El ser humano es un animal social. Quizás sea una sentencia demasiado fuerte, quizás no todo el mundo coincida con ella, pero, en líneas generales, cualquier persona tiende a relacionarse con otras. Es muy complicado (por no decir imposible) pasar una vida entera solo, sin nadie que te acompañe. Te acabas llevando con alguien cercano a ti casi hasta sin querer. Dentro de esta gente que te rodea, se encuentran muchos caracteres distintos. Incluso cuando hay dos personalidades muy parecidas no son exactamente iguales; cualquier matiz ya provoca que, en lugar de un 100%, haya un 99% de semejanza. Seguramente tú, que estás leyendo esto, tengas a personas cerca que son eminentemente positivas o negativas; que tienden a estar contentos antes que tristes o y viceversa; que piensa poco o que piensa mucho. En la variedad, en este caso, está la virtud.

Comentaba Harry Kane en The Players Tribune que, más allá de la filosofía y temas futbolísticos, lo que ha conseguido Pochettino es que el Tottenham sea un equipo en el sentido más puro de la palabra; que estén unidos; que sean todos amigos entre ellos. No estamos dentro del vestuario para saberlo a ciencia cierta, pero desde fuera parece que, dentro de ese grupo de amigos, el que siempre está feliz, y el que siempre transmite alegría y energía positiva a todos, es Heung-Min Son. Lo curioso es que esto también se puede extrapolar a lo que ocurre en el terreno de juego.

Thierry Henry, que ahora trabaja en Sky Sports, le entrevistó y una de las cosas que le preguntó fue el motivo por el que siempre está sonriendo. La respuesta fue bastante simple: “Estoy en mi sueño. Estoy viviendo mi sueño, pero no me lo termino de creer. Simplemente me siento feliz por estar en Inglaterra y jugar en la Premier League”. Alcanzar ese sueño, no obstante, fue un proceso complicado.

Cualquier tipo de adaptación, por mínima que sea, nos cuesta. Ahora imaginemos lo que debió de ser para Son dejar Corea del Sur para irse a Alemania, al Hamburgo, con 16 años. La diferencia cultural es abismal. No estaba acostumbrado a vivir fuera de su país. Y, como añadido, no tenía ni idea de inglés ni de alemán

Cualquier tipo de adaptación, por mínima que sea, nos cuesta. Ajustar nuestra mentalidad para cualquier mínimo cambio supone un esfuerzo. Ahora imaginemos lo que debió de ser para Son dejar Corea del Sur para irse a Alemania, al Hamburgo, con 16 años. La diferencia cultural es abismal. No estaba acostumbrado a vivir fuera de su país. Y, como añadido, no tenía ni idea de inglés ni de alemán. Sin embargo, eso no le iba a parar. Tenía muy claro cuál era su sueño e iba a hacer los sacrificios suficientes como para cumplirlo. Lo logró.

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Tras pasar por Hamburgo y Bayer Leverkusen, el Tottenham lo fichó a pocos días de que cerrara el mercado veraniego de 2015. Era una incorporación, cuanto menos, interesante. Un futbolista que ya había demostrado en el país germano de lo que era capaz y cuyas cualidades casaban bien, a priori, con la Premier League (por su velocidad y verticalidad). Sus números en su primera temporada en las islas se quedaron cortos: ocho goles y cinco asistencias en cuarenta y dos partidos. Notó el cambio de país, pese a que no fuera tan grande como el de Asia a Europa. Este primer curso complicado provocó que las dudas aparecieran en su cabeza. Le llegó a comentar a Pochettino que quizás debería salir del club. Finalmente, por el bien de todos, se quedó. Y acabó rindiendo, en la campaña siguiente, como se le presuponía cuando puso pie en Hotspur Way: veintiún goles y diez asistencias en cuarenta y siete partidos. La mejora fue muy notoria.

En la temporada que estamos viviendo ahora mismo, la tónica continúa siendo positiva. Si no se lleva tantos titulares, como comentó Mauricio en rueda de prensa, es porque tiene a Kane al lado, cosa que favorece en tema resultados o receptor de asistencias, pero no en cuanto a reconocimiento. Ahora bien, ¿qué es lo que da el coreano al Tottenham para ser importante? Lo primero que debería ser mencionado es su energía. En un conjunto que intenta tener el balón casi todo el tiempo, el trabajo que se hace sin él es muy relevante. La presión, independientemente de la altura a la que se haga, está a la orden del día en los Spurs y Son es un pilar importante aquí. No tanto porque sepa meter el pie o por robar balones, sino por una cuestión de actitud, de intensidad y de, como ya fue mencionado al principio de este párrafo, energía. Se lo deja todo en el campo. Es generoso en el esfuerzo.

El surcoreano, dicho de manera simple, acelera las jugadas. Cuando la posesión es lenta y monótona, él cambia el ritmo. Y lo hace arriba, cerca de la portería, donde puede hacer daño. No siempre es preciso y, si tiene un día malo, puede llegar a desesperar, pero su importancia, al igual que en el caso de Dembélé, se explica por ser el más distinto, en este caso entre Dele, Eriksen y Kane

En segundo lugar, hay que explicar de manera breve el contexto en el que se encuentra habitualmente. Como ya comentamos en el artículo dedicado a Dembélé hace unas semanas, el Tottenham suele sufrir un planteamiento reactivo de los rivales. Esperan atrás, tapan líneas de pase, acumulan gente por dentro y, por ende, hacen que el esférico se mueva mucho más lento, a sabiendas de las dificultades que presentan los de Pochettino cuando se enfrentan ante estas circunstancias. Decíamos también que Mousa era el único de la plantilla que tenía capacidad para desbordar y eliminar rivales desde el centro del campo, algo que favorecía la labor de Son, nuestro protagonista de hoy. El surcoreano, dicho de manera simple, acelera las jugadas. Cuando la posesión es lenta y monótona, él cambia el ritmo. Y lo hace arriba, cerca de la portería, donde puede hacer daño. No siempre es preciso y, si tiene un día malo, puede llegar a desesperar, pero su importancia, al igual que en el caso de Dembélé, se explica por ser el más distinto, en este caso entre Dele, Eriksen y Kane.

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En tercer lugar, hay que extenderse un poco más en su desborde. No es el futbolista con más regate del mundo, pero el hecho de que siempre ponga la directa cuando recibe complica mucho a los defensores. Les hace preguntas y les da poco tiempo para que den respuestas. Teniendo en cuenta su ambidextrismo, puede salir por cualquiera de los dos lados. Aguantarlo no es nada fácil. Si arranca desde izquierda, puede salir por fuera y centrar o irse hacia dentro y tener perfil de disparo. Nada raro para un diestro, pero es que si parte por la derecha la situación es la misma pero al revés. Esto le da bastante imprevisibilidad. Además, en espacio reducido, tiene eso que en Inglaterra llaman footwork: una croqueta, un cambio de dirección repentino.

Para continuar, aunque no sea su principal virtud, se tiene que hacer mención a su capacidad asociativa. Sabe juntarse con sus compañeros; tira paredes; e, incluso, habiendo hecho la diagonal hacia dentro, es capaz de filtrar algún buen último pase. Seguramente, si dentro de su paleta de recursos no estuviera la posibilidad de asociarse con sus compañeros, no sería tan importante.

Aunque no sea su principal virtud, se tiene que hacer mención a su capacidad asociativa. Sabe juntarse con sus compañeros; tira paredes; e, incluso, habiendo hecho la diagonal hacia dentro, es capaz de filtrar algún buen último pase

Por último, llega lo más vistoso y por lo que la gente le viene destacando últimamente: su productividad directa de cara a gol. Puede pegarle con ambas piernas y eso dificulta también la tarea del portero. Si tú le ves por primera vez y golpea el balón con la izquierda, te crees que es zurdo; si es al contrario, lo mismo. No se nota la diferencia. Desde fuera del área, sobre todo en las inmediaciones, es un peligro. Por otro lado, se desenvuelve mejor en definiciones más instintivas, cuando ha hecho un desmarque y tiene que definir rápido, que si tiene tiempo para pensar lo que hacer. No resulta raro verle errar en mano a mano con el guardameta rival.

Dicho de manera resumida, lo que da Son al Tottenham es desborde en tres cuartos de campo, uno de los grandes déficits de la plantilla (ahora algo más subsanado con la incorporación de Lucas Moura) y mucho gol, algo necesario para complementar las cifras de Kane.

A Son todos le quieren. Su alegría es contagiosa fuera del campo y necesaria dentro de él. Cuando recibe la pelota, la velocidad aumenta; cuando habla, las sonrisas se dibujan en todas nuestras caras. Es la sonrisa del Tottenham.

Fuente imagen principal: Getty Images. 

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