La Roma nunca estuvo tan cerca de alcanzar la gloria como el 30 de mayo de 1984. Después de ganar su segundo Scudetto en la temporada 1982-83, La Loba calificó por primera vez a la Copa de Campeones de Europa. En el máximo escenario continental sorprendieron y se colaron hasta la final, que tenía designada como sede el Stadio Olimpico, casa de los romanos. De la mano del entrenador sueco Nils Liedholm, los italianos despacharon al Goteborg, al CSKA Sofia y al Dinamo de Berlín para llegar a semifinales. Su rival, el Dundee United, sorprendió con un 2-0 en la ida; en la vuelta, la Roma consiguió el 3-0 que les dio el pase al duelo decisivo, en un partido que se vio envuelto en polémica por sospechas de amaño.

Su rival en la final sería el Liverpool, campeón de Europa en 1977, 1978 y 1981, que llegaba tras echar al Odense, al Athletic de Bilbao, al Benfica y al Dinamo de Bucarest en una intensa serie de semifinales. Para los ingleses, la final representaba la posibilidad de conseguir el primer triplete de su historia, tras ganar la Football League y la Football League Cup esa temporada.

Su rival en la final sería el Liverpool, campeón de Europa en 1977, 1978 y 1981, que llegaba tras echar al Odense, al Athletic de Bilbao, al Benfica y al Dinamo de Bucarest en una intensa serie de semifinales

Aquella Roma era capitaneada por un emblema del club. Agostino di Bartolomei entró a los catorce años a las filas de La Loba y poco después pasó a formar parte del primer equipo, para posteriormente convertirse en el primer capitán de origen romano en la historia del equipo.  Il capitano se ganó el cariño de los aficionados, parte por sus actuaciones dentro del campo, parte por compartir origen. Serio fuera de las canchas, Ago disfrutaba estando dentro del rectángulo verde: aseguraba que le pagaban por divertirse, por lo que su trabajo era ‘’uno de los mejores del mundo’’.

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El escenario del 30 de mayo era ideal también para di Bartolomei. La escena: el primer capitán romano, levantando la primera Copa de Europa de La Loba. Y en suelo romano. Todo estaba destinado para que esa noche Roma se cubriera de gloria.

La salida de los equipos al campo en esa noche asemejó a un Coliseo romano que buscaba intimidar a su inminente víctima. Pero al Liverpool le sentaba bien el Stadio Olimpico, en el que se coronó en la final de 1977; los Reds se adelantaron en el marcador apenas al minuto trece y pudieron irse arriba 0-2 de no ser por un gol anulado minutos después. Roberto Pruzzo empató antes del descanso y el marcador no se movió en el tiempo regular ni en tiempo extra. Por primera vez una final de la Copa de Europa se definiría desde el punto de penal.

Steve Nicol falló el primer disparo del Liverpool y los aficionados de la Roma se ilusionaron con el título. Di Bartolomei se acercó a cobrar y con clase adelantó a su equipo en la serie, pero a la postre sería inútil. Cuatro disparos correctos de los ingleses y dos fallas italianas sellaron el destino de aquella final. Liverpool se coronaba campeón por cuarta vez y la Roma se quedaba con las manos vacías.

Para la siguiente temporada Sven Goran Eriksson llegó al banquillo de la Roma y con ello se dio la salida de Di Bartolomei, después de disputar 300 partidos con los giallorossi

Para la siguiente temporada Sven Goran Eriksson llegó al banquillo de la Roma y con ello se dio la salida de Di Bartolomei, después de disputar 300 partidos con los giallorossi. Su siguiente destino sería el Milan, donde estuvo tres años. En su primer duelo frente a su ex equipo, Ago marcó y lo festejó de forma efusiva, cosa que no sentó bien a los aficionados de la Roma que habían lamentado su partida.

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Del Milan pasó al Cesena de la Serie B y después al Salernitana, con el que ascendió a segunda. A los 35 años decidió retirarse y cambió su residencia a Castellabate, un pequeño pueblo de pescadores al sur de Roma. Alejado de los reflectores, realizó diversas inversiones, entre ellas una academia de fútbol, que no resultaron exitosas y le trajeron problemas financieros.

Il capitano salió al balcón de su residencia la mañana del 30 de mayo de 1994, diez años después de la derrota en el que definió como el ‘’juego de su vida’’, y de un disparo al corazón se quitó la vida. En su cartera se encontraron tres imágenes: de su familia, de un santo y de la Curva Sur del Stadio Olimpico.

“Me siento encerrado dentro de un agujero”, rezaba la nota encontrada en su bolsillo. Los problemas económicos y la lejanía del fútbol lo llevaron al suicidio, para el que eligió una fecha que marcó su vida y la de miles de aficionados romanistas.

Los problemas económicos y la lejanía del fútbol lo llevaron al suicidio, para el que eligió una fecha que marcó su vida y la de miles de aficionados romanistas

Jugadores y aficionados se unieron en un solo lamento por la partida de un ícono de la Roma. Una calle en Castellabate y un campo en el centro deportivo del equipo de sus amores fueron bautizados con su nombre, a manera de homenaje. Esta noche, cuando la Roma busque la hazaña frente al Liverpool, el recuerdo de Agostino di Bartolomei se hará presente entre los hinchas giallorossi*.

*Artículo publicado el 2 de mayo de 2018, en la previa del Roma – Liverpool de semifinales de la Champions League 2017/18.

Fuente imagen principal: iogiocopulito.it.

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