que se vive en Eritrea debemos mirar las estadísticas que los organismos internacionales publican cada año. Cifras oficiales hay muy pocas, por lo que sólo se pueden citar fuentes abocadas al estudio concreto de las naciones africanas. De acuerdo al Banco Mundial, el 69% de la población vive debajo de la línea de pobreza, mientras que la esperanza de vida es de solo 63 años de vida. En cuanto a tecnología, el país se quedó varias décadas atrás. De cada mil personas, sólo seis están abonadas a la telefonía móvil y menos del 20% tiene televisión (el Estado controla los canales disponibles). Estudiar no es sinónimo de progreso, por lo que no se esmeran en sacarse la carrera. Solo el 1% obtiene un título de educación terciaria, y no es por falta de recursos estatales o universidades privadas. La mayor parte de la población trabaja en el sector agropecuario, y se dedica plenamente al cultivo de cereales, garbanzo y patatas. Cuando terminan la primaria, pasan a trabajar en pro del bienestar de la familia. Las posibilidades de ser abogado o médico son mínimas, y de ese vacío profesional se abastece el deporte.

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Desde su independencia de Etiopía en 2001, las cosas fueron de mal en peor, y el éxodo creció exponencialmente año tras año. Son pocos los que apoyan al régimen, y muchos los que pretenden emigrar. Unas 50.000 personas escapan anualmente, y alrededor de 3.000 mueren en el intento de cruzar el mediterráneo. Muy pocas logran, en definitiva, el objetivo de evadirse de las garras de Afewerki, si tenemos en consideración que son 6.000.000 de habitantes. El propósito máximo de aquellos que practican algún deporte es integrar el seleccionado para salir del país de modo legal, y, una vez en el exterior, desertar en busca de un mejor futuro. Como les contaba anteriormente, la federación debió retirar a sus combinados de las clasificatorias internacionales por esa razón, y los números lo demuestran. No podían permitir que sus futbolistas desertaran en partidos oficiales FIFA, donde la exposición es mayor.

Los inconvenientes comenzaron en 2006, cinco años después de la finalización de la guerra con Etiopía. En aquel año, los primeros cuatro desertores pidieron asilo en Kenia. Un año más tarde, otros dieciocho aprovecharon un viaje y se refugiaron en Angola y Tanzania. A partir de allí, se tornó en costumbre: 2009, 12 a Kenia; 2012, 17 (incluido el médico) a Uganda; 2013, 11 (técnico inclusive) nuevamente en Kenia; 2015, 10 en Botswana. La mayoría se produjo mientras representaban a Eritrea en la Copa CEFACA, torneo de los más antiguos de África, pero de muy poca relevancia, administrado por la FIFA y el Consejo de Asociaciones de Fútbol para el Este y Centro de África. Sin embargo, no alcanza con abandonar el territorio eritreo. Aquel grupo de valientes que huyó en 2012, se mantuvo en el anonimato dos años, lapso que les demandó llegar a Holanda y emerger como refugiados políticos. La travesía fue eterna, pues no podían darse el gusto de que la dictadura los encontrara. Cruzaron África, surcaron el mediterráneo e ingresaron a Europa a través de Rumania. En palabras de Anton Barske, alcalde de Gorinchem, pueblo donde recalaron, “temen que sus familias sufran represalias si aparece su foto en la prensa. En nuestra ciudad disponemos de los medios y el alojamiento adecuados. Esperamos que se integren, porque lo han pasado muy mal”. La lista es extensa, y alcanza la escalofriante cifra de 75 desertores (sólo de equipos nacionales) en los últimos 11 años.

El dolor de cabeza de Afewerki va más allá de los seleccionados. Cada vez que los clubes salen de Eritrea para jugar torneos amistosos, muchos aprovechan para seguir el camino de los ex integrantes de la Selección: desertar

El dolor de cabeza de Afewerki va más allá de los seleccionados. Cada vez que los clubes salen de Eritrea para jugar torneos amistosos, muchos aprovechan para seguir el camino de los ex integrantes de la Selección. Los casos más importantes se dieron con el Red Sea FC, el más prestigioso y poderoso del país. Suelen tener menos oportunidades de competir internacionalmente, pero mayor iniciativa. Desde 2011 hasta la fecha, diecisiete jugadores de la institución se fueron para nunca regresar. Los demás conjuntos disponen de escasísimas chances para escapar. De suceder, rara vez se reportan en la prensa. También es una práctica común en otras disciplinas. El caso más conocido fue el de Weynay Ghebresilasie, quien, tras participar y alcanzar el decimonoveno puesto en los 3000 metros-vallas de los JJOO de Londres 2012, pidió asilo político en la capital inglesa. Sin avisar a sus compañeros, salió de la concentración en Stratford y comenzó el largo proceso para quedarse en suelo británico. Desde entonces su carrera declinó. Le denegaron el pedido y le pidieron que retornara a su lugar de origen. No obstante, optó por permanecer  sin permiso, y hoy corre riesgo de extradición. Durante sus primeros meses en el Reino Unido se asentó en Newcastle Upon Tyne, y contó su historia en una entrevista con la BBC. Weynay, en el 2013, se entrenaba en el Sunderland Harriers, un club provincial de atletismo. Aquella tarde, en la conversación con la cadena estatal, ratificó sus ganas de triunfar: ”Quiero ser de los mejores del mundo. Competir contra todos y ganar. Estoy convencido que con trabajo puedo lograrlo”. Desafortunadamente, su marcha de Eritrea, el alejamiento de sus seres queridos, y la falta de apoyo en Europa, truncaron, al menos de manera momentánea, sus esperanzas.

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Para finalizar este capítulo de la historia, es apropiado relatar la forma de vida de los jugadores que logran cruzar la frontera. Suelen fracasar en asentarse en alguna región aledaña, por razones lógicas. África, a pesar de ser un continente en constante crecimiento, sufre los mayores índices de desocupación y carencia. La mayoría se refugió en Kenia,Tanzania y Angola, naciones inestables, con altos porcentajes de pobreza: 50%, 68% y 70% respectivamente. Realidades que hacen imposible conseguir trabajo, e inclusive vivienda. Los diez futbolistas que desertaron en Botswana son un claro ejemplo de lo que sufren al momento de llegar. Se encuentran en el campo de acogidos en Duwaki, a 450 kilómetros de la capital, Gaborone. Pueden solicitar salir del campamento, pero en ese preciso instante deben mantenerse por sí solos, algo imposible en zonas con semejantes crisis humanitarias. Estos situaciones ayudan a entender porque aquella expedición de desertores tomó la decisión de intentar la hazaña de ingresar a Europa.

La mayoría se refugió en Kenia,Tanzania y Angola, naciones inestables, con altos porcentajes de pobreza: 50%, 68% y 70% respectivamente. Realidades que hacen imposible conseguir trabajo, e inclusive vivienda

El escenario es complejo, sin ilusiones de cambio a corto plazo. Las sanciones al gobierno dictatorial, que el año pasado realizó un acuerdo militar con Corea del Norte, se vienen endureciendo desde 2009, pero se limitan a la regulación en la compra y venta internacional de armas. Cuando uno hurga en internet se da cuenta que es casi imposible que la coyuntura se modifique. Los principales sostenes de Afewerki son China, India, Bulgaria, Canadá y Corea del Sur, que le entregan 400.000.000 de dólares anuales por la adquisición de cobre y mineral metálico, lo que hace que la balanza comercial cierre con un saldo positivo de 81.000.000 de dólares. Incomprensible.

Pocos países accionan directamente en territorio eritreo. Uno de ellos es Suiza, a través de la Comisión para el Desarrollo y Cooperación (COSUDE), que contribuye a proyectos sociales de cooperación en Asmara y el resto del país. Eritrea es incertidumbre, como también lo es su futuro. Se sabe poco de lo que sucede. En Europa y América no se la menciona. Mientras tanto, como si fuese una gran cárcel, los injustamente prisioneros idean planes de escape al mejor estilo Prison Break. La única certeza, entre tanto abuso de poder y miserias, es que el fútbol significa una de las pocas puertas al mundo libre.

Fuente imagen principal: Monirul Bhuiyan (AFP/Getty Images)

*Fotografía previa al inicio del partido entre Botswana y Eritrea, en Francistown. Diez futbolistas del equipo nacional eritreo pidieron asilo político en Botswana.

Ampomah, la ilusión de Beveren

Ampomah, la ilusión de Beveren

Sobre el Waasland Beveren hemos escrito y hablado en diversas ocasiones. Por un lado, aquel equipo que en los setenta y ochenta llegó a ganar en varias ocasiones la liga belga; por otro, el club en el que se formó Jean-Marie Pfaff, uno de los mejores porteros de la historia de Bélgica; o el club al que llegaron decenas de talentos marfileños como Yaya Touré, Gervinho o Eboué antes de rebotar por toda Europa; además del conjunto en el que empezó a despuntar hace apenas unos años el joven Zinho Gano. Hoy, sin embargo, toca escribir sobre Ampomah, un extremo ghanés que se está consolidando como una de las grandes perlas del equipo flamenco y uno de los futbolistas a seguir en la Jupiler Pro League.

Nana Opoku Ampomah (02.01.1996, Ghana) llegó a Bélgica a principios de 2016 procedente del Bravo Bravo ghanés para probar con el KV Mechelen. No convenció al staff técnico ni al equipo de ojeadores y se marchó del club flamenco dirección al norte, a Beveren, a únicamente 35 kilómetros de distancia, para probar suerte con el equipo de Freethiel. Allí cuajó desde los primeros entrenamientos de la pretemporada 2016/17 y la segunda semana de julio firmaba contrato por tres temporadas con opción a una cuarta con el Waasland Beveren. Sin duda, y visto su rendimiento, en Mechelen se estarán tirando de los pelos por haber dejado escapar a Ampomah.

Su primera temporada en el Waasland Beveren no fue brillante. Gozó de pocos minutos en temporada regular (265′) y fue en el último partido del certamen cuando -con un doblete ante el Saint Gilloise, en Play Off II- cerró la 2016/17 con buenas sensaciones de cara a la nueva campaña que se venía. Un jugador joven, con 21 años, que parecía adaptado al fútbol europeo tras año y medio ya en Bélgica.

Gozó de pocos minutos en temporada regular (265′) y fue en el último partido del certamen cuando -con un doblete ante el Saint Gilloise, en Play Off II- cerró la 2016/17 con buenas sensaciones de cara a la nueva campaña que se venía

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En la 2017/18 empezó como titular indiscutible para Philippe Clement desde el primer partido y Ampomah respondió con grandes actuaciones. Dos goles y dos asistencias en los cuatro primeros partido de la temporada. Se mantuvo la tónica durante los siguientes meses. El Beveren sorprendía con buenos resultados y sus jugadores brillaban. Gano se marchaba traspasado al Oostende con la temporada comenzada; Clement abandonaba el club para marcharse a entrenar al Genk y se llevaba a Ibrahima Seck, el centrocampista más influyente del equipo y un pilar en el vestuario; y Morioka -clave en el enganche entre centro del campo y ataque- se iba traspasado en el reciente mercado invernal al Anderlecht. El equipo se desgajaba y, sin embargo, los buenos resultados han continuado. Parte de culpa tiene un Ampomah que en noviembre de 2017 estrenó convocatoria y minutos con la selección absoluta de Ghana en premio a su buena temporada con el Waasland Beveren.

Ampomah es un futbolista rápido y eléctrico, que se desenvuelve bien en ambas bandas -aunque tiende a actuar más por la derecha- y gusta de llegar a línea de fondo, apurando su velocidad en busca del pase atrás, recurso con el que ha regalado varios goles a sus compañeros (ocho goles y tres asistencias a 5.02.2018 en la 2017/18). Tiene un arranque muy potente y un gran 1v1, además de sorprender con una conducción de balón notable para un futbolista con un físico tan potente y que, a prori, pudiera parecer que prioriza la velocidad y la potencia sobre la técnica y la calidad individual.

Ampomah es un futbolista rápido y eléctrico, que se desenvuelve bien en ambas bandas -aunque tiende a actuar más por la derecha- y gusta de llegar a línea de fondo, apurando su velocidad en busca del pase atrás, recurso con el que ha regalado varios goles a sus compañeros

Tras la marcha de Clement y la confirmación de que Ampomah seguirá como jugador del Beveren hasta, al menos, final de temporada, se abre un nuevo horizonte en un Waasland Beveren que sigue confiando en pelear hasta la última jornada de fase regular por entrar al Play Off por el título. Sin Morioka ni Gano, la responsabilidad ofensiva recae ahora sobre Ampomah y Kiese Thelin, y ellos, junto con Sven Vermant, el nuevo técnico, están llevando al equipo flamenco a cotas imposibles de imaginar para sus aficionados a principio de temporada.

Fuente imagen principal: Facebook Nana Opoku Ampomah.

La irrupción de Emmanuel Dennis

La irrupción de Emmanuel Dennis

Está claro que los miembros del staff técnico de la selección de fútbol de Nigeria tienen puesto un ojo cada fin de semana en la liga belga. En la última convocatoria estuvieron William Troost-Ekong (ex KAA Gent) o Wilfried Ndidi (ex Genk), así como Uche Agbo (Standard Liége) o Henry Onyekuru (Anderlecht), y en fechas internacionales anteriores estuvieron Kingsley Madu (Zulte Waregem) o Moses Simon (KAA Gent). Además, futbolistas como Samuel Kalu (KAA Gent) o Dennis (Club Brugge) están en la lista para futuros llamados. Precisamente, Emmanuel Bonaventure Dennis (15.11.1997) es el protagonista de este artículo.

En julio de 2017, el Club Brugge pagaba millón y medio de euros por el joven atacante nigeriano al Zorya Luhansk ucraniano. A Ucrania había llegado en 2016 y los seis tantos anotados en la máxima división del fútbol ucraniano le hacían valedor de consolidarse como uno de los grandes talentos extranjeros del país

En julio de 2017, el Club Brugge pagaba millón y medio de euros por el joven atacante nigeriano al Zorya Luhansk ucraniano. A la Premier League de Ucrania había llegado en 2016 y los seis tantos anotados en la máxima división del fútbol ucraniano le hacían valedor de consolidarse como uno de los grandes talentos extranjeros del país. ”Veloz y agresivo. Si me piden describirle en dos palabras utilizo esas dos. Su paso por Ucrania no ha sido del todo fácil. Al llegar, tuvo sus faltas disciplinarias, que le llevaron a entrenar y jugar más de dos meses con el segundo equipo del Zorya Lugansk. Ante la falta de jugadores de ataque, y de gol, volvió al primer equipo. En su vuelta tardo otros dos meses en afianzarse como jugador titular. Muy inquieto, su toma de decisiones fue más que discutible. Aspecto en el que aún debe mejorar mucho. Como finalizador tampoco destacó muchísimo en todo el tiempo que jugo en Ucrania. Marco goles, pero su hiperactividad le cuesta goles cuando encara la portería rival”, explica Abraham Campomar, periodista y analista para la televisión ucraniana, a Underground Football. ”En lo que demostró poder ser un jugador con enorme futuro, ha sido los desmarques y primeras presiones. Ahí sí que es un jugador muy destacable. La espalda de la defensa para el es un pastel en la puerta de un colegio. Pica siempre tirándose a la banda izquierda, para sacar el disparo con la derecha. Su movilidad en punta saca siempre a los centrales de posición. Físicamente es un toro, y cuesta chocar contra él. Le gustó y se gustó jugando con el equipo más estirado. En la asociación no es muy bueno, pero busca apoyos y los da”, añade.

Con su llegada, el Club Brugge esperaba fichar un proyecto de futuro pensando en volver a pelear por el título de liga aquella misma temporada, pero, sobre todo, asentando las bases para ganar de forma repetida en las próximas campañas. Sin embargo, desde el primer momento destacó. Así presentaba Sergiy Serebrennikov, ex futbolista del Club Brugge e internacional por Ucrania, al joven talento nigeriano en su presentación como nuevo fichaje del equipo flamenco: ”Dennis es un jugador con mucho potencial. Hizo un gran progreso en poco tiempo y semanalmente demostró ser uno de los mejores jugadores de la liga. Es un atacante muy rápido que puede romper con una acción individual y que es impredecible. Es ambicioso y ya demostró ser un ganador. Fue muy importante para su equipo en la lucha por un billete europeo. Muchos equipos estaban interesados ​​en él”.

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Especialmente impactantes fueron sus primeros partidos con la camiseta del Club Brugge. Con apenas 19 años se presentaba como el futbolista más desequilibrante de un frente de ataque que ya empezaba a buscar el reemplazo de José Izquierdo. Y parecía haberlo encontrado, aunque en un perfil diferente, en la persona de Dennis.

Marcó un gol en el partido de ida de la previa de Champions League ante el Istanbul Medipol Basaksehir, con un gran disparo desde la frontal. Tres días después hizo doblete en la primera jornada de liga (0-4 vS Lokeren), con dos tantos donde demostró su capacidad para romper a las defensas aprovechando su velocidad y destrozando a los centrales con balones al espacio o a la espalda de los mismos. En la jornada tres marcaría y asistiría, en la jornada cuatro volvería a marcar. Únicamente una lesión, que lo tuvo ausente varias semanas de los terrenos de juego, pudo frenar su meteórico ascenso.

Asentado en el 1-3-4-1-2 de Ivan Leko, Dennis ha demostrado ser un delantero totalmente complementario a sus compañeros. Sobre todo a Wesley Moraes, su acompañante en el frente de ataque. Wesley es un delantero centro al uso, tradicional. Un portento físico que fija a los centrales y abre espacios a Dennis gracias a su lucha sin fin con los hombres que lo marcan. Dennis cae a banda, baja a recibir al centro del campo, tira desmarques… Es un delantero centro que aporta movilidad y desequilibrio al equipo, sentenciando a las defensas rivales cuando tiran el fuera de juego demasiado arriba.

Dennis cae a banda, baja a recibir al centro del campo, tira desmarques… Es un delantero centro que aporta movilidad y desequilibrio al equipo, sentenciando a las defensas rivales cuando tiran el fuera de juego demasiado arriba

A día de hoy (4.12.2017) las cifras de Dennis (once goles y dos asistencias en 20 partidos) son notables y han generado el interés de numerosos clubes europeos en su fichaje, además del pensamiento generalizado de, porqué no, participar en la próxima Copa del Mundo con Nigeria si mantiene el alto nivel en el equipo que más opciones tiene de levantar el título en la liga belga.

Fuente imagen principal: Belga Photo News.

Samuel Kalu y Moses Simon, dos nigerianos en Gante

Samuel Kalu y Moses Simon, dos nigerianos en Gante

Pocas cosas positiva se pueden sacar de la temporada 2017/18 del KAA Gent. Tras más de 20 millones gastados desde enero de 2017, el equipo flamenco sufre por entrar en el Play Off por el título y ha tenido que destituir a Hein Vanhaezebrouck –el mejor técnico de su centenaria historia- para remontar el vuelo. Sin embargo, entre tantos tonos grises y un fútbol que remonta poco a poco en calidad, hay dos figuras que destacan jornada tras jornada. Y ambas comparten nacionalidad. Son Moses Simon y Samuel Kalu.

Moses Simon (12.07.1995, Jos, Nigeria) llegó al KAA Gent en enero de 2015. Los belgas habían pagado 650.000 euros al Trencin eslovaco por un futbolista que apenas superaba los 20 años y que únicamente era internacional sub20 con Nigeria. Dos meses después ya había debutado con la absoluta. Jugó nueve partidos de fase regular con números espectaculares (seis goles y cuatro asistencias) que lo colocaron en el foco de la atención mediática.

‘’Cuando llega a Bélgica (Simon) fue una sensación absoluta. Nadia podía pararle. Louwagie (Director técnico del KAA Gent) declaró después de un triplete contra el Lokeren que vale 20 millones de euros, y fue el gran detonador del sprint final del Gent hasta el título. Solo Stergos Marinos (Sporting Charleroi), con la ayuda de su entrenador, Felice Mazzù, pudieron pararle aquel año’’, declara Guillaume Gautier, periodista belga de Sport Foot Magazine.

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No tardaron en aparecer por un Ghelamco Arena que celebraba el primer título de liga de su historia clubes de grandes ligas europeas interesados en Moses Simon. Premier League, liga francesa, Bundesliga… Y entre todos ellos destacaba un AS Monaco que se había caracterizado por fichar talento joven y jugadores rápidos, habilidosos y autosuficientes con el balón en los pies. Era la definición exacta de un Moses Simon que progresaba partido a partido y aprendía tácticamente de un Vanhaezebrouck que había ganado la liga desde la pizarra, con un 3-5-2 que reventó la liga belga.

Exactamente dos años después, en enero de 2017, aterrizaba en Gante Samuel Kalu (26.08.1997, Abia State, Nigeria), también desde el AS Trencin eslovaco y por una cifra algo superior a la de Moses Simon: un millón de euros. Con Vanhazebrouck todavía en el banquillo, Kalu aterrizó con un impacto similar al de su compatriota: dos goles y tres asistencias en los ocho últimos partidos de fase regular previos al Play Off por el título, llegando Kalu a debutar en Europa League ante el Tottenham Hotspur.

‘’A mi me gusta mucho Kalu. Tiene una capacidad de desborde tremenda, su uno contra uno es previsible pero funciona gracias a su gran velocidad. Su mejor versión es la de extremo derecho, con desborde y centro al área, lo que hace con una gran precisión y una buena elección de la trayectoria. Asociado a un gran rematador, podría ser un jugador con 10 asistencias por temporada, sin problema. No le falta gol, pero su posición en el campo (no a pie cambiado) no le ayuda para sumar goles’’, explica Guillaume Gautier.

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Con experiencia en la posición de carrilero, ambos futbolistas han ganado en consistencia defensiva de la mano de Vanhaezebrouck. Sin embargo, ahora, con Vanderhaeghe, son los extremos –cada uno en una banda- de un KAA Gent que habla nigeriano, pues también Anderson Esiti (centrocampista) es de nacionalidad ngieriana.

‘’Creo que a Simon le falta regularidad para ser considerado como un jugador clave de la liga, pero tiene las cualidades. Pero para el día a día competitivo, Kalu me parece más fiable que Simon, que queda en un hombre de apariciones puntuales’’, sentencia Gautier. Esta temporada (a 20.11.2017) Kalu suma cuatro goles y dos asistencias en once partidos; mientras que Moses Simon ha anotado tres tantos y dado una asistencia en doce apariciones. Únicamente el japonés Yuya Kubo está a su altura en la aportación goleadora al equipo flamenco.

Tras la marcha de Vanhaezebrouck y las ventas de Laurent Depoitre, Matz Sels, Sven Kums o Kalifa Coulibaly –las cuatro por un total de 27 millones- parece evidente que las próximas grandes ventas del club de Gante serán Moses Simon y Samuel Kalu, dos nigerianos que aportan regate y velocidad a la liga belga.

Fuente imagen principal: BELGA PHOTO.