El Real Club Celta de Vigo es uno de los equipos más llamativos del panorama futbolístico español en nuestros días. Jugadores como Mazinho, Mostovoi, Revivo, Karpin o más recientemente Borja Oubiña y Iago Aspas pusieron al equipo en el escaparate español y europeo. Los últimos proyectos del Celta, de la mano de Luis Enrique Martínez o Eduardo Berizzo, todavía están calientes en la memoria del aficionado celtiña. Sin embargo, no todos conocen el surgimiento de este equipo. Hoy nos disponemos a contarlo.

Los primeros contactos de la ciudad de Vigo con el fútbol surgieron en 1873. Los trabajadores –ingleses- de la empresa del Cable Inglés, encargada del telégrafo, comenzaron a jugar a fútbol en los muelles de Vigo por diversión. Como algunos viajantes procedentes de las islas británicas también conocían este deporte, se acabó fundando una institución deportiva, el Exiles Cable Club, para jugar de manera organizada contra aquellos que venían de fuera. Este nombre (Exiles, exiliados) lo recibían porque la empresa de Cable Inglés iba a muchos países a instalar la red de telégrafo y sus empleados ya se quedaban a vivir allí. No era un apodo peyorativo, puesto que las relaciones que mantenían estos “centros” en cada uno de los países dependía directamente de la sede en Cornualles, y los que estaban fuera no lo hacían en condición de exiliados políticos ni en otro tipo de circunstancia. De hecho, la fundación del Exiles Cable Club les permitió a esos operarios del telégrafo volver a ver a sus familias, con la excusa de esas reuniones para la práctica deportiva.

A través de esto, el fútbol se fue popularizando en la ciudad, y la sociedad viguesa ya no era ajena a este fenómeno. Quería participar de forma activa en él, y por eso en 1903, tal y como ocurrió antes en Barcelona, se crearon dos equipos en la ciudad: el Vigo Foot-Ball Club y el Fortuna Foot-Ball Club, de los cuales surgió una gran rivalidad. El Vigo FC, que comenzó jugando en el campo del Exiles y que posteriormente se mudaría al Campo de Coia, se impuso en los primeros duelos y pronto se erigió como el equipo puntero de la ciudad. Asimismo, impulsó la creación de un torneo a nivel regional con la intención de que este diera paso a competir a un equipo en el Campeonato de España (lo que hoy conocemos como la Copa del Rey actual). Este fue el Campeonato de Galicia, llamado Copa del Rey (nada que ver con la actual) en su primera edición, en 1905, en honor a Alfonso XIII, quien entregaba una insignia de plata al campeón de esta competición. Durante muchos años, sus finalistas siempre pertenecieron a la ciudad de Vigo. El club se alzó victorioso de este campeonato en múltiples ocasiones, pero esos títulos carecían de validez y reconocimiento oficial, ya que, por aquel entonces, aún no existía la Federación Gallega de Fútbol para regularlos. En aquella primera edición, la de 1905 y como era de esperar, se enfrentaron el Vigo FC y el Fortuna FC, saliendo los primeros como vencedores.

El hito más grande de este ‘proto – Celta’ fue el subcampeonato de España en 1908, contra el Madrid F.C

En los enfrentamientos posteriores, sobre todo desde el Campeonato de Galicia de 1906, su enemistad se acrecentó. A mediados de octubre del año 1905 se enfrentaron en un partido muy reñido en el que el Fortuna anotó un gol tras un control con la mano de su delantero Creighton. El jurado del partido (porque en ese entonces los partidos tenían jurado) decidió ocho meses después –La Correspondencia Gallega, diario de Pontevedra, publicaba la noticia el 25 de junio de 1906- que el gol sería dado por válido. Sin embargo, el Fortuna propuso la repetición del partido dado que, a su entender, tardaron demasiado en la resolución del caso. El partido se volvió a suceder y el Fortuna se alzaría campeón del Campeonato de Galicia, avivando una rivalidad que sería tal hasta 1923.

Para contextualizar ligeramente, era común que los equipos contaran con varios jugadores ingleses, ya que ellos fueron quienes inventaron e importaron a España este deporte y, por tanto, su presencia daba prestigio a los equipos. También nos parece curioso mencionar el tratamiento de la prensa de la época hacia los deportistas, a quienes nombraban con el apelativo de ‘Don’, o de ‘Mr’ si eran ingleses. Para muestra, el once que sacó El Noticiero de Vigo en su número del 16/10/1905, tras el partido que hemos comentado previamente del Campeonato de Galicia, en el que el periodista enunciaba así los onces del Vigo FC y del Fortuna FC:

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Onces del Vigo FC – Fortuna FC en la final del Campeonato de Galicia. Fragmento de El Noticiero de Vigo, 16/10/1905.

En aquel entonces era muy frecuente la fusión de clubes de menor entidad para formar otros más fuertes, así como la absorción de equipos más pequeños que pasaban a ser parte de otros más grandes. Esto último es lo que ocurrió en 1906 con el New Club de Vigo, club de reciente surgimiento que pasó al seno del Vigo FC. Pero no fue la única. En 1910 absorbería al Club Español de Foot-Ball, y en 1913 al Sporting Club de Vigo, pasando a llamarse Vigo Sporting Club, y cambiando incluso parte de su indumentaria habitual. De vestir, bajo los colores del Vigo FC, una camiseta mitad roja, mitad blanca, con pantalón blanco y medias blancas, el Vigo Sporting pasó a vestir la misma camiseta mitad roja, mitad blanca, pero con pantalones azules y medias oscuras. Posteriormente, el equipo recibiría de parte de Alfonso XIII de Borbón el apelativo de ‘Real’, el cual acuñó al inicio del nombre del equipo pasando a llamarse Real Vigo Sporting Club, y añadió una corona a su escudo. Esta fue, hasta la posterior unión de los dos grandes de la ciudad, la fusión más importante entre equipos gallegos.

El color del Club Celta de Vigo, en sus inicios, fue el rojo, como lo fue para el Vigo FC. Pero en 1924 se decidió cambiar al azul celeste, color icónico de Galicia, para representarla y defenderla cuando jugaran por toda España

Pero no adelantemos acontecimientos. Previo a fundirse con el Club Español de Foot-Ball, en 1908 el Vigo FC, ya fusionado con New Club de Vigo, pasó a disputar el Campeonato de España tras ganar el año de antes el Campeonato de Galicia. El torneo se disputó a partido único, dado que, por diferentes motivos, los equipos habituales se negaron a jugarla: el Athletic Club de Bilbao declinó la invitación porque la actitud del público en algunos partidos del torneo del año anterior no gustaron, siendo la primera vez que este histórico club no participaba en la competición; otros clubes, como el X Sporting Club, declinaron la oferta por el alto coste económico del desplazamiento a Madrid. En definitiva, los dos únicos clubes inscritos en el campeonato fueron el Madrid y el Vigo, disputándolo el 12 de abril de 1908 en el Estadio de O’Donnell de Madrid. En el partido, resuelto por 2-1 a favor de los blancos, Antonio Neyra anotó el 1-0 muy cerca del descanso, y ya en la segunda parte el jugador de Guatemala Federico Revuelto puso el 2-0 para los madrileños. En el Vigo CF, casi llegando al final, Posada acortó distancias y puso el 2-1 definitivo. La copa se quedaría en Madrid, pero este subcampeonato sería el hito más importante del Vigo FC hasta su transformación en 1923. Bajo el nombre de Vigo Sporting Club volvió a disputar el Campeonato de España, pero nunca quedaría tan cerca de lograrla como en 1908.

Sin embargo, grandes personalidades de la sociedad viguesa pensaron que, si tenían dos equipos que ya eran fuertes a nivel regional, ¿por qué no unirlos y formar uno solo todavía mejor para competir a nivel nacional? La fusión entre el Real Vigo Sporting y el Fortuna de Vigo se veía como la mejor solución, con Manuel de Castro ‘Hándicap’ y el abogado Juan Baliño Ledo como principales impulsores de esta decisión. Sin embargo, esta no fue nada fácil. Había que conseguir el beneplácito de la Federación Gallega de Fútbol. Además, los problemas económicos que acuciaban uno y otro club no se solventarían con la fusión, sino que darían origen a un club más grande en lo social, pero pobre en lo económico. Tampoco contarían a corto plazo con recursos para uno de los principales proyectos de este nuevo equipo: la creación de un gran estadio. Para más inri, algunos jugadores del Fortuna desestimaban esta unión dado que sus minutos de juego se verían reducidos. Otros, en cambio, hicieron las maletas rumbo a algunos clubs canarios con los que jugó el Fortuna poco antes de aquellas fechas, según el Mundo Deportivo del 13 de agosto de 1923. Entre otras cuestiones, se decidió en torno al nombre del equipo y la indumentaria que vestirían los jugadores. El día 23 de ese mismo mes, se aprobarían los estatutos y se constituiría la primera junta directiva del finalmente llamado Celta de Vigo. El club quedaría presidido, en primera instancia, por Don Manuel Bárcena de Andrés, Conde de Torrecedeira. Además, fue solicitada al rey Alfonso XIII el apelativo de ‘Real’, tal y como ya concedió al Vigo Sporting. Respecto a los colores, en primera instancia se utilizó el rojo, color que Vigo FC y Fortuna compartían en su escudo. Posteriormente se decidió utilizar el celeste, color más icónico de Galicia, a la cual querían representar allá donde viajaran, haciendo ver así que se trataba del club más fuerte de la región. Junto a la camiseta, el escudo, rojo como la vestimenta en la creación del club, también cambió al azul celeste en 1924.

La rivalidad histórica con el Deportivo de la Coruña se debió a que, junto a otros clubes, no reconoció sus orígenes en el Vigo Sporting, lo cual no le permitió participar en la LFP desde su creación, viéndose relegado a jugar en la Segunda División de España

El día 24 de agosto de 1923, el Mundo Deportivo recogía en su número de aquel día una forma muy particular de anunciar el nacimiento de este club: en lugar de noticiar el surgimiento de esta entidad, la noticia fue la, según palabras del propio diario, “genial idea del Athletic de Bilbao: invitar a jugar un partido a San Mamés los días 1 y 4 de noviembre”. Es decir: para ellos el suceso noticioso no fue el nacimiento de un nuevo club, sino la invitación por parte de un histórico como el Athletic a jugar en San Mamés. Anécdota curiosa la que nos encontramos revisando documentos. No obstante, entendemos que esa solicitud fue o bien pospuesta, o bien rechazada, ya que en esas fechas el Celta de Vigo disputaba un partido contra el FC Barcelona, el cual perdería por 3-0. Habría sido reseñable que el primer partido de este Celta de Vigo hubiera sido en San Mamés. Sin embargo, el primer partido que disputó el combinado celeste, según su web oficial, data del 23 de septiembre de 1923 en el Campo de Coia, ya que el estadio de Balaídos no fue terminado e inaugurado hasta el 30 de diciembre de 1928. En aquel partido endosó un 8-2 al Boavista portugués. Después, jugaron contra el Cracovia, ganando también. Sin embargo, ambos partidos eran amistosos. Sus primeros rivales oficiales datan de octubre de 1923, cuando el Celta se inscribe en el Campeonato de Galicia. En él, ante rivales como Unión Sporting, Elriña de Pontevedra y Rácing de Ferrol, se pasea y consigue alzarse campeón, con 29 goles a favor y solo 3 en contra en los seis partidos de competición. Su primera vez en el campeonato nacional fue el 23 de marzo de 1924, en la Copa de España, a doble partido, contra el Athletic de Bilbao. La ida en Vigo se saldó con 1-1, pero la vuelta el Celta perdió por 6-1, al parecer, con sendas actuaciones polémicas del árbitro. Su primera confrontación contra el eterno rival, el Deportivo de la Coruña, tendría lugar en la temporada 1924-25, en la que ambos equipos se ganaron el uno al otro como locales por 3-0. Ese año el Celta, empatado a 16 puntos con el Deportivo, resultaría campeón de Galicia por el goal average. Aunque la rivalidad entre estos dos clubes no surgió en este punto, sino en la temporada 28-29. El Celta subcampeonó en Galicia, por detrás del Deportivo. Ese mismo año se creó la Liga Profesional de Fútbol a nivel nacional. Varios clubes, entre ellos el Deportivo, no reconocieron al Celta sus orígenes en el Real Vigo Sporting y, por tanto, no le permitieron formar parte, desde el inicio, de la Primera División. Por tanto se vio obligado a disputar un torneo de promoción para ocupar una de las plazas vacantes que quedaban. Sin embargo caerían en las semifinales contra el Sevilla y se vieron relegados a jugar en la todavía lactante Segunda División. Desde entonces la rivalidad con el Deportivo de la Coruña, manifiesta desde que se disputaban el campeonato gallego cada temporada, se vio acentuada y se convirtieron en enemigos íntimos.

Los orígenes del Real Club Celta de Vigo son bastante curiosos. Un equipo que se acostumbró a ser campeón en su región, pero que  una cuestión de orígenes difusos para algunos clubes y un posterior traspié le privaron de competir desde su creación en la Primera División Española. Luego subieron, bajaron, volvieron a subir… Y a día de hoy están entre esos clubes a la cabeza de LaLiga, esos que viajan por Europa, como ellos querían, representando a una región, a un país, y haciéndolo de fábula. Y que dure, esperamos.

Fuente imagen principal: Del Berbés hacia arriba.

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