Ha elegido el número 45 porque cuatro más cinco es igual a nueve, el número que llevó su padre. Un padre que se nos viene rapidísimo -casi tanto como él- a la cabeza cuando le ves el nombre que lleva encima de ese número más propio de la NBA que del fútbol europeo: ‘KLUIVERT’.

“Justin es más pequeño y ligero, cualquier comparación no tiene sentido”, comenta de Volkskrant. Pero evidentemente, se les va a comparar. El propio Ajax tuiteó la diferencia en el debut de padre e hijo: Justin lo hizo siendo 167 días más joven que Patrick. Pero como bien apunta la prensa neerlandesa, las diferencias entre uno y otro son mucho más profundas. El chico prefiere jugar en la banda, y parece que ha madurado viendo vídeos de Ronaldinho o Neymar por la forma de conducir, encarar y driblar contrarios.

Sus inicios fueron espectaculares. Preferiblemente por la banda derecha, debido a la salida de El Ghazi, la grandísima temporada de Younes, el lento despertar de Neres y la capacidad de Traoré de jugar en punta, Justin deslumbró con sus regates, controles y la calidad que muestra cada vez que toca el balón. Pero, especialmente, en sus primeros partidos en la élite, lo que mostró fue su golpeo de balón, lo que podría convertirle en el jugador diferencial del que todos creen que será.

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El centro no es más decisivo que el remate, pero evidentemente es un aspecto que influye. Kroos, Koke, Beckham… especialistas en el centro que agradecen sus compañeros. Por lo general, este tipo de futbolistas con buen golpeo de balón suelen jugar en una posición más cercana al centro del campo. Sin embargo, con Justin sería una locura encorsetarle ahí. Porque su golpeo le vale para asistir, pero esta temporada ha descubierto que también para ser el protagonista.

Mientras que en la 2016/17 pasada solo pudo hacer dos goles, en esta 2017/18 ya acumula siete. Por supuesto, y aparte de la experiencia y la presión que desaparece tras el debut, la clave de ello está en el cambio de posición. Comenzó siendo titular por la banda derecha, donde mostraba ser un gran jugador pero sin ser diferencial. Además, David Neres estaba comenzando a explotar y mantenerle como titular en esa banda, por muy canterano, ídolo y joven que fuese no resultaba lógico. Por suerte para él y desgracia para el alemán, Younes se lesionó la rodilla y la puerta de la banda izquierda se le abrió. Entró, echó el cerrojo y ahora no hay nadie que se atreva a llamar al timbre.

Su hat trick ante el Roda dio la vuelta al mundo. Volvió a hacerse viral, y cuando esto ocurre varias veces con un jugador joven en una liga menor, no tarda mucho en sonar para los grandes de Europa. El Manchester United, aunque como él mismo ha comentado, “no creo que sea un paso lógico”. También los gigantes españoles: “El Barcelona está en mi corazón, pero ¿quién soy yo para decir ‘no’ al Real Madrid”. Incluso él se coloca en los grandes proyectos: “Inglaterra me atrae: el Arsenal, el Tottenham, el Chelsea o el Manchester United son clubes agradables en los que me veo jugando en unos años…”.
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Aunque en palabras del propio Justin “mi padre no interfiere, sabe que no quiero eso”, Patrick, quien trabaja como comentarista para BeIN Sports en España, comentó hace unos días: “Creo que tiene que jugar en el Ajax un año o más para crecer física y mentalmente. Hay que tener calma, se siente bien y tiene confianza, el gran traspaso vendrá de forma natural”.

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El dilema está claro. No es ni el primero ni será el último que tenga que tomar una decisión de la que no esté del todo seguro. Quedarse para madurar y rezar para que el tren no pase solo una vez por su vida o atreverse a la aventura.

“Ahora mismo ya podría firmar por un club más grande que el Ajax, pero en este momento no veo que haya sitio para mí ahí. Coutinho ha fichado por el Barcelona por 160 millones. Quiero alcanzar la cima, pero sin saltarme ningún paso. Y convertirme finalmente en uno de esos jugadores que fichan por 160 millones por el Barça, el Madrid o un club así de importante”.

Su desparpajo e impertinencia con el balón en los pies puede hacerle convertirse en un gran jugador o en un simple regateador más. Marcarle al Atlético de Madrid de Simeone en Europa está bien, pero seguro que Kluivert no firmaría tener la carrera de Viktor Fischer. De momento aspira a jugón, y el privilegio de tener un padre que lo ha sido todo podría favorecerle a la hora de mantener los pies en el suelo. Viendo lo que ha mostrado este primer año en el primer equipo del Ajax, es imposible no creer en su futuro.

 

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Foto de portada: Dean Mouhtaropoulos / Getty Images
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