Mucho se ha dicho sobre el papel desde el pasado viernes. Quizá por las ganas de que llegue ya, el sorteo del Mundial de Rusia deja bastantes lecturas precipitadas. Sin duda, la más extendida, que si todo va como se prevé sobre el papel, los cuartos de final deberían dejarnos duelos entre Argentina, Bélgica, Alemania, Brasil, España, Portugal, Francia e Inglaterra.

Tras el sorteo del Mundial celebrado en Rusia, la lectura más extendida, y premeditada, es, que si todo va como se prevé sobre el papel, los cuartos de final deberían dejarnos duelos entre Argentina, Bélgica, Alemania, Brasil, España, Portugal, Francia e Inglaterra

Todos se pelean por decidir quién tiene el grupo de la suerte, a quién ha perjudicado más la diosa fortuna y quienes serán los afortunados que podrán ver en directo ese maravilloso Túnez-Panamá en Saransk, previo paso por caja. Se habla de grupos de la muerte, esos que contienen a los rivales más difíciles. Se obvia que desde España ’82, ningún integrante de esos grupos ha levantado la copa.

Hace unos meses, en el sorteo del Mundial sub-20, el papel le jugó una mala pasada a Maradona. Al sacar la papeleta de Argentina, el Diego celebró con el papel en la mano lo que sobre el papel era un grupo accesible, con Corea del Sur como cabeza de serie. Se pueden imaginar quién pasó de ronda.

Ese papel a veces nos engaña a todos. Hay veces que, como Curry en sus mejores noches, las enchufa todos. Como en esta jornada de la Premier rusa, con los seis primeros ganando sus respectivos partidos. Aunque claro, sobre el papel el Lokomotiv jamás podría ser líder. También sobre el papel Jefferson Farfán estaba casi retirado antes de convertirse en el mejor jugador de la liga.

Maldito papel ese que pronostica nuestros destinos. Algunos obvian que, sobre el papel, Costa Rica jamás podría haber quedado primera en un grupo con tres campeonas del mundo. Ni que Ghana jamás podría haberse quedado a un penalti de las semifinales si el papel resolviera quién gana y quién se va a casa. Sobre el papel, ningún argentino debería preocuparse por un país con siete veces menos habitantes que Buenos Aires.
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Quizá en algunos Mundiales si ha pasado lo que se había planeado sobre el papel. Seguramente porque el plan de Mussolini en 1934 o el de Videla en 1978 tuvo más peso que el propio papel y nunca gracias a lo que todo pronosticaban. Lo que pasa sobre el papel se viene rompiendo desde Brasil 1950, con Estados Unidos ganándole a Inglaterra y Uruguay llevándose la copa, hasta la repesca de Rusia 2018, con Buffon llorando e Italia preguntándose donde estaba Insigne.

Quizá en algunos Mundiales si ha pasado lo que se había planeado sobre el papel. Seguramente porque el plan de Mussolini en 1934 o el de Videla en 1978 tuvo más peso que el propio papel y nunca gracias a lo que todo pronosticaban

El papel es un buen aperitivo a menos de 200 días para que arranque el mes más importante desde julio de 2014. Pero, adaptando el dicho popularizado por Enrique Ballester, si el fútbol se juega sobre el papel, ¿para qué necesitamos esos campos de césped?

Fuente imagen principal: FIFA.com.

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