La UEFA anunció a finales de agosto los cambios que se introducirán en la Champions League a partir del año 2018, modificaciones que han sido acordadas tras la amenaza de varios clubes importantes con crear una competición paralela, una especie de Superliga entre los equipos más poderosos y cerrada a los humildes. Ante el temor de perder el suculento pastel económico de la competición de clubes más importante, la UEFA se ha puesto del lado de los más poderosos y, entre otros cambios, destaca uno sobre el resto: las cuatro principales ligas europeas se aseguran cuatro equipos fijos en fase final. Si hay una liga que sale beneficiada con creces esa es, sin duda, la italiana. En 2018, gracias al cambio, pasará de tener sólo dos equipos directos y uno en play-off a tener cuatro asegurados. Teniendo en cuenta cómo han ido las últimas eliminatorias de agosto, con todos los equipos italianos eliminados desde 2013, el nuevo formato es un regalo para un Calcio que quiere poco a poco despertar de su letargo.

Los italianos estuvieron representados en las negociaciones con la UEFA por el AC Milan y la Juventus. Es sobre todo esta última la que parece destinada a encabezar un proceso de modernización en el Calcio. Desde 2011 disfruta de su propio estadio, hecho que ha sido todo un éxito ya que el Juventus Stadium se llena partido tras partido. Tener un estadio propio parece el camino más corto a modernizar el fútbol italiano y tras la Juventus varios equipos han decidido seguir su ejemplo. El primero en disfrutarlo ha sido el Udinese que ya juega en el moderno y coqueto Dacia Arena, un recinto para 25.000 almas. La Roma parecía que sería el próximo pero su proyecto de estadio, ya aprobado y presentado, está teniendo dificultades tras la llegada a la alcaldía de Roma del partido político “Cinque Stella”, que detectó irregularidades en el proyecto. Las últimas reuniones mantenidas por el Campidoglio y la directiva romana han sido, no obstante, positivas. Seguramente el proyecto sufrirá modificaciones pero saldrá adelante. Otros equipos tienen pensado hacer lo mismo pero todavía no hay nada tangible. Quien está más cerca es la Fiorentina, que mantiene desde hace meses constantes contactos con el ayuntamiento y espera presentar un proyecto definitivo a la mayor brevedad.

No sé sabe con certeza que pasará con San Siro, hoy compartido como siempre entre Inter y Milan, dos equipos que también están sintiendo en sus carnes otro de los fenómenos que quizás ayude al Calcio a volver a glorias pasadasLa entrada de capital extranjero. El grupo chino Suning tiene ya el 70 por ciento del accionariado del Inter de Milán mientras el actual presidente Erick Thohir se reserva el 30 por ciento restante. La compra, materializada este último verano, supone el fin de la era Moratti en el club neroazzurro. Una época de sombras y luces que, sin embargo, ha dado momentos históricos como el triplete de 2010. Sus vecinos milanistas parecen seguir el camino iniciado por el Inter y se espera que en marzo de 2017 se materialice la compra por parte de inversores chinos. El grupo Sino Europe Sports, en manos de su director general, Han Li, está en negociaciones desde verano con Berlusconi para la transferencia de poder.

Estos nuevos propietarios, llenos de incógnitas para los aficionados, coincidirán con las familias tradicionales del fútbol italiano. Los Agnelli siguen mandando en la Juventus y la figura de Andrea Agnelli, actual presidente, es una de las más prestigiosas de la Serie A tras la regeneración espectacular que comandó de una Juve muy tocada tras el Calciopoli y que ahora disfruta de una salud de hierro. Aurelio Di Laurentiis salvó al Napoli y parece dispuesto a invertir millones en convertir al club partenopeo en élite futbolística. Tampoco se pueden quejar en Florencia donde tras la refundación tomaron el mando los hermanos Della Valle, propietarios de la marca de zapatos Tods, y desde entonces el club viola goza de éxito deportivo y estabilidad económica.

Aún así, sigue habiendo los mismos problemas de siempre en el fútbol italiano. En 2014 desapareció (y se volvió a refundar) el Parma. La Lazio, a pesar de lo estupendamente bien que van esta temporada, tiene continuos problemas con su sector de aficionados más radicalizados, inmersos desde hace años en una guerra personal contra Lotito, propietario del club. Los ultras, a diferencia de otros países europeos donde la política actual es intentar deshacerse de su influencia, siguen siendo actores protagonistas del Calcio. En abril de 2012 los radicales del Genoa pararon un partido para obligar a los jugadores, alguno llorando, a quitarse la camiseta tras ir perdiendo 0-4. Una ignominia que dio la vuelta al mundo pero en Italia fue una más.

La mayoría de clubes sigue con una política errática de fichajes que muchas veces provoca que las plantillas se llenen de jugadores que no aportan nada. No se salvan los grandes que, como Roma o Inter, se han gastado ingentes cantidades de euros para no conseguir todos los éxitos que pensaban. No obstante, se ve un atisbo de esperanza en el fútbol italiano. Han surgido entrenadores jóvenes estos últimos años que parecen dotar al Calcio de más variantes y calidad futbolística. Nombres como Di Francesco o Montella, que tiene al Milan en puestos de Champions League después de muchos años de sinsabores. O Antonio Conte que, tras resucitar a la Juventus y hacer un más que digno europeo con la Nazionale, ahora lidera la flamante Premier con el Chelsea.

También da esperanza la hornada de jugadores jóvenes con talento y desparpajo que está brotando en el Calcio. Andrea Belotti, delantero del Torino que lleva 11 goles esta temporada y se está afianzando en el puesto de titular de la Nazionale italiana, encabeza una generación con jugadores de exquisita calidad como Bernardeschi, Locatelli, Rugani o Romagnoli, que serán fijos en la selección italiana la próxima década. Pero por encima de ellos destaca el que parece ya, con tan sólo 17 añitos, un jugador encaminado a ser legendario. Gigi Donnaruma, de 1,98 metros de altura y guardián de la puerta del Milan está deslumbrando a Europa con su agilidad, reflejos y precisa colocación. Buffon ya puede ir pensando en la retirada con total tranquilidad.

Más allá de estos jóvenes descarados y amables que traen consigo nuevos aires, el principal problema en Italia sigue siendo el dinero. El Parma desapareció en 2015 tras acumular una deuda insalvable. Cada cierto tiempo, ya sea por apuestas o por otras circunstancias, la policía o la federación vuelven a investigar el Calcio. El Calciopoli no supuso un punto final sino un precipicio que se salvó como se pudo en un recorrido que sigue teniendo muchos baches. Los estadios a menudo suelen aparecer todavía semivacíos y queda un mundo para que todos los equipos se modernicen y el Calcio pueda parecerse un poco a la Premier League. Mientras tanto, semana a semana los enfermos de esta liga caótica y absurda seguimos enganchados a una pasión y una forma de ser que a pesar de todos los males enamora como ninguna liga en el mundo.

Fuente foto principal: Valerio Pennicino (Getty Images)

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