Cerraba la 2015/16 con Leandro Trossard como mejor futbolista del descendido OH Leuven. El belga, extremo de 21 años, con un fútbol vistoso e internacional sub21, hacía las delicias de los ojeadores extranjeros. Estaba cedido por el Genk, sí, uno de los grandes clubes de Bélgica, pero pasaban los años, se encadenaban las cesiones y el futbolista de Waterschei no terminaba de encontrar su lugar en el primer equipo. O sí. Peter Maes, el técnico del Genk, había intentado rescatarlo en enero de su cesión en Leuven, pero el club flamenco se aferró al contrato y lo retuvo hasta final de temporada. Trossard era clave en la pelea por la permanencia. Meses después, al acabar la temporada, llegaron los emisarios de las grandes ligas… ¿El primero en llamar a la puerta? El imperio Red Bull. La oferta sobre la mesa era tentadora: Primero foguearse en Austria para después recalar en la Bundesliga. ¿Respuesta? Trossard ampliaba contrato con el club de Limburgo hasta 2020 y recibía la promesa de Peter Maes de entrar en sus planes para con el primer equipo, sobre todo en vistas de la más que posible salida de Leon Bailey.

“Estas cesiones me han convertido en el futbolista que soy ahora. Me he vuelto más maduro y tengo mucha experiencia’’, comentaba Leandro Trossard en una entrevista con Voetbalbelgie.be. Desde que debutó con 17 años con el primer equipo, Trossard ha sido, junto a Schrijvers, el llamado a heredar el puesto que dejó vacante el que él confiesa es su ídolo, su referencia: Kevin De Bruyne. Una meta difícil de alcanzar.

El inicio de temporada fue difícil. Tenía un hueco en el primer equipo, sí, pero no como extremo titular. Leon Bailey era uno de los líderes del Genk en ataque y los galones de Buffel (el capitán) seguían presentes. Sin embargo, la venta del primero, los problemas personales del segundo y la marcha del entrenador acabaron abriéndole la puerta de la titularidad. Con ella, las buenas actuaciones y los rumores. Según Het Laatste Nieuws, el Borussia Mönchengladbach, el Borussia Dortmund y, de nuevo, el RB Leipzig habían preguntado por él joven extremo.

Con Albert Stuivenberg sumó minutos, titularidades y buenos partidos. Se colocó a la par en la rotación con Siebe Schrijvers (lesionado actualmente), Jean-Paul Boëtius, Thomas Buffel o José Naranjo (únicamente puede jugar en Jupiler Pro League pues ya jugó Europa League con el Celta), otorgando al esquema del técnico neerlandés descaro, movilidad y polivalencia en el frente de ataque (en el OH Leuven jugó en numerosas ocasiones como falso nueve o segundo punta) y buen disparo desde la frontal del área cuando rompe desde banda.

Con Stuivenberg todo es más fácil. El que fuera asistente técnico de Louis Van Gaal ha dotado al Genk de una regularidad que le anima a optar a algo importante en Europa y pelear por lograr el primer puesto en el Play Off II 2016/17. El Genk de Stuivenberg explota las bandas y exprime a Pozuelo al máximo en la posición de enganche. Si antes el sevillano era importante, ahora es capital. Todos los ataques pasan por él y Trossard y compañía, en la zona de ataque, han memorizado los movimientos y las líneas de pase de su timonel, haciéndole el trabajo más fácil con desmarques casi telegrafiados. No es de extrañar que Pozuelo sume 21 asistencias esta campaña.

Trossard gana con Pozuelo y Pozuelo gana con Trossard. Un futbolista que aporta esfuerzo defensivo además de velocidad y desborde en ataque. Y para valorar su importancia en el Genk 2016/17 únicamente hay que ver sus datos. Leandro Trossard ha anotado cinco goles y repartido cinco asistencias en 46 partidos, siendo el noveno futbolista con más minutos de la actual plantilla. Casi nada.

Fuente imagen principal: BRUNO FAHY/AFP/Getty Images.

Trossard, durante el partido de Europa League entre el Celta de Vigo y el Genk. 

Artículo relacionado: El Genk de Alejandro Pozuelo.

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