Una bandera en la tribuna lo alentaba a seguir en el club. “Quedate a cambiar el fútbol”. Días antes, luego de consumar el ascenso a la élite del fútbol argentino cuatro fechas antes del final, Gabriel Heinze había expresado palabras similares. “Voy a luchar para cambiarlo, a trabajar para que haya más gente honesta y se dejen de buscar beneficios propios”. Con un impulso renovador y que va a contramano del rumbo poco organizado del fútbol argentino, el hombre dio identidad a Argentinos Juniors, un conjunto histórico que había caído a segunda división el año anterior. Y en una sola temporada, creó un equipo que se llevó el certamen sin discusión alguna.

Torció las duras críticas iniciales por muchos elogios, dado que arrasó en una categoría siempre equilibrada con un estilo que recuerda las bases del club y sus equipos históricos. Sin embargo, tras el ascenso, decidió no continuar dirigiendo al equipo que tenía como ambición imponer sus ideas en un campeonato que le obligaría a levantar la vara. Como si se encontrase creando cada día un escudo de protección, nunca se dejó llevar por los halagos múltiples a su trabajo. Se preparó para cuando le tocara perder. “Me putearon tanto, y nunca me quebraron. ¿Por qué debería creerles ahora los elogios?”, manifestó al diario La Nación.

Gabriel Heinze torció las duras críticas iniciales por muchos elogios, dado que arrasó en una categoría siempre equilibrada con un estilo que recuerda las bases del club y sus equipos históricos.

Su escaso currículum como entrenador fue lo que apuntaló las dudas de los aficionados. Heinze había dirigido un puñado de partidos en Primera División al mando de Godoy Cruz, con mayoría de derrotas y las polémicas en torno a si tenía o no título de entrenador. Debió ver varios partidos desde un palco, alejado de la línea de cal. Ya en la segunda categoría y con rótulo de DT, fue uno de los artífices principales del renacimiento, en un club que a día de hoy continúa siendo de los que más deben a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Cristian Malaspina, presidente de la entidad, vio al equipo caer a B Nacional durante el primer semestre de gestión -sucedió a Luis Segura, quien había gobernado al club durante 14 años y tomó el lugar de Julio Grondona en AFA tras su fallecimiento-; las finanzas cayeron sobremanera, pero decidió confiar en un nuevo cuerpo técnico y no realizó grandes gastos.

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Heinze siempre se ha mostrado arisco frente a la prensa. En más de un año, casi no concedió entrevistas a medios de comunicación y sólo habló en conferencias de prensa. Incluso, en muchas de ellas, su carácter fuerte terminó derivando en una discusión de la que pronto salió disculpándose. Poco se supo de su vida personal, habiéndose dedicado exclusivamente al fútbol en una campaña que pareció interminable. En la vida interna del club, su palabra fue muy valorada y cambió muchos aspectos, como la alimentación, el lugar de entrenamiento y la logística, pero los roces con la dirigencia lo fueron deteriorando. Después de recibir ofertas para dirigir en equipos grandes de Argentina y hasta en Europa, es hora de ver qué será de su futuro.

Heinze siempre se ha mostrado arisco frente a la prensa. En más de un año, casi no concedió entrevistas a medios de comunicación y sólo habló en conferencias de prensa.

De todas maneras, hay una razón esencial que parece haber empujado al ex-defensor de la Selección Argentina y equipos como Real Madrid o Manchester United a decir adiós. Dice no disfrutar de los partidos, observando el juego con mucho nerviosismo y sin descansar incluso cuando el resultado está sellado. En un torneo que tuvo 46 fechas, el recorrido quita energías. Siempre marca algún aspecto a corregir, y su equipo nunca cambió el guión a pesar de que no podía obtener su propósito. Para muestra, el encuentro en el que consiguió el ascenso, convirtiendo en el último minuto después de dominar con su fluido trato de balón.

Argentinos Juniors se llevó el certamen de punta a punta y, promediando la segunda rueda de competencia, no había dudas de que volvería a Primera División. De hecho, logró el ascenso cuatro partidos antes del cierre del torneo, y el título al encuentro siguiente. Sometió a varios rivales mediante un ataque organizado que nacía de su virtuoso arquero Federico Lanzillota (se lesionó de gravedad en la rodilla a fin de curso), juntándose mediante el pase y creando infinidad de oportunidades de gol. El juego iniciaba en campo propio, contaba con jugadores de salida muy prolija en mediocampo, y arriba comenzaba un concierto de intercambio de posiciones y de asociaciones. Dentro de un esquema 4-3-3, los interiores se turnaban con el mediocentro para posicionarse cerca de los zagueros y ser primer pase. Ya en campo rival, el equipo creaba muchas líneas de toque para progresar, y los extremos caían hacia dentro para dejar el carril a los laterales. No fueron pocas las veces en que se observó a un extremo en posición de interior, mientras uno de ellos se descolgaba hacia el área.

La inmejorable temporada del Bicho de barrio La Paternal ha tenido varios nombres propios, pero ninguno con la personalidad de Esteban Rolón, un volante central que ya firmó contrato con el Málaga sin haber pisado la primera división argentina. Su salida desde atrás y desplazamientos en largo son virtudes que reflejó en cada partido y sirvieron de base para la ideología colectiva. No obstante, su injerencia en el equipo ha estado más allá: combinando con compañeros, ha llegado a crear paredes que lo dejaron de cara al arco en el área adversaria. Su juego tiene la impronta de otros futbolistas que también salieron de Argentinos e hicieron historia, como Sergio Batista, Esteban Cambiasso, Fernando Redondo o Lucas Biglia. Facundo Barboza e Iván Colman, quienes fueron casi siempre sus laderos en el mediocampo, también exhibieron una categoría para el pase y una precisión por encima de la media. Cualquiera de los volantes podía aparecer en situación de peligro cerca del portero rival.

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Pese a que el conjunto sufrió la temprana lesión de Fabricio Lenci, el goleador que había colaborado a salir de un primer tramo de campaña no alentador, tuvo en Francisco Fydriszewski y Braian Romero a sus mejores armas. Romero acabó siendo el mayor anotador del equipo, convirtió los dos goles que aseguraron el primer puesto en la tabla, y fue clave por sus constantes desmarques y diagonales. Fydriszewski, quien fuera compañero de su entrenador en Newell’s, colaboró con una cuota goleadora imponente durante la época de torneo en que el equipo sacó mayor diferencia a sus perseguidores.

Si River Plate o Independiente debieron sufrir hasta las últimas consecuencias para registrar su retorno al primer escalón del fútbol argentino, no fue el caso de Argentinos Juniors. Sin grandes erogaciones a partir de las considerables deudas que tal vez intente saldar con la venta de algún gran nombre que dejó su campaña, y con muchos jugadores jóvenes en el plantel. De ese modo, eliminó dos clichés de la categoría: que se necesitan jugadores de amplia trayectoria y experiencia en el Ascenso, y que no se puede ofrecer una idea de juego que vaya a contramano de la frecuente fricción.

Si River Plate o Independiente debieron sufrir hasta las últimas consecuencias para registrar su retorno al primer escalón del fútbol argentino, no fue el caso de Argentinos Juniors.

Las tribunas del estadio Diego Armando Maradona deliraron con un equipo que hizo recordar a aquellas escuadras históricas que llevaron al club a la cima de América y a disputar la Intercontinental ante la Juventus (igualó y cayó en penales en 1985). Siempre se ha identificado a la institución por su prolífica cantera y los nombres particulares que dio históricamente al universo futbolístico. Maradona jugó desde los 15 años a los 20 en el lugar que desde 2003 lleva su nombre, y al club se lo ha llamado el Semillero del Mundo. Juan Román Riquelme, otro hombre de las bases juveniles, había retornado al club para lograr el último ascenso. Esta vez, sin nombres fulgurantes y con jugadores de los que se seguirá hablando, vuelve al lugar al que siempre perteneció. Heinze, que incluso ha albergado a diferentes jugadores en su hogar para inculcarles un mejor hábito alimentario y enseñarles a ser mejores profesionales, fue el gran artífice del logro. E incluso en la conferencia posterior, dejó que sus colaboradores fueran aplaudidos y se alejó de la gran escena.

Fuente imagen principal: Asociación Atlética Argentinos Juniors.

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