Cuando el dueto formado por Stan Lee y Jack Kirby diseñó el número 52 de “The fantastic four”, pocos podrían imaginar que apareciese un superhéroe de raza negra. Fue muy “de repente”, lo que supuso algo transgresor y que captó la atención de muchos afroamericanos que, por aquél entonces, sufrían discriminación racial en los Estados Unidos. El país lo presidía Lyndon B. Johnson y transcurría la década más revolucionaria para un cambio de rumbo y pensamiento a nivel mundial. Los míticos dibujantes de cómics dieron vida a T’Challa en julio de 1966, apenas unos meses antes de la fundación de los “Panteras Negras”, un hecho que puede que fuese (o no) casual, pero sí importante para que el cómic tuviese bastante relevancia: fue el primer gran héroe de raza negra y trajo consigo el desembarco de otros tantos (Luke Cage, Falcon, Tyroc o The Black Lighting) al universo de Marvel y DC respectivamente.

Los orígenes de Luke Charles (uno de sus alias) son del todo conocidos: heredero al trono de Wakanda tras el fallecimiento de su padre, asesinado por defender un gran secreto que guardaba en una montaña de su nación ante un poderoso enemigo. Cuando supo que su destino era suceder al primer “Pantera Negra”, T’Challa no defraudó los deseos de su padre (T’Chaka) y se erigió un gran defensor de su nación, cuando conoció al Capitán América, quien insistió en que se uniera a su causa. “Black Panther” tiene, además de una gran responsabilidad, grandes cualidades que le hacían ser un guerrero francamente difícil de batir: sumamente ágil, sobrenaturalmente veloz, inteligente, gran estratega y capacidad de la lucha cuerpo a cuerpo, entre otras muchas habilidades. En definitiva: Marvel había creado un ídolo sobre el que pivotar un nexo de unión en “Los Vengadores” e, incluso, con los “X-Men”, a través de su romance con “Tormenta”.

Ciertamente, hay muy pocas cosas para que el mundo futbolístico no acepte el nacimiento de una “Pantera Negra” en la Bundesliga. Muchos quisieron darle ese sobrenombre a distintos futbolistas de origen africano como Eusebio, Weah o Eto’o, pero en el este del territorio germano está produciéndose una revolución con alas llamada Yussuf Poulsen. Las diferencias que hay entre sus orígenes y/o antecedentes, virtudes y filiaciones, son escasas entre superhéroe y futbolista. Comenzando por su infancia: el padre de Yussuf era un marinero tanzano que hizo vida en Dinamarca y mantuvo relación con una ciudadana danesa. Fruto de esa relación, Yussuf nace en Copenhague durante la disputa del Mundial de Estados Unidos. Así que ambos tienen ascendencia africana y nacieron en un reino. T’Chaka fallece cuando T’Challa aún es un niño, como el padre de Poulsen (su padre, Shihe Yurary falleció cuando Yussuf contaba con 6 años). Ambos se prepararon duramente en una nación pequeña y destinada al aislamiento del continente que les rodeaba; al menos Dinamarca fue así en lo futbolístico mientras los Laudrup y Schmeichel nublasen la fama del resto en la selección del país, dentro de lo que es la memoria del aficionado nórdico.

El delantero danés se formó entre Copenhague y Lgnby, mientras pasaba de ser central (por su corpulencia) a ser delantero. Compartió muchas tardes de gloria con Kenneth Zohore, hoy delantero del Cardiff City de la Premiership inglesa. Con el primer equipo del Lyngby debutó cuando aún era un adolescente; era convocado por el entrenador con 15-16 años para jugar en la segunda división danesa. No fue hasta mediados de 2013, con el RB Leipzig en la 3.Liga, cuando Poulsen dio el salto a un equipo extranjero. Terminó el bachillerato y quería estudiar algo relacionado con los números, “por si no me sale bien lo del fútbol”, declaraba en la revista oficial del club alemán, asegurando además que “se me dan bien las matemáticas aplicada a la empresa”. Red Bull le aseguraba minutos y un equipo construido en torno a sus potencialidades. Prefería jugar más a menudo en un equipo de inferior categoría, que estar en el banquillo y no jugar tanto, a pesar de no tener ofertas de primera división. Un club que ha crecido con él en estos tres años: ha pasado de ser un recién ascendido a 3.Liga, a ser líder de la 1º división, superando a equipos tan poderosos como Borussua Dortmund, Bayer Leverkusen e incluso Bayern Múnich, donde matuvo una relación de amistad con Joshua Kimmich, mientras ambos jugaban en el RB Arena:Es un chico tranquilo, sociable y sonriente fuera del terreno de juego; afortunadamente tenemos dos cuartos de baño separados, porque si no, se nos haría tarde casi siempre mientras él intenta domar su pelo” comentaba sonriente hace unos años el hoy internacional alemán.

En lo futbolístico, Ralf Rangnick siempre tuvo muy buena opinión de las condiciones futbolísticas de Yussuf: “Somos conscientes de sus condiciones: su físico, su fuerza y a la velocidad a la que piensa la jugada, es una combinación de características muy rara/difícil de ver. Nos dimos cuenta muy rápido de que encajaba con nuestro estilo de juego, porque siempre persigue el balón y eso encaja con nuestra capacidad de pressing”. Los ojeadores le habían traído a Rangnick muy buenas referencias y decidió, esta vez, irlo a ver “in-situ” a un partido de la sub-19 danesa contra Portugal: “Es muy maduro para su edad. Eso, unido a sus cualidades físicas, son sus armas. Con nosotros podrá desarrollarse paso a paso en el campo técnico-táctico” comentaba Rangnick aquél año. Lo cierto es que, una vez más, el director deportivo del RB Leipzig tenía razón.

Sus condiciones físicas no son sus únicas armas, sino que ha desarrollado una inteligencia y lectura del juego que asombra a la élite del fútbol alemán. Su más de 1,90 le convierten en uno de los puntos de referencia para Ralph Hasenhüttl, quién lo usa como recurso básico cuando el equipo se atasca o se ve dificultado por el rival en campo contrario. Un envío de Gulacsi, Orban o Compper suelen encontrar destinatario en el delantero nórdico, que no duda en caer a banda si eso favorece el desarrollo colectivo de su equipo. Su juego de espaldas le permite ser un punto de apoyo en el que Keita, Forsberg o Halstenberg pueden encontrarle cuando cae a banda izquierda. Es ágil, veloz y, sobre todo, tiene una zancada que le hace ir siempre un paso por delante de los defensas rivales más rápidos. El RB Leipzig juega con él y con Timo Werner en la delantera, precedido de un 4-4-2 asimétrico. El equipo hoy dirigido por el ex técnico del Ingolstadt, es un equipo flexible en lo táctico. Sin balón, el pressing que ejecutan es escalonado, lo que garantiza (siempre que salga bien) que el equipo recupere rápido su posicionamiento, dificultando también que el equipo rival ataque o inicie jugada con comodidad. Con el esférico, Poulsen es el principal receptor cada vez que el equipo quiere atacar por izquierda. Su corpulencia le permite ganar casi todos los duelos por alto, así como por raso cuando anticipa a leer la acción del defensa. Casi siempre da el toque oportuno para establecer al equipo en campo contrario. Cabe decir que el RB Leipzig no es el equipo que más practique el juego de posesión, todo lo contrario: siempre busca el espacio mediante la opción más directa. Razón por la que juega con dos delanteros, algo que ha beneficiado más a Poulsen que jugar como único delantero, cosa que también ha hecho.

Los delanteros (…) no pueden vivir desconectados del juego colectivo; el equipo necesita de ese punta y viceversa

Los delanteros han dejado de ser figuras aisladas o anárquicas que solo estaban en el área para rematar a gol. Hoy no pueden vivir desconectados del juego colectivo; el equipo necesita de ese punta y viceversa. La consecuencia más directa de que uno de los delanteros se abra para recibir o recepcionar un pase largo, es que el otro vaya a zona de remate. Pero no va solo, los extremos de tendencia interior y centrocampistas se unen al remate. En este sentido, siempre se encontrará a Poulsen como una referencia mucho más certera que a su compañero en la delantera: Timo Werner. Sobre el ex-Stuttgart recae la función de ganar por velocidad e ir directo hacia portería. Pero no es el único: Sabitzer, Forsberg e incluso Naby Keita suelen aparecer desde segunda línea habilitados por los dos delanteros. Keita es el jugador que organiza el ataque del RB Leipzig y encuentra en Poulsen, habitualmente, como receptor de sus pases. En pocas palabras: Poulsen juega muy parecido a como lo hacía Patrick Kluivert. Sus controles y toques orientados casi siempre ayudan a que el RB Leipzig esté atacando el rival, mientras que contribuye al pressing para que el equipo recupere rápido su posicionamiento de inicio. Sus cifras lo demuestran en toda su carrera de profesional: en 152 partidos, solo ha marcado 41 goles, pero ha dado 22 asistencias. Un dalentero completo cuya función o rol potencia al colectivo. Poulsen ha formado pareja con David Selke (un jugador que es un paso intermedio entre él y Werner), amén de ser reemplazado en ocasiones por el escocés Burke (un extremo que juega más con la pelota pegada al pie). Así que no solo demuestra agilidad, velocidad y condiciones atléticas como T’Challa, sino que además muestra inteligencia, lectura de juego y un carácter ganador de guerras, más que de batallas sobre el verde.

Yussuf Poulsen honra así a su padre, como también lo ha hecho T’Challa: creciendo y siendo capaz de ser mejor futbolista a cada paso que da. Eso beneficiará a Leipzig (o Wakanda) para llevar a la ciudad a lo más alto que se pueda aspirar. La pantera negra siempre aguarda, con sigilo y paciencia, para anotar, asistir y participar a la victoria de una guerra, más allá de ganar batallas personales.

Fuente imagen principal: Boris Streubel (Bongarts/Getty Images)

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