El Zenit de San Petersburgo está construyendo los cimientos para convertirse en una dinastía, con oportunidades de ganar títulos como nunca antes. A los ojos del público, el plantel del equipo ruso puede pasar desapercibido, pero posee futbolistas de gran calidad técnica y entendimiento táctico, además de un balance entre la voracidad de los jóvenes y la experiencia de los veteranos. Uno de sus mayores exponentes es Leandro Paredes, llegado desde Roma hace apenas unos meses. El mediocampista defensivo argentino, que comenzó actuando como nexo entre el centro del campo y los delanteros cuando jugaba en Boca Juniors, aprendió de los mejores profesores mientras duró su aventura en tierras italianas, y mutó su posición de la mano de Luciano Spalletti en la capital, tras su estadía en Empoli. El puesto evolucionó, y en Europa comienzan a dominar los futbolistas de su estilo. La venta al Zenit obligó  a Monchi a tener que reemplazarlo, y eligió ,en consecuencia, a Lorenzo Pellegrini, proveniente del Sassuolo. Aunque Paredes disponga de mayor visión estratégica, en una plaza centrada en lo defensivo ambos cuentan con la ventaja de conocer en profundidad las zonas altas del campo.

El mediocampista defensivo argentino, que comenzó actuando como nexo entre el centro del campo y los delanteros cuando jugaba en Boca Juniors, aprendió de los mejores profesores mientras duró su aventura  en tierras italianas

A pesar de haber sido titular indiscutido, el paso a préstamo por el Empoli no le permitió, por razones de engranaje táctico, mostrar sus mejores atributos. Marco Giampaolo prefería colocar dos puntas (Maccarone y Pucciarelli) y eso forzó al argentino, ya consolidado como mediocampista defensivo, a recurrir al pase corto y al juego asociado, impidiéndole mostrar lo que mejor sabe hacer: quitar prolijamente el balón, gambetear para generar espacio, y jugar largo para alguno de sus dos compañeros en banda, los encargados de tejer el ataque. También pudimos verle, por una cuestión de inmadurez y prematura inclusión en el once titular, falencias a la hora del retroceso. Estos fallos, sobre los que trabajó Spalletti en Roma, fueron los responsables de que su impacto en Europa no fuera inmediato. A día de hoy le siguen persiguiendo, razón por la cual Jorge Sampaoli considera que otros futbolistas están más capacitados que el ex Boca para salir de arranque en el seleccionado argentino. Percibe en Ever Banega, Enzo Pérez y Lucas Biglia un orden del cual carece el nacido en San Justo.

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Su irrupción en la capital fue abrupta. Protagonistas de clase mundial como Mohamed Salah y Stephan El-Shaarawy se potenciaron con la ubicación de Paredes en la medular. Además, al saber cuando recurrir al toque de primera, le facilitó el armado de la ofensiva por carriles internos a Radja Nainggolan, pues la subida se le simplificaba al contar con un pivote de tanta habilidad como Leandro. En Italia  hubo discrepancias acerca de si su salida iba a implicar una baja considerable para la Roma. Lo cierto es que hubo una correlación positiva entre la titularidad de Paredes y los triunfos romanos sobre el final de la temporada anterior. De los once encuentros finales, fue titular en siete, y todos terminaron exitosamente. Cuando no alineó, se produjeron dos victorias (goleada 3-0 a Bologna y ajustado  3-2 frente Genoa), un empate (1-1 ante Atalanta) y una derrota (caída contra Lazio por 1-3). En el presente, quien tomó la titularidad fue Kevin Strootman, que se benefició con el cambio de esquema. La base continúa estando, pero el rombo central (Nainggolan-De Rossi-Strootman), más ajustado, acercó a Nainggolan a los gestadores, sector que la pasada campaña no frecuentó debido a la presencia de nuestro protagonista, situación que lo catapultaba y liberaba de obligaciones.

Es sólo cuestión de tiempo para que Paredes sea de la partida en la Selección. Resta que Sampaoli le conceda la oportunidad y que él, como hizo cada vez que se la dieron, la aproveche…

Es sólo cuestión de tiempo para que Paredes sea de la partida en la Selección. Circunstancias tales como su apresurada salida de Boca, la cesión al Empoli, club pequeño al cual llegó luego de asomar en uno grande de la Argentina, y la venta de la Roma cuando atravesaba un momento fantástico, lo han convertido en un futbolista maduro, listo para enfrentar cualquier obstáculo que se le presente en el futuro. Resta que Sampaoli le conceda la oportunidad y que él, como hizo cada vez que se la dieron, la aproveche…

Fuente imagen principal: Epsilon/Getty Images.

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