Cuando a las selecciones les dieron a elegir dónde quedarse durante el próximo Munidal, la decisión de Egipto se llevó varios titulares. Sí, selecciones como España, Colombia o Brasil se habían alejado del foco, apartadas de las grandes urbes. Pero ninguna de ellas eligió una ciudad que lleva menos de una década completamente controlada por Rusia.

Los balcánicos eligieron Grozny, la capital de Chechenia, una región que ha vivido dos guerras contra Rusia y una ocupación militar de quince años. Una ciudad catalogada por la ONU en 2003 como la más destruida del mundo. Cuando las Repúblicas Socialistas Soviéticas de Rusia, Bielorrusia y Ucrania decidieron unilateralmente deshacer la URSS en 1991, un mar de oportunidades se abrió a su alrededor. Varias repúblicas independientes dentro del territorio ruso pidieron más autonomía, en un tira y afloja que Chechenia, rica en petróleo, llevó demasiado lejos y causó entre 200.000 y medio millón de bajas.

El encargado de reconstruir la región sería el excéntrico Razman Kadýrov. hijo de un ex presidente de Chechenia asesinado por una mina terrestre y presidente de la región desde 2007. Kadýrov, siempre imprevisible, serviría al gobierno central para controlar una zona especialmente conflictiva. A cambio, el gobernador tendría casi total libertad. Y dentro de esa libertad entra su equipo de fútbol: el Akhmat Grozny.

Kazman Kadýrov enseña el Akhmat Arena al ex primer ministro ruso, Dimitri Medvédev (Foto - Wikipedia Commons)
  • Facebook
  • Twitter

Kazman Kadýrov enseña el Akhmat Arena al ex primer ministro ruso, Dimitri Medvédev (Foto – Wikipedia Commons)

Quizá recuerde el club como Terek Grozny, nombrado así en honor al principal río de Chechenia. Pero el pasado verano, el presidente decidió renombrarlo en honor de su difunto padre, Akhmat Kadýrov. Y es que Razman es uno de esos tipos provincianos que buscan en el fútbol un elemento que les dé el protagonismo que nunca tuvieron. Para la inauguración del nuevo estadio, pagó a un all-star de brasileños retirados, con Romário, Dunga o Bebeto como cabezas de cartel para jugar él mismo contra ellos. En esa misma temporada, fichó a Ruud Gullit como entrenador y le permitía ir a Grozny solo para los partidos. No duró mucho. Al senegalés Ablaye Mengue, delantero del equipo, decidió regalarle dos coches tras una buena racha goleadora. Mengue no sabía conducir y decidió vender los coches y quedarse con el dinero. Sus constantes comentarios homófobos y las acusaciones de asesinato de activistas contra el régimen de Putin no le impidieron organizar el primer partido de la selección rusa en su ciudad. Incluso ha convencido a Ronaldinho para que pasearse por Grozny, como si de un trofeo viviente se tratara.


Al más puro estilo Shakhtar Donnetsk, se ha dedicado a traer brasileños de perfil bajo que incrementaran el nivel del equipo y le permitieran competir en la Premier Rusa. Quizá la plantilla no fuera la más cara de la liga, como pudieron ser las de otros clubes con caciques al frente como Kuban Krasnodar o Anzhi. Pero Kadýrov priorizó gastarse 280 millones de euros en un estadio que aspiraba a acoger el Mundial y también lleva el nombre de su progenitor. Un sueño utópico: ¿cómo iba una región donde hace diez años se sucedían los atentados de los rebeldes acoger un evento que debe mandar un mensaje de unidad al resto del mundo? De ahí las críticas al caso de Egipto.

Tras tanta opulencia reside un trasfondo bastante más gris: el de una región a medio restaurar que todavía sufre las consecuencias de la guerra. Kadýrov, como el célebre instragramer que es, gusta mucho de las apariencias. Este fin de semana, el Akhmat se jugaba el descenso contra el modesto Tosno, del que hablamos aquí. El Akhmat ganó 1-0 y se vio a los suplentes arropándose con mantas de Louis Vuitton. En el banquilo de al lado, los jugadores del Tosno recibieron esta semana una noticia menos halagüeña: el club no tiene dinero para pagarles.

EL SPARTAK PONE EL TÍTULO EN BANDEJA

El Lokomotiv arrasó al Dinamo en uno de los tantos derbis de Moscú y ya le saca cinco puntos a un Spartak que se la pegó en Ekaterimburgo. Necesita sacar siete puntos en cinco partidos, con lo que le sobraría con ganar los tres partidos que le restan como local para ser campeón por primera vez en catorce años. El Ekaterimburg Arena vivió su primera tarde de gloria. Podríamos hablar largo y tendido sobre un estadio que se construyó con menos capacidad de la que pedía la FIFA y sufrió una reconstrucción bastante chapucera. Pero mejor dejar que las imágenes hablen por sí mismas.

Desde Rusia con Balón, todas las semanas en Underground Football.

Foto de portada: Los jugadores del Akhmat Grozny, abrigados con mantas de Louis Vuitton| Imagen: Match TV

Share This

Compartir

Share this post with your friends!