Parece que ha pasado una eternidad y que Victor Moses lleva ya muchísimo tiempo en la Premier League, pero el extremo nigeriano sólo tiene 25 años. Dio el salto al Chelsea hace ya 4 temporadas aunque este 2016, con Antonio Conte, es casi el primero desde la temporada 2012-2013 en el que se siente parte de la plantilla, un ejemplo de segunda oportunidad. Quizás dio el salto demasiado pronto desde aquel Wigan que maravillaba o quizás hizo lo correcto y estas cesiones a Liverpool, Stoke y West Ham le han ayudado a fortalecer diferentes aspectos de su juego para regresar y quedarse de la mano del técnico italiano del Chelsea.

Aunque Victor Moses nació y se crió en Nigeria, gran parte de él es prácticamente inglesa, ya que con solo 11 años se trasladó a la localidad de South Norwood, en la región de Londres. Esta historia parecería normal, el jugador africano descubierto por un ojeador que se lo trae a una cantera europea, de no ser porque la de Moses no tiene absolutamente nada que ver con lo habitual, con la historia feliz de un sueño cumplido. Para entenderlo, hay que irse al año 2002, en Nigeria, donde el actual extremo del Chelsea vivía. El padre de Victor Moses era un pastor cristiano en la cuidad en la que creció, Kaduna. Él, como un niño de 11 años que era, pasaba las tardes disfrutando del deporte que le apasionaba, el fútbol, en las calles de su ciudad. Como comentaba Moses años después en una entrevista: “Cuando jugábamos no llevábamos ni zapatos, simplemente cuando una pelota (o algo que nos sirviese como pelota) tocaba nuestros pies, comenzábamos a jugar”. Pero en 2002, esa tranquila y feliz vida de la que disfrutaba se truncó.

Tras ser escondido y cuidado durante unos días, logro escapar de aquella locura en la que se había convertido Nigeria.

El gobierno nigeriano decretó la ley islámica de obligado cumplimiento. Esta normativa desató una serie de tensiones entre ambas religiones, prácticamente imposibles de frenar. Todo aquel que no cumpliese la ley islámica y por tanto fuese practicante de esta religión era el objetivo de aquellos que si lo hacían. Aparecían grupos extremistas, como el grupo fundamentalista islámico Boko Haram, que pretendían forzar a que la otra religión cumpliese esa ley y los que, como puede resultar lógico, querían seguir practicando sus propias creencias pese a la ley. El cristianismo era la minoría (un 48% de la población por un 50% que era musulmana), lo que hacía que dos grandes grupos se enfrentasen en una guerra ideológica que llegaría a su peor nivel a partir de 2009. Por ello, los padres de Victor eran uno de los objetivos de los ataques violentos que algunos dentro de la mayoría musulmana perpetuaban con el fin de hacer prevalecer su religión por encima de las demás.

El fatal desenlace que todo el mundo se puede imaginar después de introducción acabaría ocurriendo. Un grupo de extremistas asaltaron la casa de la familia Moses, asesinando a los padres de Victor. Pero él no estaba allí. Podría decirse casi que el fútbol le salvó, porque es lo que se encontraba haciendo cuando todo sucedió. Eso y su tío, que le recogió como algún otro día pero en este caso no para llevarle a su casa. Le explicó la situación a, recordemos, un niño de sólo 11 años recién cumplidos y cuál iba a ser el futuro que se le venía encima. Tras ser escondido y cuidado durante unos días, logro escapar de aquella locura en la que se había convertido Nigeria, siendo enviado a Inglaterra donde le cuidarían unos padres de acogida que se hicieron cargo de su custodia.

Ya en suelo inglés, en un ambiente completamente diferente, Victor comenzó a estudiar en el Stanley Technical High School y, a su vez, empezó a jugar al fútbol en la Tandride League local, donde desde un principio no pasó desapercibido para los ojeadores del Crystal Palace. Tan sorprendidos con su talento estaban los ojeadores del club, que le ofrecieron una plaza en su academia, la cual Moses aceptó. Aun así, previamente a su unión a la cantera del club inglés, estos le recomendaron que empezase a jugar (y a estudiar) en Whitgift School, donde Colin Pates, exjugador del Arsenal y del Chelsea entre otros equipos, era entrenador del equipo del colegio. Las esperanzas del Crystal Palace en esta recomendación, pasaban porque Moses empezara a desarrollar esa calidad que ya se le presuponía y en un futuro pudiese llegar a ser mucho mejor jugador habiendo tenido a Pates como entrenador. La progresión en el sub-14 del Crystal Palace fue asombrosa, marcando 50 goles y llegando a los 100 con su pareja en ataque, Joe Szekeres, ganando numerosas copas en sus primeros años.

Bob Martínez le hizo debutar a los pocos días, un 6 de febrero, saliendo como sustituto en el encuentro ante el Sunderland que terminó con empate a 1.

Su debut en Championship con el primer equipo ocurrió el 6 de noviembre de 2007 ante el Cardiff, centrando ya las miradas sobre él no solo por el estreno, sino por su rápida aclimatación al equipo y los 3 goles marcados esa temporada. Renovó con miras al futuro por 4 años, hasta 2012, pero su segunda temporada fue ligeramente decepcionante ante las expectativas que se tenían, anotando únicamente 2 goles. Nada que ver el inicio de la siguiente campaña, con nada más y nada menos que  5 goles en 8 partidos, lo que centraría las miradas de un gran cazatalentos como es Roberto Martínez, buscando juventud y calidad para el Wigan.

El último día de traspasos de enero de 2010, el Wigan logró hacerse con los servicios de Victor Moses, pagando £2.5M por su traspaso. Bob Martínez le hizo debutar a los pocos días, un 6 de febrero, saliendo como sustituto en el encuentro ante el Sunderland que terminó con empate a 1. Era el momento que siempre había imaginado Moses, debutaba en la Premier League, disfrutaba de lo que siempre le había gustado. Como comentaba en una entrevista con motivo de la copa de África de 2012 “el viaje a Inglaterra fue realmente duro, solo me importaba estar fuerte y trabajar para salir adelante, incluyese eso el fútbol o no”. Finalmente tuvo suerte y su futuro incluía el fútbol.

A partir de ahí, casi imparable. Aquel Wigan que enganchaba a todo el mundo liderados por Charles N’Zogbia se quedaría huérfano de estrella con su marcha al Aston Villa. Y ahí Victor Moses daría un paso adelante y llevaría el peso del equipo. El Wigan ganaría la FA Cup en 2013 ya sin él en plantilla, pero parte de ese mérito de que aquel proyecto acabase llegando a esas cotas, además de a Roberto Martinez, hay que atribuírselo a jugadores que se marcharon como Moses. Eso sí, en esa temporada, su primera en el Chelsea (y única hasta este año) ganaría la Europa League.

Y pese a todo lo vivido en su infancia, hay un hecho que habla de la grandeza de Victor Moses. Pese a jugar desde 2005 en las categorías inferiores de la selección inglesa, a la hora de jugar con la absoluta eligió a Nigeria. Y como comentó en una entrevista previa a su debut con la selección de su país natal “Cuando llegué a Nigeria todo el mundo parecía ser del Chelsea. Fue una gran experiencia ver a aficionados del Chelsea coreando mi nombre. Sé que mis padres estarán orgullosos de mi por ello”. Diez años después volvía como una estrella haciendo lo mismo que hacía cuando era un crío por las calles de Kaduna, jugar al futbol. Y desde entonces, 24 partidos con el combinado nacional. Otro ejemplo de las segundas oportunidades que el futbol brinda a Victor Moses, Chelsea y Nigeria.

Fuente imagen principal: Mike Hewitt (Getty Images)

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