El pasado 28 de mayo el SKA lograba el ascenso, por primera vez en su historia, a la Premier de Rusia. Lo lograba en una agónica tanda de penaltis en Oremburgo ante el Gazovik tras no moverse el marcador en ninguno de los dos partidos del Play Off, prórroga incluida. Estuvieron cerca en 2013, pero perdieron esta misma promoción ante el FK Rostov, por lo que cuando Ruslan Koryan anotó el penalti decisivo llevó el éxtasis al lejano oriente, a una tierra poco acostumbrada a estas alegrías. Lejos quedan los cuartos de final de la Copa soviética de 1963, el mayor hito del club hasta ese día.

Nunca mejor dicho lo de lejano, y lo de oriente, pues el SKA habita en Khabarovsk, en el extremo oriental de Rusia, a tan sólo 25 km de la frontera con China y en pleno continente asiático. No en vano son, con muchísima diferencia, el equipo más oriental de toda Europa de los equipos que disputan las grandes ligas. 

A mitad del siglo XVII, la región del río Amur, donde se asienta la ciudad, era una fuente de disputa entre los cosacos rusos que pretendían expandirse en la región y recoger los impuestos de los indígenas y la dinastía Manchú de los Qing, que trataba de mantenerla bajo su poder

Khabarovsk es la capital y ciudad más poblada del Krai del mismo nombre y del Distrito Federal del Lejano Oriente. Fundada en 1858 como puesto de observación militar,  debe su nombre al explorador del siglo XVII Yerofei Khabarov, que levantó campamentos fortificados de defensa en la zona y luchó contra los manchúes. A mitad de ese siglo, la región del río Amur, donde se asienta la ciudad, era una fuente de disputa entre los cosacos rusos que pretendían expandirse en la región y recoger los impuestos de los indígenas y la dinastía Manchú de los Qing, que trataba de mantenerla bajo su poder. Un poder que lograron en el siglo XV cuando expediciones chinas habitaron las tierras cercanas a la confluencia de los ríos Ussuri y Amur. En 1858, el área fue cedida a Rusia en virtud del Tratado de Aigun y los rusos fundaron puestos militares, uno de ellos el de Khabarovsk.

A partir de ahí, la ciudad fue creciendo y se consolidó con centro cultural alrededor de la Sociedad Geográfica rusa que se fundó allí en 1894. De su mano llegaron bibliotecas, teatros y museos a la ciudad y la actividad cultural creció de forma exponencial. Quizás por ello y, a diferencia de la mayoría de las ciudades de la antigua Unión Soviética, Khabarovsk nunca fue cerrado a los visitantes, lo que favoreció su multiculturalismo con comunidades japonesas, coreanas y chinas y por ello, siempre tuvo una gran aceptación mundial. Ahora es un gran centro turístico.

La distancia más corta que debe recorrer el SKA son los 6.629 kilómetros que la separan de Ekaterimburgo donde juega el Ural. Las cuatro visitas a Moscú para enfrentarse a CSKA, Spartak, Dinamo y Lokomotiv le suponen 8.395 km, equivalentes a siete horas de vuelo o seis días en el mítico Transiberiano

Sin embargo, para el fútbol profesional no es tan idílica, pues la distancia más corta que debe recorrer el SKA son los 6.629 kilómetros que la separan de Ekaterimburgo donde juega el Ural. Las cuatro visitas a Moscú para enfrentarse a CSKA, Spartak, Dinamo y Lokomotiv le suponen 8.395 km, equivalentes a siete horas de vuelo o seis días en el mítico Transiberiano. Peor aún es ir a visitar al Zenit a San Petersburgo a 8.856 kilómetros, aunque la palma se le lleva Majachkalá, feudo del Anzhi, del que le separan 9.115 kilómetros por vía terrestre y trece horas de avión tras sobrevolar Mongolia, Kazajistán y Uzbekistán. Casi la misma distancia que hay de Madrid a Lima. Para ponernos en situación, el desplazamiento más largo en la Liga Española es que hacen Las Palmas y Girona para jugar entre ellos, separados por 2.260 kilómetros, tres horas de vuelo y una hora de diferencia. Si para los clubes es un suplicio llegar hasta Khabarovsk, no digamos para los aficionados que casi ni se plantean el desplazamiento. Aunque en 2006 unos valientes aficionados del Zenit viajaron en coche hasta Vladivostok, un poco más lejos aún, cuando el equipo de la ciudad militaba en la Premier. Pero una vez llegaron hasta la ciudad el coche dijo basta y tuvieron que volver con el Transiberiano. Al llegar a casa el Zenit les obsequió con un coche nuevo.

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Fuente: Elaboración propia (Underground Football / Todos los derechos reservados)

Y es que ese es otro de los problemas con los que se encuentra el SKA, el cambio horario. Las diferencias con Moscú y San Petersburgo son de… ¡siete horas más!, y con Ekaterimburgo de cinco, por lo que los jugadores deben estar muy habituados al jet lag que sufren casi semanalmente y deben estar muy atentos a los horarios de partidos y vuelos, siempre con la calculadora en la mano. Sus partidos como local en el Lenin Stadion suelen ser a las cinco de la tarde, diez de la mañana en Moscú, San Petersburgo, Kazan o Krasnodar con la incomodidad para rivales y aficionados que ello conlleva.

Pero por si fuera poco con la distancia y el lío horario, hay que sumarle el factor climático porque en Khabarovsk la palabra frío se queda corta. La temperatura media anual es de 2,2 ° C, siendo enero el mes más frío con una media de -20,5 ° C, en dicho mes del año 2011 se alcanzó el mínimo histórico de la ciudad con -41,4 ° C. Suerte que para entonces la Premier Rusa está en pleno parón invernal. Son muchos los equipos que han abogado por jugar en verano los partidos en el lejano oriente ruso.

La temperatura media anual es de 2,2 ° C, siendo enero el mes más frío con una media de -20,5 ° C, en dicho mes del año 2011 se alcanzó el mínimo histórico de la ciudad con -41,4 ° C

Por todo ello la aclimatación a la máxima categoría no está siendo fácil para un equipo que la disputa por primera vez en sus 71 años de historia. El SKA Khabarovsk es colista de la Premier y aún no conoce la victoria lejos de sus dominios. Para un equipo con el alma asiática no es fácil competir en Europa.

Fuente imagen principal: Dronestagram.

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