¿A quién no le gusta un control de espuela con el cuerpo estilizado? ¿O una pisada de balón en espacio reducido? ¿O un recorte en una baldosa? ¿O un gol por la escuadra? Todas estas son acciones bellas y estéticas, de esas que intentan hacer los niños pequeños en los recreos porque es lo que ven por la televisión. Entran por los ojos desde el primer instante. Pero un corte defensivo por posicionamiento, un pase en largo o un despeje aéreo evitando el remate del delantero rival pasan más desapercibidos. Lo mismo ocurre con todas las grandes virtudes que posee Fellaini.

En el fútbol actual tenemos una gran cantidad de jugadores que saben hacer muchas cosas. Desde delanteros que se desenvuelven bien fuera del área hasta porteros que saben jugar con los pies, pasando por centrales cuya gran virtud, más allá de defender, es sacar el balón jugado. Cada vez se da menos importancia a los especialistas. Y Fellaini es uno de ellos.

En el fútbol actual tenemos una gran cantidad de jugadores que saben hacer muchas cosas. Cada vez se da menos importancia a los especialistas. Y Fellaini es uno de ellos

La cuestión es saber utilizarlo. A Marouane no puedes pedirle que lleve el peso de un partido desde el centro del campo a través del toque, superando líneas con pases o conducciones. Tampoco que cambie de orientación constantemente para hacer bascular al contrario. Si tu filosofía se basa en un fútbol de toque, el belga jamás podrá ser uno de tus titulares. Si, por el contrario, llevas a cabo un fútbol más directo, entonces será una de las piezas clave. Pero en ambas plantillas, y con esto me refiero a todos los futbolistas que se usan a lo largo de la temporada, que suelen ser más de veinte, tiene un hueco.

Sus puntos fuertes son obvios y todos son consecuencia de su principal cualidad: el físico. Es fuerte, alto y ancho. Eso le permite cuerpear con los defensores rivales y ganar el balón que viene enviado por el aire. Después, cuando llega el momento de bajarlo, es prácticamente perfecto: con la rodilla, con el pie, con el pecho o con la cabeza (ese pelo ayuda), siempre lo controla. Luego no se complica: esférico a ras de suelo y pase al compañero más cercano.

Embed from Getty Images

A tenor de lo expuesto en las líneas anteriores, a Marouane se le puede utilizar como hombre boya o, sobre todo, como segundo punta, puesto que también tiene la capacidad para peinar esperando la llegada de algún compañero. Fue ahí, por detrás del ‘9’, donde explotó con el Everton y donde anotó bastantes goles. Ese seguramente sería su escenario ideal. También encajaría de maravilla en el West Brom de Tony Pullis. Pero el Manchester United de José Mourinho no es de estas características. Es un equipo capaz de adaptarse a distintos contextos (llevar la iniciativa o replegar atrás para salir al contragolpe; hace mejor esto último) y el técnico portugués ha utilizado a Fellaini en muchas ocasiones incluso como titular. En el doble pivote, en términos creativos, no aporta nada, pero es un bastión en el juego aéreo y con su físico recupera bastantes balones.

Se han utilizado dos escenarios distintos para explicar el posible encaje de Fellaini en el once. Pero el mayor uso del belga viene como desatascador de partidos

Lo que se tiende a hacer cuando se quiere la victoria y el electrónico dibuja un 0-0 o 0-1 en contra es buscar el pelotazo, una fórmula más simple para lograr que la bola toque el fondo de las mallas. Independientemente de que se trate de un equipo de toque, hay situaciones en las que se necesitan medidas desesperadas. Tener a Fellaini esperando en el banquillo facilita la tarea. Van Gaal lo sabía. Aprovechando el preciso pie de De Gea, la táctica que utilizaba el neerlandés para instalar a su equipo en campo contrario era que el cancerbero español buscara a Fellaini para que éste la bajara y así saltarse varios pasos en salida de balón.

Embed from Getty Images

Ver a Marouane perder algún tipo de duelo aéreo es casi misión imposible. Si está dentro del área rival, genera inquietud en los defensas. Si la peina, el peligro ya existe. Es un arma simple, pero que difícilmente falla. Y por este motivo estoy seguro de que el 99% de entrenadores del mundo entero lo querrían en su plantilla, ya sea para hacerle pieza clave si se trata de un estilo acorde a sus virtudes o como complemento para un conjunto que no le necesita disputando los 90 minutos.

Ver a Marouane perder algún tipo de duelo aéreo es casi misión imposible. Si está dentro del área rival, genera inquietud en los defensas. Si la peina, el peligro ya existe

Fellaini no hace las cosas bonitas ni estéticas, pero a veces en lo feo, en lo aparentemente más rudimentario, se pueden hallar cosas útiles. Él es una de ellas.

Fuente imagen principal: PAUL ELLIS (AFP/Getty Images)

Share This

Compartir

Share this post with your friends!