“Trataré de hacerlo en esta semana, no tardaré mucho más tiempo. Para estos días te las respondo”. Quien pronuncia estas palabras es Jon Bakero, hijo de Jon Mari, fantástico ex jugador español que dejó su huella en el FC Barcelona. El joven de 21 años siguió su legado y también se decantó por el deporte, aunque lo más probable es que usted no le conozca. Es lógico, pues ladeó al sistema convencional y persiguió su sueño de una manera distinta. Ingresó al circuito universitario norteamericano y actualmente defiende los colores de Wake Forest University en la División I de la NCAA. En los papeles, es un jugador amateur, pero disfruta de menos tiempo libre que cualquier muchacho de su edad en España que pertenezca a las inferiores de un club, por eso la tardanza a la hora de poder concretar la entrevista. En Estados Unidos exprimen sus capacidades y preparan para, en el futuro, dar el salto al fútbol profesional. Mientras, los deportistas estudian una carrera y acuden a clase como lo hace cualquier otro alumno. En esta nota, que pudimos hacer aprovechándonos del pequeño hueco que tenía en su agenda, desmenuzamos gran parte de la interesantísima estructura estadounidense junto a una de sus principales figuras.

Cuando uno repasa tu corta (pero fructífera) carrera, rápidamente divisa que no tomaste el camino convencional. Como muchos otros hijos de ex futbolistas mundialmente conocidos, te decantaste por seguir los pasos de tu padre, pero lo hiciste de una forma atípica: migrando al fútbol universitario estadounidense. ¿Qué te llevó a tomar esa decisión y cómo fue el proceso?

Al acabar el Bachillerato aún me quedaba un año de juvenil, y tenía opciones para quedarme en mi país natal, España. Pero al mismo tiempo surgió la oportunidad de poder venir a jugar en Estados Unidos, donde también podía estudiar, y hablando con mis padres, decidimos que era la mejor opción. Aquí tenía la oportunidad de competir a un muy buen nivel a la vez que me preparaba para el futuro estudiando una carrera que me agrada. Fue un proceso duro con todo el papeleo para poder venir, pero definitivamente valió la pena.

”Aquí (Estados Unidos) tenía la oportunidad de competir a un muy buen nivel a la vez que me preparaba para el futuro estudiando una carrera que me agrada. Fue un proceso duro con todo el papeleo para poder venir, pero definitivamente valió la pena”

Ya vamos a estar hablando de tus características como futbolista, pero primero me gustaría hacer hincapié en el tópico del sistema donde te encuentras jugando. Tu universidad, Wake Forest, campeonó en el torneo ACC, el más complicado de la nación. ¿Como es el día a día siendo un ‘student athlete’ (como lo llaman en Estados Unidos; estudiante-atleta en español) y que tan competitivo es la División I del torneo NCAA?

Pues ser un Student-Athlete quiere decir que no hay mucho tiempo libre. Entrenamos todos los días de la semana y aparte de eso nos exigen asistir a clase como a cualquier otro alumno. Es intenso pero muy satisfactorio. Y bueno, en cuanto al nivel de la NCAA, te puedo decir que es muy competitiva, viniendo de España no sabía muy bien que esperar pero la verdad que me sorprendió para bien.

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Algunos medios destacan tu labor como centrocampista, mientras que otros remarcan tu facilidad para jugar de delantero. Tus números son completos, puedes asistir y anotar. Si fueses un ojeador y tuvieras que hacer un perfil de tu juego, ¿qué rescatarías del mismo y qué cosas piensas que podrías mejorar antes de dar el salto al próximo nivel?

Antes de venir a Estados Unidos jugaba de mediocampista, pero al llegar empecé a subir posiciones en el campo y a hacerlo de delantero. Ahora mismo diría que me siento más cómodo jugando arriba, pero creo que mis características de juego son compatibles con las tareas desempeñadas en el centro del campo. Si quisiera seguir jugando en este país tendría que continuar trabajando en el aspecto físico, una característica propia del juego local.

Te codeaste con jugadores europeos por doquier y también adquiriste experiencia batallando todas las semanas con el típico futbolista norteamericano. ¿Qué diferencias, ya sean tácticas, de habilidad o físicas, notas entre el balompié estadounidense y el europeo?

Pues como te decía en la pregunta anterior, aquí es un juego más físico, aunque poco a poco va evolucionando en las otras facetas. En España, al haber tantos jugadores de calidad, todo se centra más en lo táctico y no tanto en el porte del futbolista, aunque paulatinamente eso aquí también va cambiando.

Te encuentras en Wake Forest (Winston-Salem, Carolina del Norte) desde tu primer año universitario, allí llamado ‘Freshman year’. ¿Costó hacer ese cambio de mentalidad y dejar Barcelona para poder perseguir este sueño de ser futbolista?

Siempre es difícil hacer un cambio de vida. Pero en mi caso estoy acostumbrado a moverme, aunque como todo, al principio costó un poco. Más que nada por el hecho de estar sin la familia tanto tiempo al año. Sin embargo, una vez que empecé a jugar todo fue mucho más fácil.

Hace apenas unos meses, en Underground Football, publicamos un artículo analizando el sistema de NCAA y contrastandolo con el de las academias europeas. Tu eres una persona que conoce ambas, gracias a tu paso por el Barcelona B, donde hiciste la pretemporada pasada. ¿A tu manera de verlo, son sistemas comparables? Y si lo son, ¿cuál te parece más acertado y el que más potencia a los jóvenes?

En Estados Unidos el fútbol está creciendo a una velocidad increíble. De todas formas, para la cantidad de gente que juega, no están teniendo los resultados que quisieran. Yo creo que la mayor diferencia que hay con España es el nivel de los técnicos, donde son significativamente superiores. Lo bueno que tiene el sistema universitario es que los jugadores que vienen a la NCAA tienen 4 años en los que pueden seguir mejorando y a la vez sacarse la carrera. En España hay muchos jugadores que suelen dejar los estudios por el fútbol y a veces el resultado no es el esperado. Yo creo que el sistema aquí ayuda a los jugadores a tener un futuro después del deporte, lo cual es clave, porque la vida no acaba cuando el jugador se retira.

”En Estados Unidos el fútbol está creciendo a una velocidad increíble. De todas formas, para la cantidad de gente que juega, no están teniendo los resultados que quisieran”

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Todo apunta a que quieres ser futbolista profesional, por lo que algunos planes debes tener en mente. Te encuentras en tu año ‘Senior’ universitario, es decir, el último. ¿Tienes pensado presentarte al SuperDraft de la MLS y probar suerte en la Major League Soccer, o prefieres regresar a España y buscarte un equipo de por allá? 

Todo depende de como me vaya en esta temporada. Mi sueño desde pequeño siempre ha sido ser jugador profesional. Si tengo la oportunidad de presentarme en el Draft y jugar aquí me encantaría, y volver a Europa también es una opción que me apetece. Yo siempre digo que si se me presenta la oportunidad de trabajar haciendo lo que me gusta, no me importa donde tenga que hacerlo.

Los atletas de División I, a pesar de ser puramente amateurs, se someten a entrenamientos dignos de equipos profesionales. Esto sin distinguir deporte, pues sucede en el football, ‘soccer’, baseball, baloncesto, y demás. Este entrenamiento del que hablo, ¿es tan así como la gente se lo imagina desde fuera? Y de serlo, ¿como se hace para combinarlo con el estudio, para lo que, en teoría, ustedes van a la universidad?

La verdad es que aquí es todo muy profesional. Es difícil de explicar porque en España no existe nada así, esto no se asemeja a nada de lo que se conoce allí. Como comentaba antes, entrenamos cada día, jugamos en un estadio con 5000 personas de media, viajamos en avión para jugar en otros estados norteamericanos, entre otras tantas cosas. Nos tratan como profesionales pero a la vez esperan que trabajemos y respondamos como ellos. Hay que trabajar muchísimo, pero la recompensa es ampliamente mayor.

Fuente imagen principal: Facebook Jon Bakero.

*Jon Bakero, el primero empezando por la derecha.

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