“Trabaja, al menos así podrás ganar algo de dinero”. Cuántos jóvenes deportistas habrán escuchado estas palabras en algún momento de su vida. Todos ven las ostentosas vidas de los futbolistas de élite, que habiendo cumplido apenas la veintena ya cobran más en un año que lo que cuesta la casa de sus padres. Sin embargo, pocos son conscientes de los sacrificios que han hecho para llegar hasta ahí y cuánta gente -por desgracia, en ocasiones, muy cercana- no han creído en ellos.

Hoy Virgil van Dijk es el defensa más caro de la historia del fútbol. “El mercado es así. Lo siento, no tengo la culpa de haber costado 85 millones de euros”. Destacó en el WDS y fichó por el Willem II; destacó en el Willem II y fichó por el Celtic; destacó en el Celtic y fichó por el Southampton; deslumbró en el Southampton y los grandes clubes de la Premier League comenzaron a perder la cabeza por él.

Junio de 2017. Tras un continuo flujo de rumores de traspaso durante la temporada anterior, todos los medios anuncian su decisión. “Virgil van Dijk elige al Liverpool”. Los reds habían perseguido al central holandés desde el primer momento, así como el Manchester City. Una carrera de dos que pasó a tres contendientes con la incorporación del Chelsea en el mes de mayo. Tras varios encuentros con Jürgen, Conte y Pep, Virgil optó por el proyecto red, lo que supuso un auténtico espaldarazo al trabajo de Jürgen Klopp.

 

Sin embargo, la euforia inicial pronto se tornó en preocupación. Horas después de ese unánime titular, el Southampton consideró que el equipo de Anfield había incumplido las reglas al negociar con el jugador clandestinamente. Por ello, Les Reed, vicepresidente del Soton, decidió llevar al Liverpool a los juzgados, algo que rápidamente fue replicado con un comunicado oficial de disculpas por parte del equipo de Merseyside, en el que aseguraban “retirar cualquier interés en el jugador”.

 

El Southampton rompió cualquier tipo de relación con el Liverpool, aunque no efectuó finalmente la denuncia, y pese a que los rumores continuaron durante el mercado, el Liverpool no realizó jamás ninguna oferta. Tampoco Chelsea -acabó contratando a Rüdiger– ni Manchester City -intentó inútilmente el fichaje de Evans-, asustados por la contundencia de las acciones del Southampton. No fue hasta este mes de diciembre cuando, cansados de la situación, los saints pusieron un precio a la cabeza de van Dijk. Una cantidad que, según cuentan fuentes cercanas al club de Anfield, el Liverpool ni siquiera negoció. Las 75 millones de libras no asustaron a los propietarios de los reds. Todo fuera por contentar a Klopp.

 

Carlos Rojas (@RojasRuin)

Con Piqué y Hummels encorsetados en sistemas que poco tienen que ver con los que lideraban hace años, van Dijk se ha convertido en uno de los centrales referentes del juego asociativo. El neerlandés ha encontrado la forma de llevar el fútbol que le inculcaron en su país al peculiar fútbol británico. Y no solo con balón, también se ha ganado las portadas por sus cualidades como defensor.

John van den Berg fue uno de sus entrenadores en el WDS de Breda, donde dio sus primeras patadas: “A pesar de mis entrenamientos, ¡lo consiguió! Cuando tenía siete años ya era más grande y fuerte que los demás. Podía dirigir el juego y cuidar de todo ahí atrás. Psicológicamente siempre estuvo por encima de cualquier compañero o rival“. Con veinte años más, está llamado a liderar la zaga de la nueva Oranje junto a Stefan de Vrij y Matthijs de Ligt.
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“El central de un equipo top suele jugar con mucho espacio a la espalda. Si fichamos a un central, debe saber manejarse en estas situaciones y saber cómo reaccionará. Defender con el bloque alto no es un problema, es simplemente diferente a echarse atrás”, comentaba Klopp a finales de la temporada pasada. Su porcentaje de acierto en tackles es del 75%, es bueno en el juego aéreo y ágil a pesar de su 1,93 de estatura. El técnico alemán lo radiografió en aquellas declaraciones.

El Liverpool es una pesadilla para los defensas. No importa en qué equipo del mundo jueguen: si eres rival, vas a sufrir ante el increíble arsenal ofensivo de los de Klopp; si defiendes su camiseta, esa coctelera incontrolable ahogará a tu propia retaguardia. El Liverpool ataca y defiende con los mismos, lo que provoca muchos desajustes en sus líneas. Ello obliga a los cuatro defensas a acompañar al bloque hasta el centro del campo -o más-, donde quedan expuestos ante los espacios, la calidad del rival y el bajo nivel de los jugadores. Si acaso, el fichaje de van Dijk sirve para tapar un poco de todo. El neerlandés es uno de los mejores defensores del mundo jugando con tantos metros detrás. Lo exigía Klopp al retratar el perfil de su central ideal: zancada, contundencia, corpulencia y altura. Van Dijk aúna todo, convirtiéndole en un jugador ‘hecho’ para jugar para el entrenador teutón. Sin embargo, el Liverpool no adolece únicamente de falta de calidad; el alocado sistema red es un enigma propio al que Klopp no encuentra solución. Su llegada servirá para saber, entre otras cosas, cuán lejos está el alemán de corregir una imperfección que seguramente acabe por determinar el techo de su proyecto.

 

Carlos Rojas (@RojasRuin)

Ahora se alegrará muchísimo de haber ignorado a su jefe. Hace diez años, el nuevo central de Klopp trabajaba como ayudante de cocina en el Oncle Jean de Breda, su ciudad natal: “¿75 millones? Se-ten-ta y cin-co millones. Sigo sin creérmelo, es absolutamente increíble”, responde Jacques Lips al Mirror.

“Su padre solía venir a recogerle después de trabajar. Era un gran empleado. Siempre estaba aquí las dos noches más duras de la semana. Solía decirle que lavase más platos y dejase de intentar ser profesional, aquí al menos tenía la oportunidad de ganar algo de dinero”. Ahora cobrará cerca de diez millones al año.

Es evidente que Virgil van Dijk es la excepción y la mayoría de los jóvenes que sacrifican su adolescencia no llegan a jugar en un pentacampeón de Europa. No sabía si llegaría o no, pero nunca paró. Un ejemplo más de que los sueños están para cumplirlos.

 

Foto de portada: Liverpool FC.
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