Catorce meses transcurrieron. Atlético Tucumán, en ese período, abandonó la segunda categoría, realizó una de sus mejores campañas en Primera División y llegó a la Copa Libertadores. El cuarto puesto alcanzado en una de las zonas del campeonato argentino le permitió acceder al repechaje del certamen sudamericano, dentro de la nueva reglamentación en la que hay más equipos participantes y dos fases previas. Venció en primera instancia a El Nacional de Ecuador, y luego al Junior colombiano, para lograr su clasificación a la fase de grupos en la primera experiencia internacional.

Dos semanas atrás, en tanto, el conjunto tucumano había conseguido una victoria heroica ante su rival ecuatoriano. Horas antes del encuentro como visitante, tras la igualdad en condición de local, se encontraban en el aeropuerto de Guayaquil intentando arribar a Quito, sede del partido. Ausencia de papeles y la negativa a que el avión despegara hicieron peligrar la presentación de Atlético en el estadio Atahualpa, aunque lograron arribar al campo de juego 60 minutos después de la hora estipulada de comienzo. Sin la indumentaria oficial del club, los dirigidos por Pablo Lavallén utilizaron las camisetas de la selección argentina, prestadas por la delegación Sub 20 que se encontraba en la ciudad disputando el Sudamericano de la categoría. Con un gol en el segundo tiempo, Atlético Tucumán ganó por la mínima diferencia y accedió a la siguiente ronda.

El ingreso al grupo que compartirá con Peñarol, Jorge Wilstermann y Palmeiras es un logro traducido en las divisiones de ascenso. Los blanquicelestes conocen diferentes categorías del fútbol argentino, y varios de sus actuales jugadores fueron artífices del título que les permitió subir a la A a fines de 2015. Juan Manuel Azconzábal abandonó los botines, tomó el cargo de entrenador y llevó al equipo a su primera experiencia internacional. Lavallén, que también realiza sus primeras armas en la conducción técnica, continuó con el trabajo y logró la clasificación. Así como tras la victoria en Ecuador se mostraba eufórico y hacía referencia a que una condición fuera de lo normal les había imposibilitado el viaje cuando ya todos los jugadores estaban en el avión, tras el triunfo frente a Junior declaró: “después de esto, podemos jugar ante Barcelona”.

Fernando Zampedri, clave por sus goles en Quito y Tucumán, destacó en Guillermo Brown de Puerto Madryn y Juventud Unida de Gualeguaychú, equipos de la B Nacional, antes de llegar a la división de élite con su firma en el Decano. Responde con goles importantes y ya comienza  a ser observado por equipos de renombre. Asimismo, José Luis Rodríguez no deja de ser fundamental saliendo desde el banco; es un futbolista histórico, pieza vital en los últimos dos ascensos a Primera y convocado a la Selección Argentina en los días de Diego Armando Maradona como entrenador.

El Monumental José Fierro se llena con más de 30.000 almas en cada partido del conjunto norteño. Los juegos previos a su acceso al grupo de Copa no fueron la excepción, con los hinchas desbordados de emoción. Tucumán es una tierra muchas veces marginada. Mario Leito, presidente de la entidad, declaró al diario Clarín: “Atlético está escribiendo una página dorada de su historia. Con el dinero de la clasificación, compraremos un predio y haremos un complejo deportivo”. Como cantara la mítica Mercedes Sosa, es tiempo de que “bailen los tucumanos, con entusiasmo propio de allí”.

Fuente imagen principal: WALTER MONTEROS/AFP/Getty Images.

Los jugadores de Atlético Tucumán celebran la victoria ante Junior de Barranquilla en la Copa Libertadores en el estadio José Fierro de Tucumán, Argentina.

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