Imanol Idiakez (San Sebastián, 1972) me espera en el bar del hotel mientras el televisor roba toda su atención. Está viendo a Roger Federer hacer historia en Wimbledon, quizá buscando una referencia con la que inspirar a su equipo, el AEK Larnaca, y así poder clasificar al conjunto chipriota a la fase de grupos de la próxima Europa League. Desde la pasada temporada este realista de cuna entrena a un club con acento ibérico (dirección deportiva, cuerpo técnico y 14 jugadores españoles completan la plantilla), y ha tenido la amabilidad de atender a Underground Football antes de afrontar el que puede ser el reto más importante de su temporada: clasificarse a un torneo que no han pisado desde hace un lustro.

¿Cuál es la primera inquietud de un entrenador que va a vivir en Chipre? ¿Cuáles fueron sus primeros pasos?

Lo primero fue mirar el mapa. Sabemos más o menos dónde están los sitios en el mundo pero realmente hasta que no sales de casa no somos conscientes de nuestra incultura. Así que lo primero fue mirar el mapa y después descubrir qué significaba vivir allí. Después evidentemente comencé a fijarme en el ámbito profesional; en este caso ya sabía a donde iba porque el AEK Larnaca es un club que lleva años fichando gente española.

¿Cómo lleva la barrera de la comunicación?

Es uno de los grandes retos que he tenido. Un gran cambio para mí, porque hasta ahora siempre había dirigido equipos en castellano y euskera. De repente me encuentro en un vestuario que tengo que dirigir en inglés a jugadores de todo tipo de países. El idioma puede convertirse en una gran barrera y tienes que tratar de entenderte y comunicar. Es un reto apasionante porque el idioma condiciona las relaciones. Afrontas el reto de tocar registros que hasta ahora nunca te habías planteado; para dirigirte a un jugador macedonio, por ejemplo, hablas en inglés, que no es ni mi idioma ni el suyo. Puede haber muchos malentendidos cuando lo que yo estoy diciendo no es lo que él ha entendido.

Además de adaptarse al estilo de los futbolistas, ¿se adapta el entrenador a la cultura futbolística del país?

Creo que el futbol se ha globalizado, pero es curioso porque ahora que lo comentas me estaba acordando de cuando llegué al Guijuelo [equipo que Imanol entrenó en la temporada 2011-12] porque había partidos en los que el lateral decidía frenarse en medio de una conducción para reiniciar la jugada con el defensa central y la gente comenzaba gritar “tira para adelante”. Es verdad que se ha globalizado y a la vez que hay lugares en los que las sensibilidades respecto al juego son unas u otras. En ese aspecto yo nunca he tenido dificultades, y en este caso en el AEK el director deportivo (Xavi Roca) ha marcado el estilo del club durante los últimos años, que coincide con mi visión del juego. Al final el objetivo de un entrenador es adaptarse para sacar rendimiento, pero yo he tenido la suerte de poder ir eligiendo sitios en los que las ideas eran más o menos parecidas a las mías.

“Xavi Roca ha marcado el estilo del AEK durante los últimos años”.

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¿Qué le falta al AEK para dar un salto y alcanzar al APOEL?

Ganar un título. Sucede que, siendo imparciales, la realidad numérica del APOEL y el AEK es totalmente diferente. Nosotros hemos crecido principalmente porque hay un presidente que ha apostado fuerte por el club y le ha dado una estabilidad que nos permite luchar con el APOEL. Pero ellos son un gigante; para entendernos es como si la Real le peleara durante tres años el título de liga al Real Madrid. Somos un equipo pequeño con un potencial de 3.000-4. 000 aficionados contra un club que tiene 15.000-20.000.

Devoto de Lillo, le gustará la iniciativa.

Juanma para mí fue, primero el mejor entrenador que tuve jamás [fue su entrenador en la temporada 2002-03 cuando jugada en Murcia] y luego mi gran maestro [Lillo entrenó a la Real cuando Idiakez era técnico del Sanse]. Si a alguien le debo algo por los conocimientos que he adquirido es a él. En cuanto a la filosofía no soy muy original: a mí me gusta ganar, como a todos. En la vida puedes esperar a que ocurran las cosas o intentar ir a buscarlas, y a mí siempre me gustó más esta segunda opción. Si pierdes, tener la satisfacción de aunque sea haberlo intentado. Esa es mi idea, pero luego también hay un rival y todo se reduce a saber competir.

¿Qué supuso Lillo en su carrera?

Un cambio en mi vida. Le conocí con 30 años y me abrió una mirada diferente respecto al juego. Anteriormente había conocido entrenadores de los que aprendí un montón, pero él me interiorizo una nueva forma de entender el juego en su conjunto.

“Lillo me abrió una mirada diferente respecto al juego”

Con Lillo sucede que hay una corriente que considera su discurso muy propagandístico. ¿Por qué cree Ud. que sucede?

Juanma se encontró con el problema de haber debutado muy joven en Primera División, aunque si analizamos sus números son en la mayoría positivos, como en su reciente etapa sevillista al lado de Sampaoli. Tiene una manera de hablar y posee una inteligencia que probablemente supera a la media. Esto en determinados sitios, como en el país que vivimos, se convierte en una amenaza. Ese es su mayor problema, ser víctima de un mundo donde es más fácil ser como los demás y no pensar mucho. Lo bueno es que el 98% de las personas que le conocen o han convivido con él te hablan de una persona diferente, incluso de un genio.

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Habiendo sido parte de Zubieta, cómo de único es el vivero realista. ¿Se valora más estando lejos de la Real?

Mi vida ha estado unida a la Real desde que tengo 2 años. Me hicieron socio de Atocha, somos una familia realista de toda la vida, de las que van a muerte con el equipo. He estado en la Real de jugador hasta que me fracturé la tibia con 20 años, luego estuve dos años de entrenador en el Sanse, y además tuve la suerte de tener a mi hermano durante diez años en el primer equipo de la Real Sociedad. Para un realista poder trabajar para el club que llevas dentro es lo máximo. Por ese motivo no necesito estar fuera para valorar lo que significa Zubieta.

“Para un realista poder trabajar para el club que llevas dentro es lo máximo”

¿Reside ahí el éxito de la actual Real Sociedad?

Sí, es clave. Y el crecimiento del sentimiento en Gipuzkoa también. En los últimos años con la llegada de Anoeta, el hecho de tener más aforo… la Real es ahora un club de gran fortaleza.

Dos piedras angulares del último lustro crecieron contigo. La primera es Illarramendi, al que ya en 2011 definías como un jugador “al que da igual quien entrene, porque tiene un don”. ¿Tan claro era?

Totalmente. Cuando tú te haces entrenador tienes que empezar a pensar hacer consciente cosas que cuando eres jugador las haces de manera inconsciente. De hecho es como uno debe jugar, de manera inconsciente. Y por eso cuando te encuentras con alguien como Asier Illarramendi, que con 17 años juega sin importarle mucho lo que tú le digas porque entiende el juego, te das cuenta que da igual quien sea su entrenador. Daba gusto verle jugar incluso en campos como el del Sestao, un barrizal en el que apenas podían los jugadores aguantar de pie, y veías a Illarra recibir patadas de tíos de 30 tacos pero siendo capaz de llevar el balón hacia adelante. Es un jugador diferente. Sonrío cada vez que le veo jugar.

Y el otro es Iñigo Martínez, al que reconvertirse en central.

Iñigo venia de jugar el año anterior en el centro del campo, alternaba las dos posiciones y es cierto que con nosotros se asentó. Como Illarra, fue un jugador muy fácil de manejar, porque era evidente que sería un jugador grande.

En el caso de Iñigo Martínez el cambio de posición fue un movimiento ganador pero, ¿y si no hubiera sido así? Igual nos estamos perdiendo a un gran mediocentro. ¿Tiene en cuenta que puede perjudicar al jugador tomando este tipo de decisiones o lo asume como una parte más de su trabajo?

En el caso de Iñigo lo veía muy claro. Aunque si se lo propone puede jugar de mediocentro porque es un muy buen futbolista. Tenía muy buenas condiciones para ser central zurdo y así ha sido finalmente. En cualquier caso, creo que damos demasiada importancia a las posiciones. Los comportamientos varían dependiendo de la zona del campo, pero no tanto. Con Jon Gaztañaga podría haber un debate en Zubieta acerca de si es central o mediocentro. Al igual que Iñigo, también jugaba de mediocentro en el juvenil y sin embargo conmigo jugó casi todo el año de central; creo que reúne todas las condiciones para ser un magnifico central pero también puede jugar de organizador. Al final se trata de que los jugadores sepan jugar al futbol, que es algo que por desgracia a veces no ocurre. Nuestra tarea es enseñar a jugar, que tiene que ver evidentemente con una posición, pero sobre todo con unos comportamientos respecto a los demás, a los rivales, a la pelota… Si tú le das el contexto adecuado, el futbolista acabará saliendo bien.

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“Nuestra tarea es que los jugadores sepan jugar”

¿Qué diferencia hay entre ser un formador de canteranos y ser el líder de un proyecto como Real Unión, Toledo, Lleida, ahora el AEK…?

La diferencia principal es que cuando estás en un juvenil la prioridad es el primer equipo. Todo lo que hagas está enfocado a que la primera plantilla salga beneficiada. Cuando trabajas en el primer equipo, en cambio, el resultado del domingo condiciona la siguiente semana. También es verdad que como entrenador tampoco puedes cambiar de esencia. Un entrenador debe ayudar a los jugadores a aprender a jugar. No es que él les vaya a enseñar, son ellos los que van a aprender. Estés en un primer equipo o en un filial eso es imposible de cambiar. A los que nos gusta el juego lo que nos mueve es intentar ayudar a todo el mundo, incluso a uno mismo, a entender el juego cada día mejor.

¿Es Ud. ambicioso o vive el presente? ¿o las dos?

Es compatible. Claro que soy ambicioso, de hecho estamos soñando con meternos en fase de grupos de la Europa League después de habernos eliminado el año pasado en última ronda. Pero tengo un trabajo que tampoco me permite mirar muy lejos. Como siempre suelo decir, cada semana compramos otra semana de trabajo. El entrenador no tiene más remedio que afrontar lo que viene e intentar tener los mejores resultados para sobrevivir.

Fuente imagen principal: NICOS SAVVIDES (AFP/Getty Images)

*Imanol Idiakez (AEK Larnaca) durante un partido ante el Slovan Liberec en UEFA Europa League.

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