Llevo pensando en este día desde hace meses. Qué escribir, con qué comparar. Y me alegra afirmar que no estoy a la altura. Nadie lo está. Intentar homenajear a Xabi Prieto es como retar a Zeus con un tirachinas. Acabé convenciéndome mil veces con que había dado con las líneas adecuadas, como miles han sido los rivales que confiaron en robarle el balón con tan solo meter el cuerpo. Y tanto ellos como yo fracasamos. Xabi Prieto se burló del fútbol ignorando sus esquemas, los de hace diez años y los de ahora. La razón es que él nunca entendió de épocas, porque impuso sus propias reglas incluso en los campos de minas que esperan en la Segunda División. 

Llevo pensando en este día desde hace meses. Qué escribir, con qué comparar. Y me alegra afirmar que no estoy a la altura. Nadie lo está. Intentar homenajear a Xabi Prieto es como retar a Zeus con un tirachinas

Siempre marcó el ritmo de lo que le rodeaba, redefinió la velocidad del regate y se burló de la estrategia a balón parado. Su remate en el primer palo contaba casi con la misma fiabilidad que los lanzamientos desde el punto de penalti. Por cierto, si alguien se pregunta por qué utilizo el tiempo pasado es porque ya le estamos echando de menos. Su carrera siempre la asocié con ‘Telegraph Road, una de mis favoritas. Mark Knopfler, como Xabi, ignoró lo establecido (la canción dura 14 minutos) para representar la perfección en su disciplina. Su letra, además, narra el amanecer de una nueva era, el inicio de una comunidad que comienza con un hombre solitario en mitad de un páramo. Un mensaje de esperanza y un lugar del que, con sus centros, también partió Prieto para devolver a la Real Sociedad a su sitio histórico.

Hay quien piensa que ganando un título, o peleándolo, el ’10’ hubiera tenido un final acorde al número de su dorsal. A mí, en cambio, me gusta pensar que su retirada es parte de su forma de ser y de jugar; cuidadoso, comedido, y comprometido con la causa más importante: hacer feliz al aficionado txuri-urdin. Tres ejes vitales de un capitán que por primera vez en su carrera no ha podido cumplir con el último de ellos. De pronto asumir que su fútbol tenía fecha de caducidad ha sido un primer y último engaño del que todo realista nunca querría haber despertado. 

Fuente imagen principal: Agencias.

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