Formó parte de uno de los mejores Vasco Da Gama de la historia justo antes de dar el salto al fútbol español. En La Liga pasó por el Atlético de Madrid y el Deportivo de la Coruña, donde dejó huella y se retiró a los 40 años, tras más de 350 partidos y diez temporadas con el conjunto gallego. Su juego era pundonor, pura garra… Daba igual la edad, siempre marcaba la diferencia sobre el terreno de juego gracias a su entrega y sus ganas de hacerlo bien. Hoy, Donato descuelga el teléfono para hablar con Underground Football y repasar su carrera futbolística. Amable, risueño… Sin nada que callarse. Fue un placer poder charlar con Donato para tratar su carrera futbolística y su forma de ver el fútbol.

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¿A qué se dedica hoy Donato?

Estoy colaborando con una empresa de consultoría que lleva productos españoles a Brasil y trae productos brasileños a España. Además, estoy mirando y analizando jugadores, además de colaborar para la revista Coruña Sport donde se habla mucho del Deportivo, del Real Madrid, del Barcelona, del Atlético de Madrid… Yo ahora mismo estoy contento y veremos lo que me depara el futuro, aunque me gustaría seguir ligado al fútbol.

He leído que trabajabas como vendedor o cerrajero mientras jugabas al fútbol, en tus inicios…

Sí, sí. Yo empecé a trabajar desde muy pequeño. Trabajaba en tiendas de ropa, vendía paraguas… Y esto lo hacía porque mi padre trabajaba, era electricista, y hacía grandes cosas para traer dinero a casa. Y yo quería ayudar. No quería que dependiéramos únicamente de su dinero. Además, era un adolescente… Y quería comprarme mis chicles, mis golosinas… Entonces empecé a trabajar temprano, justo antes de empezar al fútbol yo era cerrajero en la ciudad de Rio de Janeiro. Y allí empecé a jugar en mi primer equipo, el America de Rio de Janeiro.

¿Cuándo te das cuenta de que puedes dedicarte al fútbol como dedicación profesional?

Mira, yo siempre pensé que era muy complicado vivir del fútbol. Era de un barrio humilde, de familia trabajadora… Era muy difícil. Y en Rio de Janeiro hay muchísimos chavales buscando un club para jugar, entonces… Yo lo tenía complicado. No era nada fácil, porque además estaba trabajando. De hecho, comencé mi carrera en el America con 18 años, una edad muy avanzada para empezar. Pero a partir del momento en el que tuve la oportunidad de poder entrenar, poder demostrar lo que era capaz de hacer… Desde ahí fue todo más fácil. Desde que tuve la oportunidad, ese fue el momento. Con once años, cuando era alevín, tuve la oportunidad de fichar por el Flamengo. Estaba a prueba, llevaba tiempo entrenando con ellos, en su escuela con los niños que ya estaban federados… Pero la persona que me llevaba para entrenar tuvo que cambiar de ciudad y tuve que dejar de ir. Era complicado. Y a raíz de eso se comentaba… Ir a Sao Paulo… Pero nunca se concretaba la ocasión. Y fue con 18 años cuando comencé a entrenar con el America, fue una gran oportunidad y la aproveché. Empecé como lateral derecho en un grupo de 30 o 40 chavales. No era mi posición, pero llevaba mucho tiempo esperando la oportunidad de jugar y me daba igual donde tener minutos. Se lesionó el lateral derecho y no había otra persona. El entrenador me dijo: ‘’Chaval, ¿tú de que juegas?’’. Y yo salté. Me daba igual. Solo quería hacerlo de la mejor forma posible. A los dos, tres meses, me federaron… Y desde ahí hasta ahora. Como lateral derecho subí a profesional, y, de hecho, me ficha Vasco Da Gama como lateral. De ahí pasé a central, centrocampista… Fueron muchas ganas de luchar, de querer vencer… Y gracias a eso lo he conseguido. Mucha gente me decía entonces… ‘’¿Por qué no juegas de centrocampista?’’ . Y es que mira, yo quería jugar como fuera, el tema de las posiciones era secundario… Tenía que adaptarme. Aquella década fue maravillosa en el fútbol brasileño, con grandes equipos y el America tenía una gran plantilla. Yo acababa de llegar y había jugadores que llevaban allí desde pequeñitos… Era muy difícil. Y fíjate, estuve muy cerca de ir al Torneo de Toulon con Brasil como lateral. Yo me adaptaba donde me colocaban. Por eso me llamaban el ‘jugador todoterreno’, porque donde me ponían lo intentaba hacer lo mejor posible. Y en ese aspecto me ayudó muchísimo jugar en la calle con mis amigos, con mi padre…

¿Cómo llega el interés del Atlético de Madrid?

Mira como son las cosas… Tras fichar por el America, yo vine a España a jugar el Trofeo Naranja. Me acuerdo que jugué contra el Recreativo de Huelva, el Betis… Y todavía no tenía representante. Después volví a España con el Vasco Da Gama, primero en 1984 para jugar el trofeo del Deportivo de la Coruña y, después, en 1988, para disputar el Trofeo Carranza, en Cádiz. Ganamos aquel torneo porque habíamos ganado en la temporada anterior, y el campeón siempre volvía. Recuerdo que en 1988 jugué contra el Atlético de Madrid y lo hice en el centro del campo. Es una anécdota increíble… Se lesionó un centrocampista, había terminado el contrato y no quería forzar. El entrenador no tenía a quién colocar y yo quise ayudar al entrenador. Me ofrecí y jugué en esa posición. Me puse el número 8 y jugué un partido tremendamente bueno. Después ganamos al Atlético de Madrid con otro gran partido, 2-0. Y cuando estaba en el aeropuerto para volver a Brasil me llamaron para decirme que el Atlético de Madrid me había fichado. Para mi fue una sorpresa tremenda que me abrieran las puertas para jugar en España sin ser yo un futbolista internacional por Brasil. Fue una gran oportunidad que cogí con todas las ganas del mundo y la ilusión de triunfar aquí en España.

Te ficha Jesús Gil… Un personaje curioso, cuanto menos. ¿Cómo era con el futbolista?

La verdad es que Jesús Gil fue muy bueno conmigo. Él me dio una gran oportunidad y fue un privilegio conocerlo. Tenía un lado bueno y uno malo… Su lado malo era cuando se cabreaba, que todo el mundo tenía que salir corriendo. Cuando perdíamos un partido nadie quería estar en el vestuario y todos corríamos a la ducha cuando entraba el presidente (risas). Pero era todo corazón, una persona, desde mi punto de vista, que me acogió a mi y a mi familia. Me trató como a un hijo, como a un amigo. Pero con el paso de los tiempos tuvimos desacuerdos… Al final me quedé enfadado, triste por estar allí y salió la oportunidad del Deportivo. Y me vendieron. Fue bueno el cambio… Él luego se arrepintió y dijo que haberme dejado marchar del Atlético de Madrid es una de las peores cosas que ha hecho. Para mi fue un personaje pero me alegro de haberlo conocido. Era una buena persona.

¿Por qué España y no Brasil? 

Mira, esto es diferente a lo que pasó con Diego Costa u otros jugadores… Es diferente. Yo no tuve la oportunidad de vestir la camiseta de Brasil. Vine para España en 1988 y llegaba de la mejor época del Vasco Da Gama, habíamos ganado varias ligas y, después de que me fuera, siguió ganando. Y era el momento de ir a la selección. Pero no… Y no entendía el porqué. Llegué a España, hice buenas temporadas y era uno de los mejores centrocampistas de España. Yo estaba con Baltazar, que había sido el pichichi de La Liga en el Atlético de Madrid. Pero él fue a la selección porque fue el máximo goleador… Nadie vino a verle jugar. A mi me olvidó el seleccionador, la prensa… Fueron pasando los años y surgió la opción de nacionalizarme y obtener la doble nacionalidad, la española y la brasileña. Eso me daba la opción de jugar tanto con Brasil como con España. Y es curioso porque surgió la oportunidad de Brasil en un amistoso ante Dinamarca, pero esa semana tenía partido de Copa del Rey con el Atlético de Madrid… Entonces, yo no pude ir. Y a raíz de ahí nunca más me volverían a llamar. Y la selección española… Después de obtener el pasaporte, tenía mucha ilusión de jugar con España. Llega Clemente después del Mundial de 90 y fue complicado. Él no confiaba en mi y, sin embargo, es el que me acaba haciendo debutar. Pero, por ejemplo, no me llevó al Mundial de 1994… Y toda la prensa en Brasil hablaba de que yo jugaría ese Mundial con España. Y curiosamente tuve mi oportunidad después del Mundial de 1994 en un partido ante Dinamarca…

Y llegas al Súper Depor…

Sí, la verdad es que desde que fiché por el Deportivo sabía que encontraría acomodo y un buen equipo. Estaban Mauro Silva, Bebeto… Habían hecho una gran temporada y para mi el objetivo era poder ayudar lo máximo posible. Iba a un equipo grande pero era un riesgo porque dejaba el Atlético de Madrid. Pero para mi fue lo mejor que pudo pasar. Firmé un contrato por cuatro temporadas y tenía 31 años. La gente se quejaba y decía que Lendoiro estaba loco. Y mira, luego estuve diez años. Entonces, para mi fue una gran etapa. Estuve con muy buenos jugadores, dejamos huella y creo que lo conseguimos hacer aquí será difícil que alguien lo repita. Creo que ahora mismo la situación del club no es la mejor y el Deportivo difícilmente montará un equipo como aquel.

Teníais una plantilla increíble… Con futbolistas es primer nivel. ¿Cuál fue el secreto del éxito?

Yo creo que era la unión del equipo. Teníamos jugadores de todos lados pero había un feeling, un respeto dentro del vestuario y cuando la gente venía de fuera y veía ese respeto… Entraba bien en la filosofía, en esta familia. El Deportivo tenía eso de bueno… Teníamos jugadores como Bebeto, Mauro Silva, Naybet… Un gran equipo. Gente que venía con ganas de ganar títulos, y el Deportivo lo hizo muy bien porque traía gente de equipos grandes que llegaba con ganas de ganar títulos. Yo, por ejemplo. Creo que eso fue el mayor mérito del Deportivo, el mayor acierto. Traer jugadores para formar una buena plantilla. Llegabas y estabas con gente que sabía donde estaba y lo que quería conseguir. Cada uno jugaba e intentaba aportar lo máximo posible. El vestuario del Deportivo era como una familia.

Javier Irureta fue un entrenador con el que jugaste muchos partidos y, sin embargo, siempre fue una relación difícil…

Sí, sí… Yo tengo mucho respeto a Irureta, como con todos los entrenadores, pero tuve una gran lucha con él por el tema de la edad… Yo creo que alguien en mi situación… Parece que tuve que romper la barrera que indica que los jugadores con 32 o 33 años tienen que estar en el banquillo sí o sí. Y no. Lo veo injusto. Con Irureta pasaba esto. Siempre estaba mirando la edad. Si me quitaba del once titular la excusa era la edad. Y no, oye, mira mi trabajo deportivo pero la edad… Si tú no estás contento con mi trabajo vienes y me lo dices pero no puedes estar todo el tiempo con el tema de la edad. Y eso era lo que más me molestaba. Pero ya te digo, tenía mucha respeto porque siempre he tenido que pelear con mis entrenadores para demostrarles que estaban equivocados, e Irureta fue uno más. Porque siempre que yo jugaba el equipo mejoraba, y no es por ser presumido. No me gusta ser así. Pero era la verdad, cuando yo entraba en el campo el equipo mejoraba, los jugadores tenían confianza conmigo… Y eso ayudaba. Yo marqué el primer gol que nos dio La Liga en el año 2000 y después hice una pretemporada increíble. Yo era el mayor del equipo, tenía 38 años. Y empecé la competición, la temporada siguiente, en el banquillo. Y esto era difícil… Tenía que esperar la oportunidad para volver a entrar. Seguía entrenando, seguía entrenando… Y cuando entraba en el campo las cosas mejoraban, por una razón o por otra, pero mejoraban. Y el último año fue duro… Cada vez que perdía el equipo parecía que la culpa era mía. Si ganábamos seguía jugando pero si se perdía salía yo del once. Fue una última temporada muy dura. Pero ya te digo, no tengo nada en contra de Irureta, tampoco en contra de Clemente… Ellos deciden quién tiene que jugar y quién no. Pero a mi me fastidiaba el tema de la edad… Y al final tuve que tirar la toalla porque no tenía nada que hacer.

Y te retiras con 40 años… Casi nada…

Yo pienso que aguanté tanto por la ilusión, las ganas de trabajar, de vencer… Yo sé de donde he venido, sé lo difícil que fue tener una oportunidad… Y cuando la tuve quería abrazarla y disfrutar lo máximo posible. Mi oportunidad llegó tarde pero también pude terminar tarde. Acabar tu carrera con 40 años no es algo que pueda hacer cualquiera. Era uno de los jugadores que más jugaba, además. Yo no quería tener 40 años y estar en la grada o en el banquillo, quería jugar todos los partidos. Y eran muchos… Sábado, domingo, miércoles… Eran muchos.

¿Esperas volver algún día al Deportivo de la Coruña?

Bueno, ahora mismo… Si te digo la verdad no tengo más ilusión por trabajar con el Deportivo. Te lo digo de verdad. He esperado muchos años. Con Lendoiro primero; después con la nueva directiva. Pero nadie nunca me llamó. Y para mi esto es muy triste. Después de jugar diez años que te traten de esta manera… Como si yo tuviera que deberle favores al Deportivo. Y yo no quiero que la gente piense eso. Yo llegué al Deportivo para ayudar, colaborar lo máximo posible. Y ahora mismo ya te digo, perdí la ilusión de volver a trabajar en el Deportivo.

Para acabar… Siempre has comentado que la religión fue un punto muy importante en tu fútbol, algo que te daba fuerza para continuar tras cada partido.

Sí, sí, sin duda… Yo me convertí en 1984, cuando estaba en el Vasco Da Gama. Desde entonces yo decidí confiar en Dios. Yo no hablo de religión, yo hablo de Dios y Jesucristo, que es el camino para llegar a Dios. Siempre que hago algo procuro agradecerle a Dios. No solo buscamos a Dios cuando necesitamos algo, yo lo busco siempre. Intento darle en todo momento agradecerle por lo que me ha dado. Yo cada partido que era titular salía a dar lo máximo posible, no para agradar a la gente, sino para agradar a Dios… Intentaba aprovechar todas las oportunidades por ello. Y sé que todo lo que ha ocurrido en mi vida es porque él me ayudó a llegar hasta ahí. Yo sé que él está conmigo. Con Dios mi vida cambió y veía las cosas totalmente diferentes… Pero yo lo único de lo que hablo es de Dios, no soy como la gente que adora figuras… Yo únicamente Dios.

Fuente imagen principal: Alex Livesey /Allsport.

Donato pelea con Thierry Henry por un balón en un Arsenal-Deportivo disputado en Highbury el 3 de marzo del año 2000 en la Copa de la UEFA. 

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