Aunque solo era la jornada 5 de la fase de clasificación al Mundial de Rusia, ya aparecían los primeros pesimistas. Pesimistas con razón, por otra parte, ya que el decepcionante empate del primer partido ante Suecia podía comprometer las opciones finales de clasificarse, lo que supondría el segundo fracaso consecutivo tras quedar fuera de Francia 2016. Un Danny Blind desesperado por dar con la tecla llamó a Matthijs de Ligt, con 17 años y solo un mes de titular en el Ajax, para ser su central en Sofía por delante de Hoedt, Veltman o Viergever. Un adolescente no puede quedar señalado en su debut con la selección absoluta, pero si de un treintañero se tratase no hubiese vuelto a vestir la Oranje.

Sin embargo, lejos de suponerle un trauma, terminó la -histórica- temporada del Ajax en Europa y demostró a cualquiera que dudase de él que era uno de los centrales más prometedores del país, y no pensaba dejar de serlo por un mal partido. En verano se sucedieron los rumores sobre un hipotético traspaso al Barcelona. Aunque cuando el río suena es muy difícil obviar que agua lleva, Matthijs lo está haciendo en cada declaración. Sabe lo que su afición quiere escuchar, aunque ambas partes sean muy conscientes de la dificultad de que el chico cumpla la veintena entre canales.

“Hablé con Carel Eiting antes del partido. Sergio Ramos suele hacerlo, llegar a la frontal y entrar al área para esperar el remate: voy a hacerlo. El balón de Ziyech fue muy bueno”, comentó después de su último gol este fin de semana. El central del Real Madrid es un referente para él, un Sergio Ramos al que también eligió en su ‘cinco ideal’ de la historia del fútbol, junto a Neuer, Beckenbauer, Messi y Cruyff. Las diferencias con el capitán madridista son evidentes, desde el momento en el que ves el cuerpo de uno y de otro. Aunque Ramos también tiene un físico envidiable, De Ligt es un verdadero animal. Las espaldas que tiene no son normales, mucho menos para un chico de su edad.

Siempre ha sido un precoz. Debutó en Segunda con 16 y en Primera con 17, años con los que marcó su primer gol, su primera internacionalidad, su primer MVP en un partido de competición europea… A su edad lo normal sería ser irregular, en cuanto a titularidades y rendimiento se refiere, como hace su compañero Justin Kluivert. Incluso en su vida privada. Pero De Ligt rompe con todos esos esquemas y desde hace tiempo es el primer central del equipo, ya sea acompañando a Wöber o a Frenkie de Jong. Nadie duda de su titularidad porque jamás ha dado un motivo para ello.

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Como buen canterano (desde los 9 años), tiene el fútbol del Ajax metido en sus botas y en su cabeza. Uno no se explica la técnica y la capacidad de pase que tiene, teniendo en cuenta, además, su corpulencia, con la que puede subir controlando el balón mientras impone con su conducción. Un cuerpo que le ayuda a llevar a cabo las dos acciones que podrían definirle: la carga y el tackle. Son muchos los orgullos que ha herido tirando al suelo con un mero empujón al delantero de turno que se acercase al área de Onana. Su carrera impresiona como lo hizo en su día la de Raphaël Varane, sin acercarse a su increíble nivel, y su fuerza queda fuera de toda duda. Gracias a esta velocidad destaca también por su acierto a la hora de buscar el balón (70% según Opta), clave para cortar los contragolpes que tanto sufre el Ajax tras sus característicos ataques en estático. Sí bien es rápido corriendo, no tanto en movimientos, donde le falta muchísima agilidad para, especialmente, moverse en el área.

Además, a pesar de ser solo un niño, entiende el juego como un adulto. Según los datos que recoge ajaxlife.nl, es el jugador con más intercepciones del equipo esta temporada (49) y el tercero de la Eredivisie (Mattheij 56 y Pierie 51). Como se puede comprobar en el mapa situado bajo estas líneas, la mayoría se producen a más de diez metros del área, evitando, así, jugadas de peligro y no corrigiéndolas.

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Intercepciones de Matthijs de Ligt esta temporada. (Fuente: ajaxlife.nl)

Lejos de ser un producto del marketing o elevado al estatus de titular por falta de calidad en la posición, todos los récords que lleva en su mochila se los ha ganado él, al igual que haberse hecho un nombre en Europa siendo solo un chaval. Nunca es fácil elegir el destino del próximo paso, pero a diferencia de otros jóvenes talentos a los que se les recomienda un escalón intermedio, a De Ligt ya hay ganas de verle en un grande de Europa. Es difícil dudar de su cabeza, por lo que solo queda que alguien apueste por él y demuestre su verdadero nivel en la élite europea. Sofía le ayudó a madurar.

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Foto de portada: Voetbal International / Getty Images
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