¿Quién iba a imaginar en el humilde pueblo de Nailsworth que una pequeña parte de la historia del fútbol se escondía en su hogar? Una aldea de poco más de seis mil habitantes, en el suroeste de Inglaterra, con un equipo de fútbol deambulando sin pena ni gloria por el infrafútbol británico y que, en realidad, ya es un habitual en la prensa inglesa. Se trata del Forest Green Rovers, el conocido como ‘primer club vegano del mundo’, una distinción reciente que ha hecho saltar a la fama a un conjunto de la quinta división inglesa. Seguramente ya hayan oído hablar de él: césped sostenible, dieta vegana para jugadores y aficionados, coches eléctricos, futuro estadio de madera… Toda una revolución verde para un equipo con renovadas aspiraciones.

El Forest Green Rovers es conocido como ‘primer club vegano del mundo’, una distinción reciente que ha hecho saltar a la fama a un conjunto de la quinta división inglesa

Desde principios de siglo disputando la Conference National -la última categoría del fútbol inglés previa a las regionales-, la llegada de Dale Vince lo cambió todo. Entonces era 2010 y el equipo celebraba cada año de permanencia en la categoría como un título. Sin embargo, Vince, uno de los hombres más importantes en Inglaterra en la industria ecológica, se mostró más ambicioso que nadie. A largo plazo, su propósito era claro: ascender al equipo a la Football League Two. El impacto no fue inmediato, aunque la ilusión sí contagió a sus pupilos, que se asentaron en la media tabla: el Rovers repitió la décima posición durante tres temporadas consecutivas, hasta que, de nuevo, algo cambió.

[pullquote]A comienzos del curso 2014-15, Vince catapultó a su equipo a la fama al proclamarlo ‘el primer club vegano del mundo’[/pullquote]

A comienzos del curso 2014-15, Vince catapultó a su equipo a la fama al proclamarlo ‘el primer club vegano del mundo’. El hecho no solo otorgó notoriedad a su proyecto, sino que impulsó al Rovers a sus primeros playoffs de ascenso a cuarta división. Una estrategia tan solo propia de un empresario de éxito como él. Nacido en Norfolk, el condado que implantó el sistema de cultivo rotatorio, la madre naturaleza siempre fue una inspiración para el presidente del FGR. “El día que dejé la escuela con 15 años, fue el mejor de toda mi vida”, reconoció recientemente. Vince apostó su vida a una turbina eólica y ha acabado haciendo una fortuna cercana a los cien millones de libras. Pero no solo de molinos vive el propietario del Rovers. También es una de las personas más importantes en el Reino Unido en cuanto a vehículos eléctricos. Su empresa Ecotricity trabaja mano a mano con Tesla, líder en este sector, en un proyecto que impulse la compra de coches no contaminantes en todo el país.

La ‘ecologicazión’ del Forest Green Rovers fue radical. Desde el momento en que se aplicó, los jugadores estaban obligados a seguir una dieta vegana y utilizar vehículos eléctricos. Por su parte, el club dispuso de césped sostenible y de productos vegetarianos en sus instalaciones. “Al principio muchos aficionados me reprocharon el cambio. Ahora nadie niega que la hamburguesa vegana sea peor que una de carne. De hecho, muchos se acercan a mí y me agradecen que les haya cambiado la vida”, presume Dale Vince. Esta nueva identidad comportó un efecto nuevamente positivo, pues, tras jugar su primera promoción de ascenso, el Rovers vivió la temporada más exitosa de la historia del club, en la que clasificó segundo y acabó disputando la gran final en Wembley ante el Grimsby Town.

Sin embargo, el destino volvió a arrebatarles un nuevo billete hacia la League Two. Las numerosas bajas, un entrenador interino y un calamitoso balance defensivo complicaron las cosas para los verdes. Con 0-2 al descanso, en la segunda mitad un zapatazo desde fuera del área por parte de Marsh-Brown, la estrella del equipo, dio aire al Rovers. Cientos de aficionados saltaron, agitaron sus particulares Union Jack de color verde, pero otra vez un despiste de sus dos blandos centrales condenó a los sureños. Con un 1-3 en el marcador final, la lectura no fue ni mucho menos negativa. “Estamos muy orgullosos de ellos, han puesto a Nailsworth en el mapa por primera vez”, reconoció Steve Lydon, el concejal del distrito de Stroud.

[pullquote]El Forest Green Rovers pretende construir el primer estadio de madera del mundo[/pullquote]

No es para menos. Tras siete años bajo la batuta de Vince, el club sigue progresando. Pese a que algunos jugadores fueron fotografiados comiendo pizzas de carne tras el fiasco de Wembley –el club admitió que en post-temporada no están obligados a continuar su dieta vegetariana–, el Forest Green Rovers volvió a aparecer en los titulares de la prensa británica a causa de otra apuesta por lo ecológico. Esta vez, la idea era construir el primer estadio de madera del mundo. Un proyecto aún en su fase embrionaria, pero que refuerza el credo de una parroquia singular. La que observa la vida y el éxito de color verde.

Fuente imagen principal: Dan Mullan/Getty Images. 

Los jugadores del Forest Green Rovers y el Scunthorpe United, en el túnel de vestuarios antes del partido de la primera ronda de la FA Cup disputado en Nailsworth el 9 de noviembre de 2014.

Share This

Compartir

Share this post with your friends!