Nos situamos en el 27 de febrero de 1994. El Real Betis se presenta en Toledo, en el Salto del Caballo, necesitado de puntos para subir en la tabla. Ya son muchos años en Segunda División. El Club Deportivo Toledo, igualado con los béticos en esa jornada, sigue queriendo sumar para continuar en la parte alta de la clasificación. Partido declarado de alto riesgo con un Salto del Caballo abarrotado -y estrenando tribuna- y más de mil aficionados desplazados desde Sevilla. Sin embargo, al final, el fútbol fue lo de menos.

El colegiado del encuentro, Contador Crespo, avisó a capitanes y delegados de que el cambio de pantalón no era suficiente para disputar el encuentro: las camisetas verdes del Toledo se parecían demasiado a las verdiblancas del Betis, y por tanto no eran compatibles. No debería haber habido mayor problema de no haber sido por una planificación impropia de un equipo de la entidad del Real Betis: solo habían llevado su primera indumentaria. El Toledo, en buena lid, le ofrece jugar con su segunda. Aquí debió terminar todo, pero salió a la palestra la figura que embarraría el encuentro: Manuel Ruíz de Lopera.

El encuentro de alto riesgo se caldearía aún más debido a Manuel Ruíz de Lopera y el lío de las camisetas

Cuando el por aquel entonces Consejero Delegado del Real Betis descubrió que la segunda equipación del Toledo era blanca, se negó en rotundo a hacer vestir a su Betis como a un palangana, un apodo con el que se conoce a los aficionados del máximo rival: el Sevilla FC. Comentó también en 2014 José Luis Olivares, delegado del CD Toledo aquel día, que Lopera afirmó que su Betis era un club más antiguo y que por ello no jugarían con otra camiseta.

Los ánimos se caldearon en el Salto del Caballo. La afición, con Komandos Verdes -el grupo “ultra” del CD Toledo- a la cabeza, amenazaba con irse, mientras en las altas esferas el delegado de gobierno, Daniel Romero, medió en todo este entuerto al avisar a Emiliano Carballo, presidente por aquel entonces del Toledo, que la responsabilidad así como las consecuencias de una suspensión del encuentro y la seguridad tras este hecho caería totalmente sobre el club verdiblanco. Con el campo y el palco lleno -se había acercado a ver el encuentro José Bono, presidente manchego por aquel entonces- Emiliano Carballo decidió ceder y permitir al Real Betis jugar con su indumentaria habitual, relegando a los locales a usar su segunda equipación, esa blanca que Lopera se negó a usar. También llegó a declarar Emiliano Carballo que ofrecieron una camiseta azul al Betis, hecho que Lopera desmintió.

Con el campo y el palco lleno -se había acercado a ver el encuentro José Bono, presidente manchego por aquel entonces- Emiliano Carballo decidió ceder y permitir al Real Betis jugar con su indumentaria habitual

Por si la situación no fuera suficiente, ya se habían producido conversaciones poco cordiales entre Carballo y Lopera antes del encuentro, dado que uno recriminó al otro el pago de cien entradas reservadas por una peña verdiblanca, las cuales no fueron adquiridas momentos antes del encuentro. Con todo esto sobre la mesa comenzaba el encuentro, el cual llegaba al descanso con victoria parcial de los locales por un tanto a cero.

Pero no quedó todo ahí. Volvieron los ánimos a caldearse por parte del consejero delegado bético, que le recriminó a Carballo la actuación arbitral acusándole de bajar a la caseta del colegiado “a que le piten dos penaltis”. Carballo estalló y expulsó a Lopera del palco del Salto del Caballo: “Usted está loco”, se oía en aquella zona del estadio. No ayudó a calmar los ánimos de Lopera que el Toledo acabara ganando el encuentro por dos tantos a cero, con un expulsado local pero dos expulsados para su equipo -además de su segundo entrenador-. La tensión no terminó ahí, ya que en el programa Supergarcía, de la Cadena Cope, Emiliano Carballo acusó a Lopera de “ladrón” por haber usurpado a su equipo de vestir con su camiseta habitual, a lo que el propio Ruiz de Lopera respondió alegando que el señor Carballo era “un presidente de Tercera”.

Poco importó el fútbol aquel día en Toledo. Al final todos salieron damnificados. Unos por su honor, otros por la imagen dada por su consejero delegado. Y Sergio Kresic, entrenador del Real Betis, por perder su puesto de trabajo.

Fuente imagen principal: CD Toledo.

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