La RAE define a los terratenientes como esa “persona que posee tierras, la que es dueña de grandes extensiones agrícolas” y con un grado de autoridad respetado desde tiempos inmemoriales. Infundir respeto, cuando éste también es/era sinónimo de miedo o temor que destilaba entre sus enemigos directos. Colaboradores necesarios de parte en algunos conflictos bélicos, explotadores (en el sentido más peyorativo de la palabra) y dueños de esclavos en esas tierras colonizadas con un puño de hierro inapelable sobre modestas y desconocidas poblaciones locales. En pocas palabras: el terrateniente es tan sinónimo de poder como de tiranía, según se mirase y el bando en el que estuviese cada uno.

Sin embargo, en el fútbol, ser dueño de unas tierras tiene un sentido mucho más metafórico que real. Especialmente si se pone el foco en aquellos que se visten de corto y dejan, día tras día, jornada tras jornada, su calidad y dominio patentes en sus propias tierras, así como en las enemigas. Leon Goretzka bien podría encajar en la definición de poder y tiranía que se comentaba en el párrafo anterior.

En una ciudad importante del estado federado de Renania del Norte, Goretzka creció y avanzó rápidamente entre las categorías inferiores del club de la ciudad: el VfL Bochum

No obstante, no se trata de una tiranía en el uso literal de la palabra, sino más bien en términos de dominio. No creo que pille de nuevas a todo aquél que haya seguido la carrera del joven futbolista nacido en Bochum, ciudad universitaria de la cuenca del Ruhr por excelencia. Allí, en una ciudad importante del estado federado de Renania del Norte, creció y avanzó rápidamente entre las categorías inferiores del club de la ciudad: el VfL Bochum. El club conoce las mieles de estar en la élite durante muchos años en Alemania, pero hoy vive una situación diferente en segunda división. En su fuero interno nunca dejaron de anhelar volver a primera, pero su realidad les ha empujado a vivir en las medianías de la tabla. Como otros clubes históricos, han tenido que subastar el talento que destaque a los clubes más exitosos de la zona: el Borussia Dortmund y el FC Schalke 04. El traspaso del futbolista al Schalke fue normal en Bochum, pero no en Gelsenkirchen; la dirección deportiva del club (gestionada por aquél entonces por Horst Heldt, hoy en el Hannover), decidió apostar fuertemente por él. Dar cinco millones por un futbolista que no conocía la élite, aunque destacase sobradamente en categorías inferiores de la selección nacional, era una apuesta de riesgo. No es que el Schalke sea un club pobre, precisamente, pero sí se entendía que era un riesgo considerable. El tiempo y el desarrollo del futbolista terminaron dándole la razón al hoy director deportivo del Hannover.

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Se habían creado muchas expectativas en torno al terrateniente. Muchos le comparaban con el omnipresente y recordado Michael Ballack. Un futbolista de buenas dotes técnicas, pero de probado desarrollo y despliegue físico que destacó sobradamente en la primera década del siglo XXI. Igual de alto y espigado que el futbolista de Görlitz, León posee un punto adicional de técnica individual que le ha permitido desarrollar labores similares a Ballack, aunque con un mayor protagonismo en lo que a la posesión del cuero se refiere. Sus casi 190 centímetros le permitían (y permiten) llegar a cualquier balón aéreo, a poco que potencia el timming y ejecución del cabezazo a la salida de balones parados laterales. Pero Goretzka no solo es eso, sino que también permite amplificar su ámbito de actuación a los apoyos de la base de la jugada, donde es un transportista y canalizador de juego. Como el Guadiana: llega, viene, toca balón y se va a zonas intermedias, donde es definitivamente más decisivo. No es un 10, un 7-8 o un 6, pero al mismo tiempo lo abarca todo en diferentes momentos del encuentro y necesidades del juego. Su finura y personalidad recuerdan más a Steven Gerrard que a Michael Ballack.

gual de alto y espigado que el futbolista de Görlitz, León posee un punto adicional de técnica individual que le ha permitido desarrollar labores similares a Ballack, aunque con un mayor protagonismo en lo que a la posesión del cuero se refiere

Ese dominio de la zona ancha se debe, entre otras cosas, a los diferentes entrenadores que ha tenido en los últimos cinco años. Con Jens Keller debuta en Bundesliga, a los 18 años. Juega en torno a los 30 partidos en una temporada, la mayoría de ellos en la liga nacional, aunque disputa también partidos de Champions League. Jens Keller consigue, esa temporada, volver a clasificar al Schalke para la Liga de Campones de la temporada que viene. Goretzka juega de interior ese año. En la mayoría de los casos se trata de un 1-4-2-3-1, en el que Meyer era el mediapunta y Goretzka el interior guadianesco que se define en párrafos anteriores. Sin ser una temporada brillante, el ocho demuestra tener aplomo y personalidad suficiente para caer de pie en la plantilla. Sin embargo, la temporada siguiente, sufre una lesión muscular de gravedad y no participa en toda la primera vuelta. Una vez recuperado, Keller es despedido por la marcha del equipo, contratando así a Roberto Di Matteo. El estilo del técnico italiano y el gran periodo de inactividad, mantienen a Goretzka lejos del once inicial. Neustädter se hace con el puesto en el centro del campo y, dado el esquema habitual del técnico italiano, así como los jugadores utilizados, la mayoría de sus participaciones se redujeron a salir desde el banquillo. Aunque el Schalke salva la temporada alcanzando el sexto lugar, las sensaciones generales del equipo no son nada buenas. Goretzka, con Di Matteo, juega también más cerca de la base y, en el poco tiempo que juega, lo que desarrolla más es su posicionamiento y su disciplina en el plano táctico. Se posiciona mejor, la suelta más rápido (a la par que precipitado), pero no tiene apenas participación en el tramo final de la jugada. No es una temporada en la que él se desarrolle y aún está lejos de debutar con la absoluta. La temporada siguiente, el exuberante Leroy Sané le roba el protagonismo con André Breitenreiter en el banquillo en la 2015-16. El Schalke se vuelve a quedar fuera de la Champions League, pero consigue una quinta plaza que le devuelve a Europa League. Los números de Goretzka vuelven a ser los de su debut en la máxima categoría, aunque con actuaciones discretas. Goretzka vuelve a ser ese interior guadianesco, destacando más en la zona intermedia. Sus números son discretos, pobres y daba la sensación que aún lo mejor estaba por llegar. No tenía el peso suficiente en el Schalke como para poder destacar y capitanear el timón. El estilo del Schalke sigue siendo bastante directo, parecido al que se jugaba con Jens Keller dos temporadas atrás. Sin embargo, Breitenreiter se marcharía a final de temporada, contratando así a Markus Weinzierl para la siguiente.

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Las sucesivas marchas de Draxler, Sané o Huntelaar hicieron que Goretzka cobrase un mayor protagonismo entre líneas, como la temporada anterior. Weinzierl intentó matizar, en cierta manera, el juego vertical y directo que el Schalke proponía en temporadas anteriores con sendos técnicos. Sin embargo, el equipo se vio con muchos problemas extradeportivos y, pese al lucimiento personal de Goretzka, el equipo no dio la talla y se quedó fuera de Europa. Weinzierl se marchó a final de temporada y Heidel, director deportivo desde 2016 procedente del Mainz, decidió confiar en un joven técnico que lo había hecho bien en la pequeña localidad de Aue.

Quinto técnico y quinta temporada, en la que se cumple la finalización de su contrato. La evolución de Goretzka está más visible que nunca a ojos del público y de la prensa especializada. Leon se convierte en todo un terrateniente, capaz de gestar juego, como ser disciplinado cuando la pelota no la tiene el Schalke o de acudir al pressing escalonado (ya sea medio o alto) que Domenico Tedesco le solicita. Tras un dubitativo comienzo, el Schalke empieza a conseguir resultados, confianza y en una forma de jugar mucho más asociativa que años anteriores. Los partidos del Schalke termina con posesiones superiores al 50 y 60% de manera habitual, con muchas ocasiones de gol (bajo porcentaje de acierto) y, en definitiva, mejores números y sensaciones.

La evolución de Goretzka está más visible que nunca a ojos del público y de la prensa especializada. Leon se convierte en todo un terrateniente, capaz de gestar juego, como ser disciplinado cuando la pelota no la tiene el Schalke o de acudir al pressing escalonado

Su trayectoria es discretamente ascendente, pero no pasa inadvertido para los diferentes seleccionadores. Löw le incluye en la pre-lista de treinta jugadores previo al Mundial de 2014, del que solo la lesión muscular le deja fuera. Ese año, Alemana se proclama campeona del mundo por cuarta vez en su historia, goleada a Brasil incluida. Tras estar fuera por lesión, Goretzka sigue llamando la atención de diferentes técnicos, tal y como había hecho en las categorías inferiores. Incluido, junto a su compañero Max Meyer, en la lista de dieciocho jugadores que integraron la selección sub-23 y logrando una medalla de plata en las Olimpiadas también disputadas en Brasil. A partir de 2016, Löw le convoca de manera habitual a la fase de clasificación para el Mundial de Rusia. Hoy es uno de los futbolistas más cotizados en Alemania y se confirmó su fichaje, en enero del presente año, por el Bayern Múnich la próxima temporada.

Para definir tácticamente a Goretzka se podría adjetivar como completo. Encaja perfectamente en diversos estilos, mientras él esté en contacto con la pelota o se asome al área, jugando detrás del punta. Fino en el aspecto técnico, no es veloz, ni tiene una gran zancada, pero ve el fútbol casi de forma panorámica, como le enseñaran técnicos anteriores y ha desarrollado potenciado Tedesco esta temporada. Sin embargo, su encaje en Múnich va a depender de la configuración de la plantilla, así como el técnico que se ocupe de gestionarla. Su encaje en Múnich es una incógnita, a día de hoy. Rudy, Tolisso, Vidal, Javi Martínez, Thiago e incluso Kimmich o Alaba, pueden ejercer diferentes papeles y variantes tácticas al futuro técnico del Bayern. A sus 23 años recién cumplidos, se centrará en terminar el mes de competición con el Schalke, el cual está peleando por la segunda plaza y ser incluido en la lista de Löw para Rusia. Al fin y al cabo, el terrateniente del verde debe expandir sus horizontes y qué mejor sitio para hacerlo que el club más laureado de Alemania, a coste cero. Un negocio redondo para Goretzka y el Bayern Múnich; el primer paso para mandar en el centro del campo alemán.

Fuente imagen principal: Agencias.

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