Es día de diario, la previa del UD Las Palmas – Deportivo Alavés* cuando nuestro protagonista descuelga el teléfono. Él está en las Islas Canarias y nosotros en Madrid, pero siempre se muestra cercano, dispuesto a responder a todas nuestras preguntas sin rehuir ninguna. Quique Setién (27 de septiembre de 1958, Santander) fue futbolista profesional en clubes como el Racing o el Atlético de Madrid, y entrenador en el CD Lugo o, actualmente, en la UD Las Palmas, donde ha dado el salto al panorama nacional con vistas a un equipo más grande, incluso llegó a sonar su nombre para el puesto de seleccionador nacional. Setién descuelga el teléfono y habla sobre fútbol con Underground Football: sus primeros pasos, su estilo de juego, su etapa en el archipiélago canario…

Usted fue futbolista durante 21 temporadas en clubes como el Racing de Santandar, Levante o Atlético de Madrid y Logroñés. ¿Cuánto ha cambiado el fútbol desde entonces?

Ha cambiado mucho. Ha cambiado en todo… Realmente. Antes era otra cosa. Digamos que, por poner un ejemplo, antes estaba el entrenador, el segundo y poco más… Ahora hay muchísimas personas en el cuerpo técnico. Y en cuanto a los futbolistas… Antes corríamos siete u ocho kilómetros, aunque tampoco había registros claros, y ahora corren once o doce… Hay una repercusión mediática enorme, el nivel de exigencia es altísimo… En fin, al fútbol se sigue jugando igual pero antes era menos riguroso en cuanto a táctica y ahora ese concepto ha cobrado importancia sobre el futbolista. Seguimos viendo grandes talentos pero prácticamente todo el fútbol se somete a la táctica, al rigor y al orden…

¿En qué momento le entró el gusanillo de ser entrenador de fútbol?

Yo creo que nunca me plantee, mientas jugaba, ser entrenador. O al menos de forma tan seria como lo estoy haciendo ahora. Sí me atraía trabajar con niños… Pero en el fondo solo me preocupaba jugar. Consideraba que entrenar era un asunto muy complicado, no por lo que puedas transmitir a los jugadores sino por la gestión que tienes que hacer en el vestuario, lo que es verdaderamente difícil y complicado.

¿Encontramos algo del Quique Setién jugador en el Quique Setién entrenador?

Sí. Vamos, yo creo que sí. Siempre ha habido entrenadores que han reflejado en sus equipos lo que eran como jugadores, y la realidad es que yo hago lo mismo. Siempre pienso que el 99% de los futbolistas están jugando al fútbol porque les gusta tener el balón, hacer goles… Disfrutar. A ninguno le gusta correr sin el balón. Y esto yo lo tengo claro. Por eso mis equipos siempre tratan de tener el balón y potenciar los mecanismos que hagan esto capaz. Es importante que los jugadores lo disfruten y lo expresen con el balón. Luego, obviamente, está la parte que uno tiene que trabajar muchísimo, la parte de juego sin balón para adquirir esos conceptos defensivos, de fortalecer el espíritu y la voluntad para correr cuando no tienes el balón.

¿En quién se fija para mejorar como técnico?

Bueno, en realidad lo que siempre me ha gustado son los entrenadores cuyos equipos jugaban bien al fútbol. Cuando veías que había una buena conexión entre los jugadores, una coherencia… Lo que me pasó en su momento con Cruyff. Cuando estableces aquella manera de jugar en un equipo como el FC Barcelona y todos los equipos que íbamos a jugar contra ellos acabábamos corriendo detrás del balón todo el partido. Y eso yo suponía que era algo que sentía que quería hacer pero no sabía cómo hacerlo, y muchas veces te cabreabas en el campo porque veías que no eras capaz de mantener el balón. Luego entiendes que tienes que transmitir ese conocimiento a los futbolistas… Donde colocarse en el campo, cuando tienen que hacerlo… Lo que tienes que hacer para conservar el balón. Y eso es algo que aprendimos de Cruyff, ¿no? La posesión, salir con el balón desde atrás, como se tienen que colocar los jugadores en ataque, la comunicación entre futbolistas para que no te roben la pelota, soltarla en el momento justo para encontrar los espacios…

¿Qué es para Quique Setién jugar bien al fútbol?

Hombre, es tener una buena comunicación con el balón donde el talento de los jugadores se exprese y se vea de manera continua y permanente… Donde verdaderamente te atrae la visión de jugadores, de movimientos que se realizan con una sincronización enorme para avanzar desde tu portería hasta la portería rival. Y sobre todo la capacidad que tienes para retener el balón porque sabes que el rival en ese momento es imposible que te haga daño.

Mucha gente, sobre todo los jóvenes, guardan su primer recuerdo de usted como entrenador al frente del CD Lugo. Realizó un trabajo increíble llevando a un equipo de Segunda B a Segunda y estabilizándolo en la categoría de plata. Fue el gran salto a la palestra mediática. ¿Qué recuerdo guarda de aquella etapa?

Maduré mucho como técnico. Tú, más o menos, tienes una idea y vas madurando con ella. Te das cuenta de cosas que haces bien y de otras que tienes mejorar, pero sobre esa idea moldeas. Yo, realmente, tampoco he tenido capacidad para intentar nada pues lo que hago es lo me fijo en los demás, en lo que me gusta, en los que tienen muchas cosas que enseñarte… Desde aquella etapa, en Lugo, intentas transmitir esa idea pese a que hay mucha gente en esas categorías (2ªB) que piensan que no se puede poner en práctica. Y al final les acabas convenciendo. El equipo puede perfectamente conseguir objetivos a través de esa manera como puede hacerlo a través de otra. Lo importante es estar convencido de lo que quieres. Y yo lo estoy. Tú me hablas de mi primera etapa en el Lugo, que es cuando la gente, sobre todo los medios, empiezan a darse cuenta de cómo entreno, de cómo juega mi equipo… Pero yo, ocho años antes de ir a Lugo, había ascendido con el Racing de Segunda a Primera como entrenador. Cogí al equipo en la jornada sexta, en descenso, y ascendí en la cuarenta y dos. Pero no quedó constancia porque no seguí entrenando. Y de esa etapa no se acuerda casi nadie pero si se acuerdan de la Lugo porque jugamos bien. Al final siempre queda eso, la manera de jugar y las sensaciones que quedan… No los objetivos conseguidos.

¿Y cómo llega el interés de la UD Las Palmas?

Bueno, ellos me llaman tras un cambio de accionariado en Lugo. Yo decidí marcharme de allí. Llegaron varias ofertas aquel verano pero quise esperar. Y bueno, en octubre me llama la UD y es una gran oportunidad para reengancharme en un equipo de Primera División con buenos jugadores, aunque no en el mejor momento… Pero nadie te llama cuando las cosas van bien, ¿verdad? (risas)

Coge el equipo con la temporada empezada… ¿Es un gran problema esto para el entrenador y el equipo técnico?

Es diferente, evidentemente, a disponer de tiempo. Tienes que intentar convencer a tus futbolistas al mismo tiempo que te estás jugando los tres puntos cada domingo como si fuera algo vital. Pero bueno, la verdad es que empezamos a trabajar como si nada. Tratamos de ganar tiempo al tiempo, metimos muchas sesiones de poca intensidad pero muy continuas y ahí pudimos transmitir lo que queríamos. Afianzamos nuestra forma de jugar y convencimos a los jugadores. Tardamos todavía 8-10 jornadas en salir del descenso pero lo hicimos jugando el balón… Íbamos cogiendo los mecanismos hasta conseguir lo que después se consiguió con mucha más claridad.

En ese mercado invernal llega Mauricio Lemos desde Rusia. Un futbolista muy joven que se adapta rápido al equipo. ¿Cómo recuerda aquel fichaje y los primeros meses de un jugador que ahora es clave en la UD?

Bueno, a Mauricio le costó bastante entrar por un estado físico. Él tiene muy buenas condiciones, es un gran jugador pero venía de no jugar y había perdido la motivación. Le faltaba condición física. La recuperó e hizo un gran final de campeonato. Esta temporada empezó igual, complicado, porque perdió capacidad físico pero luego fue entrando y haciendo cosas buenas. Él tiene la capacidad de hacer buenos golpeos y eso, además, nos ayuda en determinados momentos. Pero bueno, la primera obligación de un defensa es defender y en eso todavía tiene cosas que mejorar… Es un chaval joven que tiene un potencial enorme pero al que todavía le falta un poco, en ese sentido.

Hablando del buen toque de Lemos… ¿Los defensas de Quique Setién deben tener buen trato de balón?

Bueno, es muy importante, claro. Son chavales que si están dotados técnicamente con un nivel alto, será mucho mejor. Pero lo importante, a veces, no son ellos en sí mismos, sino los futbolistas que están por delante les ofrezcan buenas líneas de pase para que realmente cuando el defensa salga con el balón no se vea comprometido. Y nosotros muchas veces tendemos a echarle la culpa al defensa cuando falla un pase o juega en largo y más que suya, la culpa es de los de delante porque no se colocan bien. Y es cierto que Mauricio ahí tiene buenas condiciones.

Otro futbolista importante durante su etapa en la UD ha sido Jonathan Viera. Y es curioso porque es un futbolista que necesita jugar en casa para brillar… En Valencia, Bélgica… Nunca ha brillado lejos de las islas… Y en la UD es una de las estrellas. ¿Cómo definiría esto?

A veces futbolistas de este perfil tienen que coincidir con otros jugadores, y con entrenadores, que entiendan su manera de jugar. Joni, igual que otros muchos jugadores, el potencial lo lleva en la sangre, nacieron con esas condiciones… Y luego hace falta que las circunstancias que rodean a un equipo, al juego, a los compañeros… Pues también se acomode y facilite un poco que esas virtudes que tiene como futbolista afloren de manera permanente. Entonces, Joni ha salido fuera, no ha encontrado esas circunstancias o se han dado de manera que su rendimiento siempre se ha visto un poco mermado… Porque no ha encontrado los compañeros  o el lugar adecuados… Algo que aquí sí hizo. Con mi llegada dio un giro enorme a su carrera porque realmente, ahora, lo que él ya sabía hacer ahora lo hace con mucha continuidad porque tiene condiciones y se asocia con futbolistas de su mismo perfil. Han entendido las cosas y ahora han multiplicado la efectividad porque se asocian. Es lo que les ocurre a Messi, Neymar y Suárez… Ya de por si son buenos, pero cuando se asocian entre ellos multiplican el potencial que tienen.

Otro jugador del que se habla mucho es Roque Mesa. Le ha costado explotar pero a sus 27 años lo quiere todo el mundo. Desde fuera, parece que es el jugador ideal para usted. ¿Es su extensión en el campo?

Es una parte de ella. Evidentemente, la posición que ocupa Roque en el campo es una posición en la que, en un sistema de juego como el nuestro, necesitamos a un futbolista inteligente. Alguien que lea muy bien el fútbol, sepa dónde colocarse, cuando debe apretar, donde debe ofrecerse, los toques que ha de dar, la pausa, la aceleración… Eso que a otro futbolista le costaría, Roque se ha adaptado a esa posición y la ha entendido muy bien. Además, tiene otros jugadores por delante que le facilitan mucho su tarea. Digamos que esto es como un reloj: todo funciona mejor si todas las piezas son buenas y encajan entre sí.

¿Suele tener charlas futbolísticas con algún jugador de la plantilla? 

Sí, bueno, yo tengo comunicación aquí con muchos futbolistas a los que les encanta el fútbol y hablo con ellos. Intentas transmitirles tu experiencia y los conocimientos que tienes. Es importante que el futbolista se implique, sean receptivos… Y eso hay chavales que lo son. Y les ayudará mucho a mejorar su rendimiento. Yo a mis jugadores les digo que se fijen en los buenos de verdad, en el campo, porque van a aprender mucho. Porque si ya tienen buenos conocimientos… Que no les pase lo que me ocurrió a mí, que hasta muy tarde no tuve un entrenador que me enseñó a moverme con sentido dentro de un campo de fútbol, a aprovechar mis condiciones… Y eso es muy importante, ir aprendiendo, porque si no al final te acabas estancando. Y hay muchos futbolistas aquí con los que mantienes conversaciones a nivel personal, a nivel coloquial, que seguro les vendrán bien.

Y cerca está Vicente Gómez. Ha pasado de puntillas en lo mediático y, sin embargo, es un jugador importante en el desarrollo del modelo de juego en la UD. ¿Por qué lo es tanto?

Pues porque es un futbolista inteligentísimo. Le faltan las condiciones que tienen Roque, Joni o Tana pero es un futbolista inteligentísimo porque hace todo lo que tiene que hacer en cada momento. Se equivoca muy poco y toma decisiones correctas, siempre se coloca bien, ayuda, está donde tiene que estar… Interpreta muy bien las necesidades que tiene el equipo. Seguramente sea el más centrocampista de todos los que hemos nombrado. Otros, quizás, tienen un talante un poco más ofensivo, pero él, ante la falta de otros recursos, ha aumentado su inteligencia para poder jugar al fútbol. Y eso lo ha hecho muy bien.

Y quiero que usted me explique el ‘caso Boateng’. ¿Cómo gestiona un entrenador la llegada de semejante galáctico?

Pues con muchísimo tacto porque la realidad es que son futbolistas que están en otra dimensión y que cuesta encajarlos en un sitio tan humilde, donde has ascendido recientemente, donde los medios todavía no son los más adecuados… Y cuesta encajarlo. Ellos están acostumbrados a otro nivel pero bueno, uno usa sus argumentos para convencerlo de que se tiene que poner al nivel de los demás, de que tiene que trabajar… Hay que tener un poco de mano izquierda. No es fácil de explicar… Es una lucha diaria.

Pero KP Boateng estaba hundido… ¿Cómo se recupera a un futbolista de semejante hoyo anímico?

Bueno, la realidad es que cuando tú estableces una idea y un tío como yo, que no soy de pegar gritos, te invita a jugar al fútbol… Somos un equipo que juega bien, intenta tener el balón y correr poco detrás de él… Al futbolista eso le sube el estado de ánimo. Tenemos un clima de exigencia pero hay diversión, que es lo que hacíamos en el patio del colegio, ¿no?… Divertirnos. Y eso tira mucho, es el motor de todos, el estado de ánimo. Por eso hay que crear un clima bueno, para que sea más fácil dar lo mejor de cada uno.

¿Qué esperaban conseguir con el fichaje de Jesé?

Esto (Jesé) fue una apuesta que creíamos que nos iba a dar un impulso importante, sobre todo tras realizar una gran primera vuelta, pero al final la realidad es que el equipo no ha podido dar ese paso que se pretendía y ha habido una frustración que nos ha afectado a todos. No se han podido cumplir unas expectativas que, quizás, eran demasiado grandes para nosotros y al final ha pasado lo que ha pasado… Que para conseguir una estabilidad, una coherencia, hay que ir paso a paso, y creo que el paso que dimos fue demasiado grande.

¿Y qué cree que le falta o le ha faltado a Jesé para ser un jugador de clase mundial como apuntaba hace no mucho tiempo?

Yo creo que es un chaval de clase mundial, pero tampoco ha tenido opción de jugar de forma permanente. En el Madrid llegó a estar a un nivel muy alto pero luego se lesionó… La capacidad la tiene y quizás le falte ese punto de madurez que todos necesitan pero que a algunos les llega más tarde y a otros más temprano. Pero ya te digo, Jesé es un grandísimo jugador al que le falta tener un poco de continuidad, y creo que le acabará llegando con los años.

Y… ¿Qué espera usted de un futbolista?

Yo quiero futbolistas de 38 partidos por temporada y 90 minutos cada partido. Eso es lo que les pides. Que tengan constancia, que tengan capacidad para trabajar a pesar de que no jueguen en algunos momentos… Y de pensar realmente en beneficio del equipo, y no en el individual de cada uno. Buscas ese perfil porque es con el que estás más cómodo de trabajar. A veces los aspectos mediáticos influyen mucho y hay que tratar también de convencer a estos futbolistas, que son diferentes, del esfuerzo general y de que les irá mejor si se apoyan en el equipo.

¿Cuál cree usted que ha sido la mayor problemática a la hora de intentar llevar a la práctica su modelo de juego? Usted no es un radical del fútbol como Paco Jémez, pero su modelo futbolístico destaca, además de por los buenos resultados, por no ser algo típico.

Lo difícil es convencerlos de que jueguen como quieres, sobre todo a los jugadores de atrás. Tienes que asumir los errores que se puedan cometer para liberarlos de esa responsabilidad. No es fácil conseguirlo porque muchos futbolistas no se han planteado jamás esto durante su carrera deportiva. Hay muchos jugadores, como los de atrás, que estarían más cómodos pegando un balonazo arriba y no poniéndose en peligro con un pase arriesgado. Pero claro, saben que si no lo hacen conmigo no van a jugar y que la responsabilidad no es únicamente suya, es convencida. Y claro, convencerles de que lo pueden hacer… Si no estás muy dotado técnicamente, tendrás que entenderlo y conseguir el espacio y el tiempo para jugar ese balón.

Y es un estilo de juego tan identificativo… ¿La plantilla se debe adaptar al entrenador o el entrenador a la plantilla?

Yo no he visto a ninguna plantilla que se adapte al entrenador… A mí no me parece correcto cuando se dice que uno no tiene jugadores para jugar de determinada manera porque todos los futbolistas son diferentes en un vestuario, cada uno jugaría de una manera diferente… Ahora, lo que tienes que hacer hazlo convencido, y convénceles a ellos. Tanto al que le gusta jugar bien como al que no. Igual que convences al defensa para que juegue la pelota en corto, convence al delantero para que defienda y ayude a sus compañeros en la presión. Y con los laterales y los extremos igual. Es decir, si el extremo necesita al lateral para crear superioridad en ataque, luego el lateral necesitará al extremo para defender un dos contra uno. Y ese es tu trabajo como entrenador: convencer al futbolista de que se adecue a tu estilo de juego, a tu idea.

Otro punto a destacar es la importancia del fútbol de cantera en la UD Las Palmas. ¿Por qué salen tantos futbolistas canarios de calidad?

Aquí hay muchos jugadores que juegan en la calle, y eso es algo que ya no ocurre tanto en la península. Yo voy a pasear al perro a una pista que está al lado de mi casa y desde las cinco de la tarde hasta la noche hay niños jugando. Y todos saben qué hacer con la pelota. El clima favorece mucho, el sentimiento que hay por el fútbol… Todo aporta.

¿Se considera usted un entrenador de cantera?

Yo siempre me he considerado un entrenador de cantera. El problema es que el club está por encima de tus apetencias. Me encantaría jugar más con chavales pero eso lo tiene que asumir el club… Si yo me estoy jugando mi cocido cada fin de semana obviamente pondré a un jugador veterano, porque me da rendimiento a corto plazo y resolverá mejor la situación, porque si no me echan al día siguiente. Es por eso que la propuesta de cantera deber ser del club. Siempre.

Para ir terminando… ¿Qué balance hace usted de su etapa en la UD Las Palmas?

El bagaje yo creo que ha sido, tanto personal como colectivo, extraordinario. Yo sé que ahora llevamos una fase de partidos donde el nivel ha bajado pero las circunstancias de los últimos meses no han ayudado a la estabilidad. Pero creo que Las Palmas se ha consolidado en Primera con holgura y el juego del equipo ha sido bueno, y eso le ha gustado a la afición, que creo ha quedado contenta y ha disfrutado.

Y de cara al futuro… No quiero hablar de clubes pero más allá de aquella increíble experiencia en Guinea Ecuatorial, usted nunca ha entrenado en el extranjero. ¿Le atrae alguna liga en especial?

Yo prefería entrenar en España pero tampoco descartaría la posibilidad de ir fuera. Sí, porque así aprender otra mentalidad, otra forma de hacer las cosas… Y eso son experiencias personales que seguro le vendrán bien a uno en el futuro. Pero todo depende del lugar donde caigas para estar bien o mal porque igual vas al extranjero y caes en un club que te entiende y que es extraordinario… Luego vuelves y caes en otro que es todo lo contrario. No lo sabrás nunca hasta que no estés allí y empieces a trabajar.

Fuente imagen principal: David Ramos/Getty Images.

Setién, durante el Las Palmas-Real Madrid disputado el 24 de septiembre de 2016 en Las Palmas de Gran Canaria. 

*Esta entrevista fue realizada el viernes 21 de abril.

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