Envuelto en polémicas, el fútbol mexicano ha navegado los últimos meses entre turbulencias. Huelga de árbitros, lesiones de jugadores, violencia en las tribunas, sanciones que ponen en duda la credibilidad de los órganos rectores del balompié nacional y una legión extranjera que incrementa a pesar de las críticas. Un torneo donde el fútbol, principal protagonista, se ha visto opacado.

[pullquote]Conocido también como Ciudad Neza o Neza, alberga más de 1.100.000 habitantes en tan solo 63 km2 (tamaño similar al de San Marino)[/pullquote]

El contexto actual es un pretexto perfecto para recordar a un equipo que hace 20 años irrumpía en las canchas del país para brindar alegría y espectáculo a los aficionados de cualquier equipo. Dentro del terreno de juego, Toros Neza dio muestras de la picardía y colorido que caracterizan el folclor mexicano, y su recuerdo perdura en la mente de los fanáticos que aun añoran su fútbol.

Ciudad Nezahualcóyotl se ubica en el Estado de México, que prácticamente rodea a la Ciudad de México, capital del país. Conocido también como Ciudad Neza o Neza, alberga más de 1 millón 100 mil habitantes en tan solo 63 km2 (tamaño similar al de San Marino), lo que lo convierte en uno de los estados más densamente poblados a nivel nacional. Además de esto, Neza sufre problemas como la violencia, la carencia de servicios públicos. y una situación económica difícil para gran parte de su población. Frente a este panorama, el fútbol ha sido una válvula de escape para sus habitantes. Germán Aréchiga, cronista oficial del municipio, lo define de manera simple: “Cuando éramos niños tenías que ser bueno para tres cosas: jugar fútbol, bailar y entrarle al ‘trompo’ (pelea)”. A pesar de ello, los equipos en Ciudad Neza navegaban en las divisiones inferiores sin nada que su afición pudiera destacar.

No fue hasta la fundación de los Toros de la Universidad Tecnológica de Nezahualcóyotl (UTN), en mayo de 1991, que el destino cambiaría para el balompié de Neza. Tras dos temporadas en segunda división, los Toros de la UTN lograrían el ascenso en la campaña 1992-93. A partir de la temporada 1993-94 habría fútbol de primera división por primera vez en Neza, y el equipo sería renombrado como Toros Neza; no obstante, por problemas de seguridad en el Estadio de la UTN, donde disputaban sus partidos, tuvieron que trasladarse al estado de Hidalgo para disputar esa campaña.

[pullquote]A partir de la temporada 1993-94 habría fútbol de primera división por primera vez en Neza, y el equipo sería renombrado como Toros Neza[/pullquote]

El equipo regresó a Neza para el torneo 94-95 y poco a poco la directiva conformó un plantel competitivo, comandado por Antonio ‘Turco’ Mohamed, mediocampista argentino que se convertiría en ídolo de Neza. El objetivo principal era eludir el descenso, pero los ‘astados’ pronto demostraron que eran un equipo que no se achicaba. Su estadio, también conocido como Estadio Neza 86, sede mundialista en el Mundial de México ’86, pronto se convirtió en una fortaleza gracias a la fuerte presión que ejercía la afición en las tribunas.

El fútbol mexicano cambió su estructura y tras la temporada 1995-96 se dejaron de disputar torneos largos. Con el inicio del torneo Invierno 96 llegó Enrique Meza a la dirección de Toros Neza. Para el ‘Ojitos’, hoy un histórico del fútbol mexicano, los rojiblancos eran apenas su tercer equipo como entrenador; sin embargo, fue este equipo el que terminó por catapultarlo. Al plantel se sumaron jugadores de gran calidad. Extranjeros como Mohamed, Rodrigo ‘Pony’ Ruiz, Germán Arangio o Federico Lussenhoff complementaban a nacionales como Pablo Larios, Miguel Herrera, Javier Saveedra o Memo Vázquez. La tarea lucía complicada para Meza: manejar un vestidor explosivo, hacer que el equipo jugara bien y complacer a una afición exigente. A pesar de ello, lo logró.

“Era un equipo alegre, bromista, juguetón. Los veía jugar todo México”, declaraba en entrevista Meza para el programa Adrenalina. “O te ganaban 5-0, o le ganaban 4-0. Era un equipo espectacular”, aseguraba otro aficionado. Toros Neza poco a poco comenzó a ganarse el respeto del público, local o visitante. Los jugadores eran fieles a su estilo y se dedicaban a disfrutar el fútbol. El resultado pasaba a segundo término.

El Invierno 96 llegó a su fin y los de Neza consiguieron su primer pase a la liguilla por la vía del Repechaje. El ambiente en la ciudad era de completa algarabía. A las afueras del Neza 86 corrían ríos de gente con pelucas y caras pintadas. Para disputar la fase final, los jugadores sorprendieron al teñirse el pelo de colores, motivados por Mohamed. Sin embargo, ni el buen ambiente ni el buen fútbol bastaron y el equipo cayó eliminado en semifinales.

La ilusión se mantuvo intacta para el torneo Verano 1997. Toros Neza mantendría el reconocimiento de propios y extraños, al terminar como tercer lugar general. Su estilo de juego explosivo se reflejaba en las estadísticas: su ofensiva se ubicó como la mejor del torneo, con 40 goles anotados, mientras que su defensiva fue una de las tres más goleadas, con 32 tantos recibidos.

Durante este periodo se vivió uno de los momentos más sui géneris de la historia de Toros Neza, y probablemente, del fútbol mexicano. La selección de Jamaica enfrentaría a México dentro de la eliminatoria para Francia ’98, y como parte de su preparación disputarían un duelo amistoso contra el conjunto de Neza. El partido no tenía el aval de la FIFA ni de la Federación Mexicana de Fútbol. La sede: un campo amateur, con los aficionados que acudieron a presenciar el encuentro parados a un lado de la línea de banda. De amistoso no tuvo nada aquel encuentro. La intensidad de las entradas poco a poco aumentó de intensidad, ante la nula capacidad del árbitro para manejar las acciones. Una artera barrida sobre Germán Arangio fue el detonador. El argentino rápido se levantó y soltó un golpe a su agresor, que no tardó en responder.

En un instante los equipos pasaron a convertirse en pandillas. Los jugadores de Neza hicieron honor a los habitantes de la ciudad, al demostrar su gallardía para enfrentar el pleito. Piedras, palos, sillas y hasta botellas de cristal se usaron para golpear o amedrentar al rival. Tras 10 minutos de intercambio, René Simoes, técnico de los jamaiquinos, ordenó la retirada de sus muchachos. Quedaba claro que Toros Neza jugaba y peleaba para su tribuna.

[pullquote]En un instante los equipos pasaron a convertirse en pandillas. Los jugadores de Neza hicieron honor a los habitantes de la ciudad, al demostrar su gallardía para enfrentar el pleito[/pullquote]

El conjunto de Ciudad Nezahualcóyotl consiguió de nueva cuenta el pase a la liguilla. La esperanza otra vez motivaba a los habitantes de la pequeña ciudad a alentar con todo a su equipo. Los ‘astados’ superaron los cuartos de final y la semifinal con algo de dificultad, para llegar al duelo decisivo frente a Chivas. La ida, en Neza, terminó en empate a uno. La vuelta, en Guadalajara, vio el fin del sueño: 6-1 y Chivas campeón. “Veníamos de una temporada extraordinaria. Y después, cuando viene la aplastante derrota, bueno, salimos tan… con esa amargura (…) veía a muchos jugadores llorar”, recordaba Meza sobre aquella fatídica tarde. A esa derrota se sumó una más, la de la Copa México 96/97. La debacle comenzó a partir de ahí.

El éxodo de estrellas comenzó con la salida de Mohamed en 1998. Ni la llegada de Bebeto en 1999, con más pena que gloria, sirvió para enderezar el rumbo. En el 2000, Toros Neza no pudo eludir el descenso. Pasó dos años en la división de ascenso, para desaparecer en 2002. Los intentos posteriores de revivir la franquicia fracasaron. La ilusión del fútbol en Meza terminó tan rápido como llegó.

[pullquote]“Ningún equipo puede hacer lo que hizo este, sino es con el apoyo siempre de una afición brava, conocedora, sufrida también, pero muy alentadora, como la que nos tocó a nosotros”[/pullquote]

El sentir de los habitantes de Neza era claro: “se acabó esa fiesta, ese contagio de emoción… el arrastrar multitudes”. Otro se desahogaba: “Para todo el pueblo de Neza es muy triste no tener fútbol”. El ‘Ojitos’ Meza también era sincero: “Ningún equipo puede hacer lo que hizo este, sino es con el apoyo siempre de una afición brava, conocedora, sufrida también, pero muy alentadora, como la que nos tocó a nosotros”.

Han pasado 20 años y el fútbol mexicano no ha vuelto a ver un fenómeno igual. Equipos y jugadores han generado reconocimiento a nivel nacional después de ellos, pero ninguno ha logrado unir tantos aficionados como lo hizo Toros Neza. El origen y contexto del club es sin duda uno de los factores determinantes: su esencia recaía en ser un equipo de pueblo, con jugadores cercanos a la gente que vivían el deporte con la misma pasión que un aficionado. Su corta existencia permitió rememorar la importancia de la alegría y el desparpajo dentro del terreno de juego. La fiesta en la cancha duró poco, pero sirvió para recordar que en el barrio es donde el fútbol se disfruta con mayor sinceridad.

Fuente imagen principal: sopitas.com

La plantilla de Toros Neza, antes de un partido.

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