La astucia y la picardía, para bien o para mal, son características de la forma de ser del mexicano. A través de ellas, logramos sacar ventaja en escenarios de la vida diaria donde de otra forma no conseguiríamos lo que buscamos. Aspiramos a obtener beneficios saltando alguna que otra regla, y confiamos en que gozaremos los resultados sin que se den cuenta de las trampas realizadas.

La selección mexicana se ha convertido, en años recientes, en uno de los equipos más constantes en cuanto a calificar a la Copa del Mundo se refiere. Para dar con la última ocasión en la que el Tricolor no participó en una justa mundial, hay que ir hasta 1990, cuando la participación en el torneo disputado en Italia se vio evitada por uno de los escándalos más grandes en la historia del balompié mexicano, producto de esa tendencia a desafiar los reglamentos y jugársela a no ser descubiertos.

La selección mexicana se ha convertido, en años recientes, en uno de los equipos más constantes en cuanto a calificar a la Copa del Mundo se refiere

El escenario inicial del escándalo fue Guatemala. La fecha, abril de 1988. El país centroamericano sería sede del Premundial sub-20 de la CONCACAF, con miras al mundial de la categoría a disputarse el año entrante en Arabia Saudita. México, tras albergar la Copa del Mundo de 1986, sentía la necesidad de posicionarse como una selección fuerte en todas las categorías, por lo que llegaba a Guatemala con la firme intención de llevarse el título.

Sin embargo, los resultados pasaron a segundo plano en el transcurso de la competición. Una columna sin firma del diario Ovaciones dio a conocer irregularidades en las fechas de nacimiento de cuatro jugadores registrados en la sub-20. Antonio Moreno, periodista mexicano detrás de la publicación, salió días después a profundizar la nota inicial: el anuario del Fútbol Mexicano 1987, regalado a la prensa por la Federación Mexicana de Fútbol (FMF), mostraba las fechas reales de nacimiento de cuatro jugadores, las cuales diferían de las enviadas a la CONCACAF para el registro de los convocados.

Mientras el balón rodaba en Guatemala, Aurelio Rivera, Gerardo Jiménez, José de la Fuente y José Luis Mata se convertían en los cuatro nombres más repetidos por la prensa deportiva en México. Rafael del Castillo Ruiz, presidente de la FMF, y Francisco Avilán, director de la selección juvenil, acaparaban también los titulares que buscaban responsables de lo ocurrido. La movilización no era para menos: Joao Havelange, mandamás de la FIFA en ese entonces, advirtió meses antes de sanciones a las selecciones que inscribieran a jugadores que superaran la edad permitida, práctica común en los torneos de categorías inferiores.

Embed from Getty Images

A pesar de las posibles repercusiones, las investigaciones periodísticas sacaron a la luz más evidencias. Antonio Moreno fue el primero en exhibir en Ovaciones el acta de nacimiento de uno de los involucrados, José Luis Mata; José Ramón Fernández, periodista de la cadena Imevisión, donde también trabajaba Moreno, develó las actas de Gerardo Jiménez y José de la Fuente; y finalmente, en el diario La Jornada dieron a conocer el documento real de Aurelio Rivera.

El polémico caso es conocido hasta la fecha como Los cachirules, término que tiene dos supuestos significados: el primero, referente a un personaje de la televisión mexicana de nombre Cachirulo, que se hacía pasar por alguien de menor edad a la del actor; el segundo, proveniente de la palabra cachirul, usada en el siglo XX para referirse a cosas de dudosa calidad y que después se usaría en los campos de fútbol amateur para identificar a jugadores que participaban sin tener un registro válido.

Rafael Castillo fue señalado como la mente detrás de Los cachirules. “¿Por qué México no puede ser mañoso en este tipo de actitudes cuando otros países lo hacen como algo normal?” fue una de las declaraciones que soltó, una mezcla de impotencia y enojo, más por saberse descubierto primero que otros, que por las repercusiones venideras. De acuerdo a Miguel Ángel Ramírez, periodista de Ovaciones que participó en la investigación, los miembros de la federación tenían tan claro el fraude realizado, que instruían a los jugadores a aprenderse bien la fecha de nacimiento falsa, “por si venía gente de la FIFA a preguntarles”.

Para algunos, lo publicado por la prensa tenía como motivación un duelo de intereses: Televisa, la cadena televisiva más importante de México, acaparaba a la selección y el golpeteo respondía a la intención de Imevisión para competir por los derechos de transmisión

Para algunos, lo publicado por la prensa tenía como motivación un duelo de intereses: Televisa, la cadena televisiva más importante de México, acaparaba a la selección y el golpeteo respondía a la intención de Imevisión para competir por los derechos de transmisión; para otros, la polémica surgió de parte de Joaquín Soria, mexicano que presidía la CONCACAF, y que veía en Del Castillo un rival que podía derrocarlo del puesto.

Embed from Getty Images

Con el respaldo periodístico a la mano, las federaciones de Guatemala y Estados Unidos presentaron en mayo de 1988 una queja ante la FIFA. El organismo rector del fútbol investigó y confirmó la trampa realizada por la FMF, y decidió suspender por dos años a la selección sub-20, quitándoles la posibilidad de asistir al mundial en Arabia Saudita, tras haber finalizado como segundo lugar del cuadrangular final del Premundial guatemalteco.

La astucia y picardía mencionadas al inicio del texto vuelven a aparecer en este escenario del escándalo. La sanción estaba definida y no era tan dolorosa, pero Rafael del Castillo decidió tentar a su suerte; sabía que la presencia de Guillermo Cañedo, cercano a Havelange y cercano a Televisa, podía inclinar la balanza a su favor, eliminar la suspensión y borrar la pequeña travesura que implicaba la falsificación de documentos oficiales

Confiado, el presidente de la FMF emprendió el viaje a Suiza con una comitiva. En los cuarteles de la FIFA se llevó a cabo la discusión debida y el resultado fue contundente: el castigo no solo se mantenía, sino que se extendía a todas las categorías. Esto traducido implicaba tres golpes durísimos: adiós Arabia Saudita 1989, adiós Juegos Olímpicos de Seúl 1988, adiós Copa del Mundo de Italia 90.

El castigo se extendió a todas las categorías. Esto traducido implicaba tres golpes durísimos: adiós Arabia Saudita 1989, adiós Juegos Olímpicos de Seúl 1988, adiós Copa del Mundo de Italia 90

Las sanciones individuales se limitaron a la suspensión de algunos miembros de la FMF a ocupar puestos de la CONCACAF. Aunque no recibieron algún castigo, los cuatro jugadores señalados vieron su carrera trastocada. Aurelio Rivera fue el que tuvo más éxito en el fútbol mexicano, aunque la marca de Los cachirules no dejó de seguirlo. El Coreano pasó dos años en la cárcel producto del atropello a dos ciclistas cuando conducía en estado de ebriedad; en entrevista al diario Excelsior, afirmó que le resultó peor el escarnio sufrido producto de Los cachirules, que el par de años encarcelado, ya que el primer castigo lo pagó sin tener nada qué ver.

Gerardo Shaggy Jiménez es claro en las repercusiones que trajo todo el escándalo: “Nunca me sobrepuse a esa palabra. Es algo que te estigmatiza para siempre, nos cambió la vida, porque la gente piensa que eres un tramposo para todo. Hasta para comprar en la tienda te miraban feo. La Federación nos partió la vida en dos”. Tanto él como José Luis Mata tuvieron una carrera modesta en el fútbol, como jugadores y directores técnicos, mientras que José Luis de la Fuente se alejó por completo de las canchas.

Aficionados y futbolistas sufrieron una gran decepción al quedarse sin posibilidad de participar en la justa más importante del balompié; los culpables al final lograron salirse con la suya, ya que nunca hubo un castigo directo. Con Hugo Sánchez en su mejor momento, una generación que igualó en 1986 el mejor resultado obtenido en un Mundial, y un grupo de jugadores que destacarían a nivel selección a finales de los 80’s y posteriormente en 1994, el caso de Los cachirules es quizá el ‘¿qué hubiera pasado?’ más grande en la historia del fútbol mexicano.

Fuente imagen principal: Televisa.

Share This

Compartir

Share this post with your friends!