Un año de crecimiento sin reparos. Actuaciones sobresalientes, goles, asistencias, títulos. En poco más de una temporada, Gabriel Jesus se ganó un lugar en el primer equipo, llegó a la Selección y fue transferido por una cifra exorbitante al fútbol europeo. Su habilidad no pasó desapercibida para varios clubes grandes al otro lado del charco, al punto que desde muchas ligas de élite llegaron ofrecimientos para contratar al delantero de Palmeiras. Sin embargo, el Manchester City adquirió a mediados de año al virtuoso atacante, que se incorporará en enero al equipo ciudadano tras una negociación que superó las 30 millones de libras.

Los 12 goles convertidos en 27 partidos de Brasileirao atestiguan la importancia del jugador en la consecución de la liga por parte del Palmeiras. El Verdao atravesó una sequía de 22 años sin obtener el título del campeonato nacional, y se alzó en diciembre con su noveno torneo de la historia, convirtiéndose así en el club más ganador de Brasil. La aparición de Gabriel fue fulgurante desde un primer momento, anotando en partidos clave y permitiendo que su equipo comience a sostener un liderato que mantendría por mucho tiempo. En medio de la competencia, su nivel decreció, tal vez perjudicado por los rumores incesantes de salida pronta o debido a esos bajones propios de futbolistas de excelsa presentación en el profesionalismo. Para el final del certamen, retornó a la producción de la que se había alejado por algunos partidos, para acabar siendo clave en encuentros ante Fluminense y Atlético Mineiro.[pullquote]A los 16 años, ya había firmado su primer contrato en Palmeiras[/pullquote]

A los 19 años, el paulista se transformó en un futbolista clave por su capacidad para anotar, dentro de un colectivo donde sus características se adaptaron de la mejor manera y potenciaron las de los compañeros. Dirigido por Cuca, Gabriel Jesus fue la figura de un conjunto en el que también dejaron un sello importante el zaguero Yerry Mina, el inagotable Zé Roberto, el mediocentro Moisés o el mediapunta Dudú. En los primeros meses del año, Gabriel ya había dado muestras a Sudamérica y el mundo de sus cualidades en la Copa Libertadores; pese a la temprana eliminación de su equipo, dejó muy buenos partidos como el disputado ante Rosario Central en Argentina.

“Siempre fue delantero y tuvo fuerza de voluntad. Es muy rápido y dinámico. Sale del área, no se queda plantado, y la altura no es un problema” – José Francisco Mamede, primer entrenador del atacante, en Pequeninos Do Meio Ambiente

Hábil, dinámico y siempre dispuesto a moverse por todo el frente de ataque, el diestro es una amenaza constante para el rival. Posee una capacidad excelsa de crear oportunidades de gol ante el mínimo toque de balón cerca del área, y sus movimientos sin pelota producen ventajas continuas al poseedor. Durante su año de carrera, se pudieron observar sus constantes desmarques en diagonal para profundizar, o aprovechamientos de los espacios una y otra vez hasta machacar a la defensa adversaria. Partiendo como centro delantero (jugó algunos encuentros como extremo), es inquieto y sale frecuentemente de su zona de influencia, para no brindar referencias y participar de la gestación colectiva. Lejos de ser un ‘9’ de rol y solo un finalizador, Gabriel Jesus conoce cuándo y cómo caer a banda para atraer a un defensa y generar un vacío. Sin tener un físico portentoso, su juego de espaldas también es un aspecto a destacar, por su protección de balón y descargas hacia los llegadores. Los distintos goles que ha marcado han llegado con todo tipo de facturación, hasta mediante conducciones y desequilibrio entre varios rivales que finalizó con cualquiera de sus piernas.

Previamente a la coronación en el Brasileirao, había llegado la obtención de la Copa de Brasil a finales de 2015. La acumulación de buenos rendimientos y goles importantes abrieron la puerta a Gabriel del seleccionado. Si hace un año y medio ya había estado entre los jugadores más destacados del Mundial Sub 20 que ganó Serbia, su aporte en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro no fue menor. Como dueño de casa, Brasil tenía ante sí la presión absoluta de su pueblo ante el fin de conseguir el único título que le faltaba. La historia no comenzó bien en Brasilia, aunque pronto el rumbo se tornaría positivo, hasta alcanzar la goleada en semifinales a Honduras y la definición desde el punto del penal ante Alemania que Neymar cerró. Precisamente, el atacante que pronto exhibirá sus condiciones en Manchester compartió delantera en la competición con el crack del Barcelona y Gabriel Barbosa, recientemente adquirido por el Inter de Milán.

Días antes del inicio de los J.J.O.O, Tite se había transformado en director técnico del combinado verdeamarelho, posteriormente a su buen hacer en Corinthians. Abocado a visitar jugadores para la Mayor y realizar una gira por Europa, dejó que Rogerio Micale, uno de sus ayudantes, condujese al equipo olímpico Sub 23. Luego, en un contexto de renovación necesaria del equipo tras la caída en primera ronda de la Copa América Centenario y un sexto puesto en Eliminatorias que lo alejaba de todo, Tite convocó a siete futbolistas ganadores de la medalla dorada. Entre ellos, Gabriel tuvo su primera oportunidad y no la desperdició.[pullquote]Veloz, dinámico y hábil, Gabriel Jesus parte por dentro y se mueve por todo el frente de ataque[/pullquote]

Pronto, se erigió en la punta de lanza de un equipo que escaló posiciones hasta llegar a la cima de la tabla en Sudamérica. Celebró dos goles clave para la primera victoria de Brasil en la altura de Quito, uno con un tacazo impecable, además del penal generado con el que Ney abrió el marcador. Tiempo más tarde, sacó provecho de un fallo del arquero venezolano para definir con sutileza, y anotó en Perú para un triunfo trascendental. Ahora mismo, Brasil tiene nuevamente una identidad colectiva de la mano de su nuevo entrenador, y Gabriel Jesus se ha asentado en el once titular.

“No me gustan las comparaciones (con Ronaldo o Romario), cada uno tiene su forma de jugar y yo quiero tener la mía. Sólo espero ser tan victorioso como esos cracks. Me divierto cuando ayudo al equipo a conseguir cosas importantes. Para rendir al máximo, necesito sentir placer” – Gabriel Jesus, al diario O Globo

El joven atacante hizo que diferentes instituciones depositasen los ojos en él, pero fue Josep Guardiola quien logró convencer al brasileño mediante una llamada telefónica. El Manchester City es uno de los mejores clubes del mundo y estoy encantado de llegar aquí. Este equipo está plagado de jugadores muy talentosos y tiene un fantástico entrenador como Pep Guardiola, de quien podré aprender muchas cosas”, señaló Jesus. Ante defensas que no ofrecen demasiados espacios y fortalecen su estructura defensiva, a Gabriel le cuesta encontrar sitios dónde recibir. No obstante, el carácter de un juego tan dinámico y de transiciones vertiginosas como el inglés puede beneficiar al ariete.

Atrás han quedado los días en que defendía la camiseta de Pequeninos do Meio Ambiente, en el barrio Tremembé de Sao Paulo, y Anhanguera, el club formador de Gabriel. Por aquel tiempo, también pasaba las horas en Jardim Peri, en la zona norte paulista, con rivales más fuertes y mayores. “Eso te hace madurar, en especial por jugar ante adversarios adultos. Es un óptimo aprendizaje, aunque las categorías de base también cumplen un papel importante”, sostenía al diario O Globo. Mientras intenta ser ese jugador que devuelva las esperanzas al pueblo carioca de ver un ‘9’ a la altura de los históricos Ronaldo, Bebeto o Romario, Gabriel Jesus aterrizará en Inglaterra.

Fuente imagen principal: NELSON ALMEIDA (AFP/Getty Images)

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