La liga belga es una competición que invita a los extremos a brillar. Se practica un fútbol ofensivo y directo donde los entrenadores buscan aprovechar la electricidad y el desborde de los hombres de banda. Leon Bailey, José Izquierdo, Lior Refaelov, Nicolae Stanciu, Moses Simon… O los que ya se fueron y brillan hoy día en las grandes ligas europeas. Sin embargo, entre tanto regate, línea de fondo y balón largo brilla con luz propia un sevillano que cambió su ciudad natal por jugar en el extranjero a cambio del reconocimiento a su rendimiento. Y, tras varios años, lo ha conseguido. Y es que en Genk manda Alejandro Pozuelo.

Llegó en verano de 2015, libre, desde el Rayo Vallecano y siempre fue capital para Peter Maes, un técnico que aterrizó en Limburgo desde Lokeren para aportar estabilidad a un proyecto bonito y con recursos al que únicamente le faltaba un director que pusiera orden. Y Maes –aunque tardó en completar el puzle- optó por darle a Pozuelo aquel rol tan determinante. Y acertó.

21 asistencias y 7 goles en 61 partidos son los números de Alejandro Pozuelo en apenas temporada y media, destacándose el sevillano como uno de los futbolistas en mejor forma y con más calidad de la competición. Pozuelo es la pausa y el rigor en una liga donde suele predominar la anarquía y el ansia por hacer gol. Es el timón –y en ocasiones el capitán- de un equipo con mimbres y capacidad económica para aspirar al título de liga.

‘’Es una alegría. Ése es el camino. Es un premio al sacrificio de estar aquí, que es complicado para mí y la familia. Aunque desde que llegué mis compañeros me han tratado muy bien, confían en mí y me respetan… y esto es un paso importante, una alegría. Lo mejor es que estoy jugando y están saliendo las cosas bien’’, comentaba Pozuelo en una entrevista reciente a Beticismo.

Pozuelo es el director de una orquesta con músicos de enorme calidad. Leon Bailey –uno de los jóvenes con más talento de Europa-, Onyinye Ndidi –un portento físico que cubre todo el centro del campo- o Nikolaos Karelis –delantero internacional por Grecia con gran olfato goleador- son sus principales puntos asociativos en ataque, sobre todo Bailey, el jamaicano, con el cual forma una dupla terrorífica y al que surte de balones una y otra vez para que él, desde banda, decida partido tras partido gracias a sus goles y un desequilibrio increíble. Pozuelo es el último pase en un equipo donde el gol está a la orden del día. Es una relación que beneficia a todos.

Además, no solo brilla en la Jupiler Pro League, también esta temporada se está desatando en la Europa League. Un ejemplo es el partido ante el Sassuolo en el Luminus Arena de Genk –deben verlo- donde dio dos asistencias y dirigió una auténtica exhibición ofensiva del equipo belga, que pudo hacerle bastantes goles de los tres que le anotó al conjunto italiano.

Con 25 años es líder absoluto sobre el campo de un equipo aspirante a volver a reinar en Bélgica y con la ilusión de, porqué no, brillar en Europa. Y no es el último tren de Alejandro Pozuelo. Ni mucho menos… Ojalá de nuevo en la liga española. Tiene talento de sobra para rendir en un campeonato de primer nivel.

Fuente imagen principal: JASPER JACOBS (AFP/Getty Images)

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