Bradford es una ciudad que se encuentra a trece kilómetros de Leeds y a 60 de Manchester, dos de las urbes más futboleras del Reino Unido. Con solo leer los nombres de los lugares podemos deducir los clubes que las representan. Manchester United y Leeds United, entre ambos, suman 23 títulos ligueros y, son, según Talksport, el mejor club y el decimoctavo de la nación respectivamente. En el medio, se halla la ciudad de Bradford, famosa por ser una de las principales metrópolis durante la Revolución Industrial y la primera casa de Zayn Malik, cantautor del popular grupo One Direction. Excluyendo esto, no mucho más puede subrayarse en un texto informativo sobre el lugar. A pesar de que estamos en el 2017, las costumbres no cambian, y las fábricas continúan siendo la salida laboral número uno para los locales. Edin Rahic, co-propietario del Bradford City Association Football Club, conjunto que actualmente milita en la League One, tercer escalón en la pirámide jerárquica del fútbol inglés, es consciente de la situación, y su actuar en los últimos dos años dan prueba de ello.

Rahic, de 45 años, se convirtió en 2015 en el primer alemán en dar una inyección económica a un club inglés

Rahic, de 45 años, se convirtió en 2015 en el primer alemán en dar una inyección económica a un club inglés. Preside la institución junto a Stefan Rupp (principal inversor), que posee una cuenta bancaria con más de seis ceros y supo ser director de Fischer+Entwicklungen, multinacional dueña de decenas de helicópteros que está valuada en 100.000.000€. Desde su arribo han revolucionado la categoría, implementando medidas radicales y haciendo que la clase obrera vuelva a tener voz dentro del fútbol profesional. Trajeron refuerzos, rediseñaron la camiseta y, sobre todo, estimularon la zona, convenciendo a los habitantes de que apoyarles era una gran idea. Sumado a esto, causaron un impacto considerable dentro del mundo de los fichajes en las categorías bajas inglesas. ¿De qué forma? Bueno, desafiando a los libros de negocios. Como personas sumamente inteligentes, vieron una oportunidad en el insignificante Bradford y la explotaron al máximo. “Hicimos una temporada bárbara (2015-16), le ganamos al Chelsea 4 a 2 en Stamford Bridge por la FA Cup, llegamos hasta los cuartos de final y nos dimos el gusto de pelear por el ascenso. Cualquier otro club, en nuestro lugar, hubiese incrementado el precio de los abonos. Nosotros hicimos lo inverso. Invitamos a los ciudadanos de Bradford a acompañarnos cada fin de semana bajando los precios, siendo vanguardistas a nivel nacional. Pusimos los ‘Season Tickets’ a 149£. Si divides 23 por 149, te dará un costo de 6£ por encuentro”, le contó James Mason, Director de Operaciones, a Copa90, reconocido canal inglés en YouTube. En la Premier League ven esto como un imposible. Ofrecen abonos a valores desorbitantes y, en consecuencia, castigan el bolsillo de quienes menos tienen, espantándolos de la compra de un boleto. El Hull City, el club con los precios más accesibles en la 2016/17, costaba 252£. El Arsenal, por su parte, apunta a un sector adinerado de la población, pidiéndole 1014£ anuales a sus aficionados.

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La localización de la ciudad también fue un elemento trascendental a la hora de decidir dónde desembarcar los capitales. No en vano mencioné las distancias entre las ciudades, pues la finalidad de los inversores fue acaparar a los aficionados que se encontraban demasiado lejos para ver a Manchester United y no estaban interesados en alentar al Leeds, y viceversa. Constituían un mercado apetecible y lo manejaron de una manera fenomenal; como si fuesen una empresa. Si aplicáramos la Matriz de Ansoff al Bradford, veríamos claramente la intención empresarial: perseguir un mayor consumo de los productos actuales en los mercados actuales. Se trataba, en definitiva, de un diamante en bruto, lo único que restaba era lustrarlo, y vaya si lo hicieron.

El Efecto Rahic-Rupp fue inmediato. Maximizaron ganancias y potenciaron las ventas en casi un 100%. En la temporada 2012/2013, previa a su arribo, promediaban una asistencia de 10.322 personas (en League Two es muy meritorio), mientras que en esta última campaña rompieron la marca de los 18.500. Y claro, con un estadio como Valley Parade, de 25.000 espectadores, quien no se vería tentado a completarlo en cada fecha. Esto fue posible debido a los bajos precios, pero la publicidad también jugó un rol protagónico (prometieron entradas a 1£ si acceden a la Premier League). Renovaron la imagen, armaron un equipo competitivo y tuvieron un objetivo comercial razonable: “No pretendemos que los fanáticos dejen al United ni que se deshagan de sus camisetas, simplemente les pedimos que apoyen al equipo de su ciudad y vengan a pasarla bien junto a sus familias. Quienes pueden darse el lujo de ir a Old Trafford no son muchos, por lo que nosotros les ofrecemos fútbol en vivo sin moverse de su ciudad”, agregó Mason, en la entrevista anteriormente mencionada.

El ejecutivo también cree que este proyecto no apunta sólo a las generaciones actuales, sino que tratan día a día de incentivar a las que están por venir. Calculan que si los abuelos y los padres llevan a sus hijos a la cancha, el día de mañana los jóvenes terminarán siendo hinchas del Bradford (actualmente conceden ingreso gratis a menores de 11 años). Para ello, deberán respaldar al proyecto con un equipo sólido que pueda alcanzar las categorías de elite. Un ascenso al Championship sería consagratorio. Estuvieron cerca de conseguirlo la pasada temporada. En los cruces de eliminación se midieron con instituciones que habían cosechado más unidades durante el período regular. Sin embargo, contaron con una gran ventaja: la afición. Una final con el Scunthorpe les hubiese venido de maravilla, pero se toparon con una potencia como el Millwall, que les ahogó el sueño. Scunthorpe, pequeño conjunto sureño, promedió una concurrencia de 3,272, una diferencia abismal con respecto a los 18.000 del Bradford. Millwall, su verdugo, se encontraba sexto en la general de asistencia con un cociente de 9,000 por cotejo.

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Un ascenso al Championship sería consagratorio. Estuvieron cerca de conseguirlo la pasada temporada

Lo cierto es que fueron pioneros en este aspecto, y veremos si empujan un proceder similar en los demás clubes. Demostraron que se pueden generar ganancias aun reduciendo los costos. ¿Cuanto más lindo es disfrutar de estadios llenos pese a recaudaciones menos gruesas, que bolsillos repletos de billetes pero con escenarios tristes, sin gente ni emoción? Los fanáticos piden a gritos un ascenso y, bajo una buena gestión, se pueden germinar los cimientos de una institución respetable, inclusive estando, por ahora, en el tercer estrato del país. Puede ser que Rahic sea un megalómano demasiado optimista, pero, sin dudar, afirma que quiere “llegar a los 25.000 abonos por temporada. Es posible”. En Bradford juegan en tercera, pero con mentalidad de Premier League.

Fuente imagen principal: Clive Rose (Getty Images)

*Un hincha del Bradford City durante la eliminatoria ante el Millwall en Wembley. Play Off de Sky Bet League One.

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