Hay muchas cosas que damos por hechas sin ponernos a pensar en el motivo que las explican. Un ejemplo de ello sería el porqué nos emociona tanto ver a los más jóvenes en determinado deporte, independientemente de la disciplina. Esto quizás se produzca porque esperamos que lo que nos está llamando tanto la atención en este mismo instante seguirá evolucionando hasta convertirse en algo grande, y nosotros podremos decir que llevábamos siguiendo a ese chaval desde hace no sé cuántos años por no sé qué motivo en particular. Entonces, una opción en caso de aburrimiento (o al menos eso es algo que yo he hecho en numerosas ocasiones) es ver vídeos con la intención de incrustar en nuestra mente un nuevo nombre que recordar al día siguiente. Una ventaja de las divisiones inferiores inglesas es que suben todos los resúmenes de sus partidos, de manera que, si algún atacante está destacando, te darás cuenta observando esos pequeños clips de dos minutos de duración.

Ese momento concreto en el que tu mente hace click con algún futbolista muchas veces no necesita más que unas décimas de segundo. Hay ocasiones en las que ver cómo controla la pelota, cómo la doma, te da a entender lo que va a venir después. Y, antes de que hayas procesado esa casi irracional sensación, el jugador en cuestión ya ha hecho algo que confirma lo que pensaste de primeras. Esto le debió de ocurrir a mucha gente con James Maddison.

Todo empezó en el Coventry City, una institución en una situación complicada que, pese a los problemas, sigue produciendo buenos futbolistas. James es uno de ellos y su talento era tan obvio que hizo su debut con el club de su vida en agosto de 2014

Todo empezó en el Coventry City, una institución en una situación complicada que, pese a los problemas, sigue produciendo buenos futbolistas. James es uno de ellos y su talento era tan obvio que hizo su debut con el club de su vida en agosto de 2014, en la Capital One Cup, cuando tenía únicamente 17 años. Pronto jugaría su primer partido en League One y anotaría su primer gol, un lanzamiento de falta que no sirvió para evitar la derrota de su equipo por 4-1.

Aunque ya estemos relativamente acostumbrados a ver a chicos jóvenes debutar muy pronto, eso no quiere decir que para ellos sea algo sencillo. Para Maddison no lo fue: “Siempre tiene que haber un momento en el que des el salto. Estaba dentro [del equipo] pronto y fue duro dar ese salto, pero el entrenador creía en mí y arranqué desde ahí. Cuanto más juegas y entrenas con adultos, siendo muy joven, más aprendes; y aprendes muy rápido. Siempre y cuando estés centrando y trabajes duro, cosa que hice”.

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James siempre había soñado con jugar de número 10 en el equipo de su ciudad, pero los sueños no siempre pueden cumplirse. Su potencial fue avistado por varios equipos de la Premier League, Liverpool y Tottenham entre ellos, y el Coventry no iba a ser capaz de rechazar las posibles ofertas. Los de Klopp hicieron una, pero Maddison se negó. No quería jugar con el filial, así que aceptó la propuesta del Norwich City. Quedó cedido hasta final de temporada en el Coventry con vistas de unirse a los de aquella entrenados por Alex Neil en verano.

Cuando llegó la etapa estival y el técnico escocés vio a James, consideró que no estaba preparado todavía para Championship, algo con lo que él inglés no estaba de acuerdo. Creía que su habilidad era suficiente como para probarse en el segundo escalafón del fútbol inglés. Sin embargo, dado que no quería estancarse, salió cedido. Pudo irse a League One, la división de la que procedía, pero decidió probar en Escocia. Un nuevo desafío esperaba en el horizonte.

De todos modos, lo que se encontró en la Scottish Premier League con el Aberdeen no fue muy diferente a lo que ya había sufrido en League One: una competición dura y física. A sabiendas de que Maddison es un futbolista al que le gusta tener el balón en el pie, no extraña que le pegaran mucho allí. Es a lo que te arriesgas jugando de esa manera. En un partido ante el St Johnstone le hicieron 10 u 11 faltas. No obstante, también hubo experiencias positivas y que nunca olvidará, como jugar delante de 60.000 personas en Celtic Park o delante de 50.000 en una final de copa en Hampden Park.

Solo estuvo allí cuatro meses y disputó 17 partidos, pero, para él, esta etapa tuvo más importancia de la que pueda parecer desde fuera: “Ese periodo definitivamente me mejoró como jugador. Como ya dije, con 19 y 20 años tienes que estar jugando partidos. La única manera de mejorar es jugando partidos y aprendiendo, siendo un fijo semana tras semana. Derek McInnes (entrenador del Aberdeen) me dio la plataforma para demostrar lo que sé hacer, así que estoy agradecido”.

Para tener la oportunidad con el Norwich, necesitaba un entrenador que confiara en él, algo que logró en el verano de 2017, cuando Daniel Farke fue nombrado técnico del primer equipo

Para tener la oportunidad con el Norwich, necesitaba un entrenador que confiara en él, algo que logró en el verano de 2017, cuando Daniel Farke fue nombrado técnico del primer equipo. El alemán venía con una experiencia similar a la de David Wagner cuando este último firmó por el Huddersfield: había entrenado al filial del Borussia Dortmund. Tras firmar un nuevo contrato con los canaries y ver cómo Farke explicaba su filosofía, Maddison tuvo la sensación de que iba a cuajar con su nuevo entrenador: “Simplemente tuve la sensación de que la manera en la que quería jugar es la que me gusta a mí: fluido; fútbol de toque; basado en posesión; dominando partidos. Se ajusta a mis características”.

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Maddison empezó jugando en el centro del campo en un 4-1-4-1, hasta que Daniel cambió el sistema a 4-2-3-1 y colocó al inglés en su posición preferida: la de mediapunta. Ahí es donde ha terminado de explotar definitivamente. Antes de entrenar a analizar su juego, no está de más dejar constancia, en sus palabras, de cuál es su trabajo durante los partidos: “Tengo que ir a los pequeños espacios que los otros no ven”. Siempre jugando entre líneas y sin abusar de venir a buscar la pelota.

Como ya fue comentado al inicio, no hace falta mucho tiempo para darse cuenta de que James Maddison es un futbolista de talento y sensibilidad especial, simplemente por cómo trata la pelota. Jugando entre líneas, esperando la mayoría del tiempo a que el balón le llegue, consigue recibir y, a partir de ahí, generar cosas. En caso de que reciba de espaldas, cuenta con la capacidad para girarse y arrancar; en cuanto está de cara a portería, un abanico de posibilidades se abren.

No hace falta mucho tiempo para darse cuenta de que James Maddison es un futbolista de talento y sensibilidad especial, simplemente por cómo trata la pelota

Los jugadores de 3/4 que juegan por dentro necesitan tener virtudes relacionadas con el golpeo, el pase o el regate. Es una división muy esquemática y que deja de lado la toma de decisiones y aspectos relacionados con el cerebro futbolístico, pero es certera. La gran virtud de Maddison es que cuenta potencial en las tres, de ahí que habláramos antes de “abanico de posibilidades”.

Cuando James entra en contacto con la pelota, dando por hecho que sea relativamente cerca del área, puede buscar filtrar un último pase al delantero si este tira un desmarque, un penúltimo pase a un jugador de banda para que este centre, una descarga a la banda para descongestionar el juego o una asociación en espacio reducido para que aparezcan nuevos huecos. Tiene facilidad para encontrar a sus compañeros.

Por otro lado, algo que le gusta hacer mucho es pegar a portería. Al partir por dentro, a poco que se haga espacio, la opción de buscar el gol aparece. No siempre lo hace y tampoco abusa de ello, pero es una tónica que se repite en su fútbol. Desde la frontal es mortal. Además, no creo que nadie se queje: ha marcado verdaderos golazos de esa manera y, en algunos casos, desde bastante fuera del área, consiguiendo tantos de jugadas en las que no había “nada”. También pone su golpeo al servicio de jugadas a balón parado, ya sea para tirar él de manera directa o para poner centros muy peligrosos.

En tercer lugar está su regate. Maddison tiene una conducción bastante rápida y lleva el balón cerquita del pie, lo que siempre dificulta a los oponentes. Cuando encara a estos, los sortea con suma facilidad, a través de recortes y cambios de dirección. Como añadido cuenta con esa habilidad para sacarse trucos de la manga si la situación lo demanda (un caño, una croqueta, un taconazo).

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Todo lo expuesto en los párrafos anteriores parte de una situación en la que Maddison reciba en 3/4, ya sea de espaldas o de cara, pero no todo su fútbol se resume en eso. Le gusta intervenir, por lo que de vez en cuando se viene casi a la altura del doble pivote para entrar en contacto con la pelota. Desde esa ubicación algo más atrasada es capaz de ver líneas de pase interiores y filtrar el pase a algún compañero, al igual que puede arrancar y avanzar metros con el esférico en su bota.

Más allá de que albergue todas estas virtudes (golpeo, pase, regate), sin un cerebro que entienda el fútbol y tome buenas decisiones todo se queda en (casi) nada. La cuestión es que Maddison es un chico con criterio que entiende que no siempre tiene que verticalizar, pese a que pueda regatear y disparar con mucha facilidad. Entiende el juego, por eso esta variedad en sus cualidades lo hacen tan divertido. Hace bastantes cosas y todas, generalmente, en el momento ideal. Verle abusar de la conducción, del regate, del disparo o de ir siempre hacia arriba es muy complicado.

Hace bastantes cosas y todas, generalmente, en el momento ideal. Verle abusar de la conducción, del regate, del disparo o de ir siempre hacia arriba es muy complicado

No extraña nada que, de nuevo, equipos de la Primera División inglesa estén dejando constancia de su interés en él. Ya no es una cuestión de disfrutar viéndole; es que, además, suma a todo eso unas buenas cifras (ya ha llegado a los 10 goles, además de haber firmado bastantes asistencias). En verano, a buen seguro, muchos se pelearán por contratar sus servicios (al igual que por los de Sessegnon) y quien logre incorporarlo se llevará una joya. La Premier League le espera.

Fuente imagen principal: Stephen Pond (Getty Images)

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