Se acabó la Premier rusa y cuesta encontrar un ganador. Sí, la liga se la llevó el Lokomotiv, pero la temporada deja muy pocos proyectos a futuro que auguren un salto de calidad significativo. El propio Lokomotiv tan solo sería sexto si solo contáramos los puntos obtenidos en la segunda vuelta. A los de Semin solo le han hecho falta 60 puntos para ser campeón ruso. O lo que es lo mismo, una media de dos puntos por partido, en riguroso cumplimiento de la media inglesa. Puede parecer una buena cifra, pero es menor que la del Real Madrid 17/18, tercero de La Liga en una de las peores campañas ligueras que se le recuerdan.

Con los números en la mano, el Loko es uno de los peores campeones de la historia de Rusia. Para encontrar un campeón con menos puntos hay que remontarse hasta hace diez años, cuando un Rubin Kazán ya campeón perdió sus últimos tres partidos. Y nunca, en casi 25 años con el actual formato, hubo un vencedor con menos goles a favor, con solo 41 en 30 partidos. Todo esto habla mal de la locomotora, pero aún peor de sus competidores. Al fin y al cabo, su once más habitual apenas costó cinco millones y medio de euros y venía de quedar octavo la temporada pasada. ¿Qué hay del resto?

UNA ARISTOCRACIA VENIDA A MENOS

Del Zenit hemos hablado largo y tendido. El pasado verano firmaron a Mancini, se cargaron a jugadores de buen rendimiento como Danny, Giuliano, Luís Neto, Shatov o Dzyuba para traer a un ejército de argentinos cuya adaptación ha sido problemática. El principal valedor del entrenador italiano, el director deportivo Konstantin Sarsania, fallecía súbitamente en octubre, algo que claramente cambió la dinámica de un club que arrancó la temporada por todo lo alto, con goleadas en Rusia y en Europa.

Si juntamos los últimos dos mercados, el Zenit se ha gastado 94 millones de euros en traspasos, más que los otros quince equipos de la liga juntos. En el último mes y medio, los de Mancini han perdido contra el Krasnodar de Shatov con gol de Shatov, contra el Arsenal Tula de Dzyuba, con gol y asistencia del ariete ruso y ha visto como el Lokomotiv le levantaba la liga en la cara mientras le dejaban sin Champions. Antes del último partido de liga, el club hizo oficial la rescisión amistosa del contrato con Mancini, que será el próximo seleccionador italiano. Se va de San Petersburgo, por la puerta de atrás, confesando que la decisión está tomada desde febrero.

Más en forma llegó el Spartak al tramo final, pero tres derrotas en los últimos cinco partidos más la eliminación ante el Tosno en Copa les han dejado sin títulos y sin puesto directo para la Champions. La misión parecía fácil: tan solo necesitaba ganar en casa en la última jornada para asegurarse ser subcampeón, pero el Dinamo se llevó un derbi que termina de hundir a un equipo muy irregular. Empezó la temporada 11º tras la jornada 7, encadenó 18 partidos sin perder y se desfondó cuando tenía a tiro un doblete histórico. A Carrera, técnico del Spartak, le preguntaron cuales habían sido los dos partidos más memorables de la temporada. «Ganarle 5-1 al Sevilla y perder 7-0 en Liverpool. Esto es el Spartak», sentenció.


El CSKA es uno de los pocos que queda contento con la temporada, por atrevido que parezca. Al fin y al cabo, son el equipo ruso más laureado de la década y apenas han sido subcampeones de liga y cuartofinalistas de la Europa League. La realidad es que bastante han hecho con sobrevivir. El equipo del ejército lleva desde 2014 sin pagar más de un millón de euros por un traspaso. La construcción del nuevo estadio y las pérdidas que la Guerra del Donbás ha ocasionado al presidente del club, el ucraniano Evgeny Giner, han dejado telarañas en las arcas.

El técnico, Viktor Goncharenko, ha superado con creces la misión de suceder al mítico Leonid Slutski con una economía de guerra. Ya asentado como hombre fuerte en el banquillo, el futuro inmediato le depara la titánica tarea de reemplazar a los tres centrales titulares del equipo, los gemelos Berezutski (36) y el eterno Ignashevich (38), todos ellos presentes en la Copa de la UEFA ganada en 2005. Hasta ahora, el técnico bielorruso ha podido ir tapando ausencias tirando de cantera y colocando a Pontus Wernbloom donde hiciera falta. El sueco ha jugado en su posición, de centrocampista defensivo, alternando con partidos como central y como delantero centro. Acaba contrato y no renovará con el club, como tantos otros.

En cuanto a las salidas, muy mal se tendría que dar el verano para que nadie saque a Alexandr Golovin del CSKA. El centrocampista ruso, de 21 años recién cumplidos, será la gran estrella de su selección en el Mundial tras una temporada donde lo ha sido todo para su club. Y mucho ojo con el futuro de Fedor Chalov (20), que está en la preselección de Cherchesov para la Copa del Mundo y es el primer jugador del club en marcar un hat-trick en liga en 16 años, tras hincharse a golear en categorías inferiores. Entre unas cosas y otras, el CSKA necesitará seis o siete altas de nivel este verano. ¿Hasta dónde llegará el dinero de la Champions?

En Krasnodar el dinero no es problema. Fundado en 2009, el club tiene sin lugar a dudas la mejor cantera del país. A fuerza de rublos, han ganado la liga de filiales y asegurado el cuarto puesto que da acceso directo a la Europa League. En la Youth League les eliminó el Real Madrid en los penaltis, con 34.000 personas en las gradas. El proyecto tiene buena pinta, pero la del Krasnodar era una de las tres mejores plantillas del torneo y había que pedirle el acceso a la Champions. El equipo ha repuntado de la mano de Murad Musaev, pero quizá la segunda competición europea no sea suficiente para mantener al mejor delantero de la liga, Fedor Smolov.

La gran mayoría de proyectos de la Premier rusa parecen tener poco recorrido

ALGUNOS BROTES VERDES

Una liga tan apretada por arriba repercute irremediablemente en una clase media más poderosa. Y efectivamente, la Premier rusa ha pasado a estar claramente dominada por una burguesía de cinco o seis equipos a dejar solo 12 puntos entre los puestos de Europa League y el descenso.

El Ufa, fundado en 2009, jugará en Europa por primera vez en su corta historia. El Dinamo ha pasado de jugarse la permanencia y su existencia a marcarse una recta final de temporada bastante digna. El Arsenal Tula podría asentarse en la parte alta con un bloque bastante equilibrado encabezado por un enrachado Artem Dzyuba, y proyectos como Rostov o Rubin Kazan tienen mimbres para reflotar. Sin embargo, la crisis de resultados de los de arriba hace pensar que muchos de esos mimbres podrían cambiar de aires tras el verano. Por lo pronto, Sergey Semak, entrenador del Ufa y leyenda del Zenit, es el principal candidato a reemplazar a Mancini, y me cuesta imaginar a Dzyuba lejos de San Petersburgo tras su explosión goleadora al sur de Moscú.

DOS DESCENSOS PECULIARES

Un caso para analizar aparte es el del Tosno. A sus cinco años de vida, ascendió por primera vez a la Premier rusa y ganó su primer título. La final más underground de la Copa de Rusia enfrentó al Tosno y al Avangard de Kursk, un equipo de media tabla de la segunda división. Como ganador de la Copa, el Tosno aspiraba a jugar la Europa League la próxima temporada, pero el club no pudo pedir la licencia por problemas financieros y su puesto lo ocupará el ya citado Ufa, sexto de la liga. No contento con arrebatarle la plaza, el Ufa les endosó un contundente 5-0 que certifica el descenso del club y pone su futuro en entredicho.

La propiedad del Tosno vinculó una parte del presupuesto a una inversión externa que ni ha llegado ni se espera, teniendo que recurrir a patrocinadores menores que les permitan tapar el agujero de tres millones de euros en sus arcas. Los jugadores han sufrido impagos, y el descenso supone una grave amenaza para la supervivencia de un club nómada. El pasado verano decidieron mudarse a San Petersburgo, perdiendo la escasa masa social que tenían en favor de conseguir el abandonado Estadio Petrovski para competir en la élite. Ahora, se rumorea que podrían fusionarse con el Báltica de Kaliningrado para frenar la caída y quedarse en Segunda. No deben existir muchos clubes capaces de ganar un título y desaparecer en la misma temporada.

Justo debajo quedó el colista SKA de Jabárovsk, ese equipo que juega a 500 kilómetros de la frontera rusa con Japón. El SKA, descendido desde diciembre, tiene el dudoso honor de no haber podido marcar un gol en la Premier rusa en todo 2018. Otro nivel.

Y hasta aquí la temporada en Rusia. Esta columna buscaba entretener al lector hasta que llegara el Mundial. Hoy, a falta de 31 días para que empiece a correr el balón, empezamos a ver el final de esta espera de tres años y once meses.

Aquí, todas las columnas desde Rusia de la temporada.

Foto de portada: Guilherme ofrece el trofeo de la Premier rusa a la afición del Lokomotiv (Daria Isaeva – Sport Express)

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