Di Stéfano casi ficha por el Barça, Raúl empezó su andadura en el Atlético, Xavi e Iniesta no acababan de convencer en Barcelona al principio, Totti rechazó al Milan… La carrera de las grandes leyendas del fútbol, y de sus equipos, siempre tienen una anécdota especial. La carrera de la última leyenda del Dynamo Kiev también la tiene. Y quizás más de una.

Andriy Yarmolenko nació en San Petersburgo hace 28 años. Sus padres pasaron tres años en la ciudad rusa por trabajo. A la vuelta a Chernigov, Andriy ya tenía al balón como su mejor amigo. Sus primeros años comenzaron en el Yunist (Chernigov). Ahí Yarmolenko comenzó a destacar por su conducción del balón y técnica en el pase. Aunque físicamente siempre le costaba contra niños de su edad. Tras destacar en los primeros campeonatos ucranianos en categoría sub-13, el Dynamo Kiev llamó a su puerta. Así comienza una primera etapa en el club de la capital, que casi acaba con su carrera deportiva. Tras un año lleno de obstáculos por sus pobres condiciones físicas en aquella edad, el Dynamo Kiev se desprende de Andriy, comentando que no tiene futuro en el futbol. A la vuelta a casa vivió sus peores días. Por primera vez Andriy se sintió herido e impotente. Ahí, como con cada chico de esas edades, sus padres fueron los que calmaron el estado del chico. Ahí fue cuando Andriy dio su primer paso para convertirse en lo que hoy es, un profesional de cabo a rabo.

Yarmolenko fichó por el Dynamo Kiev para la categoría sub-13, pero tras un año lleno de obstáculos por sus pobres condiciones físicas en aquella edad, el Dynamo Kiev se desprende de Andriy, comentando que no tiene futuro en el futbol

A los 16 años Yarmolenko ya había debutado en el futbol profesional, en las divisiones inferiores del fútbol Ucraniano. Más concretamente en el Desna Chernigov de su ciudad natal. Participó en nueve partidos con su equipo, en los que marcó cuatros goles jugando como delantero centro. Y ahí el Dynamo Kiev volvió a llamar a su puerta. Al empezar un entrenamiento más, el entrenador del Desna convoco a Andriy aparte, para hacerle saber del interés y oferta del Dynamo. La respuesta no podía ser otra. Tenía que volver. Debía demostrar que el chico al que despacharon hace tres años podría convertirse no solo en futbolista profesional, sino también en titular del equipo número uno de Ucrania.

En su primera temporada con contrato profesional en Kiev jugo en el Dynamo-2, el tercer equipo del club capitalino. Dirigido por Yuriy Kalitvintsev desde el banquillo, en la segunda mitad de la temporada consiguió hacerse un hueco en el 11 titular y marcar cuatro goles en 15 partidos. En esa temporada el primer equipo estaba comandado por Anatoliy Demyanenko, el que llegó a comentar: “Me acaban de decir que a 130 km de Kiev nuestros ojeadores han encontrado a un chico, al que ya empiezan a llamar como el futuro Shevchenko”. Desde ese día Yarmolenko paso a ser “el chico del KM 130”, y el futuro descendiente de Shevchenko. En tres años Andriy ya había cumplido su “venganza”. De ser marginado, a ser el futuro del club.

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Pero una promesa debe crecer y realizarse. Y en ese camino Andriy no siempre tuvo las de ganar. Tras jugar su segunda temporada en el Dynamo-2 (22 partidos, cinco goles) y el filial del Dynamo (13 partidos, ocho goles), en la última jornada de Liga 2007-2008, a los 18 años, llegó su debut con el primer equipo. Debut contra el Vorskla Poltava. Disputo ocho minutos y consiguió marcar el gol decisivo en el partido.

La siguiente temporada seguía jugando con el equipo reserva y participando en algunos partidos del primer equipo. Aunque la mejor noticia para Andriy fueron sus tres goles en Copa, disputando cinco partidos. En estos primeros años el juego de Yarmolenko era de ruptura constante. Buscaba siempre las espaldas de los defensas para explotar su potencia. Yuriy Semin daba minutos a la joven promesa y los aficionados ya le esperaban en cada partido. Pero tras la marcha de Semin, llego otro entrenador ruso: Valeriy Gazzaev. El mítico mister que consiguió la Copa de la UEFA 2004 con el CSKA ha sido una de los entrenadores más emblemáticos en la carrera de Andriy Yarmolenko. No solo se hizo con la titularidad, sino también cambió por primera vez su posición. Del centro a la banda. Y ahí, desde la banda izquierda jugando a pie natural comenzó su siguiente Via Cruzis. Al jugar en banda, las rupturas ya no le pertenecían en el equipo, y su aún falta de confianza en su físico no le permitían ir con seguridad contra los rivales. Empezó a fallar goles desde un metro, y sus centros muy pocas veces encontraban rematador. Su confianza, y la de los seguidores empezó a tambalearse. Y su nuevo apodo llego a boca de todos: Roble (en Ucrania se apoda así a los jugadores torpes). Andriy volvía a sentirse herido. Pero esta vez no impotente. Las viejas heridas volvían a florecer, pero el chico ya no tenía trece años. Y sobre todo, tenía a su primer “padre” futbolístico. Gazzaev nunca dudo de la calidad del extremo, y a pesar de todas las dudas y críticas el joven ucraniano siguió siendo titular y participo en 37 partidos marcando siete goles.

Gazzaev nunca dudo de la calidad del extremo, y a pesar de todas las dudas y críticas el joven ucraniano siguió siendo titular y participo en 37 partidos marcando siete goles

En esa temporada, Andriy venció a todos sus miedos. Acabó la temporada driblando y superando rivales en velocidad. Asistiendo y marcando. Y jugando los últimos partidos en banda derecha, donde haría carrera y se convertiría en el jugador emblema del club. Luzhniy, Semin (otra vez), Blokhin, Rebrov, Kalitvintsev… Nadie de ellos volvió a dudar del diez. Capitán, líder y jugador franquicia. Consiguió Ligas, Copas, trofeos al MVP de la UPL, y llevó al club a octavos de Champions. Todo eso jugando acostado a la banda derecha, desde donde partía para realizar un fuera-dentro mortal. Potencia y precisión son las palabras que mejor describen a un crack en lo técnico, pero sobre todo en lo táctico para sus entrenadores.

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Andriy Yarmolenko siempre fue importante en todas las fases del juego del Dynamo Kiev. En salida, en ataque posicional y en transición ofensiva. Hasta la defensa posicional dependía del posicionamiento de Andriy. Es un jugador que ha demostrado saber organizar el juego como pocos, participando desde el costado derecho en el Dynamo de Rebrov bajaba hacia mitad de campo para combinar con Rybalka o Sydorchuk. Y esa faceta es la que más puede abrir en su nueva etapa en Europa: la pausa y la organización.

Yarmolenko ha demostrado ser un jugador más creativo de lo esperado. De tal modo que en los últimos partidos de Rebrov, el diez jugó prácticamente de interior derecho, con mucha responsabilidad en medio campo. El mayor ejemplo, el partido de la jornada 23 de la temporada pasada contra el Oleksandriya. En el 1-4 Andriy fue el juego en sí, y muchos lo vemos como su siguiente paso.

Yarmolenko ha demostrado ser un jugador más creativo de lo esperado. En los últimos partidos de Rebrov, el diez jugó prácticamente de interior derecho, con mucha responsabilidad en medio campo

Hoy en día, en el Borussia Dortmund, sus movimientos diagonales cubriendo las arrancadas de Aubameyang ya dan resultado y goles. Bosz sabe que tiene un diamante en su mano. Un diamante diferente al resto, ya que su edad supera los 27, pero sus ganas de crecer y seguir demostrando a todos que puede ser aún mejor siguen intactas.

Yarmolenko ha llegado a uno de sus grandes retos. Y seguro que sabe cómo superarlo. La técnica, la pausa y el desborde siempre le acompañarán.

Fuente imagen principal: JANEK SKARZYNSKI (AFP/Getty Images)

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