Uno encuentra muchas formas de inspirarse para poder escribir sobre algo o alguien. A veces se necesita algo de literatura y documentación sobre un hecho, persona o colectivo concreto; otras veces simplemente la música desata la literatura que acompaña a un relato y éste, a su vez, se adereza de detalles que marcan la diferencia. Hace no mucho tiempo pude escuchar cierta canción que, de alguna manera, me desató recuerdos sobre un equipo de fútbol. Dicho colectivo se encuentra dentro de los olvidados.

Los olvidados son ese colectivo del que no suele acordarse nadie, que sufre o se desangra día a día, gota a gota de sudor y de sangre, pero que sobreviven a día de hoy, cual perenne esperanza de mejora que nunca termina de convertirse en una realidad perceptible. Esa canción, que comentaba en el párrafo anterior, pertenece a un grupo de soft-rock norteamericano, cuya actividad fue destacada en la década de los 90 del pasado siglo. Y esa melodía, acompañada de esas letras, trae recuerdos del Chemie Leipzig.

Es necesario ponerse en contexto: en el año 2006, Dieteer Mateschitz (dueño de Red Bull) decide crear un equipo de fútbol en Alemania. La empresa ya había cerrado con éxito el trato por el que compró la franquicia neoyorkina en la MLS y, anteriormente, había hecho lo propio en Austria, país natal de la corporación, comprando y absorbiendo al Austria Salzburgo que, a su vez, tenía problemas económicos. El magnate centroeuropeo decide preguntar y/o asesorarse de los mandamases del Bayern (Hoeneß y Beckenbauer) y estos le aconsejan que busquen acomodo en una ciudad alemana grande, huérfana de un club en la élite y con capacidad para pelear en las máximas categorías del balompié teutón. Mateschitz hace caso y ve en la ciudad de Leipzig una oportunidad. Allí se encuentra con un panorama desolador: el club más famoso y laureado de la urbe, el VfB Leipzig (ya reconvertido en Lokomotiv Leipzig), andaba perdido entre las categorías regionales más modestas del país y el FC Sachsen Leipzig, con problemas económicos serios por aquél entonces por la fuerte inversión que se había llevado a cabo, buscaba el ascenso a la Regionalliga (por aquél entonces tercera división nacional). Red Bull no podía comprar a un equipo de primera división como había hecho en Estados Unidos o Austria, por lo que en Alemania fue prácticamente obligado a empezar desde divisiones bajas para que no rompiera el equilibrio de la competición. El elegido fue el FC Sachsen Leipzig y… Las cosas no salieron bien. La DFB no permitía renombrar el equipo en favor de un patrocinador y los aficionados se posicionaron en contra de la compra del club, algo que a la larga terminó pesando en sus finanzas, pese a haber recuperado la tercera división, gracias a la reorganización del fútbol semi-profesional en Alemania con la incorporación de la 3.Liga. Lo que siguieron a estos acontecimientos ya es historia en la ciudad: Red Bull buscó otro equipo, en otro barrio de Leipzig, en una categoría inferior y el FC Sachsen Leipzig terminó en una segunda bancarrota económica y desaparición del club como tal en 2011.

Cuando Dieteer Mateschitz llega a Leipzig se encuentra un panorama desolador. El Lokomotiv Leipzig andaba perdido en las categorías regionales y el Sachsen Leipzig tenía problemas económicos

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Otro sonido viene en ese clásico traqueteo que cruza la ciudad hasta el distrito de Leutzsch, llegan hasta los oídos del más sordo. Bajándote en la parada de la estación, al otro lado de la calle, en dirección norte, uno se encuentra un estadio modesto, vetusto, y con olor a hormigón, plástico duro y soledad. Allí está el Alfred-Kunze Sportpark. Remodelado y readaptado a los tiempos que corren, hoy caben 5.000 donde antiguamente cabían 10.000 de pie. Sonidos que retumban en un recinto que vivió tiempos mejores son los que alimentan, cada quince días, los destinos del BSG Chemie Leipzig. El verde reina en el ambiente, en el estadio, en la equipación de la de entonces y la de ahora. El primigenio BSG Chemie Leipzig se disolvió con la caída del muro. Siete años después, el BSG se refundó y peleó con distintas formas de sucesivas entidades que reclamaban el hueco dejado por el FC Sachsen tras 2011. Muchas disputas después, acuerdos de unión en categorías inferiores de los clubes y posterior bancarrota de la otra entidad que peleaba por ser el sucesor de los verdinegros, cedió todos esos derechos de sucesor legítimos al BSG. La separación, al final, fue unión. El éxtasis, tras empezar en la 12º división del fútbol alemán (y en las más bajas de la ciudad de Leipzig), llegó a finales de la 2016/17: un ascenso más se conseguía ante cinco mil personas. Un largo peregrinaje, muy propio de aquellos que no tiran la toalla y hoy, en la Liga Regional del Noreste (junto al histórico Lokomotive) trata de sobrevivir e intentar mantener la esperanza de aquellos olvidados en una categoría inmisericorde. Soldados que visten verde, blanco (a veces en negro) honrando viejos tiempos que no volverán hasta seguir atravesando obstáculos y cimas que parecen, a día de hoy, casi imposibles, cuales melodías de épocas gloriosas de Mamfred Walter, de campeonatos que se levantaban antes de la injerencia del estado socialista, en el supuesto lado feliz del muro.

El primigenio BSG Chemie Leipzig se disolvió con la caída del muro. Siete años después, el BSG se refundó y peleó con distintas formas de sucesivas entidades que reclamaban el hueco dejado por el FC Sachsen tras 2011

No se puede vivir del recuerdo, ni se le puede dar atrás a las manecillas de los relojes analógicos, ni viajar en el tiempo para evitar desapariciones dolorosas, o reediciones de glorias pasadas. Sin embargo, de las gradas con hedor a fútbol de verdad, el que no es glamuroso, el balón que arranca de cuajo la superficialidad que rodea al deporte rey en la élite, el que saca a la luz las emociones más básicas y sinceras; el fútbol que entona la melodía de cualquier grupo que parezca sonar a olvidado, pero cuya memoria sigue permaneciendo y resistiendo, contra todo pronóstico, como esa melodía de los olvidados… Pero jamás olvidan.

Fuente imagen principal: Fussball.de.

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