Emilio Vega (Bembibre, 1970) es una persona tranquila. Un hombre de fútbol que se toma el debate como algo pausado y a quien no le gusta la polémica. Una dilatada carrera como futbolista, en la que se desempeñó como lateral izquierdo en Salamanca, Córdoba, Murcia, Cacereño y Linares. Fue en la ciudad jienense donde, como él mismo nos contó, empezó su andadura en los despachos. Y esta faceta, la del traje y corbata, es la que centró nuestra entrevista. Su paso en distintas labores por clubes como el propio Linares, el Córdoba (por partida doble), el Celta de Vigo, el Real Betis Balompié, el Elche o el Huesca, donde trabaja actualmente, nos confirma que es un trabajador cotizado. Con su bagaje e intachable trayectoria, sabemos que se trata de un hombre con experiencia y destila pasión por lo que hace. Cuestión, esta última, que también desprende en sus palabras.

¿Siempre le llamó la atención lo de dirigir un club en los despachos o lo vio como una salida coherente tras finalizar su etapa como futbolista profesional?

Nunca me lo había planteado. El comienzo fue casual: era jugador del CD Linares, querían organizar el club y no había esa figura de Director Deportivo. Me lo ofrecieron y lo acepté, era una forma de seguir vinculado al fútbol, que es mi pasión.

Cuando usted empezó a moverse en los despachos, ¿existía la cantidad de cursos que hay ahora o estaba todo menos regulado?

Cuando yo inicié mi labor en Dirección Deportiva no había apenas nada. Cuando llevaba dos temporadas y llegué al Córdoba comenzaron con el Curso de Director Deportivo en la RFEF. Yo hice el Segundo, y ya van por el 23º.

Entiendo que en la era de principios de los 2000 existía un componente de más riesgo en cuestión de fichajes, ya que no había tanto material audiovisual ni tantos informes como ahora.

Así es, antiguamente no había las herramientas que existen ahora. Antes eran todo viajes para poder ver en directo a los jugadores, incluso había gente que no hacia ni eso y se firmaba por informes de otras personas o directamente por ofrecimientos de agentes. Ahora tenemos a nuestra disposición la posibilidad de ver cualquier competición del mundo en el ordenador.

Emilio Vega: ”Antiguamente no había las herramientas que existen ahora. Antes eran todo viajes para poder ver en directo a los jugadores, incluso había gente que no hacia ni eso y se firmaba por informes de otras personas o directamente por ofrecimientos de agentes”

 ¿Cómo ha experimentado usted la profesionalización de las labores de dirección deportiva? Supongo que, en primer lugar, usted tendrá mucha más gente trabajando a su alrededor que cuando empezó.

Si, todo cambia, aunque también la cantidad de gente depende de la categoría del club y el potencial del mismo. A mí, siempre que he podido, me ha gustado tener lo máximo posible. En mi primera etapa en el Córdoba hace diez años ya tenia cuatro o cinco personas. Ahora tengo casi el doble.

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¿Cuánto terreno geográfico se abarca, en cuanto a seguimiento de jugadores, en un equipo de 2ª B, como el Linares, o el Córdoba al que usted llega en 2006? ¿Cómo se trabaja en esa categoría?

En el Linares, en mis comienzos, me centré en lo que conocía, que era el Grupo IV de Segunda B. Allí estaba prácticamente solo y no había recursos para mucho más. En el Córdoba el potencial era diferente y ya tenía scouts en Cataluña, Pais Vasco y Galicia, además de un Secretario Técnico.

¿Y ya en Segunda? Imagino que, a nivel presupuestario, habrá muchas diferencias entre dirigir a un equipo como el Betis que al Córdoba (incluso en el Córdoba que asciende con usted respecto al que llega de vuelta en 2015), al Elche o al Huesca.

Es diferente dependiendo de la categoría, sí. En el Betis y el Elche, que estaban en Primera, hay muchas mas posibilidades tanto de personas como de medios; se puede hacer seguimiento de ligas a nivel internacional, tanto en vídeo como en directo. En Segunda hay que priorizar las competiciones a seguir aunque, por mi filosofía en este trabajo, intento controlar la mayor cantidad de ligas y mercados mas allá de donde esté trabajando, ya que nunca sabes dónde lo harás mañana y hay que estar preparado.

Emilio Vega: “Hay gente que viene de la empresa y el fútbol no tiene nada que ver con eso. Existen otras variables, y cuando no se asume eso, vienen los conflictos.”

¿Hay alguna competición menos mediática a la que preste más atención o acuda para mirar talentos emergentes?

Estando en Segunda la mayor parte de las competiciones a seguir son poco mediáticas: seguimos las ligas nórdicas por ejemplo, que no tienen grandes figuras, y las segundas divisiones de otras ligas de mayor nivel.

Ha estado usted en clubes con propiedades y entornos complicados, como el Betis o el propio Córdoba. ¿Se ha encontrado con obstáculos desde dentro (ya sean por cuestiones económicas, peticiones desde el banquillo o desde la cúpula de los clubes…) para hacer su trabajo?

El mundo del  fútbol es complicado, y desde la llegada de las Sociedades Anónimas, mucho más. Hay gente que viene de la empresa y el fútbol no tiene nada que ver con eso. Existen otras variables, y cuando no se asume eso vienen los conflictos. En mi trayectoria destacaría cuando tuve de Presidente a Don Rafael Campanero. Era y es un hombre de fútbol, y por esa condición dejaba trabajar con toda confianza. Exigía y controlaba el aspecto económico mucho, pero daba libertad absoluta a los profesionales en lo deportivo, desde la cercanía y el liderazgo que él tiene. En cuanto a mi relación con los entrenadores siempre ha sido buena, yo no entiendo mi trabajo sin tener un feeling perfecto con ellos. Jamás he firmado un jugador que el entrenador no quisiera.

Emilio Vega, sobre el fútbol: “es un mundo complejo con muchos intereses, y la confianza (en el entorno) tiene que ser ciega.”

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¿Cómo fue su experiencia en el Real Betis Balompié?

Para mi fue un orgullo trabajar en el Real Betis, es uno de los grandes de España sin duda, y te das cuenta de su dimensión cuando estás dentro. Estuve casi tres temporadas: las dos primeras todo fue perfecto. Creo que hicimos un buen trabajo en equipo dentro de la Secretaria Técnica, y gracias al gran trabajo de los jugadores y cuerpo técnico se consiguió la permanencia holgada después del ascenso*; La segunda, la clasificación para la Europa League; y en la tercera tuve desavenencias con el Director Deportivo durante el verano porque la filosofía de trabajo cambió y se produjo mi salida antes de comenzar la temporada. Esa temporada el equipo descendió.

*Emilio Vega llega al Betis en diciembre de 2010, con la temporada ya empezada. La primera en la que forma parte de la planificación desde el inicio es la 2011-2012.

Se ha llevado buenos amigos de sus diferentes etapas. En un entorno en el que contactas y te las tienes que ver con gente de todos los colores, es importante tener cerca siempre a personas de confianza, ¿no? ¿Tiene usted un grupo fijo de trabajo que le acompaña donde quiera que va, o se va acoplando a los equipos de trabajo de los clubes?

Sí, es cierto del futbol te deja buenos amigos. Para mí es obligado tener gente al lado muy preparada. En mi opinión, el pensamiento de tener miedo a la capacidad de las personas que tengas cerca es de mediocres, y es prioritario tener confianza en ellas. Es un mundo complejo con muchos intereses y la confianza tiene que ser ciega. Siempre tengo como condición al llegar a un club poder ir acompañado de, al menos, una persona, y por supuesto me encanta contar con gente que ya está en el club. Su implicación siempre es máxima, además del conocimiento del club. En este proyecto tengo a Ramón Tejada de Secretario Técnico, y está desarrollando un trabajo tremendo colaborando con el trabajo del primer equipo, coordinando el área de scouting y supervisando todo lo relacionado con el equipo filial y el Huesca B.

Pasando al Elche, usted llega para trabajar con Víctor Orta y llegan éxitos al conjunto ilicitano. Sin embargo, la deuda con Hacienda condicionó esos éxitos y condenó al equipo al descenso. Más allá de hablar de lo que pasó al final, entre Orta, usted, su equipo de trabajo y Fran Escribá armaron un equipo que funcionaba en Primera División. ¿Cómo fue ese año de trabajo para usted? ¿Le condicionó el tema de la deuda?

Fue un año increíble para mí. En lo deportivo fue espectacular. Descendimos administrativamente después de realizar una gran temporada, con mil problemas económicos. Estando todos los trabajadores (incluidos los jugadores) los últimos 4 meses sin cobrar, sin poder completar la plantilla por falta de dinero y aun así nos salvamos a falta de un mes de competición. En lo profesional y personal fue inolvidable, trabajaba con un referente para mí en esta profesión: Victor Orta. Cada minuto a su lado es un máster, acertó en todos los fichajes y eso es casi imposible. Aprendí mucho con él y me lleve también una amistad para toda la vida. Además, pude disfrutar también de trabajar con un entrenador top como es Fran Escribá, y su segundo Josep Alcacer. Fran para mí es un número uno en los técnicos españoles además de una gran persona, y fue una suerte poder conocerlo y estar día a día con él.

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 Usted forzó su salida del Elche para recalar en el Córdoba. ¿Qué le hizo querer volver a Córdoba con esa convicción?

Yo al Córdoba lo considero mi casa, jugué más de 140 partidos con esa camiseta y he trabajado varios años después como Director Deportivo. Pensé que se podía lograr el ascenso y no me equivoqué: nos quedamos a un pasito en Girona

¿Y cómo ha pasado la SD Huesca de ser 12º hace dos temporadas, a 6º la pasada y, este año, a liderar la clasificación?

Creo que es producto de un trabajo bien hecho, que viene haciendo el club hace muchos años, creciendo cada día. La temporada pasada fue histórica, y en esta hemos mantenido la base del equipo, que era muy bueno, y las incorporaciones están funcionando muy bien. Todo ello sumado al trabajo del míster y su cuerpo técnico, que son grandes profesionales. Aún no hemos hecho nada, pero estamos felices de la trayectoria hasta el momento.

Y todo con uno de los límites salariales más bajos de la categoría.

Sí, creo que somos el 17º presupuesto de la categoría. Pero al final, en esta competición, haciendo las cosas con cabeza y tranquilidad, suelen salir bien.

Emilio Vega: ”Creo que somos el 17º presupuesto de la categoría. Pero al final, en esta competición, haciendo las cosas con cabeza y tranquilidad, suelen salir bien”

En una liga tan apretada como la Segunda División, ¿se planifica la plantilla en base a objetivos como ascender o la permanencia, o es complicado marcarse ese tipo de metas a principio de temporada?

Creo que depende. Los tres equipos que descienden de Primera tienen un potencial económico, con la ayuda al descenso, que debe tener una exigencia mayor. El resto podemos pelear tanto por arriba como, si la cosa se tuerce, por abajo.

¿Cómo funciona la relación con las agencias de representación o representantes independientes? ¿Os ofrecen muchos jugadores o sois vosotros, desde el club, quienes los buscan a ellos para contratar alguno de sus representados?

Hay que escuchar y ver todo. La información es poder. Nos centramos en nuestro seguimiento de jugadores y nuestra base de datos, pero es cierto que hay informaciones que solo manejan los agentes. Hay jugadores que te pueden gustar, pero no sabes si pueden salir cedidos por ejemplo. Esa info solo te la puede dar directamente el agente del jugador. Tener buena relación con ellos es clave para mí. Son parte del negocio y su labor es clave en esto. Evidentemente, hay algunos más profesionales y otros menos, como en todos los ámbitos.

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Una de las claves de su actual equipo es, sin duda, el fichaje de Juan Camilo Hernández. ¿Cómo se produce su fichaje? ¿Cuándo descubre Emilio Vega al ‘Cucho’ y se decide por incorporarlo? ¿Esperaba ese rendimiento?

Como he dicho antes, más allá del club donde esté me gusta ver todas las competiciones posibles. A Juan Camilo le venía siguiendo desde que estaba en Pereira de la Segunda Colombiana. No era normal para un jugador tan joven ser capitán de su equipo en una competición que tiene su dificultad, y llegando a quedar máximo goleador. Luego en el América mostraba mucha personalidad en una liga exigente, se le hizo seguimiento y, de acuerdo con el míster, nos decidimos. Tengo una buena relación con su empresa de representación y con Rafa Monfort, persona que trabaja para el Watford y, para mí, de los mejores profesionales a la hora de detectar talentos. Todo sumó para llegar a feliz término y traer a Cucho a Huesca, porque estaba seguro del rendimiento que podía dar. Estoy seguro de que llegara muy lejos.

Ya para acabar: ¿se moja con un pronóstico para el Huesca a final de temporada?

El objetivo es alcanzar los 50 puntos. A partir de ahí, veremos.

Fuente imagen principal: AJ GONZÁLEZ (Diario de Córdoba)

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