El Dalkurd FF es uno de esos ejemplos de que el fútbol va mucho más allá de un simple deporte. Éste club sueco fue fundado en 2014 por inmigrantes kurdos con el propósito de contribuir al desarrollo y a una mejora personal de los jóvenes de la ciudad de Börlange. Es un proyecto social, que además tiene un club de fútbol.

Aprovechando su stage invernal en Benicàssim nos desplazamos hasta la ciudad castellonense para charlar con Adil Kizil, director deportivo del club e hijo de Ramazan Kizil, fundador del proyecto, para que nos contara más acerca del Dalkurd.

¿Cómo nació el Dalkurd FF?

El Dalkurd FF es un club de fútbol que nace como un proyecto social, formado por jóvenes entre 15 y 17 años. Muchos jóvenes kurdos residentes en Suecia tenían problemas de integración, y eso les acercaba a la mala vida, algunos llevaban un camino peligroso. Muchos de estos jóvenes (no sólo kurdos, también suecos, árabes…) habían dejado de formar parte de otros equipos de la ciudad por casos de indisciplina, carácter, así que entre mi padre y unos amigos pensaron sobre la manera de ayudarles, por lo que decidieron crear este equipo de fútbol. En mi caso yo jugaba en la segunda división sueca con 20 años, y cuando se me acabó el contrato mi padre me dijo que tenía que ayudar, por lo que pasé a jugar en un equipo de octava división. Al principio el fútbol era lo de menos, lo importante era la parte social, saber cómo podíamos ayudar a estos jóvenes; lo que ocurrió es que muchos de ellos eran fantásticos futbolistas, muy talentosos, por lo que empezamos a ganar y ganar. Durante los primeros 5 años sólo perdimos 4 partidos de liga, y cada año ascendíamos de categoría. Nos mantuvimos en la tercera división sueca durante 6 años, pero así y todo nuestra prioridad seguía siendo ayudar a todos estos chicos y chicas en su vida privada, en su escuela, alejarles de los problemas a través del fútbol

Como bien dices, más que una entidad deportiva, el Dalkurd es una agrupación, digamos, socio-deportiva. Vuestra misión es la de infundir valores y responder ante una responsabilidad social, o eso es lo que siempre habéis tratado de fomentar. Explicadnos un poco cómo trabajáis este tema.

Tenemos algo así como un consejo social, como un comité formado por 10 personas que trabajan exclusivamente en la parte social, no tienen relación con el fútbol. Conviven con chicos y chicas extranjeros y les ayudan a integrarse, sobre todo con chicas que no muestran tanto interés por el fútbol. Les preguntamos qué les gustaría hacer y nos dijeron… ¡Bailar! Así que creamos también un grupo de baile. Queremos ayudar a todos los inmigrantes que llegan a Suecia de todas las maneras que podamos, si bien la más popular es el fútbol, aunque mi padre dice que si se pierde la parte social el equipo dejará de interesarle.

¿Qué importancia tiene para los kurdos una entidad como el Dalkurd FF?

Es un equipo muy especial para todos los kurdos. Yo lo veo un poco más desde la distancia ya que he pasado casi toda mi vida en Suecia, pero mi familia llegó huyendo de una guerra. Los kurdos están sufriendo mucho, y desde hace mucho tiempo, así que cualquier kurdo de cualquier parte del mundo ve el Dalkurd FF y dice, “éste es mi equipo”, es casi como una selección nacional, si bien es cierto que somos un equipo sueco y tenemos jugadores de más de 10 nacionalidades distintas. Todos los kurdos repartidos por el mundo conocen el equipo, su bandera, todos están orgullosos, incluso mi madre, que no sabe lo que es el fuera de juego pero no se pierde ningún partido. Yo juego desde hace años y siento que cada partido es especial.

¿Qué tipo de apoyos son con los que cuenta el club?

Lógicamente el mayor apoyo lo recibimos del pueblo kurdo. No somos el club más popular en nuestra ciudad, pero allá donde vamos a jugar como visitantes nos apoyan los kurdos de cada región. Hemos llegado a tener 3.000 personas animándonos fuera de casa. No los conocemos, pero ellos sí a nosotros, nos animan allá donde vamos. Otro apoyo fundamental es la página de Facebook, donde no aparece sólo deporte, también hay contenido cultural de nuestro pueblo. Tenemos 1,5 millones de seguidores, casi como un gran club europeo

La carrera deportiva del club ha sido meteórica, una gran referencia por la que creer en que los sueños, con trabajo y valores, pueden llegar a cumplirse. ¿Dónde radica el secreto de su éxito?

Al principio muchos jugadores salían al campo con ánimo de venganza, ya que al echarles de otros equipos siempre querían demostrar lo que valen. Sin embargo, para todos los kurdos que formamos este equipo es algo más. El mundo sabe muy poco de nosotros, somos un pueblo que históricamente siempre ha sido silenciado y menospreciado, en Turquía, en Irán… Pero somos más de 50 millones en todo el mundo. Para los kurdos, esto es más que fútbol, es hacer algo grande para nosotros. De todos modos, también pensamos que el secreto del éxito radica en que somos como una gran familia. Tenemos un futbolista japonés (Yukiya Sugita, que de hecho ha jugado en el Hércules) que lleva con nosotros una semana y dice “no lo entiendo, llevo 7 días y parece que lleve 10 años”. Esta unión nos hace muy poderosos, es un sentimiento muy fuerte.

Uno de los grandes proverbios kurdos dice “de vez en cuando la piedra perfora la piedra”, ¿será el Dalkurd FF capaz de abrirse al gran escaparate que puede ser la Allsvenskan? El año pasado os quedasteis a un punto del Play Off de ascenso.

Creemos que sí y vamos a seguir intentándolo. Nuestra mentalidad es muy diferente a la de los suecos, ya que desde el primer momento pretendemos ganar cada campeonato que jugamos. El año pasado fue nuestra primera temporada en segunda, nuestro objetivo no fue asentarnos en el campeonato si no ganarlo. Sabemos que es difícil, pero si decimos que nos conformamos con quedar en mitad de la tabla, seguro que ése sería nuestro techo. Todo el mundo nos dice que realizamos una gran temporada quedando a un punto del Play Off de ascenso, pero nosotros no lo sentimos así, queremos ganar la liga y subir, y si subimos diremos que competiremos para ganar la Allsvenskan.

Yendo más allá, ¿se imaginan jugando alguna competición europea, paseando así al pueblo kurdo por el ese gran escaparate?

Ese es el OBJETIVO, con mayúsculas, el sueño que todos tenemos, jugar contra un gran club europeo llevando el nombre y la bandera del pueblo kurdo… Lo sería todo para nosotros. Lo decimos sin tapujos, queremos jugar la Champions o la Europa League.

Lo bonito de su historia es que el equipo ha llegado a la segunda categoría del fútbol sueco basando su juego en la diversión, en ser alegres, ¿es ese parte de su éxito? ¿cuál es el gran ideario del club en cuanto a la práctica del fútbol?

Nuestro estilo de juego no se asemeja en nada al sueco, es más parecido al fútbol español, con mucha posesión de balón. No importa quien sea el entrenador, nuestros jugadores no son físicos, muchos están por 1.70 metros, somos bajitos y habilidosos, así que no nos queda otra, tenemos que jugar al ataque. Por este motivo los suecos nunca podrán hacer nada importante en Europa, ellos practican un fútbol destructivo, balones largos, fiarlo todo al físico. Sin embargo, todos los grandes equipos europeos juegan como nosotros. Real Madrid, Bayern, Barça, ahora el City de Guardiola… Ellos juegan ofensivamente, teniendo la posesión, y es lo que nosotros hacemos también, normalmente con un 3-5-2. La verdad, ganamos porque jugamos mejor que nuestros rivales.

Para practicar ese estilo, tiene que haber un gran trabajo con las categorías inferiores, ¿cómo es?

Nuestra filosofía es que cada equipo de las categorías inferiores juegue igual que el primer equipo, y así lo hacen todos los jugadores desde los cinco años. Ahora nuestra cantera está creciendo mucho, antes era el primer equipo quien crecía muy rápidamente y no teníamos tiempo de crear escuela, pero ahora tenemos casi 500 jóvenes entre 5 y 19 años y todos con la misma mentalidad futbolística. A cualquiera que le preguntes sobre el próximo partido responderá que “vamos a ganar”, y cómo, “jugando bien”.

Imaginamos que esté crecimiento en lo deportivo habrá repercutido a nivel de profesionalización

Hasta hace un año todos los trabajadores del club eran voluntarios, no podíamos pagar sueldos. Sin embargo, desde que estamos en segunda el club se ha tenido que profesionalizar y por tanto, hemos tenido que contratar ya gente profesional, somos un club “demasiado grande” teniendo en cuenta de dónde venimos. No tenemos mucho dinero, si fuéramos un club como cualquier otro seríamos muy pobres, pero para nosotros, que venimos de sufrir tantas penurias, estamos encantados.

¿Cuál es su relación con el resto de la ciudad de Borlänge?

Respecto al estadio y la ciudad sí que tenemos muchos problemas; en Borlänge, nuestra ciudad, también está el IK Brage, y compartimos estadio con ellos. Ahora están en tercera pero es un club histórico sueco, con más de 100 años de historia y participaciones en competiciones europeas. Todos los jóvenes del pueblo quieren jugar ahí, pero yo he jugado 7 años y no tengo tan buena opinión. Somos un equipo nuevo que les hace sombra y no les gusta, son de mentalidad muy cerrada. Nos enfrentamos a ellos en tercera, nosotros ascendimos y ellos no, así que siempre tratan de hundirnos. En el estadio ellos tienen 5 oficinas, nosotros ninguna… No nos ponen agua en los entrenamientos, ni siquiera recibimos el correo allí, lo tenemos que recibir en casa. La ciudad debería hacer algo más por nosotros ya que también les representamos, pero no lo hacen, así que estamos considerando trasladarnos a otra ciudad.

Y más allá de la afición, ¿cuentan con algún tipo de apoyo institucional?

Nada, unos 10.000 euros al año, absolutamente nada para un equipo profesional. Nuestro apoyo es el pueblo kurdo, no sólo en Suecia sino en todo el mundo, de ahí obtenemos financiación a través de donaciones, patrocinios. Por ejemplo, mi primo tiene una empresa a dos horas de Borlänge, sabe que no le va a aportar nada el hecho de patrocinarnos, pero aun así quiere hacerlo, es su selección nacional. Ahora, un particular ha comprado el 49% del club desde Kurdistán, quería comprar más pero la ley sueca no permite que un particular adquiera más de la mitad de un club, al contrario que en Inglaterra o España, por ejemplo.

Los kurdos han sido a lo largo de la historia uno de los pueblos más castigados. Ahora, y de la mano del Dalkurd FF, su voz puede llegar a través del balón, ¿no creen que este puede ser un gran altavoz para difundir el sufrimiento de su pueblo?

Sí, ciertamente durante toda la historia hemos sufrido mucho. Por eso cada partido ganado es una sonrisa para un kurdo, y eso es más importante que cualquier título, lo mejor que podemos ofrecer a nuestra gente. Mi padre estuvo en Siria hace poco, y veía que cada victoria nuestra traía felicidad a nuestro pueblo, eso vale más que nada

Desde el sur de Europa se tiene el concepto de que los países del norte son tolerantes y respetuosos ante los inmigrantes, aunque siempre hay grupos de ultraderecha que se vuelcan en que esto no sea así. ¿Cómo vive el Dalkurd FF está realidad? ¿Han sufrido algún tipo de ataque por sus orígenes?

En Suecia es difícil ver muestras de odio. Sí que es cierto que a veces notas miradas o actitudes raras, como de rechazo, pero los incidentes que se producen son muy aislados. En las grandes ciudades no suele haber problemas. De todos modos, es importante saber que en Suecia el partido de extrema derecha racista está creciendo. En mi ciudad conquistó el 20% de los votos, es decir, que uno de cada cinco habitantes es un poco racista, pero bueno, suelo pensar que nadie nace racista, es un problema de educación. La gente puede pensar muchas cosas de mí sin conocerme, basándose sólo en mi origen, pero seguro que si me conocieran pensarían de otro modo. Es duro para nosotros porque hemos sufrido mucho, mi padre emigró primero a Suecia y todo era muy incierto, si lo descubrían podrían haberlo encarcelado e incluso matado. Cinco años después fuimos nosotros, mi madre y 6 hijos, un viaje muy complicado, incluso pasamos por Túnez primero. Lo único que queremos es vivir en paz, decir abiertamente que somos kurdos sin temor a represalias, no necesitamos más. Así y todo diría que el racismo es un asunto menor para mí, me preocupa muy poco, hemos pasado situaciones mucho peores.

¿Cuál es el gran sueño del Dalkurd FF?

Sin duda, jugar competición europea. Si bien es cierto que para algunos integrantes del equipo y muchos aficionados su sueño sería jugar contra algún gran equipo turco… Y ganarles, claro. Sería casi como ganar un mundial. Tenemos millones de seguidores sólo en Estambul, allí jugaríamos en casa, con más aficionados que el Besiktas. Pero para mí sólo estar ahí ya sería lo máximo.

En marzo de 2015, como ahora, el club estaba de stage en España y el vuelo que tenía reservado para volver era el de Germanwings que se estrelló en los Alpes. Sin embargo, el club lo cambio en el último minuto ya que una escala en Alemania sería demasiado pesada. ¿Cómo afectó este suceso al club a nivel emocional? ¿Se ve la vida de diferente manera desde entonces?

Buff, eso fue algo muy triste, el shock fue terrorífico. Resulta que todos volvíamos del stage primaveral, yo estaba contento porque había podido reservar el vuelo para todos juntos. Era el vuelo de Dusseldorf, el que se estrelló. A última hora decidimos cambiarlo, ya que la escala en Dusseldorf hasta el próximo vuelo a Suecia era de 14 horas, por lo que dividí el grupo en dos, unos fuimos vía Munich y otros vía Zúrich. Incluso hicimos el check-in junto con los pasajeros del vuelo estrellado, salíamos todos a la misma hora. Nuestros familiares no sabían nada del cambio, y cuando vieron las noticias comenzaron a llamarme, y lo que pasa en estos casos, todo era confusión… ¿Accidente, qué accidente? ¿En Alemania? Nosotros estamos en Munich, aquí no hay ningún accidente. ¿Y dónde están los demás? Volando hacia Zúrich. Seguro que es ¿Zúrich y no Dusseldorf? Luego los que aterrizaron en Zúrich pensaron que nosotros estábamos en el avión siniestrado, nos llamaron pero ya habíamos cogido otro vuelo hacia Suecia y no podían localizarnos. En fin, fue un shock tremendo. Realizamos múltiples reuniones y terapias con los jugadores, sus familiares, sin duda fue algo que nos hizo más fuertes, nos unió más. De hecho ganamos la liga ese año y todos nos decían que esta experiencia tuvo algo que ver.

PD: Agradecimientos muy especiales para Christian Díez por la idea y a Pablo Moros por la traducción.

Fuente imagen principal: Eva Rehnström.

Adil Kizil, durante una entrevista. 

 

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