El crecimiento de Croacia ha sido paulatino desde que disputara la Eurocopa 2008. Tan paulatino, de hecho, que muchos dudaron de si aquel talento incipiente llegaría a lo más alto. Unos han llegado a la élite y otros se quedaron con el camino, pero una gran parte de los jugadores de hoy empezaron a sumar minutos en aquellas fechas. Tras muchos vaivenes y varios relevos generacionales, hoy son finalistas de una Copa del Mundo. ¿Queréis saber cómo han llegado hasta aquí?

Para ello cabe remontarse a poco antes de esa Eurocopa de Austria y Suiza. Con el boom de Croacia en el Mundial de Rusia, muchos ha evocado la primera gran actuación de Luka Modric para su país: el Inglaterra 2-3 Croacia de Wembley. Aquel día el joven Luka (20 años) descosió a los Three Lions de Gerrard y Lampard, de Joe Cole o Peter Crouch. A base de conducciones y personalidad, un niño croata plantó cara, junto a Srna, Kranjcar, Olic, Petric o Eduardo da Silva, a una nación de cultura futbolera como no hay otra. Y no es que ahí empezara todo, pero se comenzó a gestar algo que pocos esperaban que llegara donde lo ha hecho.

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La Croacia de Slaven Bilic fue a competir a la Eurocopa de Austria y Suiza, y a buena fe que lo hizo. Se plantó en cuartos de final, siendo eliminada contra Turquía en los penaltis y con la amarga retirada de Niko Kovac de los terrenos de juego. Después de aquello, el talento emergente de Croacia empezó a migrar a otros puntos de Europa. Todo apuntaba a que esas promesas crecerían en sus clubes y que llegarían a Sudáfrica con un bloque sólido. Sin embargo, los dálmatas no se clasificaron para el Mundial de 2010.

No obstante, el crecimiento de sus jugadores fue paralelo en sus respectivos clubes. Modric lideraba el Tottenham; Rakitic llegó al Sevilla y se hizo campeón de Europa League; Perisic llegaba a Dortmund para competir en un Borussia candidato a todo; Mandzukic se haría un nombre en la Bundesliga, campeonando torneo que disputara… Los jugadores croatas, casi todos con mucho acierto en sus destinos, fueron acaparando el rol de estrellas.

Varios jugadores de la selección croata ficharon por grandes equipos y comenzaron a asumir el rol de estrellas. Ya solo faltaba darles coherencia en un mismo proyecto de selección nacional.

Ahora solo faltaba darles coherencia. Estos talentosos futbolistas se unieron a los veteranos Pletikosa, Srna, Pranjic Simunic, Vukojevic y Olic. Slaven Bilic parecía haber encontrado acomodo a todos ellos en un esquema de tres centrales que permitía a Pranjic/Strinic y Srna ocupar todo el carril exterior, que escoltaba a Modric y Rakitic con Vukojevic en medio campo y que podía hacer daño mediante el contragolpe. Aunque, nuevamente, les faltó un poco de suerte.

En fase de grupos de la Eurocopa 2012 cayeron en el “grupo de la muerte”. España, Italia, Croacia e Irlanda del Norte quedarían enmarcados en el grupo C, y acabó cayendo eliminada. Italia pasó como segunda de grupo tras no perder ningún partido de su fase clasificatoria, mientras que los dálmatas fueron eliminados tras la derrota ante España en el último partido. En ese escenario Bilic dijo adiós, y Niko Kovac, otrora ídolo y capitán de gran parte de aquella generación, asumiría el cargo de seleccionador sin tener experiencia como técnico en el más alto nivel.

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Vida, Mandzukic, Modric y Rakitic cayeron derrotados ante España en la Eurucupa de 2012.

 

De cara al Mundial de 2014 se empezaría a oír un mantra que ha acompañado a Croacia desde que sus pilares ficharon por candidatos a la Champions: “los Modric, Rakitic, Mandzukic y compañía llegan en el mejor momento de sus carreras”. Dicho de ese modo, pareciera que Croacia contara con muchas más piezas diferenciales además de esas tres, pero no era así. En cualquier caso, esto acrecentó su nivel de exigencia y provocó cierta presión en sus jugadores. El miedo a no aprovechar una generación tan talentosa empezó a circular por la opinión pública.

Juntar a Modric y Rakitic en un doble pivote no fue una buena idea en aquel entonces. El equipo se partía y recibía contraataques fácilmente sin la presencia de un mediocentro de perfil defensivo.

Nico Kovac optó por juntar a Modric y Rakitic en un doble pivote. Luka permanecía más fijo mientras Ivan saltaría líneas. A pesar de ese ajuste, Croacia fue una selección bastante plana con balón, a la que le faltó profundidad y amplitud por fuera. Un jugador como Sammir, brasileño nacionalizado perteneciente al Getafe, aportaba un extra de juego entre líneas que faltó a pesar del talento que aunó Kovac en el once titular. Además, jugar sin un mediocampista de contención les conllevó una débil transición defensiva, y les acabó costando caro.

En esas llegamos al Brasil 2014. Y, nuevamente, un grupo muy difícil. Croacia abriría el melón en el partido inaugural, contra la anfitriona, la favorita y su estrella: Neymar. la Canarinha, anotó un doloroso 3-1 (más aún tras revisar el partido) a los dálmatas. Croacia dispuso de ocasiones para igualar e incluso ponerse por delante, pero el equipo de Dunga de esto sabía un rato. Tras un gol en propia puerta de Marcelo, Neymar puso la igualada, y ya en la segunda parte aprovecharon un penalti para aventajarse. Para acabar, en una contra en el descuento, con toda Croacia volcada al ataque, Oscar finiquitó el partido.

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Croacia vencería con holgura a Camerún (0-4) y se jugaría el todo por el todo ante México. ‘Memo’ Ochoa evitó cualquier viso de gol en contra hasta casi el final del partido, cuando México ya ganaba por 0-3, por lo que el gol de Perisic en el 87’ fue totalmente inútil. Un año más que se quedaban a las puertas de hacer algo importante, y con la sensación de que podrían haber hecho mucho más.

En la Eurocopa de 2016, con Modric y Rakitic aún más campeones de todo, cogería las riendas Ante Cacic. El nuevo seleccionador tomaría la decisión que, sobre el papel, parecía más coherente para adecuar a Ivan y Luka: ponerles un pivote fijo por detrás para que jugaran con libertad. Por si esto fuera poco, le dio la banda derecha a Marcelo Brozovic para que trabajara el retorno defensivo junto a Srna y echara una mano en la presión en campo rival. De este modo Croacia vapuleó a la España de Vicente del Bosque en el último partido de la fase de grupos de la Eurocopa y se coló en octavos.

Croacia lleva siendo competitiva muchos años, pero no ha tenido mucha suerte en los sorteos de torneos internacionales. España en 2012 y 2016, Brasil en 2014 en fase de grupos, y la Portugal campeona de la Eurocopa en los cuartos de 2016.

Croacia se enfrentó a la férrea Portugal, que se alzaría a la postre con el campeonato de Europa de naciones. Una nueva oportunidad de hacer algo grande que se iba al garete, y todo quedaba fiado al Mundial 2018, al que “los Modric, Rakitic y Manzukic” (a quien habría que añadir a Perisic, de gran rendimiento desde su fichaje por el Inter en 2015) llegarían rozando o pasada la treintena.

A pocos meses del Mundial, Croacia despedía a Ante Cacic en plena fecha FIFA tras un empate ante Islandia, que dejaba casi fuera a los ajedrezados. Zlatko Dalic asumió de urgencia el mando y su primera decisión salomónica fue devolver a Modric a la mediapunta. El equipo no fluía y Luka se ahogaba si no veía el fútbol de cara. Pero consiguió la clasificación para la Copa del Mundo. A pesar de integrar varios preceptos de Cacic, tales como la presión tras pérdida o la verticalidad de sus ataques, Dalic hizo unos retoques de lo que, suponemos, debe ser su ideario.

Además de lo de Modric, decidió jugar siempre con un delantero centro abierto en banda, ya fuera Rebic o Kramaric. Bien para cargar el área en el remate, bien porque son jugadores con cierta independencia y habilidad de regate en el uno contra uno. Aunque, insistimos, lo más llamativo seguía siendo lo de Luka un escalón más arriba. De todos modos, no le duró mucho.

Zlatko Dalic mantuvo de Ante Cacic al pivote posicional para que Modric y Rakitic jugaran con libertad, y la presión en campo rival que permitiera robar arriba y acortar el camino al gol. No obstante, su decisión de devolver a Modric de mediapunta fue equívoca, y rectificó en pleno Mundial.

Ya en pleno Mundial de Rusia, Dalic probó a poner a Brozovic por detrás de Modric y Rakitic en una suerte de 4-3-3 que, mira tú por dónde, le dio resultado. La decisión fue benecifiosa a la hora de ejecutar la presión en campo rival, con los insistentes Brozovic, Perisic, Rebic y Mandzukic vaciándose en cada balón. El propio Rebic, de hecho, destrozó a Argentina tras aprovechar el fallo clamoroso de Willy Caballero yendo a por la pelota donde no todos van.

Pero, más allá de eso, lo que Dalic logró con Brozovic fue que Modric y Rakitic no se pisaran. Que, por una vez, jugaran con un coherente reparto espacial que beneficiara a ambos. En más de una ocasión hemos visto a Brozovic retirarse de la jugada para que Ivan o Luka inicien desde atrás, así como ser el primero en apoyar la presión en campo rival. Esta es la razón por la que hemos podido disfrutar del talento de ambos mediocentros en esta Copa del Mundo.

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Más allá de que no haya acabado, el círculo se cerró tras la victoria de Croacia frente a Inglaterra en las semifinales del Mundial de Rusia. El tanto de falta directa de Trippier fue igualado por Perisic en la segunda parte, y el viejo rockero Mandzukic aprovecharía un error defensivo de John Stones para desequilibrar la balanza en la tercera prórroga que los dálmatas disputaban en este Mundial. A golpe de riñón fueron pasando rondas y, como en 2007, se impusieron a una selección de cultura y riqueza histórica casi inigualables. Aunque eso sí, los jugadores más talentosos, los más laureados y los de mayor grandeza estaban en las filas croatas. Esto refleja claramente que, durante estos diez años, el fútbol del país balcánico ha ido creciendo y que ya están aquí. No se han quedado en el camino, como muchos auguraban. Y esta tarde disputan la final de una Copa del Mundo.

En definitiva, este es el camino, tanto a nivel generacional como de carácter táctico, que ha seguido la selección de Croacia en sus últimos diez años de historia. Ahora está en su mano alzarse Campeones del Mundo o saborear la amarga plata de un sueño que la generación actual probablemente no vuelva a tener la oportunidad de vivir. El cierre de esta historia lo escribirán Croacia y Francia esta tarde.

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