Normalmente, cuando se echa un vistazo al deporte americano, parece formar parte de un universo completamente diferente al que vivimos en Europa. No hay divisiones, ligas cerradas, puro negocio y espectáculo. Esto afecta a todos los niveles, incluso en aquellos que deberían ser considerados únicamente de desarrollo. Y ahí entra la pregunta en juego, ¿qué formato de desarrollo es mejor o más recomendable? ¿Canteras y filiales o formación en diferentes etapas acabando en la universidad?

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Los dos modelos no tienen nada que ver entre sí. En el americano se pretende potenciar la educación, aunque no siempre se consigue. En la NBA, por ejemplo, para llegar sin salir de Estados Unidos, hay que jugar un año en la NCAA, la liga universitaria. Sino, el jugador que ha acabado su etapa en el instituto deberá buscarse la vida fuera de su país, haciendo un año en una liga profesional para volver a casa.

[pullquote]La NCAA no quiere que se considere la etapa universitaria como un trámite hacia su profesionalismo[/pullquote]

Aunque estos jugadores llegan a la universidad bajo becas deportivas, igual que si cualquiera en España quiere entrar en una carrera, debe superar una prueba de acceso, y no sólo eso, sino que debe llegar con una nota mínima desde el instituto. Ahí empiezan los problemas. Altamente conocido es el caso de la estrella de los Bulls y los Knicks, Derrick Rose, quien falsificó su prueba de acceso, presentándose otra persona por él (su hermano) y bajo el conocimiento de su futuro entrenador en la Universidad de Memphis. Y la NCAA no se anda con tonterías cuando de sus normas y los estudios de los deportistas se trata. Aquella temporada de Memphis ni existe en los libros. Ahí no finalizan las normas relativas a la formación de los jugadores. Los equipos están obligados a presentar un porcentaje de buenas notas en sus jugadores. Sino, se enfrentan a duras sanciones por parte de la comisión. La NCAA no quiere que se considere la etapa universitaria como un trámite hacia su profesionalismo, sino que además de deportistas se formen académicamente todos los jugadores.

La realidad en Europa es muy distinta. Aunque los grandes clubes fomentan y obligan a sus jugadores de cantera a estudiar, es conocido que un buen número de ellos no acaba casi ni la educación obligatoria. En USA son, quizás, más conscientes de que acabada la etapa profesional del deporte, si es que llegan, tienen que tener algo para después. Son conocidos los casos de jugadores de las grandes ligas que mientras juegan siguen estudiando la carrera que empezaron en su época en la NCAA. O muchos buenos jugadores que deciden acabar su ciclo de 4 años en el equipo y finalizar su carrera antes de plantearse dar el salto, aunque eso pueda significar perder posibilidades de una gran carrera profesional o de estar cobrando esos 2-3 años extra que continúan en la universidad.

En Europa a su vez, son numerosos los casos de jugadores, cada vez más jóvenes, que cambian de país incluso cobrando salarios altos y pagando traspasos los clubes por ellos. ¿Es bueno para un jugador joven ver a su alrededor altas cantidades de dinero? Este es otro punto en el que se difiere y mucho entre los dos modelos. La NCAA no permite que los jugadores vean un solo dólar. Ni patrocinios, ni derechos de imagen, nada. Y mueven a mucha gente a los partidos, las fases finales de baloncesto o fútbol americano acaban siendo eventos multitudinarios que hacen que por unos días la gente ni se acuerde de las ligas profesionales. ¿Os imagináis aquí que, por ejemplo, a la final de la liga juvenil de fútbol fuesen 100.000 personas coincidiendo con una jornada de liga y que esto último quedase ninguneado? Totalmente impensable y más cuando ves que los jugadores no ven un sueldo por ello.

[pullquote]La NCAA no permite que los jugadores vean un solo dólar. Ni patrocinios, ni derechos de imagen, nada[/pullquote]

Sin embargo, no todo es ventajoso del formato americano. Mirando estrictamente el aspecto deportivo, el nivel es mucho más alto en el modelo europeo. Un jugador de fútbol en Europa sale infinitamente más preparado que un jugador en USA. La competitividad que ofrece la NCAA a menudo es bastante baja durante la liga regular, enfrentando a universidades potentes contra otras de muy bajo nivel. En Europa, ya sea con el modelo de filiales que existe en España integrado en las competiciones normales como el existente en otros países con competiciones separadas (como en Inglaterra), el jugador se ve mucho más desafiado en cada encuentro por el nivel que ve en el equipo rival, lo que le hace mejorar y progresar a un ritmo mucho mayor. De esto son conscientes en las grandes ligas americanas, que parecen intentar inclinarse, a su manera, hacia esta competitividad, como está haciendo la NBA con la liga de desarrollo, cada vez más y más una liga de filiales como la que tienen los clubes de Premier League con sus equipos sub-21.

Esta diferencia competitiva queda clara una vez que acaba la etapa de formación. En el fútbol, que cada año crece más en la NCAA, el porcentaje de convertirse en profesional es del 1,4%. Sólo 75 de casi 25000 deportistas son elegidos en el draft de la MLS. ¿Y el resto? La NCAA ni estima un porcentaje, no es como el baloncesto que muchos tienen oportunidades en Europa, un jugador de fútbol que no acabe su carrera si no sale elegido no tiene nada.

Y todo ello sin comentar que sólo un 6% de los que buscan entrar en NCAA desde el instituto lo logran y la mayoría de ellos lo consiguen para acabar en la tercera división de universidades, las de más bajo nivel, de donde es imposible que salga un jugador profesional. Aun así, todos ellos tienen su dosis de pequeña fama. Por ejemplo, el partido con más espectadores de la pasada temporada reunió a nada más y nada menos que 11.424 espectadores. No está mal para una liga no profesional.

Para terminar de hacernos una idea de la gran magnitud del deporte universitario, la división 1 de la que hablábamos antes, tiene más de 200 universidades. Obviamente no se enfrentan todos contra todos, pero al final acaban siendo muchos, muchos jugadores que siguen practicando fútbol cada semana. Y un último detalle que diferencia a la NCAA del resto, la revisión en vídeo tan reclamada últimamente existe y se utiliza. Es opcional y tienen que estar ambos entrenadores de acuerdo, pero se utiliza. Con ella se pueden revisar goles, acciones disciplinarias… Eso sí, no sirve para pitar algo que no ha señalado, sino para demostrar que algo que si está equivocado (como ocurre en otros deportes de la NCAA).

¿Conclusión? No se puede asegurar que un modelo sea mejor que otro, depende del deporte, de los principales objetivos del jugador… Pero si nos centramos en el fútbol, en el aspecto formativo y académico, es posible que sea más completo el modelo americano, aunque sólo sea por las reglas y obligaciones que tiene la NCAA. Deportivamente, dejando a un lado que el futbol es un deporte mucho más potente y de más nivel fuera de allí, es mucho mejor el modelo de canteras y filiales. Mucha más exigencia en los encuentros en la etapa de formación y muchas más posibilidades de acabar jugando en alguna liga profesionalmente y viviendo de ello.

Fuente imagen principal: Matt Flora.

Lance del partido entre los Wake Forest Demo Deacons y los Stanford Cardinal.

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