Los aficionados de Ourense, Almería o Lleida puede que recuerden a un espigado mediapunta llamado Nikola Milinkovic que jugó para sus equipos en los años 90 del siglo pasado. Nikola formaba parte del histórico UE Lleida de Mané que ganó en el Camp Nou, aunque no pudo evitar el descenso. Nikola estaba casado con Milana Savic, jugadora de baloncesto. De su relación, nacieron en tierras leridanas y ourensanas dos vástagos, Sergej y Vanja.

Como era de esperar, los niños salieron deportistas y hoy Sergej Milinkovic-Savic es uno de los jugadores con mayor futuro de Europa. Por su parte, Vanja pelea por hacerse un hueco en la portería del Torino.

Sergej, como Bojan Krkic, nació en Lleida, pero escogió otro camino diferente, siempre tuvo claro que iba a jugar con Serbia a pesar de tener la doble nacionalidad

Sergej, como Bojan Krkic, nació en Lleida pero escogió otro camino diferente, siempre tuvo claro que iba a jugar con Serbia a pesar de tener la doble nacionalidad. Campeón de Europa sub-19 en 2013 y del mundo sub-20 en 2015 junto a su hermano Vanja, donde fue elegido Balón de Bronce del torneo. La pujanza de esa generación en general y de Sergej en particular es la que le costó el puesto de seleccionador a Slavoljub Muslin, incapaz de encontrar hueco a los jóvenes valores serbios en la selección absoluta, a pesar de clasificar a Serbia para el Mundial. Su sustituto, Mladen Krstajic, no dudó ni un minuto y dio galones al fenomenal centrocampista de la Lazio, eje sobre el que debe girar el futuro del combinado plavi.

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Milinkovic-Savic se formó en la cantera de la Vojvodina de Novi Sad, con la que debutó en la temporada 2013/14 de la Super Liga Serbia con tan solo 18 años. Nueve meses después la Vojvodina se alzaba con el título de Copa y Sergej ya era titular indiscutible. Por aquel entonces, el mítico Mateja Kezman, presidente del club, vio el potencial del chico y lo reclutó para su incipiente carrera como agente. Hoy es su valor más preciado.

Lo tiene casi todo para convertirse en uno de los mejores jugadores del mundo, no tiene puntos débiles. Físicamente es perfecto: es rápido, corre mucho, entre 12 y 14 kilómetros por partido, es fortísimo, cabecea fenomenal, dispara bien con derecha y con izquierda y, a pesar de ser alto, tiene una técnica increíble. Hace cosas increíbles, reservadas para jugadores bajitos

Lo disfrutaron poco en Novi Sad pues tras el año de su debut dio el salto al KRC Genk belga como paso previo a la élite. Tras un año siendo fundamental en Flandes, firmó por la Lazio, donde ha explotado de forma definitiva en sus tres temporadas en la Serie A. Simone Inzaghi ha sabido encontrar el sitio perfecto en el interior derecho de su 3-5-2, para potenciar las virtudes del jugador. Y es que tal y como detalla el propio Mateja Kezman, Sergej lo tiene todo para triunfar:  “Lo tiene casi todo para convertirse en uno de los mejores jugadores del mundo, no tiene puntos débiles. Físicamente es perfecto: es rápido, corre mucho, entre 12 y 14 kilómetros por partido, es fortísimo, cabecea fenomenal, dispara bien con derecha y con izquierda y, a pesar de ser alto, tiene una técnica increíble. Hace cosas increíbles, reservadas para jugadores bajitos”.

Hablamos de un centrocampista moderno, box to box, con un físico imponente debido a 1,91 metros de estatura, pero muy coordinado. Pasa, corta, regatea, bate lineas, cabecea, maneja ambas piernas, abarca mucho campo y tiene gol. No son pocos los que asemejan su juego al de Ibrahimovic. El equipo lacial tiene una joya y lo sabe, y por ello está tasando al jugando en valores muy altos, conocedor del interés de los clubes mas grande de Europa por el jugador, pero es cuestión de tiempo que Sergej Milinkovic-Savic abandone Roma en busca de retos muchos mayores.

Fuente imagen principal: Agencias.

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