Nos pasamos la vida diciendo que los jugadores deben ir con calma, no quemar etapas, rodearse de gente que sepa mantenerles con los pies en el suelo y que a la hora de elegir nuevo equipo prioricen la capacidad que tendrán de crecer allí antes que el dinero. Tonny Vilhena acaba de cumplir los 22 años y está jugando en el club de su vida. En el club de su ciudad, del que es canterano, el que le hizo debutar en la Eredivisie sin llevar ni veinte días con los diecisiete años cumplidos y el que le ofreció la renovación después de pasarse meses negociando con media Europa. Ante la afición que le rindió un homenaje que dio la vuelta al mundo después de perder a su madre. Y eso no se olvida.

La temporada 2010/11 empezó muy mal para el Feyenoord. Solo dos victorias en las primeras nueve jornadas de liga, puntuación de puestos de descenso y un fin de semana en el que tenían que visitar a un PSV invicto, liderado por Dzsudzsak, Lens y Afellay. El partido no fue solo un desastre, sino que fue una absoluta humillación: 10-0. El primer club de la historia de los Países Bajos en levantar una Copa de Europa era el hazmerreír del país. La temporada a partir de ese punto de inflexión mejoró, y aunque no les dio tiempo a llegar ni siquiera a los puestos de playoff de acceso a la UEFA Europa League, pudieron salvarse del descenso sin mayores complicaciones.

Evidentemente, aquel desastre de finales de octubre pasaría factura a la hora de planificar el futuro del club. En tiempos de crisis, el objetivo más inmediato debe ser recuperar la confianza e ilusión del aficionado. Para ello, se eligió a una leyenda para dirigirlo, Ronald Koeman, y le dio muchas más importancia a la cantera de la que ya tenía.

A pesar de marcharse Wijnaldum, Castaignos y Leroy Fer, Clasie y El Ahmadi volvieron de sus respectivas cesiones al Excelsior y Al-Ahli, se consiguió traer a Guidetti, Jerson Cabral se consolidó como titular para hacer la temporada de su vida y Martins Indi pasó de jugar 17 partidos a jugar 34. Ronald Koeman consiguió transmitir la idea de fútbol a sus chicos y continuó con la misma política de confianza en las categorías inferiores.

Vilhena se adaptó rapidísimo al primer equipo del Feyenoord. Debutó en enero de esa temporada de renovación y en septiembre de la siguiente ya empezó a ser titular acompañando a Clasie en el doble pivote. Desde entonces, no salió del once salvo a finales de 2014 y todo 2015, cuando Karim El Ahmadi le ganó la partida. Su polivalencia siempre le ha facilitado salir de inicio, ya que podía jugar desde el puesto de pivote hasta la mediapunta.

Desde entonces, a nivel deportivo a Vilhena le han pasado muchas cosas y todas buenas. Se alargó, pero por fin ha debutado con la selección, ha conseguido su primer título profesional y ya todo el mundo le reconoce como uno de los mejores centrocampistas de la liga. Gio van Bronckhorst le ha calmado, le ha ayudado a entender el fútbol y le ha hecho madurar. Lejos ha quedado su turbia etapa en el banquillo hace un par de años. Su titularidad en el centro del campo junto a El Ahmadi y Kuyt es innegociable, y está funcionando a la perfección. Curiosamente, esta temporada el Feyenoord solo ha perdido un partido en liga, coincidiendo con el permiso especial que se le otorgó a Tonny tras el triste fallecimiento de su madre.

“Me atrevería a compararlo con Edgar Davids, que dio al equipo algo extra. No es que Vilhena haya demostrado algo así, pero es ese tipo de chico. Un fantástico jugador” – Mario Been, jugador del Feyenoord entre 1982 y 1988 y entrenador entre 2009 y 2011.

Como en todas las comparaciones, hay que salvar las distancias y todavía le queda mucho para llegar al nivel del hombre de las gafas más famosas de la historia del fútbol. Sin embargo, por características sí se nos podría dar un aire. Vilhena se ha asentado como pivote o interior zurdo, a pierna buena, y desde ahí organiza –o más bien lanza- los ataques de su equipo. Posiblemente sea el que tiene una visión de juego más vertical de ese centro del campo y tiende a acelerar las transiciones. Como muchos jugadores de su edad, peca de egocentrismo y, sabiendo lo hábil que es con el balón, a veces puede retener demasiado el balón o hacer regates en zonas que no debe provocando pérdidas innecesarias.

[pullquote]Vilhena promedia 47 pases por partido con una efectividad del 84%[/pullquote]

Promedia 47 pases por partido con una efectividad del 84%, pero ofensivamente su gran activo es el disparo desde media-larga distancia. Tiene un cañón en la pierna zurda y la mayoría de goles que consigue los logra por la escuadra desde fuera del área. Defensivamente, su cuerpo menudo pero fuerte le permite defender a un nivel bastante aceptable para un jugador de su perfil. Tiene un tren inferior muy potente que le ayuda a llegar a las coberturas y a recuperar rápido la posición cuando se descuelga al ataque.

El pobre estado de salud de su madre y la falta de acuerdos con los clubes interesados le hicieron renovar el verano pasado hasta 2018, pero este tiene que ser ya su año. El Feyenoord podría aceptar venderle ya que si no lo hace podría marcharse gratis, y novias no le faltarán. Koeman ya le quiso para su Southampton y este último verano incluso llegó a ir a Milán para negociar con ambos clubes de la ciudad. No cabe duda de que podría adaptarse a cualquier liga, pero quizá un país tan agresivo como Inglaterra sería el menos apropiado para él. Solo queda esperar y confiar en que él crea en su potencial.

Fuente imagen principal: Dean Mouhtaropoulos/Getty Images.

Tony Vilhena en De Kuip durante la celebración de la Eredivisie conquistada por el Feyenoord en 2017.

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